Ekat: Weg Zur Freiheit Seguir historia

u15613446511561344651 Jacqueline Q-Herrera

Katy deja todo atrás, ahora consientemente, para poder ser libre. Tras su estadía como espía, y luego a una resistencia capitalista, deja de ser la niña mutante al servicio de un comprador para... ¿Qué? ¿Adónde va? ¿Qué hará?


Ciencia ficción Todo público.

#cyberpunk #biopunk #258
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El Largo Camino a la Libertad

Claro, todo parecía ir bien, hasta que mis bajos –bajísimos- instintos atacaron de nuevo.

Lo primero paso cuando en medio de la grabación de la película buena –así me gusta decirle- me llamaron para ir a la premiación de la última que había hecho con Juanjo. Siempre demoraban las calificaciones, y mientras tanto habia salido al aire y conseguido tenido bastante buenos números, lo que incremento mis ahorros de forma considerable. Mientras, la que grabe con Yamato aún estaba en post producción. Le pregunté al director si iba, porque era un vuelo de vaias horas, y me dijo que le venía excelente como publicidad gratuita a este proyecto, hecho con mucho menos presupuesto y expectación. Era un trabajo mas indie, pese a que habia mas trabajo e investigación. No iba con yamato, tenia una serie de conciertos programados y tome el avión sola. De camino me llegó un mensaje diciendome que preferian que supiera de antemano que Juanjosé estaba anunciando su compromiso. Yo eso ya lo sabia… pero igual dolia. Quiza hasta aparecia con la flamante y virginal novia ahí de la mano, y yo sin nada a que echarle mano. Cuando llegué, claro, menos mal fui al baño del avion a arreglarme, porque habia periodistas y me fueron a buscar y todo. Y yo pensaba dentro de todo ese show ¿En qué momento?

Pero no habia mucho tiempo para pensar. Me llevaron en auto rapidamente a arreglarme, estilo francen, mientras alguien me iba diciendo los protocolos y el programa. Rechazé el vestido que me tenian e impuse uno que me habia mandado un diseñador mas a mi gusto, rojo fuerte, para destacarme. Con el pelo atado arriba, y pocas joyas. Mostrar madurez era mi objetivo.

Habia olvidado lo de los tacones, igual los de mi moto no eran tan altos, pero tras unos diez dolorosos minutos mis pies se deformaron. Igual hubiera preferido algo comodo, porque suponia que iba a a exisitir un after. Al salir, en la alfombra, ya estaba la pandilla ahí, esperandome. No los veia hace casi un año, cuando me fui casi con lo puesto a Tokio. Ahora camine super orgullosa, porque al menos NOMBRE DEL JEFE no queria verme, y quiza iba a ser una situación incomoda, todas unas tres horas con ellos, sus juicios, y un juanjose agachado. Pero no, me saludaron como amigos –todo actuación, no te dejes engañar, pense y con razón.

Pensé en el video donde Juanjo me hablaba de su compromiso y lo triste que lucía, y que Yamato me dijo “parece que te pidiera disculpas”. Tras la alfombra roja y su desorden y expectación, pasamos a la sala. Ya habia tres cuartos de los asistentes esperando ahí, pero igual vino esa conversación tediosa. “¿Y te ha ido bien en Tokio? ¿Es cierto que te estás titulando? ¿Piensas estudiar algo mas?” y finalmente el “¿Es cierto que sales con un chico?” miré de frente a JEFE y le respondi “vivo con el. ¿Problema?”

-No, ya no estás a mi cargo. –se sonrio y me dijo – me da lo mismo.

-Woo yo no lo sabia – dijo el ruso –cuando fue eso

-Cuando no hablabamos –le sonrei. Habia mucha tensión en la mesa.

-Yo si lo supe –le cortó juanjo – de hecho, se lo aconseje. ¿Fue bueno?

-Excelente. Nunca hubiera sobrevivido de otra forma. –enseguida las luces se apagaron y se proyectaron en el escenario, y empezó el show adjunto a la premiación. Me senti muy tranquila, como si el lazo de la complicidad entre juanjo y yo se hubiera reestablecido, no importando la circunstancia, habia algo ahí. Aunque no fuera una relacion, nos miramos y nos entendimos.

Cuando subimos al escenario, fue controladamente euforico. Los chicos me abrazaron muy por los hombros, pero Juanjo me tomo en brazos y me dio vueltas. Ganamos un premio de mejor película, y yo a mejor actriz, junto con Juanjo. Habia estado nominada pero no lo habia ganado. La verdad creo que es puro marketing, mi actuación no era de las mejores siquiera, y habia demasiada pantalla verde y cable. Siempre nos reiamos “suicidandonos” en el estudio.

Cuando fue el ultimo descanso antes de la salida final, me puse de pie y camine a un camarin reservado, para retocarme e ir al baño.

Me miraba al espejo cuando Juanjo entró. –Debiera aprender a poner cerrojos –me dije. Sencillamente camino hacia mi y me tomo hacia el lavamanos y me besó.

-Espera, espera… le dije –Sácame el vestido, se puede dañar. Sonrio y me obedeció. Hicimos un rapido ahí mismo, era tan extraño sentirlo después de tanto tiempo. Por un momento la cara de Yamato me paso por la mente, pero lo deseche, no quise pensar en eso ahora. Al terminar, se arregló y se fue. Me acomodé el pelo y el maquillaje y lo seguí.

Crei que habia pasado todo lo desapercibido que puede pasar. Pero cuando estaban dando las despedidas, JEFE, que estaba sentado a mi lado, notó que el hombro de mi vestido estaba enganchado al revés. Lo tomó y paseó sus dedos por él. Bastó una mirada y hubo silencio en la mesa. Tensión de nuevo. Sentí que mi corazón se rompería si Juanjo perdia esa alianza- él debía casarse por la causa y podría perder todo ese avance – pero no dije nada. De hecho sonrei mas.

-Los vigilaran en la noche. Tengan cuidado. –y la camara se acerco a la mesa.

La noche si fue movida. Bailamos y tomamos harto. Era como volver a la locura de ese pueblito donde nos juntabamos cuarenta a solo es, tomar y bailar. Cuando amanecio, me lave la cara y tome el avion de vuelta. Al llegar me duché, por fin en casa, y me acoste a dormir. Yamato llego y durmió a mi lado.

Por unas horas me senti rara, porque tendria que haberme arrepentido o sentirme mal por engañar a yamato, pero me sentia en paz. Igual siempre me senti celosa de ana, como que pasaba tiempos extra con yamato o notaba que habia algo raro al llegar a casa, ambos entraban con mucha familiaridad, pero lo asumi como parte de la extraña relacion que tenian, y fue ahí donde me cai, porque tendria que haber sospechado. Como me di cuenta, fue lo peor, porque es algo que hasta hoy me averguenza. Ya no se porque la estaba consolando yo, porque lloraba parece que por peleas con su novio pero la cosa es que de la nada pense en juanjose y esa noche en el camerino, que habia pasado apenas una semana pero parecia que el tacto con su piel seguia en la mia, y de la nada la bese. Ella me miro y me dijo que hace dias que XXX no la tocaba y la segui besando, la tire de espaldas sobre mi sillon y meti la mano bajo su falda. Yamato dormia pero quiza su grito lo desperto, o los gemidos, no se, pero lo vi detrás mio con su cara de sorpresa y en vez de decirle nada, baje mi ropa interior y ahí se dio todo.

Pero como decia, fue el principio del fin. Cuando descansabamos los tres en el suelo, pense en las miradas complices que ellos se daban y en las pocas que compartimos con juanjo. Yo no lo mire cuando me puse de pie en la mesa. Pero supo. Como cuando le dije como bajarme el cierre del vestido. Fui a olerlo y seguía ahí su aroma.

Nunca quise ser la otra, era demasiado indigno y doloroso. Pero ya lo era. Yamato estaba dispuesto para casarse con ana. Desde el principio yo habia sido un pasatiempo. Una herramienta para mantenerlo a salvo, y lo mas probable es que hubieses sido calculado. Demas que su madre, la periodista revolucionaria, lo hubiera calculado. Ella sabia que tenia que sacar las niñas de japon.

Decidi entonces terminar la película cuanto antes y marcharme. En ese momento no me importo mas la escuela, solo queria marcharme. Mientras amanecia, senti esa mañana como aquellas donde esperabamos en el barro la orden de atacar. Pensar que quedaban varios meses de esta mentira dolia muchisimo. Quiza era comodo pensarlo asi, que podriamos seguir como un trio, como hasta ahora. Pero yo queria mi libertad, yo no era de nadie.

Asi que escribi al director, para acelerar el proceso. Tambien al de la escuela, para acelerar el horario. Me fui a la grabacion sin despertarlos. Hice una agenda donde ni los viera, y les textie que desocuparan el depto. Me deben haber esperado, pero les dije que respetaran mi espacio y que no queria hablar. Faltaba muy poco para que todo terminara, y no queria llevarme un recuerdo tan amargo. Pero Yamato venia a casa y golpeaba la puerta, cuando le dije que hasta ahi llegabamos, me gopleo en la cara y me dijo que él decidia eso.

-No soy ana – le dije. Y lo empujé fuera. Y aprendi a poner pestillos. Los vecinos llamaron a la policia incluso. Y se sentó a llorar fuera.

No fue por ser cruel, sino que no me entendia ni yo. Porque queria hacer las maletas e ir con juanjo, pero me habia dado cuenta que me era difícil ser fiel. No podia ser la compañera para juanjo, aunque sabia que el tampoco era de una sola linea.

Cuando me hice el tiempo para ir a ver a la sra revolucionaria, ella me recibio en una habitación muy sombria pero muy amplia. Hablamos de que el plan para sacar las niñas ya estaba listo. Me dio los pormenores y hablamos del pago.

-Necesito un favor. Hazte cargo de mis cosas, hay ropas y recuerdos que me gustaria conservar para mas adelante. Dejaré las cajas marcadas. –Me saqué las llaves de la moto – vendela, te dejaré los papeles listos como pago por la bodega.

-Quería preguntarte –su actitud era diferente ahora -¿Qué pasará con Yamato?

-Lo dejo acá. No tiene espacio en el yate para él, verdad? Y no conviene para su carrera que desaparezca ahora.

-Katy, pero él… cree que van a volver…

-¿No le dijo del proyecto? No le hablo desde el principio? ¿No le explicó que yo era temporal?

-Verás… es que… no hablamos mucho. De hecho… nada… -Me quedé en silencio. –él no sabe de hecho que tú…

-Dejemoslo ahí. Hazte cargo de mis cosas por favor… -

-Sólo un último sacrificio…

-¡Cómo te atreves! –Estallé con ganas -¡Sacrificas mi vida, mi carrera! ¡Pude haber sido actriz! –Me transformé –Pero ahora sólo seré un fantasma. Muchas gracias… no te atrevas…

Respiré hondo y me fui. Caminé sola de vuelta a casa como tantas veces. En la grabación la gente me notaba triste, pero cuando les dije que habia terminado mi relación comprendieron. De hecho me mimaron bastante, hay que decirlo. Creo que para entonces fue cuando me brilló una luz en la muñeca, y se me hizo ahí un tatuaje.

No niego que fue bastante triste ese periodo, donde no hablé mucho con nadie y sólo me preocupé de las grabaciones y estaba sola, y tenía que lavar y cocinar y limpiar trastes. Al final optaba por comer en cafés, leyendo por milesima vez algún guión o estudiando un poco mas sobre un tema que me gustara. Estaba muy amargada porque no iba a tener vida después del rescate, yo quería una carrera, una vida y en cambio había aceptado un contrato a largo plazo. Kato me contaba un poco de lo que esperaban de mi, porque la barrera en general es mas que idiomatica, es de costumbres y ellos esperaban que fuera una guardaespalda. Habia sido relevada con honores de mi cargo en el ejercito y ya ni para tacticas seria recibida.

Fue con ese animo que culmino mi ultimo dia de graduación. Ni tenia ganas de beber. Me fui a casa y cerré las cajas de cartón donde encerré muchas cosas, ilusiones y recuerdos. Mis vestidos eran muchos ahora, mis zapatos. Igual me hice una mochila grande con ropa que me gustaba y algunas utilidades algo locas, como sábanas, pero hacían poco peso y ocupaban mucho espacio. No me llevé los libros pero si mi kindle, y dejé una caja con el sello “para vender”.

Tenía todo listo, y entró Ana. Realmente necesito aprender a poner pestillos, me dije.

-No tienen que terminar las cosas así, Katy…

-Lo sé. No fue tu intención.

-¿Te… marchas? Tocó las cajas.

-¿No lo sabias?

-No nos puedes dejar así.

-Así como

-Tan confundidos…

-Ustedes no son niños. Ya basta. No quiero lidiar con esto. Se los dije.

-Katy pero fue un error de los tres.

-No. No mientas.

-Yo no sé muy bien que…

-Ana, las miradas. Uds siempre se miraban. Yo tengo buen olfato. Ustedes nunca dejaron de estar juntos.

Finalmente bajó la mirada. Fue como una asunción de culpabilidad. Terminé de llenar la última caja con mis cosas y reacomodé sobre la cama para poner en mi mochila.

-Katy… te puedo pedir sólo… ¿un último beso? –dejé de ordenar las cosas para mirarla, super seria. Y entendí que las cosas se le habian ido completamente de las manos. Que por eso siempre me mimaba tanto. Fue extraño, toda una revelación. Cerré el bolso, me acerqué a ella y la abracé. Por supuesto que terminamos en la cama. Cuando me paré y me vestí, ella lloraba.

-Lo siento Ana, de verdad. Creí que uds sabían que me iba. Pero si seguíamos así no iba a poder irme tampoco, y no hubiera sido lo correcto para nadie.

-¿Volverás?

-No lo creo. ¿De veras no sabes a qué voy?

-Lo sé… pero…

Terminé de ponerme la mochila, que parecía demasiado pesada y me fui. No hay tiempo de jugar, me dije. Pero extrañaría para siempre lo que había vivido allí.

Caminé una vez mas de noche. Un auto se detuvo enfrente y al subirme, el chofer me dijo “vamos muy tarde”. Parece que fueran horas las que tardó ese auto en dejarme en un jardín. Al saltar el muro perimetral del palacio, la mochila realmente se sintio pesada. Me conocía entero el palacio, y los tiempos entre las rondas. Las horas de fumar. Todo el tiemp oque crei que trabajaba estaba siendo entrenada, manipulada. Pero se habia acabado. Por muy caro que saliera, obtendría mi libertad. Actuaria bajo otras ordenes solo a cambio de dinero. Caminé por el borde ciego de los jardines, haciendo equilibrio, cómoda en mis zapatillas “barefoot” en contraste con las botas que solia hacerlo. Me quedé agachada al lado de los faros, y finalmente camine bajo la casa, contando los tatamis expresamente sin vigilancia por unas horas, para llegar a la habitación de las niñas. Levanté el tatami, y desperté a las princesas. La mas pequeña en realidad la dejé dormida, no llevaron nada de sus ropas, nada de joyas, nada de dinero. Ni siquiera fotografías que pudieran identificarlas. Me siguieron al tunel que partia bajo suelo, cerrando la puerta tras nosotros. Las niñas no me preguntaron nada, así que supuse que sabían a lo que iban. Obviamente tardé poco en darme cuenta que no, que sabían del rescate pero que pensaban que subiriamos a un avion y llegaríamos a su nueva lujosa mansión. Estaban tranquilas si, porque sabian que la niña gato las llevaría a salvo a casa.

Bueno, mientras caminamos por el túnel fue la última vez que me obedecieron sin protesta. Más que la misión mas peligrosa, fue la mas tediosa que tuve nunca, la que llegué a odiar. La mediana iba delante con la linterna y las mas grande atrás, la chica la llevaba dormida en brazos. Me pesaba la mochila y la niña, a quien creia que pesaba menos. Tras unas cuatro interminables horas, llegamos a la orilla de un risco, al mar. La verdad yo tampoco sabía los pormenores, sólo las rutas y contactos y puntos de cambio a lo largo del camino que nos tomó casi cuatro meses recorrer.

En el risco había un bolso, y estaba amaneciendo. El bolso tenía pasajes, pasaportes, dinero, y ropa. Las dos mayores se cambiaron ahí mismo sin un respingo. Pensé en Esme y su show para orinar cuando huimos. Seguimos caminando a través de un pueblo, desayunamos en una posada y subimos a un barco. Era una especie de vapor blanco, el que te imaginarias que pasa por mississippi y no en esta parte del mundo, que se demoraba mucho en pasar de una isla a otra, teníamos una habitación para las cuatro, y todo tenia un ritmo de reloj, dormir, desayuno, mirar por la borda, almuerzo, jugar ajedrez o ver películas viejas, cena con show y dormir otra vez. Ni los constantes pasajeros que subian o bajaban lo interrumpia. Al cabo de diez dias llegamos a puerto, donde bajamos y dejé por fin el bolso con ropa sucia tirado por ahí. Los constantes reclamos sobre toallas mas limpias y ropa de tal marca me tenian cansada, ya a tan poco de empezar. Con las niñas menores al menos hablaba de matemáticas o historia de vez en cuando.

Fuimos entonces a un hotel de China. Las chicas pudieron elegir su ropa desde una boutique, con no pocas quejas y comer en un establecimiento barato. Estoy segura que les costaba caminar con zapatos todo el tiempo, y usar pantalones, se notaban incomodas los primeros dias, acostumbradas a sus tenidas tradicionales. Al poco tiempo usaban lentes de sol, medias raras y blusas con dibujos. No que les fuera a durar mucho esta libertad, de hecho me temia que fuera la unica oportunidad que tendrian enla vida de experimentarlo. Lo que me extrañó desde ese tiempo fue que la mayor quisiera llegar a su destino. A veces les hablaba de otros paises, de otras formas de vida, que la gente trabajaba como profesor, o medico, pero ella siempre les decia que era mejor preocuparse solo de cosas simples, que habia quienes tenian “mejor cabeza” para ocuparse de politica o economia.

Y si, no se como pude caer en el mismo error tan seguido. Quiza son “cosas de crecer” como dice juanjo, pero esos dias de avanzar poco, de viajar en autobuses de ciudad en ciudad y cambiar ropa para tirarla, sin guardar nada, me pasaron boleto. Viajamos hacia el norte por un camino no tan tradicional como calculado para pasar tremendamente desapercibidas. A veces me vesti de hombre, a veces tomamos el tren y ese era todo el cambio. Hubo un momento que subimos por el yangze en bote y fue maravilloso, recuerdo que estaban las tres igual de fascinadas que yo, pero fue como el unico momento en que estuvieron en su misma sintonia. Después de casi dos semanas llegamos a korea y tomamos un tren. Me queria morir. ¡Era el puto transiberiano! Una semana completa encerrada con tres malcriadas –la mas chica no tanto- y sin nada para salir… porque a todo esto, casi no dormia de noche. Apoyaba mi espalda contra la puerta y dormitaba cada vez que era de noche y ellas cerraban los ojos. El drama fue que la mayor tiritaba y me abrazaba de noche, solo en su camisa o desnuda, como buscandome, y me encontró. Yo estaba muy fuera de mi, muy herida con lo pasado con Ana y Yamato, y por otro lado, siempre necesitaba sexo. Después noté que la mayoría de las personas puede aguantar eso, pero yo no, y me causó muchos problemas. Me volvía como loca. Ella era mayor que yo en edad, pero no tenia nada de experiencia. Y nada de pudor. Me costó mucho mantenerla bajo control, o satisfacerla incluso llegado el momento.

Si, no dormi casi nada en ese tren. Nos bajamos antes de la parada final, para ¡Al fin! Tomar un avion privado que nos dejó en la nueva “casa”: una mansión árabe. Antes de suicidarse el tan amado rey, que dejó su pais adportas de una invasión y una guerra civil, habia vendido a la mayor con un heredero tan millonario que calmaria cualquier intento o ánimo.

Si, una jugada magistral, mas aun miradno la cara de admiración de la amante real esta ante el asqueroso lujo que nos rodeaba. Me dieron una habitación con miles de “uniformes”, porque ahora pasaba a ser “una guardaespaldas de la realeza”, cargo que no quise, pero sabia que tendria que esperar.

Para ese tiempo aun no habia inventado un sistema de comunicación como ell que tuvimos después y me llegó el email de juanjo con su video, preguntandome si iba a la boda, para reservarme todo. Me dio pena no responderle, pero tampoco queria, en ese tiempo quise que se preocupara. El no sabia que estaria ahí tambien, aun era parte de mi contrato llevar a la mayor ante ese altar, unos dias mas tarde.

La preparación para la boda estaba andando desde hace meses atrás. A las niñas al principio les gusto al atención extrema, los lujos a su disposición, pero pronto se dieron cuenta que era una jaula dorada. Los árabes supusieron que yo era una mascota, al parecer, un juguete o un capricho de las niñas y ni me tocaban.

Cuando viajamos a Europa, les dije muy bajo, que algún día podrían volar con alas propias. Que estaba bien si querían quedarse con su hermana, pero que podrían decidir. Pero que si pensaban eso, no lo dijeran hasta tenerlo decidido. Por los resultados, creo que me entendieron muy bien.

Ya sólo pisar suelo europeo, frio y lleno de bocinazos, me relajó. Desde china, unos meses atrás, que no escuchaba nadie real. Nada bueno que recordar. Ni acceso a esa gigantesca biblioteca tenia. Y noté que no había dormido en mucho tiempo. Se me trató de ese momento como una trabajadora VIP, alguien con harto poder en realidad, podia hacer y deshacer con la seguridad de las niñas, lo cual incluia acceso a personal, presupuestos para cámaras, computadores, alarmas, comunicadores. Cosas que me hubieran ayudado a dormir en el viaje por China. Igual comprendía que desaparecer de esa forma era la mejor opción, porque permitió borrar nuestro rastro muy rápido, pero fue demasiada responsabilidad.

Parece que era invierno, siempre estaba nublado y frio, pero no llovia ni nevaba. Tampoco podíamos salir, mas que a ciudades cercanas y por poco rato. Como íbamos con los nuevos –y muy millonarios- parientes de las princesas, normalmente toda la atención que deseaba poner a los museos y arquitectura se pasaba a las compras. Por suerte fueron dos meses, pero me aburrí mortalmente. Claro que aproveché viendo las carreras universitarias, y empecé a mandar emails para ver si me podian aceptar. Con mis papeles en regla, como refugiado politico con nacionalidad establecida, y las notas que tuve en Tokio, entré a una buena institución.

No puedo decir el nombre, pero era una universidad antigua, que tenia como mill años, sin baños con agua caliente, húmeda y todo, pero con laboratorios geniales. Elegí estudiar ingenieria en informatica, con especialización en seguridad.

Finalmente llegó el dia de la boda. Coincidia por una semana con la de Juanjo, y se estaba dando mucha publicidad al respecto. Igual me dolía la cosa. Para el luga donde se consagró la firma, asistió mucha gente como si fuera una iglesia, y hubo una gran cena después. Claro, ese dia las niñas de temprano estuvieron muy excitadas, gritando y preguntando por sus vestidos y maquilladores asignados. Fue una gritadera terrible, mas encima fuimos al edificio donde estaban las familiares esas… mis oidos… finalmente las niñas se pusieron sus kimonos y sus atuendos obligatorios mientras que la novia estaba en otro piso siendo maquillada en su atuendo tradicional japones. Un tipo de seguridad me sacó al pasillo para decirme que no entraría a la “iglesia” porque ninguno de seguridad entraría, y me contó con gráficos los pormenores de las entradas y salidas… con decir que habia detectores de metal y explosivos disimulados para los invitados. Entonces todos entraban como pensando que los respetaban como caballeros pero igual habría mucha vigilancia.

Yo pensé que ya no vería a la mayor. Y casi a las mas pequeñas. No entendía porqué aún no era relevada de mi puesto, crei que con entregarlas al “suegro” estaba todo hecho, y que me iba tras acabada la boda, pero estaba recibiendo indicios de que no, que se esperaba que me quedara.

Así que vi a las niñas pasar con sus acompañantes, y parece que se asustaron de que no estuviera con ellas. Parecía pataleta por venir, por lo que se hicieron arreglos para que vigilara desde un deambulatorium que había en el lugar.

Era una iglesia enorme. Para simular la iglesia católica de antiguo, de los cuentos de hadas, usaron una enorme catedral añosa, la pintaron y la llenaron de tantas flores que mareaba un poco el exceso de perfume. Todo era generoso al colmo, el blanco de las flores, de la pintura, y daba la impresión de un decorado demasiado rococó. Y en ese momento tuve un flashback, cuando caminé a donde estaba la parte mas alta, donde se colocaba la mesa y el oficiante, que se parecía al lugar donde estuve alguna vez, la lluvia colandose por el techo y parte del piso inundado. Pero no fue un flasback de memorias, como cuando recuerdas una ecuación, sino que por unos segundos estuve de nuevo ahí, con el olor a humedad y fuego, y porotos de lata cociendose en las cenizas… y ahí estaba yo, con un traje de miles de dolares, sin hambre, y zapatos de mi talla, quejándome de que estaba aburrida de ese trabajo.

En realidad estaba dejandome envolver con la jaula de oro, como la llamaba, y lo sentí como una alerta de que tenia que salir pronto. Miré como llegaron los invitados, y me fijé bien que las niñas llegaron a salvo. Tardó bastante tiempo porque realmente era mucha gente, parecía estadio. Y si, se me hizo eterno. Empezó como a las 4, y terminó cerca de las 10, como a las 8 recién la novia llegó hasta la mitad de la nave en su carro, si hubiese sido china o musulmana hubiera llevado velo, pero no, lo llevaba al estilo japo, vestida de blanco, con sus zapatos imposibles (estoy segura que diseñados para que no pudiera salir corriendo).

Al final se fueron ellos, y yo bajé a recoger las niñas fuera del área de protección, para llevarlas a casa. -¿Se divirtieron? Les sonrei.

Ellas estaban de la mano, y caminamos a nuestro departamento. La mas chica me pidió si después del baño podría leerles un cuento. Le dije que si, hacía dias que se comportaba como adulta y me daba algo de pena, porque estaba dejando de ser esa beba grande por la que caminé tantos kilómetros con ella en brazos, por la que me transformaba sin necesidad en China.

Nos bañamos y me puse a leerles el cueto, y se me recostaron una a cada lado. Mientras leia, la mayor me susurraba preguntas, y yo cambiaba una palabra del cuento para responderle. Tenían miedo de estar siendo vigiladas, y querían saber si podrían irse, y obviamente si me quedaría con ellas.

No querían quedarse con los árabes, temían que su hermana las hiciera casarse demasiado jóvenes. Los estamentos del contrato decían que las chicas tenían que estudiar en la universidad antes de casarse, pero nadie les habia dicho a ellas. Despúes de que se durmieron, me acomodé en la puerta, como llevaba haciendo varios meses, y respiré.

Realmente me sentí vacía. Era imposible no encariñarse, aun sabiendo siempre que las tendría que dejar y que habia sido empleada para esto. Y sabiendo que lo mas probable es que fueran vendidas mas adelante según las necesidades del momento, porque cuando naces con padres políticos, como Yamato, Juanjo o Esme, no tienes muchas posibilidades de hacer la vida que quieres.

Yo si tenia esa posibilidad y no iba a desperdiciarla. Si volvia a Japón podría retomar mi carrera como actriz, y si me quedaba aquí en Europa, siempre tendría problemas de dinero. Allá tenía amigos y contactos, pero acá estaba sola. Aún así, ya me había inscrito en la universidad, una desición que tomé sola y sin coherción, porque no quería ser manipulada. Ni por algún otro rey, ni por un frentista u opositor al gobierno, ni por un novio, por nadie. Y aunque fuera difícil, no me iba a quedar en mi zona de confort, e iba a trabajar por y para mi.

Si, tenia un costo muy alto todo esto. Y me sentiria realmente sola. Pero ya había estado en estas, y supe que saldría adelante.

De algún modo me dormí esa noche. Sólo a la mañana me di cuenta que no había prestado toda la atención que debería a mi alrededor.

3 de Julio de 2019 a las 22:13 0 Reporte Insertar 0
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