EL RATONCITO MARINERO Seguir historia

edwin-quezada Edd Bec

Es la historia de un pequeño ratoncito que alcanza el mas anhelado sueño, ser marinero.


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Así empezó una aventura.

Erase una vez…

En un lejano país corría la novedad de un navegador, un navegador que deseaba alcanzar sus sueños atravesando el mar inmenso, para llegar a un lejano continente, hacia un lugar lejano, no conocido, casi imposible e inexistente; que según las leyendas existían grandes tesoros, para aquellos aventureros soñadores, que arriesgaban todo, cruzando el inmenso mar…


Junto a la playa en una casita abandonada, vivía una familia muy unida, una familia que se quería mucho, una familia de ratoncitos. El más pequeñito Chispitas, salía todas las tardes a jugar o hacer travesuras con sus amiguitos de su vecindad, o sencillamente a navegar en sus pequeños barquitos, hechos de restos de madera que llegaba hasta la orilla costera, sus padres siempre estaban pendientes de ellos, por miedo que en algún momento algo malo les ocurra a los traviesos y pequeños marineros.


La frase de Chispitas a sus amigos era, –¡Yo, algún día seré marinero….y viajare por todo este inmenso mar…! –lo cual producía risas entre sus compañeros.

Cierto día cuando todos aquellos altos y barbados marineros, arreglaban los últimos equipos de viaje en tres embarcaciones….nuestros pequeños traviesos jugaban en la playa. De pronto apareció un enorme gato hambriento, con la intención de devorar a todos los inquietos pequeñines, que a tiempo fueron advertidos por su amigo el Grillo verde, que observaba desde lo alto de una hoja de palmera.


Todos los ratoncitos huyeron despavoridos, ocultándose y poniéndose a salvo de su depredador, mientras que el pequeño Chispitas corrió y corrió lo más rápido que alcanzó y justo a tiempo, zass…se ocultó dentro de una caja colocada en el muelle, evitando así el zarpazo que lanzo sobre él, él hambriento gato. En ese instante llego un marinero y levanto la caja con el ratoncito dentro; y el barco, subiendo el ancla se alejó con destino impredecible; lanzando al depredador de ratoncitos a las frías aguas marinas, mientras el pequeño Chispitas con su rápida habilidad, desde una soga que sujetaba y resistía una de las velas, se despedía agitando el brazo en alto, de su familia y de sus amigos… en la orilla estaban centenares de personas que despedían a los viajeros.


Todos quedaron tristes viendo aquel enorme monstruo de metal que llevaba a Chispitas, se alejaba… su madre Ratonella lloraba inconsolable, sus amigos se lamentaron sintiéndose culpables, por no ayudar a su amiguito y se disculparon de sus padres. Solo su amigo el grillo verde se despedía de él, agitando su brazo, mientras cantaba lleno de esperanzas, –¡volverá, mi amigo volverá!¡Volverá, mi amigo algún día volverá....! –y así fue como el ratoncito se hizo a la mar.


En el barco. Chispitas al principio, se sorprendió un poco de su triste soledad, no tenia amigos con quien jugar ni hacer travesuras, solo la suave brisa que acariciaba su rostro y por la noches la luna llena que siempre le hacia compañía, rara vez le asustaban las grandes olas del mar que sacudían el barco.

La curiosidad siempre fue mas grande que el miedo, recorría el barco las veces que podía, subía a lo más alto de la nave por los mástiles del barco, se acurrucaba cerca del vigía, admiraban el vuelo de las gaviotas y disfrutaban de la fresca y suave brisa; dormía su antojo, vivía feliz, comía pan, queso, granos y muchos alimentos en la mesa de los marinos…–claro, después que ellos salían del comedor…. Como también un día casi cae por desgracia en una sartén, con aceite hirviendo y otro día escapo de ser aplastado, por el enorme pie del cocinero de la embarcación…por las noches en la popa del barco recostado en la manta de algún marino, miraba la luna y las estrellas…recordando y añorando a su familia y amigos, pero claro un marinero como nuestro ratoncito nunca entra en detalles tristes. A la final nuestro ratoncito era todo un valiente marinero.


Después de viajar muchos meses, en una madrugada alguien que hacía de vigía grito…–¡Tierraaa, tierra a la vistaaa!

El ratón Chispitas no se hizo esperar, subió muy de prisa hasta el mástil, de la embarcación y pudo divisar así, el hermoso paisaje que se dibujaba ante sus negros y grandes ojos.

Al llegar aquellas lejanas tierras Chispitas ya era un joven ratón, se las arreglaba para ocultarse entre los cargas de los marineros para poder viajar con ellos, conoció los inmensos bosques, a los desconocidos personajes que vivían en ellos, conoció ríos, otros tipo de animales, y alguna serpiente que más de una vez intento devorarlo, también entabló una gran amistad con pajaritos y algunas mariposas multicolores…y con uno que otro ratón salvaje, que no hablaba su idioma, pero Chispitas se las ingeniaba para comunicarse con ellos.

Después de mucho tiempo, decidieron regresar todos a su país, por orden del capitán del barco: cargados de oro, plata, esmeraldas, y muchas cosas preciosas que eran de su agrado, que además era prudente llevar como muestra del descubrimiento...


El joven ratón Chispitas llego a su casita, cargado con una bolsa del tesoro que había recogido, junto a los exploradores del nuevo Continente, como también llevo consigo a un amigo salvaje.

Con su bonete en la cabeza, que lo distinguía como todo un gran marinero y su sable a la cintura, al verle su madre Ratonella abrazo a su querido hijo, quien casi le mata de la tristeza. Después, se reunieron todos sus amigos de la niñez con sus familiares, su amigo el Grillo verde e hicieron una gran fiesta, por el regreso de Chispitas el ratoncito marinero.

Al poco tiempo Chispitas construyo una pequeña embarcación, al joven marinero le acompañaba el ratoncito salvaje y su amigo el Grillo verde, y así alcanzo su más anhelado sueño, ser marinero…

Y se lanzó a su nueva aventura y segunda expedición a navegar… y se alejo en el infinito.

13 de Junio de 2019 a las 00:54 1 Reporte Insertar 0
Fin

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Elizabeth Otalvaro Elizabeth Otalvaro
Hola Edd, me gusta el cuento pero creo que al final... y se alejo en el infinito... es un fin como de poema no de cuento, bueno mi humilde opinión de escritora apenas en formación; Feliz día!
~

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