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missaelm Missael Muñoz

Frank y sus amigos tras pasar unas gasolineras se quedan parados al lado de un bosque, caminando por la carretera empiezan a encontrar animales muertos tirados en la carretera. llegando a una casa estos son reducidos y hospedados por una familia la primera noche uno de sus amigos desaparece, después de esa noche Frank descubre la verdadera cara de la familia Gutierrez y sus gustos raros.


Horror Todo público. © Missael Muñoz
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capitulo 1.

Esa mañana nos habíamos levantado temprano. Recuerdo que mis amigos y yo nos íbamos con dirección hacia a acampar a un punto sur; cada uno llevaba una maleta y teníamos que estar listo para cuando llegara. O sino tendríamos que esperar más de lo debido para irnos por fortuna todo salió como esperábamos o bueno casi todo. Ese mismo día como a los dos y media de la tarde. Íbamos en la carretera teníamos el tanque de gasolina casi lleno eso era algo aceptable asi que decidimos continuar a pesar de que habíamos pasado unas dos o tres gasolineras antes de detenernos definitivamente; íbamos a unos cien kilómetros por hora cuando una rueda se pinchó, ahora teníamos medio tanque y una rueda con un agujero el cual necesitábamos remplazar lo antes posible, habíamos quedado varados en medio de un bosque que nadie reconocía. Nuestros teléfonos móviles no tenían cobertura, asi que no podíamos llamar a ninguna grúa, o algún familiar; esta situación era muy frustrante, que planees unas vacaciones y que estas terminen asi, esto era algo bastante malo. En este punto con un sol abrazador de verano decidimos esperar unos veinte minutos en la carretera a ver si un vehículo nos podía ayudar; pero nada sucedió. Decidimos caminar por la ruta que íbamos. dejando el vehículo ahí parado en la carretera con las ventanas hacia arriba y los seguros puestos. Caminábamos a la par de la carretera para evitar el hecho de que un vehículo nos pasara por encima. Paso una hora aproximadamente en lo caminábamos en la carretera Carlos, y Alex se distraían en el camino lanzando rocas en la carretera mientras veían cuál de los dos llegaba más lejos. Yo por mi parte iba con un bidón de gasolina en la mano por si acaso, mientras recorríamos la carretera no paso ningún vehículo; y lo único que podía oír era el golpeteo de las rocas que caían a la carretera por mis amigos. Un poco más adelante se veía un letrero con unas direcciones. Decía que había un pueblo a unos veinte kilómetros. Solo eso decía lo cual me puso un poco de buen humor, a pesar de lo que había ocurrido nuestra suerte estaba mejorando un poco. A lo largo de nuestra caminata pude escuchar muchos otros sonidos en el bosque era como una especie de sonido de que estuvieran quebrajando hojas y ramas. El camino estaba cada vez más raro a la par de la carretera podía ver animales muertos, perros, gatos, ciervos, etcétera, con la cara desfigurada como si les hubieran pasado la rueda de un vehículo por encima apropósito, o si les hubieran golpeado con un ladrillo o un mazo para derribar paredes. Estos animales estaban por casi toda la zona nos introdujimos en el bosque para ver si encontrábamos algo. Y ahí tambien había animales asi; Pero en este caso dejando un pequeño rastro de sangre apenas visible. Nos devolvimos a la carretera. Para continuar con el viaje al pueblo.

- Hay, Frank. ¿No crees que deberíamos volver? -Pregunta abrumado-.

- Tranquilo, no nos saldrá un lobo hambriento a comernos, tranquilo. Vamos hacia el pueblo y estoy seguro que para la noche vamos a estar de vuelta con un poco de combustible y una rueda nueva, Ya verás.

- Muy bien sigamos.

A unos metros se podía leer un mensaje de una casa, era de estas cosas donde se deja la correspondencia. Ahí se podía leer, los Gutiérrez. En ese instante nos detuvimos al lado de esa cosa. Les mencione a mis amigos que podíamos pedir ayuda ahí antes que en el pueblo. Ambos aceptaron la idea solo por el hecho de que ya no se podían los pies. Asi pusimos rumbo a la casa de estos campesinos. Al llegar a la especie de granja de estas personas se podía ver que había algunos animales correteando por ahí, había un gran granero, una casa. Y una valla para impedirles el paso a los animales o delimitar el área del lugar de la granja; nos acercamos a la casa y toque. A los pocos segundos apareció una señora. La cual preguntaba que se nos ofrecía. Ahí le explicamos el relato. Y la señora humildemente nos ofreció quedarnos. Nos había contado que esa granja era parte de una especie de fundación que da hogar a las personas que las necesitan, en este caso nos dijo que tenían bacantes para que nos quedáramos. Aceptamos para quedarnos. Y asi lo hicimos. La señora abrió la puerta de su casa a tres desconocidos, en ese momento nosotros. Fuimos a las habitaciones que nos habían dado, nos entregaron llaves para las puertas eran dos habitaciones. Una para dos personas y la otra era para para una persona. Asi nos dividimos las habitaciones entre mis amigos y yo. Ahí descansamos unas horas olvidándonos del vehículo. Por un rato. Me acerque a la ventana y alrededor de nosotros podía ver un gran campo de pastizal enorme. Desde la cocina podía oír. El sonido de un sartén y se sentía un olor a carne muy delicioso que nos llenaba la nariz. Alex dormía mientras yo seguía mirando por la ventana pude ver lo que quedaba del ciclo del sol, desde que está en el medio del cielo hasta que se pone, nos tocaron la puerta y era la señora que nos traía una bandeja de comida para mi amigo y para mí. Aceptando la comida cerré la puerta y Alex tomo su parte y se sentó en la cama a comer la comida. Esta consistía en una taza de arroz y un pedazo de carne frita para cada uno, un vaso con agua, y un pequeño postre. Al parecer a estas personas no les faltaba para comer ni mucho menos para dar de comer a otros. Las horas pasaban y seguíamos reposando de nuestra caminata. En eso recordé que teníamos los platos, vasos y la bandeja tiradas en el suelo; asi que decidí llevarlas al fregadero para lavarlas. Cuando bajé me topé con una chica de aproximadamente de quince años esta me vio con cara de descontento y se fue por una puerta que al parecer era su cuarto. Llegando a la cocina pude ver a la señora de casa y le dije que venía a lavar los platos que habíamos ensuciados. Ella con amabilidad me dijo que no me preocupara que ella los limpiaba, así tomo la bandeja y empezó a lavar los platos mientras me contaba un poco de este lugar:

-En esta especie de granja vivimos cuatro personas. Mi esposo Marco, mi hija Lucia, mi hijo Sthan, ella.

Así empezó a contarme que él y su esposo viven ahí desde 1922 que se casaron en el pueblo de las cercanías y que toda su vida la han vivido aquí. Cerca de esta granja y estos bosques. Todo lo que saben sus hijos lo aprendieron de ellos y que viven de la agricultura y la ganadería. También me dijo que en el año 1924 decidieron ofrecer las habitaciones que le sobraban, ya que sus hijos tenían sus respectivas habitaciones. Fuera de eso todo era normal. Como a las ocho de la noche volvió el esposo de la señora. Al parecer este estaba en el pastizal viendo los cultivos revisando los animales y demás. Así el hombre me saludo con la derecha y me dio la bienvenida a la casa. Le mencione que arriba había dos chicos más los cuales me habían acompañado hasta aquí, y también le mencione nuestro accidente y dijo que él y su hijo irían mañana a ver el problema. Después de eso me retire de la habitación para subir al cuarto.

1 de Junio de 2019 a las 01:23 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

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