The Darkbreath Resetpoint Seguir historia

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

¿Imaginas que harías si despertaras con poderes sobrenaturales? Reinhold se encuentra en esa situación, lo que lo llevará a una vorágine de muerte y destrucción, repitiendo el mismo día una y otra vez hasta derrotar a Darkbreath, un villano que exhala muerte...


Fantasía Viaje en el tiempo Todo público.

#ChallengeAccepted #TheFinalFantasy #theauthorscup
8
749 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los domingos
tiempo de lectura
AA Compartir

BREATH - RESET - REPEAT

I


Todo lo que podía sentir era un incesante dolor que perforaba mi cabeza de lado a lado y que era acompañado de un silbido ensordecedor que no hacía más que empeorar mi complicada situación. Corrí lejos de la cama, a ciegas, hasta tomar un recipiente con agua fría del refrigerador y echármelo sobre la cabeza. Estaba desesperado, la idea de golpearme contras las paredes me empezaba a rondar por la mente. Sin embargo, poco a poco fue cesando.

Terminé en medio de la cocina, empapado y con las lágrimas a punto de rodar por mis mejillas.

Ya con calma, y al sentirme un poco despabilado, cogí el teléfono y llamé al profesor de química para anunciarle que no podría asistirle en la clase ya que no me sentía bien. Una vez colgada la llamada, me di una ducha con agua caliente y regresé a la cama, pensando que así, sea cual haya sido la razón del que probablemente fue el peor dolor de cabeza de mi vida, desapareciera después de un poco de descanso. Otra vez, un sonido terminó por despertarme, aunque esta vez solo era el móvil.


—¿Dejaste plantado al profesor Luke?

—¿Joan, de qué número me estás marcando?

—Patrick me prestó su celular, en mío murió de repente, aunque tenía la batería llena. Bueno, eso no importa, ¿me harías un favor?

—No me siento nada bien, tú mismo lo dijiste, dejé plantado al profesor y fue por eso.

—¡Es de vida o muerte! —dijo alterando la voz para sonar dramático.

—¿No puede esperar?

—Suspenderé el ciclo entero si no me ayudas...

—¿El ciclo entero? —respondí escéptico.

—Verás, olvide en pendrive de la presentación de hoy, si no la presentó, el decano me matará, de forma literal.

—¿Cuantos años tienes?

—Está en mi escritorio, tienes una hora para venir, tiempo de sobra. Si me haces este favor, aparte de vivir eternamente agradecido, te invito a comer lo que sea.

—¿Seguro?

—Lo juro...

—Sabes, salir quizás me despeje la mente, llego en unos minutos...


Hubiera sido más fácil llegar en la motocicleta, pero temí que aquel dolor regresara sin previo aviso y me dejara en una situación de peligro, ante lo cual el transporte público era mi mejor opción. No era una hora congestionada, los asientos del autobús que tomé estaban vacíos en su mayoría. Era uno de esos autobuses con aire acondicionado y que llevan pantallas con música o videos ambientales, aunque en esta vez había sido programado un canal de noticias.

Hablaban de los recién descubiertos metahumano, seres con habilidades únicas y que desde su aparición cambiaron al mundo de forma irreversible. Habilidades tan diversas y tan caóticas como el humano mismo. Las leyes fueron reescritas a nivel mundial, se formaron organizaciones para protegerlos, estudiarlos, entrenarlos, detenerlos y eliminarlos. Todo tipo de personas eran bendecidas con poderes más allá de la realidad.

Las imágenes en pantalla cambiaron de forma abrupta, había hecho aparición en algún lugar un villano, Darkbreath, sin embargo, la señal se perdió poco después.


—¿Has escuchado sobre Darkbreath?

—Sí, dicen que mata con tan solo respirar —respondió a su amigo un chico que estaba sentado detrás de mí.

—Hay un video de él en la Deep Web donde mató a cientos de personas en un tren, aunque el gobierno lo niega todo.

—Escuché sobre ello, la noticia oficial decía que fue un escape de gas y que no hubo muertos.

—Te aseguro que debió ser Darkbreath.

—Oye sobre lo del otro día...


La charla cambió de tema, a las personas por alguna razón les causaba temor hablar de ese villano, por mucho que el tema de los metahumanos te llegara a parecer interesante. El resto del camino me coloqué mis audífonos y obvié a todo aquello que me rodeara, llegué al campus después unas diez canciones en aleatorio.


—Buenas tardes, soy Reinhold Tod... ¿hola?


No hubo respuesta en la cabina a la entrada de la universidad, normalmente dos agentes de seguridad verifican la entrada, no obstante al encontrar la puerta abierta entré sin más. El resto del camino principal estaba desolado de igual manera, cosa que difería con el barullo que se escuchaba en el auditorio. Era un murmullo constante pero que no lograba distinguir, cuando me acerqué a la puerta, aquel sonido enmudeció de repente. Dudé. por alguna razón, en entrar a ese lugar, pero una fuerza mayor me empujó a hacerlo. La escena parecía sacada de una película de terror. Como si algo hubiera explotado en su interior, decenas de cuerpos estaban tendidos por doquier. Sus vísceras esparcidas por el anfiteatro y las gradas formaban un charco de sangre de espanto.

En medio de toda aquella muerte, un hombre exhalaba una nube negra de su boca, sin saber porqué una palabra vino a mi mente: Darkbreath.


II


Todo lo que podía sentir era un incesante dolor que perforaba mi cabeza de lado a lado y que era acompañado de un silbido ensordecedor que no hacía más que empeorar mi complicada situación. Recordé que la última que vez que sucedió el agua fría me ayudó a sentirme mejor, al tomar la puerta del refrigerador, dudé en abrirla.

El dolor de cabeza empeoró al grado de doblar mis rodillas y caer al suelo. Recordé lo sucedido en el campus, recordé que Darkbreath había matado a todos. Sin embargo, seguía vivo. Al comprender todo aquello, el dolor de mi cabeza empezó a disminuir. ¿Una especie de sueño premonitorio? No tenía ni idea.


Regresé a la cama, pensando en descansar y así pasar ese mal momento, olvidar esas imágenes violentas. Sin embargo, luego de unas horas de sueño, el sonido de mi celular me despertó. Tomé el celular y reconocí el número, era el de Patrick seguramente Joan me pediría ir a la universidad. Tomé la llamada, solo para verificar.


—Reinhold, ¿pasó algo? El profesor preguntó por ti, se supone que ibas a ayudarle con la clase de hoy...


Colgué.

No fue un sueño, de verdad el día se había reiniciado. Debía hacer algo antes de que ese villano asesinara a todos, y tenía algo de tiempo. La primera vez llegué al auditorio a eso de las tres de la tarde. Al no haberle hablado al profesor temprano hizo que Joan me marcara tres horas antes, así que tenía una leve ventaja.

La motocicleta era la mejor opción si quería llegar antes al campus. Para mi sorpresa, había más tráfico que la última vez que recorrí este camino. Luego de varios minutos detenido, decidí pasarme a la acera y tomar un atajo. Luego de hacer varios cruces ilegales e incluso transitar en sentido contrario, logré encontrar una calle vacía que me acercaría al campus.

Mientras esperaba que el semáforo cambiara, volví a sentir aquella extraña sensación que inundó mi ser antes de abrir la puerta del auditorio. Luego, un auto se detuvo a mi lado, seguramente esperando también el cambio de color que nos permitiera avanzar, al ver por la ventana, un rostro conocido: Era el sujeto que exhalaba humo negro.


III


Todo lo que podía sentir era un incesante dolor que perforaba mi cabeza. Pese a ello, no me lamente como las dos veces anteriores. Fui directo al refrigerador y me eché el agua fría encima. El día se había reiniciado por segunda vez.

Llegué a la conclusión que ir a la universidad era un error. Para obtener resultados diferentes se deben hacer las cosas diferentes, ¿no?

Tomé la motocicleta y partí hacia la policía, debería alertarlos y hablar con alguien de asuntos metahumanos. Me conducí por calles que no llevaran hacia la universidad para no encontrarme de nuevo con ese tipo. Me había encontrado con él dos veces, podía identificarlo en alguna base de datos o incluso dictar un retrato hablado y lo más importante, conocía su habilidad: exhalar muerte.

No tardé en llegar a la estación e ir de forma directa a la oficina de asistencia para metahumanos.


—Buenos días, necesito aportar información importante.

—Buenos días —respondió un hombre de canas sin levantar la mirada—, ¿de qué manera obtuvo esa información?

—¿A qué se refiere?

—¿Tuvo algún sueño, lo leyó en la mente de alguien, lo vio en alguna especie de viaje astral?

—¿Por qué asume que fue de alguna manera rara?

—¿Rara? ¿los metahumanos te parecen raros? Lo asumí porque viniste directo hasta mi oficina, te vi desde que entraste a la estación.

—¿Desde el otro lado del edificio?

—Puedo ver todo dentro de cierta área a mi alrededor, esa es mi habilidad.

—Eres un metahumano...

—Me presento, soy Vinzenz Beyersdorf, director de buró de asuntos metahumanos, acompáñame.


Vinzenz tomó una carpeta de su escritorio y me guió a través de toda la estación hasta un elevador. Al entrar, pulsó un sensor biométrico y empezamos a bajar varios pisos hasta llegar a piso quince del área subterránea. Era una sola galería bastante alta, llena de pequeños cubículos seguidos de unas oficinas con vidrios traslúcidos de donde escuchaban sonidos extraños.

El director era una persona en los cuarenta, su cabello era bastante canoso y vestía de manera informal, no parecía ser una persona tan importante para el tema de los metahumanos, daba la impresión de ser un oficinista más, sin embargo, los agentes que nos encontrábamos por el camino se detenían a saludar con sumo respeto. Bajamos dos pisos más hasta llegar a otra galería, con menos cubículos, al fondo, llegamos a una habitación, en la cual debía entrar solo. Vinzenz se hizo a un lado, pero me observaba con atención.


—Eres un muchacho interesante, asegúrate de decirle todo a la princesa ahí dentro, yo esperaré aquí un rato.

—Claro, solo espero no salir lastimado —dije con la voz temblorosa.

—Descuida, ella tiene un trato fino con los primerizos como tú, anda, no la hagas esperar.


Entré en aquella habitación y era un espacio en blanco enorme, con dos sillas, una frente a otra y en una de ellas estaba sentada una chica de cabello rojo, Vinzenz cerró la puerta tras de mí. La chica era mas o menos de mi edad, vestía de blanco, formal, muy diferente al director, esperaba con los brazos cruzados, lo que le daba una apariencia imponente y eso me asustaba, pero a medida que me acercaba pude distinguir que en realidad tenía un rostro amable y era hermosa, como de porcelana.


—Debes estar preocupado, pero descuida, estás a salvo.

—Sí —contesté interrumpiendo mis divagaciones—, el director me trajo sin decir nada hasta aquí, es obvio que este preocupado.

—¿Le preguntaste que era lo que sucedía o lo seguiste sin dudar?

—Supongo que lo seguí sin dudas.

—Necesitas respuestas, puedo ayudarte, pero debes tener en cuenta esto, si tu habilidad es perjudicial para el orden en el que vivimos, morirás de inmediato.

—¿Habilidad, morir? ¡Te estas saltando demasiadas explicaciones! —dije asustado.

—Reinhold Tod, sospechamos que tienes habilidades metahumanos de alto nivel, como el villano conocido como Darkbreath.

—No es posible... no es posible... —quedé en silencio unos segundos, luego de reconsiderar las cosas entendí que algo sucedía en mí y que el haber reiniciado el día dos veces era prueba de ello.

—La información que nos diste es verídica, según me informan, se han reportado muertes misteriosas de camino a la universidad...

—Más temprano que ayer —susurré.

—De verdad sabes cosas, ¿eh? Mi nombre es Cathrin, soy una copiadora, mi habilidad consiste en robar habilidades y analizar habilidades. Si tienes algo que quieras decirme soy toda oídos.

—No sé por dónde comenzar.

—Pues desde el inicio es una buena opción —dijo, acercando su silla hacia mí, parecía confiable.

—Alguna vez ha sentido un dolor de cabeza el cual llegó a pensar que era...

—El peor dolor de cabeza que jamás hayas tenido —interrumpió.

—¡Sí! Eso exactamente me sucedió hoy y desde hace dos días. Un dolor de cabeza que me parte el cráneo...


Solté todo lo que había callado por tanto tiempo, mientras Cathrin escuchaba con atención.


—Lo que dices es imposible —añadió Cathrin después de pensar todo lo que había dicho.

—Así que no me crees.

—No es cuestión de creer o no, verás, luego de analizar miles de habilidades, nos dimos cuenta que por muy locas que parezcan, tienen orígenes físicos bastante lógicos, la mayoría de estas habilidades son versiones de nuestros sentidos normales llevadas al máximo o incluso reacciones exageradas de los procesos químicos de nuestro organismo.

—Creo entender eso.

—Tomando en cuenta eso, no existen habilidades que alteren la realidad o la física como la conocemos, el reiniciar el tiempo sería un reality breaker, una habilidad que podría poner en peligro la continuidad de la existencia misma, ella no permitiría que eso sucediera.

—¿Ella?

—La realidad, es un ser consciente, según los teóricos de los metahumanos, es la responsable que todo estas cosas pasen. Tu habilidad no es reiniciar el día, la realidad lo hace para evitar que te enfrentes a Darkbreath.

—Pero, ¿por qué? Soy soy un estudiante promedio de una escuela semi pública, no hay nada especial en mí.

—Eso díselo a la realidad. Te encontraste dos veces con esa bestia, una de ellas de la forma más casual que puedo imaginar, hay algo en ti, ¿quieres averiguarlo?

—Tengo miedo, no me gusta estar involucrado en todo esto, pero no quiero vivir en mismo día una y otra vez. Además, Darkbreath debe ser detenido, ¿no?

—Dame la mano y estarás a un paso de averiguar la verdad.


Extendí mi mano de forma temerosa, Cathrin también acercó la suya, era blanca y delicada, muy diferente a mis dedos toscos. Cuando nuestros se entrelazaron, una corriente eléctrica muy sutil recorrió nuestros cuerpos. La chica cerró los ojos y de alguna manera parecía indagar dentro de mí para así descubrir mi habilidad.


—Creo que entiendo tu habilidad —dijo Cathrin y luego explotó ante mis ojos.


Desperté y todo lo que podía sentir era un incesante dolor que perforaba mi cabeza. De nuevo, había sucedido otra vez. Al ir espabilando recordé la imagen de Cathrin estallando en mil pedazos frente a mis ojos, aún podía sentir la calidez de su sangre sobre mi rostro, lo que me hizo revolver el estómago. Realicé por tercera vez el ritual del agua fría, y regresé a la cama.

Sentía debilidad, no física, sino mental. El regresar a la misma mañana una y otra vez me estaba cobrando factura. La idea de quedar atrapado en el mismo martes por siempre me aterraba. Estuve recostado unos minutos, veía el techo y alcé la mano para intentar alcanzar algo, una respuesta, una idea que se me sacara de ese limbo. Fue entonces que me percaté que no había una mano que ver, ni un brazo, bueno, nada.


Salté de la cama e intenté ver mis manos, pero solo veía una figura difusa, como humo blanco en donde deberían estar mis extremidades superiores. Corrí al espejo y efectivamente, me había convertido en una especie de nube blanca, como esas nubes de tormenta a las que llaman cumulonimbus.

Estaba perplejo, no sabía que hacer para volver a mi forma original, así que solo cerré lo que deberían ser mis ojos y traté de controlarme, pensé en mí ser como miles de pequeñas moléculas que estaban dispersas por el aire y que debía reunirlas, apretarlas unas contra otras hasta volver a formarme, reconstruirme del estado etéreo en el que me encontraba. Luego de unos minutos pude regresar a mi estado normal, aunque notoriamente fatigado. Mi forma de nube era la confirmación que, por alguna razón, yo y Darkbreath estaban relacionados, él con su aliento negro que extermina la vida y yo con mi forma de nube, algo había en esa habilidad extraña que hacía que la realidad reiniciara el día y lo iba a averiguar, de momento, mi destino era aquella habitación semi vacía debajo de la estación policial, Cathrin y Vinzenz eran las personas que más sabían sobre los metahumanos y ellos tendrían respuestas para mí, tenía tiempo de sobra, de hecho, tenía el tiempo en mis manos...

11 de Junio de 2019 a las 16:36 4 Reporte Insertar 4
Leer el siguiente capítulo BREATH - STAY - LIVE

Comenta algo

Publica!
Rainquel Rossi Rainquel Rossi
Me gustó la idea, eso de un tipo cuyo superpoder sea matar gente con su aliento no lo había visto ni leído nunca. Creo que lo único parecido sería Black Bolt, pero no es igual. Bastante original esa idea. Me sacó bastante de la historia que el protagonista acepte inmediatamente que está reviviendo el mismo día, en cuanto lo llaman ya se da cuenta y no le parece para nada raro. La segunda vez ya pareciera que está habituado a eso y sabe que para cambiar lo que pasa en el día tiene que hacer otra cosa, me pareció muy abrupto. También hay un par de errores de puntuación y de manejo de los tiempos pero con revisar los tres capítulos se pueden corregir fácilmente. La idea está muy buena, no es que lo de revivir el día no se haya hecho nunca, pero en un mundo de gente superpoderosa yo nunca lo había visto, y menos aún con ese poder tan original de Darkbreath. La portada me encantó.
Flor Aquileia Flor Aquileia
Que flashhh increible!! Muy bueno
Paola Stessens Paola Stessens
wow que comienzo enigmático, ya estoy más que metida en esta historia.
16 de Junio de 2019 a las 21:29
K.H Baker K.H Baker
Que angustioso >.<
12 de Junio de 2019 a las 04:35
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 1 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión