El vuelo de la Mariposa Seguir historia

alejamillares Aleja Millares

Lucy Holland es la clase de persona que ama su apariencia por cómo es. Simple, sencilla y cómoda. Pero cuando su novio decide romper con ella por su falta de feminidad —como le llamo él—, decide que es hora de verse y sentirse mejor. Con la ayuda de sus amigos, descubrirá que el exterior no es tan importante como lo que oculta un corazón y que las mentiras, siempre resultan expuestas. ** Todos conocen el proceso de la mariposa. De cómo ser una oruga se convierte en una bella mariposa, gracias a la metamorfosis. Pero casi todos desconocen el porqué tuvo que cambiar, la razón y su motivación. No todo lo que te cuentan, resulta cierto.


Romance Contemporáneo Todo público.

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I

Primera Parte:
Rompiendo el Capullo

—¡Mamá! —gritó la niña de coletas castañas, y pequeña estatura, sacudiendo su cuerpo como maraca.

Atrayendo la atención de las personas —y mascotas—, que paseaban por el parque, la madre de la chillona, como la denominó su maestra, dejó la banca donde la observaba para correr en busca de su hija, esquivando al que se le atravesará en su camino y pidiendo disculpas al que empujará, para encontrar a la pequeña mirando con el ceño fruncido el piso,

Al verla aparentemente sana y completa, tomó entre sus manos su cabellera, debatiéndose entre jalarse el pelo en público o esperar en casa, y se preguntó a quién rayos se parecería su hija.

—¿Qué ocurre, cielo? —dijo agachándose a la altura de la niña, para tomarla por los hombros, y evitar que saliera corriendo como acostumbraba hacer, para ir a jugar.

—Nada, mami. Estaba haciendo castillos de arena, cuando ese niño feo de allí, me puso en la cara un gusano enooooorme, verde y feo —contestó poniendo una mueca de asco y sacudiendo sus manos en señal de disgusto—, que, ahora que lo pienso mejor, ese niño y el gusano pudieron ser hermanos, porque ambos eran verdes y feos.

«¿Un niño verde y feo? De repente, podría ser descendiente de Shrek» pensó su madre curiosamente.

—¿Solo gritaste por ver a un gusano, Lyn? —le reprendió su madre, recordándose que su hija le había salido con dotes de actriz dramática-. Sabes que no debes gritar a menos que estés en peligro o alguien extraño se te acerque.

—¡Pero me lo puso en la cabeza! —protestó la niña, ganándose un asentimiento de parte de su progenitora—. Pude convertirme en verde como ella, o peor ella pudo comerme, pero no te preocupes, ya le diré al tío Bravo que le ponga en su lugar.

Negándose con la cabeza, su madre se arrepintió por dejarla mucho tiempo con su hermano, preguntándose cuanto costaba un niñero que fuera más normal, pero teniendo a toda su familia a su disposición ofreciéndose para cuidar al pequeño huracán, solo quedaba esperar que su hija no haya heredado su lado de la familia.

Después de comprarle un helado, y hacerle olvidar el gusano en su cabeza a su hija, ambas tomaron asiento en la banca más cercana del parque, esperando que la pequeña castaña no saliera corriendo otra vez, jugando a las carreras.

Observo el parque detenidamente, viendo los ligeros cambios que estos tuvieron en menos de diez años. Ahora había juego para los niños, y bancas para los padres de estos, así como más puestos de golosinas para los transeúntes.

Ella sonrió ante el parque de sus recuerdos, en donde vivió buenos y malos momentos, como cuando aprendió a patinar, y su hermano se olvidó de ella yéndose con sus amigos y producto de eso estuvo enyesada por un mes.

Debería reconsiderar —otra vez—, el dejar a su pequeña con su familia.

—¿Por qué son feos, mami? —preguntó su hija, sacándola de sus pensamientos y recuerdos.

—¿De quién hablas, cielo?

—Los gusanos, esos. —Señaló hacia una hoja o la mitad de esta, porque estaba siendo devorada por lo que describía su pequeña y si, era verde y algo gorda, pero no era ningún gusano.

—A ti te gustan mucho las mariposas, ¿no? —la niña asintió—, pues, esos gusanos que tú ves, no siempre serán verdes y feos como dices, en un tiempo, se convertirán en mariposas y volaran, y tú las perseguirás.

—¿Queeé? ¿Enserio mami? —exclamó poniendo sus manos en las mejillas, y negando con la cabeza despeinando más sus coletas—, pero ¿Por qué no nacen como mariposas? Si son tan bonitos, ¿Por qué deciden quedarse como gusanos?

—Si han nacido como mariposa, tesoro, pero a veces, para llegar mostrar tu verdadero ser se requiere de mucho esfuerzo, como ellas. Nacen así, y las ves gorditas porque están ahorrando comida en su barriga, ya que después de un mes, ellas ya no serán más gusanos, sino mariposas que vuelan lejos.

—No entiendo nada, mami.

«¿Cómo explicarle a una niña de seis años, la transformación de una mariposa?»

—¿Quieres que te cuente como una chica se convirtió en una mariposa? —Al decir esas palabras, los ojos de la niña se iluminaron, dejando de prestar atención a su helado casi derretido, para ver el rostro de su mami.

—¿De verdad era una mariposa? ¿Podía volar? Pero no me cuentas la historia de Barbie mariposa, porque esa película ya la vi.

—No, cielo. Barbie es un cuento, la chica de la que te contare yo la conocí hace años, y al final pudo volar, pero al comienzo, aunque ella quería, no podía.

—Porque era un gusano ¿no? —razonó la pequeña.

—Una oruga, Lyn. Ella era una oruga.

1 de Junio de 2019 a las 05:58 0 Reporte Insertar 1
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