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alberto-suarez-villamizar3721 Alberto Suarez Villamizar

UN RECONOCIMIENTO A UN SER MUY ESPECIAL QUE DIA A DIA ACOMPAÑA NUESTROS PASOS, Y QUE A PESAR DEL TIEMPO NO SE CANSA DE BRINDARNOS TANTO AMOR


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UN SER ESPECIAL

AUTOR: Alberto Suárez Villamizar

· Inspirado en el amor de mi madre



Ya todo había terminado…si, todo estaba creado: el primer día se creó la tierra y el día y la noche, el segundo día el aire y las aguas, el tercer día los ríos, los mares y las plantas, el cuarto día el sol, la luna y los planetas junto a las estrellas, el quinto día los peces y las aves, y finalmente los animales terrestres y al hombre y la mujer para que reinaran sobre todo. Concluida la creación Dios dedicó el séptimo día al descanso.


Tendido en su hamaca Dios trataba de descansar y conciliar el sueño, pero daba vueltas y no lograba hacerlo, sin duda algo le preocupaba y robaba su sueño; pensaba mucho en su máxima obra: el hombre. Había logrado crear una criatura a su imagen y semejanza, pero le inquietaba mucho su bienestar. Su profundo amor le hacía pensar en cómo cuidar y proteger al hombre. Ahora solo habitaba la tierra un hombre recién creado, y a quien ordenó multiplicarse y poblar el mundo, por lo tanto debía pensar en ese entonces, cuando hubiera muchos seres humanos.


Luego de cavilar largo tiempo en el asunto, decidió convocar a sus arcángeles para pedirles su opinión sobre el motivo de su dilema y que le ayudaran a resolver esa situación que le atormentaba profundamente.


Una vez reunidos expuso sus temores:


- Señores, disculpen que interrumpa su descanso, pero hay algo que me preocupa y quiero que me colaboren a resolver. Se trata del hombre de quien me enorgullezco haber creado, pero me inquieta su protección y su futuro. Espero que me ayuden a cuidar de él. Escucho sus opiniones sobre cómo hacerlo.



- Señor yo me ocuparé de proteger al hombre contra el mal –empezó diciendo el arcángel Miguel - no veo qué otra cosa podría hacer en ese sentido, sin embargo para colaborarte haré lo que Ud. diga Señor.


- Yo estaré pendiente de brindarle la iluminación para superar las dificultades –esta vez quien así habló fue Gabriel- . Mi tiempo libre será poco, pero estoy dispuesto a ayudar en lo que me indique –terminó diciendo sin mucho entusiasmo .


- Por mi parte yo me encargo de su entorno familiar, protegiendo la integridad de sus seres queridos – dijo Rafael- para que tenga una vida tranquila y esto requiere de mucho tiempo, ¿Señor no sé qué pueda hacer yo?


Uno tras otro fueron hablando los arcángeles Uriel, Samuel y los demás, todos ellos exponiendo sus tareas y mostrando la poca disponibilidad de tiempo para colaborar en algo más para cuidar del ser humano. Fue así que después de repartir y consumir el té el Señor dió por terminada la reunión y se retiró cuando empezaba a caer la noche de aquel día de descanso.


A la hora de la cena se le notó callado y pensativo, apenas si probó bocado. Los arcángeles respetaron su silencio. Seguramente seguía preocupado por el futuro del hombre – pensaron todos ellos sin decir nada - , pues era su carácter habitual cuando algo le inquietaba. Luego de desearles buena noche y felices sueños se dirigió a su habitación.


Se recostó en su cama y continuó meditando una vez más en su Creación y en cómo protegerlo y salvarlo de todos los peligros que le pudieran acechar. Poco a poco el cansancio le fue venciendo cayendo en un sueño profundo, en el cual veía a alguien que protegía al hombre y le proporcionaba cariño. Era así como desde cuando daba los primeros pasos estaba allí tomándolo de la mano ayudándole a caminar, también sería quien sentaría a esa criatura en su regazo para enseñarle las primeras palabras. Siguió viendo como vigilaba de su creación a lo largo de su vida, y le acompañaba tanto en la tristeza como la alegría. Vió los esfuerzos que hacía por librarlo de todo mal y peligro, hasta el punto de ofrendar su vida, además de estar día y noche pendiente de su bienestar.


En medio de su sueño, ya más tranquilo sonreía al haber encontrado la solución a esa situación que tanto le había inquietado durante el día de descanso.


Fue así como al día siguiente ya más tranquilo, congregó nuevamente a sus arcángeles, pero esta vez no para pedirles su opinión, sino para comentarles la solución al tema tratado el día anterior, la cual se le había presentado en sueños durante la noche.


- Señores – empezó diciendo Dios- respecto a la reunión de ayer quiero comentarles que he logrado resolver el problema del cuidado del hombre. Se trata de alguien que vivirá pendiente a cada momento y durante toda la vida del hombre, le ayudará a dar su primeros pasos, le enseñará a decir las primeras palabras y le invitará a unir sus manos y elevar una oración al Creador. También será su compañía en todos los momentos de su vida, reirá y llorará junto a él. Llorará el dolor de su partida, pero será mayor el sufrimiento del hombre cuando ella falte. Voy a crear un ser que tendrá todas las misiones que les he encomendado a cada uno de Uds., pero que mientras exista jamás descansará de velar por mi máxima Creación, será mayor su interés en dar que en recibir : ese ser se llamará MADRE y siempre habrá una detrás de cada hombre.


Y así es hasta nuestros días ….



FIN

31 de Mayo de 2019 a las 23:35 0 Reporte Insertar 0
Fin

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