From peace to death Seguir historia

theshogunate The Shogun

¿Es el ser humano capaz de adaptarse a toda situación o todo ecosistema? ¿O en realidad perdió esta habilidad tras acomodarse en el progreso tecnológico y cooperación occidental? Algo remarcable es que un cambio drástico y inesperado de paz relativa y vida repetitiva hasta el estar rodeado de muertes no será rápido o fácil, será un baño de sangre, mentes rompiéndose, ambiciones luchando y el instinto de supervivencia intentando aguantar; pero como ya dije, ¿ha perdido el ser humano su capacidad de adaptarse?


Post-apocalíptico No para niños menores de 13. © todos los derecos

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En progreso - Nuevo capítulo Todos los viernes
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Vida normal, vida repetitiva.

Café, tostadas de tomate, aceite y un poco de pimienta negra; así es el día a día tras el despertar, más tarde vestirme rápidamente, agarrar mi teléfono dejado cargando y junto a mi maletín, marcharme de mi solitario piso.

Andar por la calle hacia la parada del autobús, línea 6 dirección: Calle Gobernador Juan Luis a Calle Saint granadiers; 4 euros pagados, esperar un rato, con suerte sentada, sin suerte agarrada a la barra junto a un asiento, posteriormente asegurarme de que no me hayan robado nada y salir de allí, caminar 40 metros y girar a la derecha hacia una callejuela, a los lados hay algunas cafeterías, tiendas de ropa y parecidos, algunas entradas de apartamentos y por ultimo una entrada a una oficina no muy alta, al entrar hay un recibidor blanco con algunas plantas , cuadros varios , fotos empresariales , un escritorio con varios archivadores y una secretaria, ella es María Ochoa Izquierda lleva trabajando desde que se fundó la empresa, en 2017 ; la saludo como todas las mañanas y subo por las escaleras del lado izquierdas, las izquierdas son para subir y las derechas para bajar y no, no son mecánicas, solo se decidió ordenar la entrada de empleados de esa manera.

Tras subir avanzo entre las filas de mesas separadas, hay empleados y empleadas trabajando, demasiados nombres para memorizar; algunos me miran pasar, la mayoría no, esa mayoría sabe que no me importan, no busco ser su amiga o parecidos, así que se centran en trabajar o en hablar con sus amigo de verdad o compañeros; tras esto entro a mi oficina, abro , entro y cierro, dejo la persiana hacia ellos cerrada y abro la persiana tras mí, es la que realmente únicamente me importa, da la luz justa para trabajar agradablemente ; el exceso de luz me molesta, sin duda prefiero la oscuridad.

Tras esto pongo a encender mi ordenador compruebo las fichas sobre gastos, quejas, exámenes de efectividad y parecidos… típicos datos que el jefe, o en este caso la jefa tiene y comprueba…Si, soy dueña fundadora de la empresa, pero…. No le tengo ningún cariño, no es lo que esperaba; decenas de impuestos distintos, sueldos, sindicatos, convencer a múltiples clientes enfrentados, manejar cuidadosamente hasta el gasto mas idiota… una tortura, pero al menos puedo seguir viviendo tranquilamente y comer todos los días. o así seria si no comiese algo mas de comida precocinada o fruta… no hay tiempo para festines, ni razones.

Tras terminar mi jornada laboral salgo de mi oficina, cierro la puerta con llave y camino a la salida, no suele quedar nadie excepto yo o la secretaria, exceptuando algún empleado haciendo horas extra o parecidos; no es mi problema.

El autobús en el que viajo por la mañana sale antes que yo, nunca puedo pillarlo a tiempo, así que utilizo la línea de metro…a esta hora no suele haber mucha gente, así que siempre (o casi siempre) puedo ir sentada, revisar mi teléfono y relajarme; para después salir del metro, pasar por una tienda 24 horas de mi calle y comprar un paquete de Ramen instantáneo y algunas otras bebidas, llego a mi edificio de apartamentos, agarro las cartas del buzón que me corresponden y subo en ascensor hasta mi planta, la séptima, entro a mi apartamento y dejo todo en su debido sitio, dejo haciéndose el ramen, me quito la ropa , me pongo un pijama y me como el ramen, recojo, limpio y leo algo online o veo la televisión en busca de algo entretenido , no suele haber triunfo en esto último; dejo el teléfono cargando y me voy a dormir.


Al menos así era todo, repetitivo.


Me levante como otro día, realice las cosas habituales, desayunar, vestirme agarrar mis cosas y parecidos, luego me marché tranquilamente hacia el trabajo; pero ese día, aunque esperaba y esperaba el autobús no llegaba; mire el reloj para asegurarme de no haber llegado pronto o haber llegado tarde, pero era la hora normal.

También, apenas había coches en circulación, lo cual era raro, no había o debía haber ninguna huelga o parecidos, siempre se me avisa cuando hay algo parecido; tuve que ir al metro, había unidades del G.E.O ósea el Swatt español, el grupo especial de operaciones de España; al acercarme me di cuenta que no había personal del metro en taquillas o parecidos, las unidades especiales nada más; uno de los agentes debió ver la confusión en mí, se acercó y me dijo:

-Los servicios serán suspendidos tras hoy a las ocho de la tarde hasta próximo aviso, hoy por lo tanto es gratis.

No tuve tiempo de preguntar la razón cuando el soldado volvió a su puesto.

-La curiosidad mató al gato, no tengo porqué saber todo, sería mejor darme prisa. Comenté para mis adentros.

Accedí a la estación, no había mucha gente, pero había bastantes soldados, agentes del G.E.O y parecidos, un enorme despliegue, pero todavía no podía imaginar la causa; subí a uno de los vagones y entonces pude ver una notable cantidad de personas, todas de pie asomadas a la ventana del vagón trasero, supuse que habría agentes allí y por eso la curiosidad, no tenia tiempo para estas tonterías.

El viaje fue mas movido de lo normal, el vagón circulaba a gran velocidad y casi podía sentir baches en la vía, un traqueteo constante que no me dejaba relajarme o concentrarme, en cuanto llegamos a la estación de salida me coloque cercana a la puerta para poder salir rápidamente; había mirado el reloj y llegaba tarde, era vergonzoso.

Las puertas se abrieron y casi me quede congelada, decenas de bolsas de cadáveres blancas en los suelos, había bultos en ellas, debía haber cadáveres, note como me mareaba un poco ante esta perspectiva, un soldado se acercó, a mí no era un G.E.O su uniforme verde y fusil denotaba que era del ejército, este me pidió que subiese mis mangas, así lo hice, tras comprobarlas comprobó otras partes y solo entonces me dejó pasar, mire de reojo el soldado, estaba haciendo lo mismo al resto de pasajeros; decidí acelerar el paso.

En cuanto salí de la estación me dirigí rápidamente a las oficinas, la mayoría de tiendas y cafeterías estaban cerradas, muy pocas se habían atrevido a abrir y estas apenas tenían clientes; a diferencia que el metro en las calles el despliegue era policial, patrullas continuas, coches patrulla aparcados en muchas calles y algunos edificios de apartamentos precintados; fue entonces cuando estaba cerca de las oficinas cuando vi a mi recepcionista cerrando las puertas con llave.

- ¿Qué estás haciendo? - Le pregunté mientras esta guardaba las llaves en su bolso.

-Oh… jefa. verá, unos agentes de policía me aconsejaron cerrar por hoy, aparte de que no vino ningún empleado, pensé que ni usted vendría.

No sabía cómo reaccionar a las palabras de María, “no vino nadie”, “aconsejaron cerrar.

-Bueno…. Supongo que no estoy enterada, ¿a que viene este despliegue policial/militar? -Pregunté mientras miraba hacia otro lado.

-Bueno, yo tampoco sé mucho, por eso vine, pero supongo que tendrá que ver con la pandemia de gripe, ayer llevé a mi primo al hospital central y estaba lleno de casos así, es algo bastante raro, pero tampoco importa mucho, esta tarde debo ir a visitarle…-Ella comentaba esto mientras jugaba con uno de sus rizos rubios.

-Bueno, no tengo nada que hacer aquí, me volveré a mi casa…- Dije esto mientras me alejaba pensativa.

Pude escucharla levemente intentando llamarme, pero no tenía tiempo, debía irme rápidamente y averiguar que demonios está ocurriendo, esto casi parece una serie americana apocalíptica y estoy en el principio…nah, seguro exagero.


Me dirigí de vuelta al metro, no me agradaba la idea de volver a ver las bolsas de cadáveres, pero no tenía más opción, no me apetece precisamente pasear por la ciudad hoy.

En la entrada bastantes camiones y furgones recogían y se llevaban mas de esas bolsas de cadáveres blancas; cuando me acerqué a la entrada un soldado se acercó era el mismo que me había comprobado al salir del tren; lo sé gracias a que me fijé que llevaba las botas desatadas y su placa al revés.

-El último tren salió antes de lo previsto los servicios estarán cancelados en unos minutos. -dijo esto con un tono formal.

-Eh… me dijeron que continuaban hasta las ocho de la tarde y son las 12 de la mañana. -respondí bastante sorprendida por el cambio.

-Por diversas situaciones me impiden contarle la razón exacta…pero hay un ultimo tren en unos minutos, es solo para médicos y soldados… bueno, dado que sé que usted está bien… haré una excepción y le dejaré venir conmigo en el tren, si quiere claro. - su tono formal se mantuvo excepto su voz susurrando las ultimas partes.

Entonces le acompañé a la estación, pero cuando andaba hacia el andén me estiró del brazo hacia un baño, el de empleados para ser exactos.

- ¿Quieres que nos condenen por traición? Ese tren es solamente para soldados o médicos, tu eres oficinista o abogada… se nota a la vista. -Comentaba esto mirándome de arriba abajo, fijándose algo más en la parte del pecho.

Cuando pensaba preguntar por su idea el señaló hacia una taquilla abierta, allí había una chaqueta de camuflaje verde, una camisa de un tono similar, unos pantalones con el mismo camuflaje que la chaqueta y unas botas del mismo camuflaje, con solo mirar la ropa por encima pude ver que obviamente no era mi talla; él me miraba esperando que me la pusiese… tampoco hay otra opción.

-Sal a la puerta. -Le pedí con un tono amable y avergonzado, él no discutió, solo se fue.

Me quité mi ropa de trabajo y me coloqué aquel uniforme, era bastante agradable, la tela era suave y parecía de buena calidad, tenía bastantes bolsillos, pero estaban todos vacíos, las botas me quedaban bastante grandes, bueno todo me quedaba bastante… pero bueno, al menos era ropa cómoda y podría pasar por el ultimo metro sin problemas.

Tras terminar de guardar mi ropa en el maletín de trabajo (doblando y arruinando muchos papeles importantes), salí del baño y miré al soldado a la cara, me dijo algo, pero no pude entenderlo bien, supuse que sería algo como “acompáñame” o “no hagas ruido”

Así hice, le seguí de cerca, había menos gente, menos bolsas y casi nadie me prestaba atención, como una aguja en un pajar; escuchaba bastantes conversaciones, pero no podía diferenciar o entender muy bien de que hablaban, lo hacían a la vez en tonos mas bien bajos y eso me impedía averiguar nada; la curiosidad me pedía a gritos detenerme a escuchar atenta y saber que demonios estaba pasando, pero el sentido común me pedía seguir a aquel soldado que había decidido ayudarme incluso sin conocerme; solo había un tren, el anden tenia gente hablando, suciedad y cosas abandonadas, maletines, mochilas, chaquetas y similares, ¿estarán sus dueños en las bolsas?

Esa pregunta me dio un escalofrió, pensar en tanta gente muriendo por alguna razón que aun desconozco y dejando sus cosas olvidadas en el suelo, esperando a ser tiradas o recogidas, posiblemente acabe pasando la primera opción.

Subí al tren y me senté junto al soldado, dentro había 5 soldados con uniformes distintos, debían ser oficiales o algo así, también había bastantes médicos militares o gente así, nada de civiles.

Uno de los oficiales me miraba de arriba abajo, sospechando o preguntándose cosas sobre mí, no le sonaba o al menos no le era conocida, se levantó y empezó a caminar hacia mí, esperaba que empezase a hablarme, pero justamente un horrible chirrió empezó, el vagón se movió rápidamente y antes de que pudiese ver que estaba pasando las luces se apagaron y encendieron sin parar.


12 de Julio de 2019 a las 14:49 0 Reporte Insertar 0
Continuará… Nuevo capítulo Todos los viernes.

Conoce al autor

The Shogun La verdad no soy muy talentada en la escritura de biografías o presentaciones de mí misma, prefiero escribir historias o sucesos ficticios o reales bajo múltiples perspectivas, actualmente me dedico a los estudios universitarios pero tengo un enorme amor por la literatura desde joven, esto irremediablemente ha hecho en mí un deseo de ser yo quien escriba las historias que otros leerán, no me gustaría vivir de la escritura pero como hobbie si me gustaría el crear todo tipo de historias y compartirlas, aparte de ver que tienen que mostrar los demás y sus propias historias. Aunque debería decirlo ya, me especializo en literatura histórica, apocalíptica, ciencia ficción , horror y misterio; no me gustan mucho los fanfics o las historias eróticas, aunque en el desarrollo de personajes espero el surgir de relaciones si es posible, aunque.... no sé me da bien el romance.

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