I'll be Young Forever. Seguir historia

rawwie_ Yuki Kim

Donde la inocencia se aleja de Jordan. Y donde Ethan deja de ser Ethan. «- Jordan era la viva imagen de la inocencia. Pero dejó su alma en manos equivocadas. Ethan era callado, tranquilo y puro. Pero se dejó corromper por Dean. Dean quería demostrar que Ethan podía ser tan cruel como él. Kyle amaba sacarle fotos a Ethan, y también lo amaba a él. Pero lo único que consiguió fue hacerle daño. Ethan conoció a Jordan. Jordan se enamoró en el momento equivocado porque se sentía vacío. Ethan se enamoró pero nunca entendió el valor de la palabra. Ethan se rompió, y rompió a Jordan. -»



LGBT+ Todo público. © a MI

#romance #yaoi #bl #boylove
2
837 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los jueves
tiempo de lectura
AA Compartir

Día 1

15/10/2015

« Quien era aquel, que con sus ojos te acechaba. Que con su sonrisa mataba almas y derretía corazones. Quien era aquel, que con su buen corazón destrozó miles de otros. Quien era aquel... Con quien bastaron unas simples palabras... Para dejar claro que amar era una perdición.

Quien que, con un poco de amor, te recibió en sus brazos y te dio cobijo ante las llamas ardientes de su chimenea, pero tan pronto le entregaste tu corazón que lo hizo añicos y lo quemó en esas mismas llamas que te dieron tanto amor. Aquel que te sonrió y te devolvió la vida un par de veces.
Aquel que prometió amarte durante toda la vida, pero te destrozó con simples palabras, en menos de nada.

Y ahora, quien es aquel que llora, que susurra deseando la muerte, quien es el que está hundido en el barro de la agonía mientras que los otros ríen y son felices a su costa.

Quien, con un alma tan pura, decidió corromperse por otra no tan perfecta, que con un poco de amor falso se llevó toda su inocencia y todas sus ganas de vivir.
Aquel que, sin querer hacerlo, lo hizo y lo arruinó todo.

Pero ahora, quien es aquel que comparte momentos bonitos, que no derrama lágrima alguna y que ríe por cualquier tonteria. Quien que ahora es feliz, al lado de una buena persona.
Aquel que ya no sufre, ni se revuelca en aguas sucias de dolor, ni roza su piel con otra, llegando a desgarrarla.

Quien... Qué con un poco de amor, prometió amarte para siempre, prometió que serías la madre de sus hijos, pero... Con gritos te insultaba y te criticaba, aquel que te echó de su hogar y metió a otra.

Aquel que le brinda el mismo calor y el mismo amor que te dio a ti. Aquel que volverá a romper corazones, y a destrozar almas.

Aquel que no te merece, aquel que simplemente está por estar. Pero no está cuándo necesitas que esté.

De repente un hoja cae, y la observas.
¿por qué las hojas se marchitan y se caen?
¿envejecen como los humanos? Tal vez se cansan de luchar contra el viento que las arrastra muy lejos y les golpea. O tal vez se cansan de pelear contra la lluvia, que las deja hechas un pegote e incluso las rompe cruelmente.

Porque... ¿quien quiere una hoja rota y mojada? Nadie
Las hojas rotas dan asco y son feas, las hojas rotas y mojadas no son buenas, solo dañan almas y te ahogan con ellas. Las hojas rotas... están llenas de cinta adhesiva porque quieren reparar lo que una vez fueron, pero no pueden. Porque una vez rota no puedes volver a ser la misma hoja bonita que siempre fuiste, te conviertes en una más del monton.

La hoja rota llena su ser de cinta adhesiva porque no tiene aguja e hilo, a veces viene alguien y le arranca el adhesivo y le vuelve a romper. Pero ella siempre intenta reparar su verdadero ser. Y ya nunca vuelve a ser esa hoja bonita, ahora es esa hoja rota.
Por qué por más que esa hoja rota pegue en su cuerpo cinta, jamás será la misma. Cuando te rompes no eres la misma, ya nunca eres la misma. Cuando te rompes, partes de ti desaparecen y nunca más los ves, partes de ti dejan de ser tuyas y alguien más se las
queda, haciéndolas daño sin que tú lo sepas.

Y llega el sol que la ve rota, la recoge y con todo el dolor de su corazón le dice que lo siente mucho por todo lo que ha tenido que pasar, y en ese momento se la lleva consigo, a su hogar.

Entonces el sol le brinda calor, y ese calor ayuda a que toda su agua se seque y que una parte de ella mejore, ahora ya no teme ahogarse porque ya no se ahoga.

Y entonces el bonito sol arranca con cuidado su gastada y vieja cinta adhesiva, coge aguja e hilo y comienza a coser con suavidad, mostrando que no todos son tan malos como esa hoja creía.

Ahora tiene cicatrices pero no le importa porque ese sol bonito le enseñó que las cicatrices son buenas, te ayudan a recordar que pasaste un mal momento, exacto, lo pasaste, hace mucho y lo superaste, sobreviviste a pesar de que pensabas que ibas a morir.

Entonces se da cuenta de todo.
En su vida tuvo viento, que la alejó de donde estaba, tuvo lluvia, que la desorientó y la desvío de su vuelta a casa.
Pero además tuvo sol, que le dio el hogar que tanto necesitaba, toda la paz que nunca pudo tener y encima le devolvió su ser, lo que una vez fue y pensó que nunca más sería. »

Todo el lugar estalló en aplausos y silbidos, algún que otro « ¡Muy bien Ethan! » se escuchaba de fondo y no pude evitar sonreír. ¿Lo había hecho bien?
El recital terminó, mis nervios seguían por las nubes y respiraba con fuerza, entré al vestuario, donde los demás compañeros me esperaban con una amplia sonrisa.

—¡Ethan lo has hecho estupendo! –chilló Amira, mi mejor amiga, mientras me estrechaba entre sus brazos.

—Gracias... –susurré con una sonrisa humilde, ni tan solo me había dado cuenta de que mis megillas estaban rojas, la función había sido mucho para mí.

Suspiré profundamente. Tenía el pulso acelerado y unas horribles ganas de vomitar. Vi como el productor de la obra se acercaba hacia mí con una amplia sonrisa y aplaudiendo, triunfante.

—Desde luego, no me equivoqué al elegirte a ti, Ethan. ¡Magnifique! –Exclamó y como siempre añadió una de sus palabras extranjeras.

Aunque en cierto modo me alegraba saber que le había dejado a gusto, lo había hecho bien, pero seguía nervioso.
En los ensayos tartamudeaba, hablaba muy bajo o no pronunciaba bien, cosa que me llegó a estresar bastante... ¡Pero que más da ahora!

Y pensar que tan solo llevamos un mes de curso, sigo teniendo a mi grupo de amigos de la infancia pero aún así me gustaría conocer a más gente.
Amira seguía a mi lado con una sonrisa, escuchando las cosas que el productor decía y riendo de vez en cuando. Esta chica se pasaba el día entero riendo por cualquier cosa, aunque gracias a eso suelo ponerme de buen ánimo muchas veces, le agradecía que esté a mi lado, una buena amiga lo es todo.

Me cambié en el vestuario y me puse mi ropa normal, un pantalón simple con una gran sudadera, cosa normal. Salí junto a Amira, caminamos por los pasillos comentando mi actuación o burlandonos de alguien.

Pronto tuvimos que entrar en clase, por motivos de vete tú a saber qué la función tuvo que hacerse en horario colectivo, y justamente en mañana así que seguimos teniendo clase.

Me gusta estudiar, lo acepto, lo que no me gusta es tener que estar metido en una clase con 24 chicos y chicas que no saben que la palabra correcta para llamar al pecho de una chica es senos y no tetas.

Amira no iba a mi misma clase así que pasaba las horas entretenido en escuchar al profesor o garabateando en la última hoja de mi libreta. A veces me gustaba dibujar a la gente que veía, a veces dibujaba cosas que me gustaban, o cosas que odiaba para no olvidar que las odiaba.

De repente, una campana me alarmó y pronto varios chicos se sentaron a mi alrededor, mis amigos, o a los que podría considerar amigos, que para mí eran completos desconocidos.
Empezaron a hablar de chicas, alguno decía alguna burrada dejándolas en mal lugar o riéndose de alguna de ellas. Otros contaban cual les atraía más o si ya les gustaba alguna.

—ET. ¿Te gusta alguna chica? Vamos, siempre estás callado, cuéntanos. – habló Dean, quien se podría decir que era el líder de aquel grupo. Me miraba con una sonrisa ladina.

Para mi sorpresa querían que hablase de mí, no me gustaba porque sentía que ni yo mismo me conocía. ¿Quien era? ¿Qué cosas me gustaban de verdad y no solo me atraían?
Medité. Alcé la vista y giré a ver a mi alrededor, todas las chicas eran diferentes, todas tenían algo diferente que seguramente las hacía ser ellas. Que seguramente volverían loco a cualquier chico, pero a mí no, a mi no me gustaba ninguna. Para mí ninguna era bonita ante mis ojos, para mí todas parecían no tener rostro y no me atraían.

Menos Amira, que me había demostrado que ser diferente era bonito, pero ella tampoco me gustaba. ¿Por qué no me gustaba si lo tenía todo?

—No lo sé... Todas son bonitas. –mentí intentando evadir más preguntas pero sabía que Dean no se iba a conformar con solo eso.
—Ethan, no somos tontos. Dinos, ¿qué chica es la afortunada?

Suspiré, ¿y si mentía? Mentir no iba a hacer daño a nadie. Dejé unos segundos en silencio donde los cinco chicos que formaban el grupo me miraron, impacientes. Me gustaba hacer esperar a la gente porque sabría entonces que si esperaban merecía la pena decirlo todo, o tal vez no.

—Amira... –hice una pausa– me gusta Amira. –Entonces todo ardió en llamas, pero eran tan inteligente como para no darme cuenta de lo que acababa de hacer.

30 de Junio de 2019 a las 20:15 0 Reporte Insertar 2
Leer el siguiente capítulo Día 1 pt.2

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 6 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión