EL ASESINO DE JENNIFER ANISTON Seguir historia

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el asesinato de Jennifer Aniston a manos de Carlos Machado, un modelo paraguayo, en la ciudad italiana de Florencia (Firenze), capital de la regional de la Toscana y cuna del Renacimiento


Fanfiction Celebridades Todo público.

#carlos-machado #asesinato #asesino #queso #jennifer-aniston
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EL ASESINO DE JENNIFER ANISTON




La ciudad de Florencia, capital de la Toscana, sobre el río Arno, cuna del Renacimiento. Allí estaba Carlos Machado, el Quesón paraguayo que disfruta de la gran vida en Europa gracias a ser un mega star del modelaje internacional, el protagonista de nuestro relato.

Dicen que Carlos estaba en el Museo de la Academia, donde esta el David, y justo ahí la vio a la megaestrella interncional Jennifer Aniston. La actriz estaba contemplando el David, la monumental estatua hecha por Miguel Angel.

- Puedo ser tu David – le dijo Carlos en castellano, Aniston no entendió un joraca.

- Ateko se nde David – se lo dijo ahora en guaraní, Aniston entendió aún menos.

Aunque la actriz contempló a Carlos y se sonrío. El modelo entonces decidió decirlo en inglés.

- I can be your David.

- Where? – preguntó Aniston. Carlos se sorprendió de lo rápido que reaccionó la actriz, aunque confiaba que su instinto Quesón no fallaría – Come with me (Vení conmigo rojaijú).

Rato después, en un antiguo pero amplio y cómodo departamento sobre el Arno, Carlos se encontraba con Jennifer Aniston. Un Queso, un enorme Queso, se encontraba servido sobre una gran madeja.

- A big cheese – dijo Aniston.

- I am a big cheese (Soy un Quesón).

- Where are you from? Are you Italian boy? (De donde sos, italiano acaso?)

- I am from Paraguay (soy paraguayo)

- Paraguay? Where is? Africa?

- South America, between Brazil and Argentina.

- But Brazil and Argentina is in Africa, America is only USA.

- Not, not, South America, south America.

Carlos no le contestó más. Aniston fue al baño. Carlos contempló la vista que tenía en la ventana, el Arno, el Ponte Vecchio, estaba desnudo, con solo un par de guantes negros como prenda en sus manos, tomó un enorme cuchillo en sus manos, y mientras lo manoseaba una y otra vez, reflexionó en sus pensamientos.

- Pensar que alguna vez Leonardo Da Vinci contempló esta misma vista, hoy Carlos Machado en este lugar voy a quesonear a Jennifer Aniston.

Cuando Aniston salió del baño, entró al dormitorio. Carlos se aprestaba a entrar también al dormitorio, pero justo en ese momento, sonó el timbre.

- ¡Oh, no! – pensó el Quesón – tan entusiasmado estaba con Aniston que me olvidé que había citado a dos chicas.

Se trataba de Frida, una hermosa modelo alemana, y de Jeanette, una hermosa modelo francesa.

- Ya sé lo que haré – dijo Carlos. Sirvió una copa y puso una pastilla para dormir, ingresó al dormitorio, y se lo dio de beber a Aniston.

- I waiting for your cheese (Espero por tu Queso) – le dijo Aniston, pero al beber la copa, se quedó dormida.

- Ya te quesonearé, cuando estes despierta, ja, ja – pensó Carlos. Aniston quedó totalmente dormida.

El modelo abrió la puerta y entraron Jeanette y Frida. Ninguna hablaba español, sí un inglés precario, y cada una en su idioma, el alemán y el francés. Carlos le abrió la puerta desnudo, con solo sus guantes negra como prenda.

- Oh! Tu es belle, tu es le fromage que j'ai rêvé! (¡Oh! ¡Eres hermoso, eres el Queso que soñé!) – dijo la francesa.

- Ich möchte das Loch sein, das dein Käse braucht. (Quiero ser el agujero que tu Queso necesita) – dijo la alemana.

- Seré más que un Queso, seré un Quesón, que digo un Quesón, un Quesón de Quesones, un Requesón, las quesonearé a las dos juntas, antes de quesonear a Aniston – dijo en voz alta Carlos, las dos minas no entendieron nada.

Carlos se tiró en un gran sillón, y puso sus pies encima de las dos minas, el pie izquierdo sobre la alemana, el derecho sobre la francesa, la dos lo chuparon, lamieron, besaron y olieron, luego invirtió los pies, el izquierdo sobre la francesa, el derecho sobre la alemana.

- Fromage, fromage, fromage (Queso, Queso, Queso) – decía la francesa.

- Kase, kase, kase (Queso, Queso, Queso) – decía la alemana.

Despúes Carlos se las cogió a la dos juntas, mientras a la francesa la penetraba en el culo con la pija, a la alemana, la penetraba con el pie derecho por el culo; después la penetró por la concha a la alemana y a la francesa con el pie; y por la concha a la francesa, y otra vez a la alemana con el pie derecho.

Las dos minas quedaron exhaustas, pero repletas de gozo y placer. Estaban acostadas, Carlos le hubiera dado aún más, pero dijo en voz alta, sabiendo que las dos minas no entendían un soto de castellano.

- Las cogería de aquí a la eternidad, pero debo quesonear a Aniston, que esta ahí dormida, me reservo para Aniston, ahora las quesonearé a ustedes.
Carlos agarró dos Quesos, dos enormes hormas de Queso, con la mano derecha se lo tiró a la alemana, con la izquierda a la francesa. Las dos minas quedaron un poco aturdidas, y no se dio cuenta que Carlos agarró dos cuchillos, uno en cada mano. Se tiró encima de las dos minas.

Rapidamente, le clavó el cuchillo a cada una. A la alemana se lo clavó en medio de las dos tetas hasta el mango con la mano izquierda, que no era su mano hábil; a la francesa, lo mismo pero con la mano derecha, siendo diestro, la siguió apuñalando en forma salvaje con cortes en todos lados; cuando terminó, con la derecha, sacó el cuchillo clavado en el pecho de la alemana y la apuñaló salvajemente. Al terminar, tomó nuevamente los Quesos.

- Queso. Fromage – dijo Carlos mientras le tiró el Queso a la francesa.

- Queso. Kase - dijo Carlos mientras le tiró el Queso a la alemana.

Al terminar, el Quesón paraguayo, observó que toda la habitación tenía sangre por todos lados. No le preocupó, y se metió al dormitorio, donde Aniston aguardaba dormida.

Aniston se despertó unos minutos después, y se desnudó completamente, Carlos le puso sus pies talle 47 encima, parecían aumentar, ahora calzaba 49. Aniston empezó a chuparlos, lamerlos, besarlos, olerlos, le encantó.

- Cheese, cheese, cheese, cheese, cheese, cheese - decía Aniston todo el tiempo.

- Nadie te cogió como yo ahora – le decía Carlos, acostumbrado a quesonear minas que no hablaban español a lo largo y ancho de Europa – ni los chabones de Friends, ni tampoco Brad Pitt, ni tampoco Ben Stiller, el Quesón paraguayo te va a partir como un Queso.

Cuando terminó el juego de los pies, Carlos empezó a chuparle las tetas, la concha, ella le chupó la pija, cogieron como nunca, la cama parecía dar vueltas alrededor del espacio.

- Y pensar que Da Vinci era gay, bah, me imaginó que la pasaba bien con los chabones pintores que se comía en esa época – pensaba Carlos mientras cogía a Aniston.

- Cheese, cheese, cheese, cheese, cheese – repetía Aniston como un mantra.

- Aca tenes el Queso – dijo Carlos, tirando el Queso sobre Aniston.

Al terminar de coger, Carlos se paró y fue a agarrar el cuchillo, regresó a la habitación, y se tiró encima de la actriz. ¡Raaaj! Carlos le asestó el primer cuchillazo en el estomago, le metió el mango hasta el final, ahí le hizo una especia de torniquete, dando vuelta el cuchillo, y efectuó un corte profundo de izquierda a derecha, la sangre salió por todos.

El segundo cuchillazo fue en el pecho, en medio de las dos tetas, Carlos hizo lo mismo, efectuando dos grandes cortes, de izquierda a derecha, y después de derecha a izquierda, a continuación le clavó un cuchillazo en cada teta, la sangre salía por todos lados. Se desparramaba una y otra vez. La siguió apuñalando en forma salvaje, le dio como cuarenta o cincuenta cuchillazos, cuando se cansó, tomó el Queso y lo volvió a tirar sobre el cadáver de Aniston.

- Queso – dijo en voz alta Carlos Machado.

El asesinato había finalizado, el Quesón paraguayo, se fue a la estación de tren de Firenze, Santa Maria Novella, y se tomó el primer Tren d’Italia rumbo a Roma. Un triple asesinato cubrió la ciudad de Firenze.

Lady Dumitrescu apareció caminando por la Piazza Della Signoria, entró al departamento. Los testigos dicen que vieron entrar a una anciana, pero luego salió una mujer joven y rozagante, de su misma apariencia, pero con setenta años menos. No quedaba una gota de sangre en la habitación, sí tres minas asesinadas y tres Quesos sobre sus cadáveres, y una de ellas era Jennifer Aniston, la estrella de Friends.




16 de Junio de 2019 a las 04:09 0 Reporte Insertar 0
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