LA PERVERSIDAD DE LA MENTE Seguir historia

u15613653891561365389 Oscar J. Sanz González

El poder de un conde, hizo que cometiese matanzas en el condado de Iruelas, pero cuando el se dio cuenta de lo que había cometido, decidió acabar con esa pesadilla


Horror Todo público. © Óscar Jesús Sanz González
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LA PERVERSIDAD DE LA MENTE

No podría yo pensar, que después de muerto estar, podría contarles la historia, mi historia, como el poder y mi mente, me condujeron a la locura, y pensareis que, porque estoy muerto, la respuesta es sencilla y clara, ¡MI MENTE! No podía ejercer un poder sobre ella, ella podía con mis sentidos, con mis pensamientos, claro está que no era consciente de lo que hacía, un malvado ser, tuvo que apoderarse de mí, ya que no sabía las barbaridades que cometí hasta hoy, que mis pensamientos vuelven a mí, y esa perversidad desapareció.

Todo comenzó, cuando acabo la guerra del Rafisterní, yo un antiguo y apreciado militar, junto a mi tropa, cabalgamos hasta poder expulsar al reino enemigo, la batalla fue mala para mi tropa, pero peor para el Reino de Rafs, la guerra finalizo expulsando a el reino, que ocupó durante siglos mi valiosa tierra, donde vivían mis amigos, familia…

Pasaron unos cuatro años aproximadamente, y el Rey Leovigildo I, me dio el título de conde, dirigiendo el condado de Iruelas, abarcaba una gran cantidad de ciudades, y aldeas.

Cuando fui a mi hogar, todo el mundo por donde pasaba, me alababa, ya que había vencido a un ejército de veinte mil hombres con un ejército de tres mil seiscientos hombres.

Nada más llegar a mi nuevo hogar, decidí, relajarme un poco en mis aposentos; si no recuerdo mal, intenté despertarme, y no pude abrir los ojos ni levantarme, como si una especie de fuerza me empujase, y no me dejaba levantarme, se abrió la ventana, y escuché una persona con voz de niño que dijo:

– ¿Por qué señor, por qué Conde, porque ha dejado morir a mi familia? ¡¡USTED NO TIENE PERDÓN!!

Yo respondí:

-Ho…ola, no sé muy bien quien eres.

-¡¡LO TENDRÍAS QUE SABER!! -Me respondió

Y de repente, sentí un gran dolor, en el corazón, en la cabeza, pulmones… me costaba mucho respirar, y mi corazón dejo de latir, y mis pulmones dejaron de tomar oxígeno, me asusté, y en ese mismo instante, mis pensamientos, se volvieron muy oscuros, empecé a tener ganas de asesinar y asesinar, para saciar mi sed de sangre.

No mencioné, que estoy casado, con una mujer que era amante del vino artesano de la aldea de al lado, ya tenía mi primera víctima.

Antes de llevarla allí, ordené sacar a todas las personas de la bodega.

Las encerré, les hice a cada uno una raja en el pecho ara que su sangre se mezclase con el vino, abajo en cada tinaja de vino, allí estaban encerrados, también degollé unas cuantas cabezas para dar más saborcillo, ¡JE JE JE ¡

Una vez que haya acabado los preparativos, lleve a mi esposa a la bodega, diciéndola que me han dejado llevarte para probar un vino más “sabroso”.

Dialogamos un rato hasta que ella me pregunto:

– ¿Cariño donde esta ese vino que tanto me decías?

– No te preocupes mi vida, ven aquí

– Esto está muy oscuro, me da un poco de miedo

– Porque te iba a dar miedo esto, es vino no sangre

– Cariño, me estas asustando

– ¿Por qué? Cariño yo no mato, recuerda

– Es verdad, bueno sírveme un poquito de vino

– Sera un placer

La eché el vino en la copa, dijo que estaba delicioso, pero desgraciadamente, una cabeza calló y hecho a rodar las escaleras, yo ya nervioso, dije:

– ¡POR AHÍ VAS A RODAR TU TAMBIEN!

Procedí a empujarla, ella seguía viva, y del suelo,

La levanté, y la ate a unas cadenas de hierro oxidado, ella llorando, me dijo

– Cariño, ¿Por qué me haces esto a mí? Yo te amo, mi amor

Yo la conteste:

– Amor de mis amores, el amor nunca muere, morimos nosotros, lo único que tu turno a llegado antes.

Me fui y ella gritando y llorando decía:

– NOOO, por favor, cariño, no me dejes aquí tirada, no por favor

Ella sabía que yo cuando hago algo lo hago de verdad.

Regrese a mi morada, y una sirvienta, que era mujer del dueño de la bodega, se enteró de la masacre del vino, así la titule, y al pillarla, me dijo:

– Por favor, no me mate a mí también, tengo dos hijos

Yo la respondí:

– Ahora no tengo con quien desfogarme, a lo mejor podrías ocupar el puesto, como condesa, y tener un tercer hijo conmigo y aquí, ¿qué me dices?

Ella me respondió:

– Si quiero, gracias

Nos casamos y tuve un heredero, ya no necesitaba más a esta mujer, ahora necesitaba deshacerme de ella, con falsas pruebas, hice que ataran a ella y a un sirviente, a unos caballos, por sus extremidades, y que los caballos tirasen hasta arrancarles los brazos y piernas.

Mi hijo no sabía la clase de padre que tenía, una noche los habitantes de la aldea se levantaron en armas contra mi poder, y mi mente no reaccionaba, decidí ir a la bodega y esconderme hasta que pasase todo.

De repente grite:

-NOO, mi hijo

Mi hijo se había quedado dentro del castillo, mi dinastía quedaba sin heredero, y ya era imposible tener otro hijo, ya que, si salía a la calle, querían matarme de la peor forma posible.

Cuando todos se fueron de mi castillo sin encontrarme, me entro un grandísimo dolor de cabeza, y regresé a la bodega, lo único que donde estaba mi primera mujer, había un gran muro de tinajas, las rompí todas para entrar a verla.

Lo más fascinante de todo, es que mi mujer estaba viva, la primera, la segunda solo estaba la cabeza empalada, sin ojos, sonriendo, y él bebe en el suelo sin ojos muerto y sonriendo, como su madre, me acerqué a ellos, y en un abrir y cerrar de ojos, mi mente se reinició y volvía ser el yo que era, y al ver esa imagen, eché a llorar, y me derrumbé en suelo.

Mi primera mujer dijo con voz muy agotada:

– Querías matarme verdad, ahora sufre y mira como han muerto, todo lo que has querido, y mira como morirá todo lo que te queda, tu alma y tu maldita vida

Yo me reí, y salí la calle, y grité:

– ¡VERDUGOS, MATADME AHORA O NUNCA!

Me apedrearon, y me llevaron a la plaza del pueblo, donde me quemarían vivo. No pude ser más feliz en ese momento, todos iban a ser felices con mi muerte; antes de que me quemaran les dije dónde estaba mi mujer, para que la sacaran y pudiese ver esto, cuando fueron a buscarla no estaba ni ella, ni la otra, ni él bebe, ni las cadenas.

El verdugo dijo mi sentencia de muerte:

– Don Conde de Roffbell, se le acusa, de haber realizado una matanza en el condado de Iruelas, por el poder que me otorga el rey Don Leovigildo I, procederé a quitarle la vida, quemándolo vivo en mitad de la plaza.

La plaza ansiosa de que me quemasen vivo, me apedrearon otra vez.

Ya desperté aquí, donde os estoy contando mi historia, y resulta que el niño, que me hablo por la ventana, era mi hijo, el que posteriormente tendría con la sirvienta, todo muy extraño.

La mente, muchas veces juega con nosotros, y la mía jugó demasiado con mi cuerpo, haciéndole llegar a un punto que se aburrió de jugar, y eligió que debía de morir.

24 de Junio de 2019 a las 10:07 1 Reporte Insertar 2
Fin

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K.H Baker K.H Baker
¡Buenos días! Me ha gustado mucho esa forma tan correcta que tenía de narrar el protagonista. La historia, lo que es la trama, también es muy acertada, aunque el final quedó un poco lioso. Al margen de la trama, creo que habría que corregir algunos errores, tanto de comprensión como de puntuación y acentuación. ¡Ánimo! ^^ #TheAuthorsCup #TheGrammarN_zi
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