El precio de los hombres Seguir historia

loboferoz LUIS ENRIQUE ESCRIBANO

Imaginemos una ciudad sumida en la oscuridad... Una ciudad bajo el yugo de los totalitarismos, en la que todos son observados: Un desesperado padre que busca a su hija, un ejecutivo infiel, un taxista vengador o una victima de la violencia de genero a la que no se auxilia... ¿No podria ser cualquiera de las ciudades en las que nosotros vivimos?


Drama No para niños menores de 13.

#PrecioHombres
2
604 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los viernes
tiempo de lectura
AA Compartir

Prologo en plano secuencia

Año 2010. Bajo la oscuridad de la noche y la intensa lluvia se cierne una ciudad…

Una ciudad en la que las apariencias engañan, en la que la gente no es lo que parece, esconde secretos, horror de las vivencias de antaño, en la que una mirada dice más que mil palabras y una palabra puede romper el clima imperante en la sociedad, que la convierte en un enorme entramado, similar a un cluedo.

Cuando las libertades sociales desaparecen, cuando se trata al vulgo como mercancía en lugar de como seres humanos, es el momento en el que una intensa enfermedad comienza a extenderse por todos los ámbitos sociales, “apoderándose del enfermo”, haciendo crecer la corrupción, la codicia, los intereses personales, la tiranía, la sed de poder y, por consiguiente el esfuerzo que, realmente todos hacemos…el esfuerzo por sobrevivir.

¿Y la vida? la vida es para ellos, para esos supervivientes, para aquellos que se arriesgan cada día por conseguir una vida mejor, o para aquellos que a pesar de llevarse un revés, siguen esforzándose para conseguir un objetivo que les hará felices.

Pero, evidentemente el poderoso caballero “Don Dinero” entra en liza y turba la percepción de los hombres, les hace dudar, traicionar, arriesgar sus existencias y en esos momentos decisivos, en los que todo pasa por tu cabeza, sólo cabe preguntarse:

“¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar? “¿Cuál es el verdadero precio de los hombres?”

Por eso, nuestra historia es una historia de antihéroes, una desgarradora historia de gente corriente en situaciones desesperadas.

La tiranía del canciller Claus había conseguido auparle hasta los límites del poder. Concentraba tal control en sus manos, que había sumido a la ciudad en el más profundo ostracismo. Aunque había comenzado como el más pardillo asistente del jefe del poder ejecutivo en el pasado, pronto remontó puestos, coincidiendo, “precisamente” con el asesinato del propio mandatario en el poder vigente. Muchos rumorearon que dicho homicidio había sido perpetrado por una de las familias de la “cossa nostra” de la ciudad, unido al hecho de que los padres de John Claus acaparaban grandes posesiones y realizaban generosas donaciones a la familia Biasi, para gestionar sus… “gastos”.

John Claus se hizo con el cetro de poder provisionalmente hasta que el 3 de Mayo, provocó una insurrección de los trabajadores mineros de la ciudad, que desencadenó en un golpe de Estado sin precedentes, bajo el que se firmaron unos Estatutos nuevos impuestos por los golpistas (en lo que popularmente se conoció como “A sangre y fuego”), que reconocían la soberanía del nuevo canciller, y por los que centralizaba todo el poder.

La ciudad se sumió en la más inmensa oscuridad. Tal vez motivado por la desolación existente en los corazones de sus ciudadanos, o tal vez motivado por las incesantes excavaciones mineras que Claus ordenaba. La vida social se convirtió en una auténtica “caza de brujas”, con los extranjeros y los gays perseguidos, la ciudad sitiada, rodeada por unas enormes vallas y la inconmensurable ayuda del ejército en sus fronteras, creándose nuevos enemigos en cada rincón, con una oposición que financiaba y promovía los actos terroristas de su propia organización clandestina para derrocar el poder. Con el descontento generalizado de todos aquellos que contribuyeron a la llegada de Claus y que ahora se encontraban desamparados ante tanto caos.

Las gotas de lluvia que indicaban la llegada del frío invierno rezumaban por las fachadas de antigua teja. Bajo ellas, y bajo la intensa lluvia, una figura se movía con determinación hacia su objetivo. Aquel hombre, de mirada gélida y absorbente, ataviado con una amplia gabardina, guantes de cuero y un sombrero de copa, recorría las calles de la ciudad, con un maletín en cada una de sus manos. Aquella cara delataba seguridad, temple, decisión, la sensación de tenerlo todo controlado. En su camino, se encontraban pintorescas situaciones, como por ejemplo, una boda.

La iglesia de St. James estaba repleta hasta la bandera, sorprendía que a pesar de las desgracias sociales latentes en esos momentos, la población seguía teniendo tiempo para esas celebraciones mediáticas. Y esta lo era, ya que unía al director de uno de los más importantes bancos de la ciudad, Martin O, neil con la joven más bella de la ciudad durante los dos últimos años, Ivana Loken. La unión acababa de certificarse y los desposados se disponían a salir por el portón principal bajo un baño de multitudes. Sin embargo, desde la distancia, un “Jaguar” rojo les vigilaba. En su interior, una pareja. Él, ataviado con unas gafas de sol de diseño, la barba de varios días, porte esbelto y enfundado en un esmoquin, se dedicaba a fotografiar, en la sombra, a los novios. Junto a él, su hermana, de tez lisa y blanquecina, corte delicado y mirada fría, que también observaba. Ella fue la que rompió el silencio:

—Cuánta hipocresía hay en esta ciudad…—exclamó mientras observaba la escena.

—¿Crees que ellos son los adecuados?—replicó su hermano.

—Estoy segura de ello, Matt. Pronto empezarán los problemas, y ahí es donde actuaremos nosotros…

De repente, un enorme camión del ejército rebasó al Jaguar rojo. Su conductor era un cabo, ya algo entrado en años, que reflejaba un gesto de preocupación en su rostro. Resultaba complicado conducir a esa velocidad con la lluvia tan intensa que estaba cayendo. Tras callejear varias veces, el trailer se aproximaba a las afueras de la ciudad, donde las zonas verdes abundaban, cuando advirtió una pila de coches caóticamente aparcados a su izquierda, sobre la hierba. El camión estacionó junto a ellos y el conductor bajó.

Había varios hombres apoyados en los coches esperando la entrega. Todos con su frac y su porte británico, pero uno destacaba sobre todos ellos, aquel hombre, fornido, ancho en su espalda, dejaba notar las primeras canas en su barba y su cabeza estaba completamente afeitada. Desprendía una sensación de tranquilidad, pero a la vez, su mirada infundía terror. El conductor se dirigió hacia él y éste exclamó:

—¿Está todo?

—Sí, no ha habido ningún problema, pero entrar fue muy complicado, tuve que mostrar mi identificación y me revisaron los bultos del remolque.—contestó el camionero.

El hombre de la barba canosa se atusó la perilla, sacó del bolsillo una lista e hizo una seña a uno de sus sicarios. Tras entregársela, exclamó:

—Comprueba que esté todo y sácalos de ahí.

Sus hombres descubrieron el remolque, destaparon el doble fondo, y fue como si abriesen una puerta a la libertad. Decenas de foráneos comenzaron a salir de allí. La mezcla étnica constituía un gran impacto, y conseguían respirar el aire después de días de viaje y sufrimiento.

—Están todos, Señor.—exclamó uno de los lacayos.

—No querría ser impertinente, pero ¿la suma que teníamos acordada?—preguntó el camionero.

—Lo has sido.—contestó el hombre de la barba canosa, y acto seguido sacó un revólver de su gabardina y lo descargó en la cabeza del camionero. Entonces, siguió diciendo:

—Llevároslo de aquí, no quiero mancharme el traje de sangre.

Una de las familias de inmigrantes que acababa de empezar con su particular “sueño americano”, era la familia Sánchez. Estaba compuesta por tres integrantes: Aroa, Luis , y su hijo, el pequeño Andoni. Habían pasado por un largo y arduo viaje de muchas horas, en el remolque de aquel camión que venía desde México.

Aquel hombre, de frondosa barba blanca se dispuso a cerciorarse de que todo marchaba bien, por ello, cogió su móvil, para realizar una llamada:

—Soy yo. La mercancía ha sido recogida tal y como esperábamos en el punto de encuentro. ¿Cómo va la operación “El buen jardín”?—preguntó a su interlocutor.

—Voy un poco retrasado, porque me he encontrado con dificultades en el camino, por lo demás, todo bien.—contestó el caballero del sombrero de copa, al otro lado de la línea.

—¿Te has asegurado de que nadie te sigue?—volvió a preguntar el hombre de la cabeza afeitada.

—Al principio, tuve la sensación de una presencia extraña que me seguía, sin embargo, creo que he logrado darle esquinazo.

—Toma todas las precauciones necesarias. Tengo entendido que hay un agente sobre ti, Albert Pratt. Sólo es un viejo lobo acabado, pero podría ponerte en problemas, no te la juegues.—advirtió Miles.

—De acuerdo, ningún problema, cuando acabe te llamo.—acabó sentenciando el caballero de los maletines y colgó su teléfono móvil., y continuó su recorrido, dándole vueltas a lo que momentos más tarde tendría que hacer.

Así, comienza nuestra historia, con diversas personalidades ante sentimientos dubitativos, intentando separar al hombre del monstruo, sentimientos de alegría, como la boda, planes para acabar con esa alegría, o simplemente, la ilusión de llegar a un nuevo lugar, con la esperanza de que nuestra vida será mejor que ayer. Sin embargo, el poderoso magnetismo del dinero controlará la vida de la ciudad, y entonces, aquellos materialistas de alma frágil caerán, cavándose su propia tumba.

Será entonces, y sólo entonces, cuando podamos discernir cuál es el precio de los hombres.

14 de Junio de 2019 a las 15:58 8 Reporte Insertar 3
Continuará… Nuevo capítulo Todos los viernes.

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
Gin Les Gin Les
¡Hola! Soy Gin, parte del equipo de verificación. He revisado tu historia y sigue habiendo un error con el uso adecuado de guiones. Cuando terminas un dialogo y no añades una intervención se pone solo el punto, no es necesario añadir una raya de dialogo. En los diálogos cuando añades una intervención comenzando con un verbo dicendi va en minúscula, si es una acción agregas el punto, la raya y va en mayúscula. -Lo que no sabes es que todo me duele -dijo con pesar. -Lo que no sabes es que todo me duele. -Limpio el sudor de su frente-. Tomaré una pastilla. Espero que te sirvan estos pequeños consejos. Una vez que realices las correcciones responde este mensaje y volveré para verificarla, por el momento quedará en revisión. Saludos. :D

  • LUIS ENRIQUE ESCRIBANO LUIS ENRIQUE ESCRIBANO
    Gracias Gin.Ya he realizado cmbios en la historia, pero no me quedó muy clara tu explicación entre mayúsculas y minúsculas en los diálogos.si debo corregir más cosas,dime! Gracias 3 weeks ago
  • LUIS ENRIQUE ESCRIBANO LUIS ENRIQUE ESCRIBANO
    Gracias Gin.Ya he realizado cmbios en la historia, pero no me quedó muy clara tu explicación entre mayúsculas y minúsculas en los diálogos.si debo corregir más cosas,dime! Gracias 3 weeks ago
  • Gin Les Gin Les
    Mira, te dejo aquí este link donde explica mejor lo de los verbos dicendi. Espero que te sirva, saludos. https://teopalacios.com/2017/10/04/como-usar-la-raya-de-dialogo/ 3 weeks ago
Sandra M.S. Sandra M.S.
Coincido en lo de los guiones, más que nada porque si no pones el guión de diálogo oficial no te van a dar por válidos los capítulos cuando revisen tu obra. Pero también quería decirte que escribes muy muy bien, manejas con mucha soltura y flexibilidad el vocabulario. ¡Muy interesante!

  • LUIS ENRIQUE ESCRIBANO LUIS ENRIQUE ESCRIBANO
    Gracias Sandra por tus comentarios! Ya he corregido el tema de los guiones en los diálogos! De todas formas, estos señores llevan desde el viernes pasado para verificar...asi que no sé cuándo publicaré el siguiente. No obstante,gracias por el consejo,por seguirme y por disfrutar el prologo! 4 weeks ago
Steven Terrors Steven Terrors
Parece interesante. No he podido concluirla por atender asuntos apremiantes, pero la concluiré esta noche. Una observación; revisa el uso de las rayas en los diálogos.

  • LUIS ENRIQUE ESCRIBANO LUIS ENRIQUE ESCRIBANO
    Gracias por tu observacion Steven,ya lo he corregido, y por tomarte un tiempo en leerme,espero que pudieras acabarlo! Gracias 4 weeks ago
~

Historias relacionadas