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sapiorostris Sapio hijo de Xénrroel

En algunos lugares del mundo, diferentes especies de monos emplean herramientas de piedra, habilidad que en el linaje humano nos llevó a la inteligencia superior.


Cuento Todo público.

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En fino ballet van los pelillos de su cuerpo, porque le encanta el nado y la frescura lo envuelve. Su nombre es Dthórmnâkj, quien concluye sus labores en la playa ¡Poquísimas siguen limpias! Se echa su morral al lomo, y con andar de caballo va a donde su tío Nýorkzkôg.


Fue hace miles de millones de lunas, tantísimas que nadie tiene cuenta; en ese tiempo su raza en estado primigenio llegó a una isla, allí amaestraron a las rocas, con las cuales vencieron las corazas de los moluscos costeros, que acabaron por ser un néctar poderosísimo para la mente. Pronto el acto de crear utensilios y comer calorías favoreció la llegada de individuos cada tanto más poderosos en mente.


En ese momento se afrontaban días de disturbios e incertidumbres como nunca antes. Dthórmnâkj era un estudioso de las ciencias de los orígenes, y sólo el nado tenía por cosa más grata, después de su disciplina científica. Con espíritu alegre cesó su galope donde el tío.


–¡Mi igual! –menciona gustoso el tío– Noto que vienes de las aguas.


–Colecté ostras para la cena –las que entrega con pie solemne del morral.


–¡De maravilla! Pasemos a asar –cruzan la recamara hacia el corral. En tanto degustan, Dthórmnâkj retira un pergamino de su lomo, luego su tío prosigue a la lectura.


–¡Ciertamente! –responde firme–, son posibilidades que hemos de considerar. Ya antaño cayeron civilizaciones tras haber arrasado con todo… ¡Imagina! Nuestra raza esparciéndose a la manera de ratas, al extermino de los bosques, con la esterilidad de las tierras, la enfermedad en las bestias… –y se le oye acongojado.


–¡Cuán terrible debió ser estar ahí! Me perturba imaginar aquellos calores extremos –en tanto, la ansiedad le invade ¡Maldita esclavitud de la mente!


–Pero mejor dime… ¿Cómo va la investigación? –luego el sobrino saca un cráneo extraño, más antiguo que cualquier pueblo o cultura, entonces Nýorkzkôg eriza el rabo– No dudo de su inteligencia, en verdad que poseían un cerebro poderoso como el nuestro ¿Y fue auto-destrucción lo que ocurrió?


–Es plausible. Las rocas evidencian como las aguas incrementaron su acidez y el aire su carbono. Sin embargo, aún no acabamos de excavar el horizonte… Existen indicios de que en muchos sitios las cosas cambiaron su rumbo.


–Quizá consiguieron amaestrar sus impulsos, así buscaron nuevos rumbos –contempla embelesado hacia las estrellas vespertinas.


–Es incierto todavía, como el desenlace de nuestra edad… ¿Cuál escogemos?

29 de Mayo de 2019 a las 05:55 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Sapio hijo de Xénrroel Encuentro apasionante el enfocar mi vida a conocer las grandes cuestiones del mundo y más allá, en medio del nihilismo hedonista en que vivimos, del cual a veces también soy partícipe... Y sin embargo, giro.

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