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Carta de adopción

La Rioja 5 de abril del 2018.


Querido diario: ¿Tendrás una idea nueva escondida en tus páginas que deba alumbrar con luz ultra violeta para encontrarla? Hoy estoy en modo ahorro de energía, Sol ha estado llamándome desde las 8 y ya llevo exactamente una hora y media encerrada aquí contigo sin saber que hacer, no tengo ganas de levantarme, ducharme o sí quiera peinarme, y mira que son mís tareas básicas.

Al final resultó como dijiste, Él la eligió abandonando todo su bienestar, su posición por amor (suspiro) sueño con algo como éso.

Si tengo que contarte con las cosas que sueño literalmente no saldré de aquí, pero las cosas que no quiero és una sóla y temo que aplique para ella, todo el mundo se estresa con la carrera universitaria, y no estoy muy lejos de allí, quiero alejarme de ése destino tanto como mís piernas me lo permitan.


—¡Venecia!— irrumpe en mí cuarto como siempre y empieza a levantar ropa que está en el suelo como la que descansa bien doblada en mi baúl.

—Estába por bajar— cierro mí diario y me incorporo.

Su risa contagia todo el silencio en la habitación, sus mejillas se tiñen de rojo y su pecho sube y baja veloz de tanto saltar.

—¿Qué te divierte tanto?— me ofendo y camino en dirección a mí mesita por mí cepillo de dientes y toalla de manos.

—¡Tú pelo!— lo señala y fracasa al intentar calmarse.

—Aún no logro domarlo— lo aplaco con mís dos manos, pero se resisten como alambres de púa.

—Mejor prepárate, que las demás ya se marcharán y sólo faltas tú— me palmea el hombro y sale empujándome de la habitación.

Gracias a Dios no tengo que soportar la fila matutina de todos los días para el baño, Almendra con su ducha interminable y Rafaela con sus tutoriales de belleza en el baño, ¿No sé si le hablé a Sol de ello? Lo anoto en mí cabeza para la hora del almuerzo, adoro que se atragante con la comida cada vez que la mando al frente.

—¡Maldición!— me escondo del espejo, de a poco asomo mi cabeza por debajo de la mesada y voy subiendo con cuidado hacía el espejo, soy la exacta imitación de la melena del rey león, golpeo mí frente con mí mano, tengo que arreglarlo de inmediato.

—Rápido Venecia, rápido— golpea la puerta del baño y se aleja pisoteando con fuerza las suelas de sus zapatos contra el suelo de madera.

Que difícil debe de ser para ella todos los días, cepillo mís dientes y no puedo evitar pensar como se habrá sentido cuando me encontró en la puerta del hogar Luz esa fría madrugada. Odio cuando la gente me mira con lástima o pena, és algo que no lo soporto. Soy una mujer como cualquier otra nacida en una familia bién constituida, Sol dice que cuando me miro, en lo único que pensó fué: “Que gran grano és éste con el que tendré que lidiar”.

Sonrió, y me decido por una coleta alta medio desalineada; mí família ahora que lo pienso tiene muchos miembros, o los tenía, éramos 45 en un inicio, ahora sólo tres. Sol, Karina, Lourdes y Pablo, ellos son nuestros guardianes según la ley, nosotros los consideramos tíos, hermanos, cómplices y si corren con mucha suerte padres.

—¿Venecia?— asoma la cabeza Sol, trae sus gafas de color azul y una trenza cocida como siempre.

—Estoy saliendo— refunfuño y se marcha no sin antes guiñarme el ojo.

Es ella a quien considero mí amiga, cómplice y mamá, aunque éso último jamás se lo dije.

Respiro profundo y dibujo en el aire un buen visto ante mi look de primera clase de psicología, la carta llegó y ésa aceptación que evitaba se confirmó hace meses.

En el comedor sólo están Rafaela con su pinta labios, Alondra repasando vaya saber Dios que será.

Visualizo mí tazón de cereales con el yogurt al lado en un vaso de color rosa y mí cuchara de metal; me sonrío y camino en dirección a mí asiento por más de 18 años.

—¡Buenos días!— mascullo en dirección a las únicas compañeras de habitación y ningúna me devuelve el saludo.

Me ofusco y suelto mí mochila de mala gana en el asiento de Romeo, ése niño; disipo las emociones, és muy temprano para caer en la melancolía.

—¿Vamos juntas?— Rafaela me lo pide en buenos términos y éso que aún no dan las diez.

Asiento mientras me atraganto con semejante milagro.

—No crean que yo…— Alondra és interrumpida por Pablo, el director del hogar.

Sol se coloca a mí lado, como Karina al lado de Alondra y Lourdes junto a Rafaela.

—¡Buenos días!— nos saluda cordial y ajusta el nudo de su corbata, no podría decir que lo considero un padre ya que sería catalogarlo en un ranking en el que tengo poca o nula experiencia.

—Tenemos una familia que busca adoptar a dos de ustedes.—

Sol me mira y veo los destellos de ilusión en ellos, sonrío y dejo de comer de inmediato.

Pablo guarda silencio mientras los demás hablan sin parar y agradecen por tal maravilla.

De pronto la esperanza se despereza en mí interior latente.

—¡Silencio! Un poco de órden— levanta sus brazos y nos pide que nos callemos.

Sol me toma del brazo con fuerza y asentimos al mismo tiempo a la espera de nuevas noticias.

—Ella és la médica cirujana co-fundadora de éste hogar, que está en contra de las disposiciones de los padres que sólo adoptan a los pequeños por el erróneo ideal de que los mayores son difíciles de educar. Su esposo adopto junto con ella un bebé recién nacido de África y desea llevarse a dos de ustedes para completar su familia, su sueño personal— lo dice como sí se tratara de un discurso ya ensayado.

—¿Cuándo conoceremos su decisión?— rompe el silencio Alondra abrazada a Lourdes.

—Sí, ¿Cuándo vendrá?— insiste Rafaela.

—En una hora. Por éso mismo hemos llamado a la universidad para avisar de sus ausencias— se retira y nos quedamos todos allí inmersos en una bola de nervios, dudas, ansiedad y mucho miedo.

—¿Qué saben de ella?— exige Rafaela a una de nuestras guardianas.

—No mucho— responde mí tutora.

—Lía fué también adoptada por unos padres amorosos, por éso ella siguió sus pasos, és una excelente cirujana— acota Karina.

—Y muy rica— Culmina Lourdes, los ojos de Alondra se abrillantan como árboles de navidad.

—¡Podré viajar por todos lados!— festeja Rafaela untando más pintalabios en su boca.

—No tendré que esperar más que a otra no le quede para usarlo— Alondra me mira despectivamente.

Bueno, así fue siempre el trato, lo que me quedaba chico pasaba a sus manos, y me da bronca que sea tán desagradecida, cuidaba bien de mí ropa para que ella las sintiera como nuevas también.

Regresa el director con nuevas instrucciones.

—A sus dormitorios, Lía enviara dos cartas a éso del mediodía, sus destinatarias serán las elegidas— cierra la puerta del comedor y cada tutora nos acompañan al cuarto.

—¿Sol?— interrumpo nuestra caminata.

—¿Por qué no Venecia? Tienes tantas posibilidades como cualquiera de las otras niñas; y hasta más— me guiña el ojo y abraza.

Beso su rechoncha carita y nos adentramos a la habitación.

—¿Sol?— me vuelvo con mi cojín favorito sobre mis piernas.

—Estas preguntona hoy— se sienta a mi lado.

—¿Tienes vida fuera del hogar?— de pronto me interesa su vida privada.

—No, todos éstos años sólo he vívido aquí, tú eres mí vida privada— me pega con la almohada.

Me desmayo de manera dramática y contínua golpeándome.

—¡Defiéndete!— me ínsita y la pelea de almohadas queda oficialmente inaugurada.

…………………….Sin Identidad………………………

—¿Qué hora es?— se lo pregunto por enésima vez.

—Faltan dos minutos para las y media— respira y mueve sus piernas de un lado al otro, su característico tic nervioso.

—¿Y sí se extravían las cartas? ¿O muere el cartero de repente?— sólo puedo pensar en sucesos que interrumpan la gran notícia.

—Claro que no— arruga su ceño y observa el reloj.

No oímos nada más que el silencio, se está volviendo muy desesperante.

—¿Sí resultas elegida qué és lo qué más deseas?— me mira con sus ojos cobijados por una caja de cristal.

—Llevarte conmigo— le sonrió y ella le resta importancia.

—És la hora— nos levantamos y acercamos a la puerta sin abrirla.

De repente el festejo de no una sino dos voces que se contagian de alegría con dos más nos alertan de una nueva decepción.

Yo no resulté la elegida.

—Lo sabía— regreso a mí cama y peino mi melena para evitar que las lágrimas emerjan.

—Venecia— aleja el cepillo de mí cabello y me abraza, pero con ése abrazo que desnuda el alma y deja al descubierto al corazón.

—Lo creí Sol, por una vez tuve esperanza…— sollozo en su pecho.

—Lo sé— juega con mís mechones y me besa la cabeza.

………………………Sin Identidad………………………………

—Dormilona mía, vamos que pronto se servirá la cena— murmura suave.

—¿La cena?—me incorporo asustada.—¿Cuánto dormí?— me despabilo.

—Mucho— se soba la espalda.

—Lo siento—

—¿Cuándo quieras?— se sonríe.

—Ya… ellas… ya… no están aquí, ¿verdad?— me sujeto el cabello.

—Se fueron hace algunas horas— frunce sus labios en una fina línea.

—Mejor— asiento y me obligo a permanecer estable.

—¿Por qué no le hechas un vistazo a los sobres en tu mesa de luz? Yo te espero en la sala— Cierra la puerta a su espalda.

Me vuelvo y los veo junto a mi fea pero decorada lámpara.


Vene:

Aunque no me creas lamento que no resultaras elegida, al final consideraba y mucho la idea de tenerte como mí hermana, nuestras peleas serían épicas como el apoyo incondicional. Mí idea de hacer en tí las pruebas de nuevos cosméticos se derrumbó. Jamás me olvidaré de tí.

Estoy… no esperes más.

Te dejo mí pintalabios favorito, y és nuevo…

Rafaela.


Venecia:

Aunque cuando para mí era de día para tí era de noche, y poca relación teníamos, no puedo negarte que me decepciona no tenerte a mí lado. Eres lo más parecido a una hermana que tuve, y si resultan como tú, tan malas no son.

Mí flauta és tuya, sé lo mucho que la disfrutabas mientras yo no estába.

Alondra.


Me seco las lágrimas y guardo ambas cartas con gran recelo en mi baúl.

Cojo la lista que tengo sobre mí cabecera y tacho la segunda manifestación del amor en el, el amor filial.

Las extrañare…

26 de Junio de 2019 a las 14:44 2 Reporte Insertar 1
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Grecia  Bonaventura Grecia Bonaventura
Gracias por marcarme los errores, de inmediato trabajo en ellos. Y de nuevo gracias por leerla.
13 de Julio de 2019 a las 10:01
Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
En el primer párrafo podrías corregir "tús" y "qué" además de otros errores de acentuación parecidos que con una lectura serías capaz de reconocer. También sueles separar el dialogo del guion — cuando no debería ser así, también en las intervenciones del narrador sueles separar el guion de la siguiente palabra cuando debería estar sin espacios —de esta manera—, y no — separado — La historia es interesante, de corregir esos detalles sería más atrayente a los lectores. #TheAuthorsCup #TheGrammarN_zi
11 de Julio de 2019 a las 16:55
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