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EL ASESINO DE THALIA



Con bombos y platillos se anunció el estreno de una obra musical que ya había sido un éxito en los circuitos teatrales de Londres y Nueva York. Estamos hablando de “Los Locos Addams” la popular serie de los sesenta ahora en formato de musical, con la inédita presencia de Thalia, la cantante mexicana.

La “Reina del Pop Latino”, como la llamaban, no formaba parte de la obra, o “la Diosa Azteca” pero era la invitada de honor, y había viajado especialmente desde México para el evento.

Carlos Kramer, el protagonista de nuestra historia, al que ya nos hemos referido como “el Quesón de Popstars” decidió sacar una entrada para el estreno. La consiguió a un precio muy caro y elevado, pero sentía que debía estar ahí. Es que el había interpretado a Largo, el mayordomo de los Addams, en una obra teatral de un circuito de aficionados.

“Yo podría haber estado ahí” pensaba Carlos “si me hubieran elegido en aquel casting de Popstars, todo hubiera sido distinto”.

Carlos se dirigió entonces al Teatro Broadway, el lugar del megaestreno, estaba parado haciendo la fila, en medio de un público enfervorizado. Los fans de Thalia habían ocupado la cuadra y ya el tránsito estaba cortado.

“No entiendo para que trajeron a esta mina desde México” pensaba Carlos “esta viene gratis, va a cantar dos o tres de esas canciones de mierda que canta, mientras yo, que soy un pobre laburante, tengo que pagar la entrada, y encima la pague fortunas”.

Con sus dos metros de altura y sus enormes pies talle 50, Carlos, con su gran altura, sobresalía del resto de la gente. De repente, dos personas comenzaron a caminar desde la entrada del teatro. Carlos se dio cuenta que lo estaban mirando a el. Grande fue su sorpresa cuando advirtió que las dos personas se acercaron a donde el estaba. Finalmente, las dos personas se pararon frente a Carlos.

- Buenas noches señor.

- Buenas noches – contestó Carlos.

- ¿Cuánto mide usted?

- ¿Yo? Dos metros.

- Es la persona indicada.

- ¿Indicada para qué?

- ¿Sabe usted bailar y cantar, acaso, digo, por esas casualidades.

- Por supuesto. Yo hice el casting de Popstars. Participé en varias obras musicales, hasta hice de Largo…

- ¡De Largo! ¡Eso es lo que estábamos buscando!

- ¿Qué paso?

- El actor que hace de Largo acaba de desmayarse. Imaginese. No teníamos suplente. Por eso pensamos en un voluntario.

- ¿Quieren que yo sea el voluntario?

- Por supuesto. Por eso hemos venido a hablar con usted.

- Bueno, la verdad, no me imaginaba esta oportunidad.

- Bueno, usted sabe, ¿Cómo se llama?

- Carlos, Carlos Kramer.

- Señor Carlos, ya sabe que para actuar debe ser miembro del sindicato. Le haremos un contrato.

- Soy miembro del sindicato. Lo era desde que actuaba en esas obras. Nunca me desafilié.

- Perfecto entonces señor Carlos, entonces venga para aca.

Así fue como Carlos entró a la obra de teatro, y de ser un simple espectador, se convirtió de repente en el actor que haría de Largo, su papel soñado.

- Ya sabe que Largo casi no habla, solo debe decir “Señor Addams, señora Addams, la mesa esta servida” y cosas por el estilo.

- Lo sé. Hice esta obra. Conozco a la perfección el guión.

- Aca lo tiene Carlos para que lo pueda leer muy bien.

- Lástima que la presencia de Thalia va a opacar un poco el estreno. La gente vino por ella.

- Lo sabemos, pero son las reglas del juego. El productor es mexicano y la trajo.

- Estaría bueno tirarle un Queso – señaló Carlos.

- ¿Tirarle un Queso? ¿Qué nos quiere decir señor Carlos?

- Nada, nada, yo me entiendo.

Carlos se preparó para la obra. Pero antes cantó Thalia, “Amor a la mexicana”, sus fans, el 80 por ciento del público presente, la ovacionaron. Luego en un monologo recordó su novelas “Marimar” y “María la del Barrio”.

Después siguió la obra, los Locos Addams, cada vez que Largo aparecía en escena, el público lo chiflaba, a Carlos le molestó todo. Debía ser su actuación consagratoria, la oportunidad que no debía perder, pero en la última escena, cuando Largo decía “La mesa esta servida”, el público no solo lo silbó sino que empezó a gritar “Queremos a Thalia, Queremos a Thalia, Queremos a Thalia, Thalia sí, Largo no, Thalia sí, Largo no, Thalia sí, Largo no, Thalia sí, Largo no”. Carlos se sintió humillado, murmuró: “Me vengaré”.

La obra terminó con Thalia saliendo otra vez al escenario, y cantando dos o tres canciones, recibiendo la ovación del público.

- Esta boluda canta estas boludeces y estos idiotas la ovacionan – comentó en voz alta Carlos.

- Sí, la verdad – le dijo uno de los bailarines – no aprecian el arte que significa interpretar a Largo.

- ¿Me estas hablando en serio o me estas cargando?

- En serio. Soy Carlos Bernal, el Quesón Bailarín, creo que los dos somos Quesones no?

- Sí, soy Carlos Kramer, el Quesón de Popstars, claro, vos vas a estar en Bailando por un Sueño, no ahora, sino dentro de unos años.

- ¿Bailando por un Sueño?

- Conozco el futuro Carlos, si te lo digo te hablo en serio.

- Ojala así sea. Por lo pronto somos Quesones, dicen que para un Carlos no hay nada mejor que otro Carlos. ¿La quesonearías a Thalia? Yo sí.

- ¿Me estas hablando en serio? Soy Quesón, pero quesonear a Thalia me parece un poco fuerte.

- Carlos Ignacio Fernández Lobbe no pensó lo mismo cuando quesoneó a Viviana Canosa, y Carlos Bossio tampoco cuando quesoneó a Belen Francese o a Ingrid Grudke, ni Carlos Delfino cuando quesoneó a Valeria Mazza, y Carlos Matías Sandes cuando quesoneó a Wanda Nara, o sea que vos o yo, Carlos Kramer o Carlos Bernal, pueden ser el Quesón de Thalia, es una oportunidad que no podemos perder.

- La verdad Carlos que pensándolo así tenes razón.

- Así como vos decís que conoces el futuro, yo te aseguro que soy el Quesón que quesoneará a Iliana Calabró, o sea que te dejo a Thalia para vos.

- Pero necesito un Queso y un cuchillo.

- Aca los tenes.

- ¿De donde salieron?

- ¡No importa!

Carlos Bernal le dio a Carlos Kramer un cuchillo muy largo y filoso, y un gigantesco Queso Emmenthal.

- Hacelo Carlos, hacelo. Este asesinato tendrá trascendencia en toda América, serás famoso, seras “el asesino de Thalia”.

Carlos Kramer entonces se dirigió al camarín donde estaba la mega estrella mexicana. La encontró acostada, de espaldas, en una camilla. A Carlos le llamó la atención. Thalia no lo vio a Carlos, pues le daba la espalda, el asesino dejó el Queso sobre la mesa. Thalia, que se dio cuenta, que alguien había entrado, dijo:

- Pos bien manito, debes ser el cuate que viene a hacerme unos masajes.

- Así es. Soy Carlos.

- ¿Tienes alguna técnica de masajes distinta, algo que en México no conocemos?

- La técnica del Queso – respondió Carlos.

Carlos agarró el Queso y lo pasó sobre la espalda de Thalia como si fuese una crema, la cantante mexicana se dio vuelta y dijo:

- ¡Pero sí es un Queso de a de veras!

- Por supuesto, por eso se llama la técnica del Queso.

El asesino comenzó a darle masajes, con caricias por todo el cuerpo, que a Thalia le gusto mucho, después de las caricias, empezó con las cosquillas, a la cantora mexicana le gustó todavía más

Carlos se sacó las medias y los zapatos. Puso su enorme pie sobre Thalia, imagínense la escena, un tipo de dos metros de altura sobre una mujer de 1,65 metros. Thalia olió, chupó, lamio y besó los pies de Carlos. Fue, ahí, cuando Thalia le dijo:

- Cogeme Carlos.

- ¿Cómo sabes que me llamó Carlos? ¡No te dije mi nombre!

- Solo un Carlos puede tener ese olor a Queso. Aquí, en Argentina, en México y en la China.

Cogieron y la pasaron muy bien. Thalia le dijo:

- Ya hicé Amor a la Mexicana, ahora haré Amor y Queso a la Carlos.

- ¡No harás nada! – dijo Carlos.

- ¿Porqué?

- Porqué te asesinaré.

- ¡Nooooooooooooooooo!

Carlos Kramer agarró el cuchillo y se tiró encima de Thalia, que intentó escapar. La apuñaló por detrás, le clavó el cuchillo a la altura del hombro, clavándoselo hasta el mango, y de ahí le hizo un profundo tajo hasta el culo, después sacó el cuchillo, y le cortó el cuello. Siguió apuñalándola en forma salvaje y brutal, aún cuando la cantante mexicana ya estaba muerta.

Al terminar, Carlos Kramer, agarró el Queso y lo tiró sobre el cadáver de Thalia.

- ¡Queso! – dijo en voz alta y agregó - ¡Queeeeeessooooo!

En ese momento, justo cuando Carlos terminó de quesonear a Thalia, el otro Carlos, el bailarín Carlos Bernal, ingresó al lugar.

- ¡Bien hecho Carlos! ¡Una obra maestra! ¡Sos un gran Quesón!

Carlos Regazzoni llegó al lugar y dijo, observando a Carlos Kramer:

- Bien hecho. Sos un gran Quesón, había escuchado de tus dotes como el Quesón de Popstars, esto ha sido una obra maestra.

Fijó entonces su mirada a Carlos Bernal:

- Pudiste haberla quesoneado, pero le cediste el lugar a Carlos Kramer, generosidad entre Quesones, serás recompensado por ello. Pronto quesonearas a alguna figura de esta magnitud.

Y entonces, Regazzoni, miró el cadáver acuchillado de Thalia, y dijo:

- Haremos seis clones de esta cantante mexicana, ja, ja. Cantó “Entre el mar y una estrella” ahora los clones cantaran “Entre el Queso y el cuchillo, ja, ja, ja”.

Y todos los Quesones comieron Quesos, y aunque la cantante mexicana estaba quesoneada, sus clones se repartieron por toda América y el Mundo, y sus fans, tan idiotizados estaban que no se daba cuentan que mientras hacía un show en Lima, hacía otro en Bogotá, otro en San Juan de Puerto Rico y otro en el Estadio Jalisco de Guadalajara, sí aquel donde Francia venció a Brasil por penales en México 86.

No obstante, el rumor se extendió por Internet, y eran muchos los que decían que Thalia había sido asesinada y reemplazada por clones. Tal como ocurrió con Paul Mc Cartney en los 60 o Luis Miguel en los 90, cuando fueron reemplazados por dobles.

Y con enchiladas, tequila y unos tacos este relato Quesón, y quizás algún Queso de Oaxaca se ha acabado.

16 de Junio de 2019 a las 21:43 0 Reporte Insertar 0
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