El gen de la codicia Seguir historia

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Enrique Hoyos Jiménez


Un grupo de científicos ayudados por espías y militares buscan el modo de impedir que la élite financiera mundial someta a la humanidad a una esclavitud sin precedentes en la historia. Tras ser perseguidos por la mafia petrolera con la ayuda de varios estados, consiguen establecerse en una base secreta, desde la que llevan a cabo su plan para liberar a la humanidad de los dueños de los oligopolios y así ayudar a que se forje una auténtica democracia.


Ciencia ficción Sólo para mayores de 18. © Mantener la integridad de la obra

#política #Genética #intriga #ficción
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La Empresa

El gen de la codicia y el fin de la explotación humana.

Enrique Hoyos Jiménez, Sevilla. Marzo de 2015. Edición electrónica.



Enrique Hoyos Jiménez, 2015.

2ª edición, Mayo de 2015.

En esta 2ª edición se han corregido errores de formato y otros detectados en la 1ª, manteniendo el contenido de la obra.

Esta obra se distribuye conforme a los términos de la Licencia Creative Commons, Reconocimiento de Autor, Non Commercial, Non Derived.

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Se puede descargar esta novela desde las páginas web:

https://sites.google.com/site/enrihjimenez/

https://sites.google.com/site/enriquehoyosjimenez/

Y se recogen comentarios y opiniones sobre la misma en los blogs:

http://elgendelacodicia.blogspot.com.es/

http://ehoyosjimenez.blogspot.com.es/

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Para la edición electrónica se ha utilizado el software libre LibreOffice de The Document Foundation y Calibre, © Kovid Goyal


Dedicado a quienes sufren la injusticia social, a quienes luchan por la igualdad de todos y a quienes lucharán en el mañana.

A Mercedes, porque veintiséis años de matrimonio no me han curado de la pasión que siento por ella.

Y a mis dos hijos que me proporcionan la alegría de estar dedicándose a aquello que yo soñé algún día hacer, pero no hice por cumplir otros sueños.

A ellos, gracias por su colaboración en esta obra.


Esta es una novela de ficción. Los personajes y sus nombres son imaginarios. Cualquier coincidencia con un nombre real es puramente casual.

La mención a empresas e instituciones se ha realizado con fines ilustrativos y en ningún modo con propósitos descalificatorios.



1. Prólogo del autor

En esta obra he tratado de expresar mis esperanzas y anhelos para el futuro próximo: mis deseos de libertad, igualdad y justicia para todos los seres humanos.

Hoy son muchos los que luchan para que la sociedad cambie, muchos los que sufren el desamparo, la explotación y la falta de un horizonte en el que puedan tener o vuelvan a tener derechos que hasta hace un lustro eran considerados inviolables.

No hay vuelta atrás en la conquista de derechos de la población, en todo caso un temporal retroceso. Pero estoy convencido de que la presión social y las propias leyes económicas nos pondrán en el punto crítico en el que sea ineludible hacer una revolución.

Aparecerán entonces colectivos sociales dispuestos a realizarla. Que sea pacífica o tenga que ser violenta dependerá de la resistencia que opongan los actuales dominantes.

En mi novela describo la posible ayuda de la ciencia para evitar mayor violencia en un camino que de cualquier modo va a ser imparable. Hoy la ciencia está controlada en gran medida por quienes tienen el poder. Pero la posibilidad de alguna fuga en este control es tentadora y da pie a pensar en el uso del avance científico para erradicar comportamientos realmente antisociales y cambiar la sociedad en beneficio de todos.

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2. La Empresa

Siete de la mañana. Cientos de trabajadores se dirigen a sus puestos de trabajo desde la entrada de la gran fábrica. Es invierno y la luz solar aún no penetra en ninguna de las grandes naves. La iluminación artificial es escasa, tan sólo un foco dirigido a cada una de las máquinas-herramientas, dejando los pasillos en penumbra.

Podría haber sido de otro modo. Dos décadas atrás la producción de energética mediante fuentes renovables y nucleares estaba ganando terreno a los combustibles fósiles.

Pero en los años de la Segunda Depresión Económica Mundial las petroleras, aliadas con los bancos, aprovecharon la debilidad de los gobiernos para imponerse y hacer que las nuevas fuentes energéticas se quedasen en mera ilusión de principio de siglo.

Tampoco había calefacción en el lugar. Si bien los inviernos habían dejado de ser tan fríos como en la primera década del siglo, lo cierto es que el efecto invernadero había ocasionado una desregulación del clima, que ahora era bastante errático.

Aquél era un día particularmente frío. Apenas 5º bajo cero en el exterior y 0º en el interior de las naves.

Para la mayoría de trabajadores, no obstante, suponía un alivio el tiempo que pasaban en la fábrica, pues sus hogares eran aún más fríos.

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Durante la Segunda Gran Depresión las petroleras comenzaron primeramente por fusionarse hasta convertirse en una sola gran empresa mundial. Con la compra de políticos y la extorsión a las compañías eléctricas nacionales y transnacionales fueron adueñándose del sector energético en casi todos los países. Tan sólo algunos estados sudamericanos mantenían su independencia frente a Oil International.

Rusia fue la última en caer en las redes tendidas por esta Gran Mafia. Opuestos sus dirigentes, en principio, a todo lo que fuese ceder soberanía en sectores estratégicos, algunos aceptaron más tarde grandes sobornos, otros fueron doblegados mediante presiones por escándalos y tres miembros de la Duma sufrieron accidentes que tenían la inequívoca firma de una advertencia a los demás parlamentarios.

La primera fase para el control total se la habían facilitado los gobiernos al detener la investigación en las renovables, además de suprimir las bonificaciones a su uso y producción.

El impacto del accidente de Fukushima había tenido el mismo efecto con las nucleares.

La total desincentivación a ambas fuentes de energía, aprobada por políticos defensores del liberalismo económico a ultranza, junto con un buen número de sabotajes a instalaciones en todo el mundo, hicieron el resto. En un par de años el 80% de la producción eléctrica se realizaba en las centrales térmicas y el resto en las hidroeléctricas.

La segunda fase comenzó sin demora. La codicia del Consejo Directivo de Oil International no permitía esperas. En un trimestre el precio de los carburantes se dobló por la falta de competencia. Algunas empresas eléctricas pusieron nuevamente en marcha sus viejas centrales de carbón, pero la mayor parte de las minas se habían abandonado años atrás, compradas también por las petroleras. Se extraía poco carbón, con destino a la fabricación de acero y otros usos menores.

Al demandar carbón las eléctricas, el precio de éste subió, haciendo más caro producir electricidad con carbón que con petróleo. Varias compañías eléctricas quebraron tras este frustrado intento. Fueron rápidamente compradas por Oil International a precio de saldo.

* * * * * * *

21 de Junio de 2019 a las 15:29 0 Reporte Insertar 0
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