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Matrimonio

La navaja quito el exceso de crema y la barba sobre la mejilla de Pedro. El estiraba su cuello mientras hacía muecas para estirar bien su piel y poder razurarse mejor. Era su primera cita en varios meses. Recientemente Pedro había terminado un compromiso con su prometida. Pedro, al igual que muchos hombres y mujeres antes de casarse, se dio cuenta que estaba con la persona equivocada cuando su prometida, en vestido de novia puesto y el velo levantado, le empezó a gritar en su cuarto de cambio que ella no iba a casarse con él si usaba la estúpida corbata que se había comprado para la ocasión. Pedro tuvo mucho valor para terminar la relación, llevaban varios años juntos. Mientras más tiempo uno tiene invertido en algo, más le cuesta abandonarlo, pero Pedro decidió que por una vez en su vida la felicidad de él era la que iba a venir primero. Pedro estaba un poco nervioso aplicándose la colonia y poniéndose una chumpa de cuero roja que encontró en oferta una vez que se paseaba por el parque del pueblo. Tenía unos zapatos blancos, un pantalón jeans roto color celeste y una camisa de rayas horizontales color blanco y negro. Se puso a pensar un rato en como su ex prometida le hubiera hecho irse a cambiar porque no le gustaba ninguna de esas prendas por separado, mucho menos la combinación. Pedro fue a la heladería donde se iba a encontrar con su cita a ciegas. Sus amigos decidieron ponerlo en una cita a ciegas debido a que estaban hartos de verlo deprimido por la ciudad sintiéndose sólo. Pedro sabía que era una etapa natural de una pérdida, pero que de igual manera, para Pedro era mejor estar solo que mal acompañado y aunque extrañaba todo lo bueno, lo malo tenía mucho más peso. Pidió un helado de nuez y se sentó a esperar. Por la puerta vio a una muchacha con cara de pocos amigos entrar que se le quedó viendo con ojos de furia y Pedro solo pensó "Puta, otra vez esto no por favor." pero la muchacha siguió de largo y fue a regañar al hombre sentado atrás de pedro que comía una banana split el solo. Pedro no quería ser metido, pero alcanzó a escuchar la oración "Estas a dieta estúpido. Estas a dieta para verte bien para mi graduación. Ya te comiste la mitad, tira el resto." Pedro al escuchar las palabras de la señorita pensó "Mismo infierno, diferente diablo. Mejor me compro un gato y me pelo de aquí que igual voy a terminar yo." mientras se estaba parando vio ante el la sonrisa más hermosa que había visto en su vida. Era una muchacha rubia, de ojos verdes, en un vestido azul con tacones rojos. Ella le dijo "Vos sos Pedro? Ya te ibas? No me ibas a esperar o como?" Pedro, aun hipnotizado por la sonrisa de la muchacha intento formular una oración lógica pero solo pudo decir "Iba a buscarte." la muchacha soltó una carcajada y le respondió a Pedro "Tontito, pero si vos no me conocías, como me ibas a encontrar?" Pedro regresando a sus sentidos con el embriagador perfume de la muchacha intento ser romántico al decir "Créeme, te hubiera encontrado." La muchacha escucho a lo lejos el pleito, que más bien parecía un monólogo de la mujer que seguía regañando al hombre que a estas alturas parecía estar escuchando la música de Benny Hill en su cabeza y no escuchándola a ella y sus gritos. Pedro le dijo a su cita

"Mucho gusto, dejme presentarme. Soy Pedro." "Ya lo sabía. Me llamó Libertad. Mucho gusto en conocerte." y le dio un beso en la mejilla recién rasurada a Pedro. "Lindo que suave tenes tu piel. Así sos todos los días o hoy te arreglaste para mi?" "Es en serio o no te gusta mi ropa? ' " No tonto, tu ropa me encanta. Todo el mundo se viste igual por acá. Vos sos... Diferente. Me gusta diferente."

Pedro se dio cuenta que libertad era tranquila, divertida y al mismo tiempo lo aceptaba como era. Se sintió más cómodo en su propia piel que nunca en su vida.

"¿Queres ir a comer algo?" "Pedro, me muero del hambre. Vamos a comer a la parrillada que hay aquí a dos cuadras." Pedro, experimentando por primera vez en su vida esto, se sintió extrañado que a la primera le dijeran que era específicamente lo que querían. Pedro no sabía mucho de Libertad pero sabía que no quería estar lejos de ella. " Vamos Libe, yo también ando como con ganas de carne." "Me dijiste Libe? Suena muy lindo pero la gente va a pensar que soy una gran borracha" le dijo Libertad riendo otra vez. Fueron a la parrillada y platicaron por horas, tenían mucho en común. Las canciones de Buddy Holly, las pinturas de Basquiat y como quien no quería el asunto, los dos apoyaban a los Vaqueros de Dallas en la NFL. Libertad sonreía con la conversación, se reía y aportaba una platica muy interesante. Hasta que tocó discutir el tema del porqué de la soltería de Pedro. El le comentó lo de la corbata y Libertad perdió la sonrisa. "Por una corbata se fue todo de la relación?" "Fue más que eso. Era todo. Pero no me dejó elegir mi corbata para nuestra boda. Al final de cuentas esa no es la vida que quería para mi."

Libertad asintió con la cabeza y le preguntó por una foto de la corbata, Pedro se la enseñó y Libertad exploto en risas.

"Te querías poner una corbata de la guerra de las galaxias a tu boda?" Pedro contagiado por la risa le dijo que si. "Pedrito, cuando te cases conmigo yo te voy a obligar a usarla." "Solo si en vez de velo usas un casco de storm trooper. Al fin y al cabo es blanco." Libertad se quedó a viendo a Pedro con ojos incrédulos y la boca abierta. "Pedro, así es el casco de mi moto." "Yo tengo la corbata en mi carro." Pedro y Libertad se vieron el uno al otro con la

incertidumbre tan cierta como lo es el amor a primera vista. Se dieron un beso y no quedó duda alguna. Libertad le extendió la mano y le preguntó "¿Vamos?" Pedro, sin ninguna duda en el corazón dejó dinero para la cuenta, tomó la mano de Libertad y sólo se limito a decir. "Vamos."

19 de Junio de 2019 a las 08:03 0 Reporte Insertar 0
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