EL GUARDIÁN DEL BOSQUE Seguir historia

lihuen Paola Stessens

Itus vive en un bosque milenario que se ha vuelto para él y su abuelo una burbuja de magia natural contrapuesta a la destrucción masiva que tiene lugar afuera. Tuma, un ser más antiguo que la tierra misma, agita ocasionalmente la apaciguada vida de nuestro protagonista haciéndolo tambalear. Y mientras su abuelo le cuenta sobre los orígenes de esta clase de seres y de sus posibles comportamientos, Itus se pregunta si Tuma es real, o si solo habita en su mente. Será un dilema que lo arrastrará a enfrentar la tortuosa realidad


Fantasía Viaje en el tiempo Todo público.

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Tuma

Un movimiento sutil en el aire tomó por sorpresa al intuitivo Itus que venía un poco distraído, entre el bailoteo de sus fantasías interiores y la tarea de buscar los últimos hongos de la temporada otoñal, ya que faltaba muy poco para el invierno. Aquella sutileza, sin embargo, lo saco de su órbita habitual y lo dejó un poco alarmado, como suele ocurrir cuando algo sobrenatural irrumpe en la normalidad de nuestras vidas. Y eso era exactamente aquello, un algo poco común, que se le presentaba una vez cada tanto sin previo aviso, y sin un objetivo claro, cosa que lo irritaba un poco y lo dejaba siempre con el corazón acelerado y una gran curiosidad que lo carcomía por dentro.

−¿Otra vez Tuma?−le preguntó su abuelo al verlo entrar con la cara sonrosada y los rizos revueltos llenos de hojitas y ramitas secas enredadas por aquí y por allá.

El muchachito hizo una pausa para recobrar el poco aliento que la carrera en la que se había empeñado, desde la salida del bosque hasta allí, le había arrebatado.

−¿Cómo sabes que lo vi? –dijo cuándo el aire volvió a fluir con normalidad en su cuerpo.

−Primero, casi nunca corres cuando regresas del bosque, segundo tus ojos están un poco desorbitados, ah y no olvidemos los hongos−observó señalando el cesto.

−Que hay con los hon…−se interrumpió al mirar al interior del cesto, tan solo quedaba unos pocos atrapados en el fondo.

–Lo siento mucho abuelo−se disculpó mortificado−mañana recogeré más lo prometo. Pero Tuma me ha asustado más que otras veces.

La ceja levantada de su abuelo lo interrogó en silencio.

−Bueno un poco más; pero lo que quiero decir es que me ha dejado muy en claro que no estoy loco.

−Nadie dice que estas loco, Itus, ya te lo he explicado miles de veces.

Al ver el rostro desalentado del joven, el hombre hizo a un lado los mimbres con los que estaba armando un cesto y corrió una silla para que su nieto se sentara.

−Ven aquí y repite lo que te he contado sobre tu amigo.

El muchacho rodó los ojos y suspiró reticente, pero como no podía negarse a nada que le pidiera su abuelo comenzó a recitar los orígenes de Tuma:

−Es una formación de vida antiquísima anterior a la manifestación corpórea que percibimos hoy como los cuatro elementos, y todo los seres vivientes que han transitado esta tierra.

−Además de eso,−continuó el abuelo− ¿qué no debes olvidar?

−Que su presencia no incide en nuestras vidas pues su naturaleza no le permite actuar sobre los cuerpos.

−Entonces no debes preocuparte −afirmó palmeando el hombro de su nieto−por lo que estos sobresaltos tuyos no tienen razón de ser.

−¡Pero me asusta abuelo!−insistió el niño.−Hoy lo seguí hasta la laguna y adivina que hizo…

−Cuéntame−propuso el anciano retomando el tejido.

−Pues ya sabes que el viento deja olitas en el agua ¿no?

−Así es.

−Bien comenzó de esa forma, como una briza que hace temblar el agua y luego las olitas quedaron en punta como si al lago se le erizara la piel. Eran tan puntiagudas que de haberlas tocado estoy seguro que me habría lastimado.

Las expresiones exageradas que acompañaban la narración de Itus hicieron sonreír al abuelo.

−Valla, a tu amigo si que le encanta ponerte los pelos de punta. Aunque no fue tan terrible como la vez que ….

−¡No me lo recuerdes!−lo interrumpió el joven mientras se sacaba la chaqueta y se sacudía el ramerío del cabello.

El abuelo volvió a interrumpir su tarea para enfocarse en su nieto.

−Itus, ¿has pensado alguna vez en lo que te he dicho acerca del comportamiento Tuma?

−Pues no mucho−su rostro contraído demostraban lo contrario.

Los dos se quedaron en silencio. Itus se acercó al fuego del hogar y comenzó a reavivarlo con el atizador. Las brasas adormecidas comenzaron a adquirir un color rojizo intenso y unas pequeñas llamitas brotaron como pétalos de rosas por entre los troncos. Itus se fue incorporando lentamente saboreando el reflejo del calor en su piel a la vez que pensaba lo que sería de su vida sin esa energía tan potente; no podía imaginarlo. Y pensar que su amigo, como su abuelo lo llamaba, era anterior a la formación de aquel elemento, tan esencial en su vida como el aire, el agua y la tierra. ¿Era realmente posible que algo pudiera existir a priori?

−Abuelo…−comenzó meditativo sin dejar de mirar las llamas que ardían con potencia.

−Dime−respondió el abuelo apartando el tejido por tercera vez.

−¿Nunca me contaste como es que sabes tanto sobre Tuma y los que son como él.

−Pues ya sabes que provenimos de una familia que ha leído muchísimo, además que no es secreto para los que escuchan a las voces ancestrales. Por supuesto que los llamaban de distintas formas. Veamos−hizo una pausa para hacer memoria−los griegos las imaginaban como bellas ninfas danzantes que pasaban sus vidas cantando en los bosques, para los celtas eran espíritus o demonios malignos apegados especialmente a las fuentes de agua, para los árabes eran los genios del desierto. Y podría seguir.

−Lo sé. Pero muchas culturas los consideraban malignos, y tú dijiste que son inofensivos.

−Y lo son. Solo que los humanos les tememos a cualquier cosa que no se pueda explicar científicamente. De todas formas, hay que pensar que a estos seres les gusta jugar con nuestros sentimientos, ya sabes asustarnos y eso. Aunque con Tuma tengo otras ideas.

−Si me lo has dicho, crees que se presenta por algo….que él me ha elegido para algo….

−Y estoy convencido de ello. Tengo cuanto, ¿casi noventa viviendo en este bosque? Y jamás se me ha aparecido, ni a mi, ni a mis nueve hermanos, ni a tu madre….

−... que nunca me creyó, por cierto.

El anciano dejó escapar una risita.

−Aún recuerdo la primera vez que nos hablaste de él. Tuma, Tuma, dijiste, con tan solo tres añitos.

−Si mamá me decía que señalaba las copas de los árboles y ella creía que señalaba a los pájaros.

−Así es. Poco a poco supimos que no eran las aves ni ningún otro ser viviente.

−Mamá nunca me creyó; solo tú y el tío Sam creen que no estoy loco−. La voz de Itus se tornó nostálgica.−Me alegro que lo hagan, pues sino pensaría que estoy enloqueciendo.

−Deberías ir a visitar a tu tío− propuso el abuelo con seriedad.

Por unos instantes Itus se quedó sin palabras. Se pasó los dedos por sus risos con movimientos nerviosos pues sabía que los mandatos de su abuelo, esos que ocurrían rara vez, eran casi irreversibles.

−Abuelo, sabes que odio ir la ciudad.−Comenzó a caminar de aquí para allá haciendo crujir los puntos débiles del suelo−. Estando aquí siento que vivo en la época antigua. Ir a la metrópolis solo me hará recordar que todo lo que amo está muriendo inevitablemente bajo la maldita maquinaria humana y sus inventos destructores.

−Apoyo lo que dices, hijo, pero tu tío abuelo esta viejo y no durará mucho. Si tuviera la fuerza suficiente iría contigo.

El tono entre reproche y suplica de su abuelo comenzó a hacer mella en nuestro amigo que de pronto odio ser único nieto y único sobrino nieto de entre diez hermanos de lo cuales solo su abuelo había tenido una hermosa hija: su madre.

−Está bien iré, iré−respondió exasperado. −Pero solo lo hago por que me lo pides; sabes muy bien que no me gusta alejarme de este lugar y menos de tu lado.

El abuelo no despegó la vista de su tejido. No obstante su expresión relajada y ligeramente risueña demostraba lo complacido que estaba.

−Gracias, querido. Sé que será un viaje poco agradable, pero recuerda que te lo he pedido después de tu último viaje hace ya tres años. Además, tu tío es un gran sabio y podría enseñarte muchos más acerca de ... ya sabes−. La figura curvilínea que dibujo en el aire le dejó en claro a quien se refería.

−Pues espero que así sea, aunque dudo que sea más sabio que tú, abuelo. Solo un tonto se iría a la ciudad teniendo la posibilidad de vivir rodeado de seres milenarios.

Su abuelo lo miró por sobre sus lentes sin decir palabra alguna aunque por dentro se enorgullecía al escuchar a su nieto adolescente hablar con tanta convicción; quien lo hubiera creído, pensó, que un jovencito inteligente como aquel eligiera la compañía de los árboles y la de un anciano a los avances tecnológicos que carcomían con su promesas al mundo entero.

....................

Las sombras nocturnas se iban deshaciendo de apoco para dar lugar a que se cumpliera un ciclo más en la desventurada tierra, y mientras Itus caminaba, agradecía ser uno de los pocos privilegiados que aun podía admirar el brillo de las estrellas en todo su fulgor, manifestación que ya no se apreciaba desde una metrópolis donde los reflejos de las luces y la nubosidad de la contaminación oscurecía la única ventana que daba al universo. ¿Pero que importaba?, después de todo el cielo podía ser reproducido en cada pantalla tridimensional. Y era por eso mismo que Itus deseó por un momento quedarse bajo las inmensas copas protectoras de la arboleda que lo separaban del mundo civilizado. Por desgracia, ya había hecho una promesa y no podía echarse atrás.

Siguió avanzando hasta que al cabo de una hora dio con las vías, y un poco más allá, con la estación de tren. Allí se detuvo aspirando todo el aire que podía tratando de calmar sus nervios mientras su mente sumergía en recuerdos.

Tenía tan solo siete años la primera vez que había puesto un pie allí en compañía de su madre; aquella tarde ella lo guiaba apretándole su mano bien fuerte mientras le hablaba de los milagros médicos que conseguirían sanarla de su enfermedad, cosa que nunca ocurrió.

<<Solo serán unas semanas hijito y además verás al tío Sam, le había dicho con su voz dulce y persuasiva cuando él se había negado a subir al tren.>>

Entonces había accedido dando su primer paso al interior de aquel gusano de metal; y cuando se puso en marcha, encendiendo sus luces brillantes, le tomó unos cuantos minutos sacar su cabeza del pecho de su madre para dar un vistazo a su alrededor: <<¿Estaban acaso en la panza de aquel monstruo?>>

Un zumbido los sacó de en sus pensamientos. Al voltear lo vio venir sigiloso, serpenteando, con su cuerpo largo y colorido; era el mismo que años atrás, solo que ahora lucía más innovado y menos aterrador.

Las puertas se abrieron frente a él. Dio un paso y al ingresar supo que estaba entrando en ese otro mundo, ese que deseaba olvidar y si pudiera desearía hacer desaparecer. A los costados del estrecho pasillo, la mayoría de lo pasajeros se encontraban inmersos en sus mundos digitales. Itus meneó la cabeza con desagrado al ver que aquí y allá los ojos idos de los más jóvenes revelaban que sus conciencias se encontraban absorbidas en las redes de algún mundo virtual.

La primera vez que había ingresado en esa virtualidad se había asustado, pero su tío Sam le había explicando que aparte del mundo real, habían muchos otros, que si él lo deseaba podría explorar.

<<Pero ninguno se compara al bosque, argumentó su abuelo cuando él le conto sobre su nievo descubrimiento, esos mundos son nada más que realidades artificiales que destruyen las mentes, sino mira lo que esta sucediendo, Itus, la gente se olvida de nuestro planeta, se vuelve indiferente a lo que le pase, y todo ¿porque? por ir en pos de la tecnología y su legado...>>

Su abuelo tenía razón, la adicción por aquellos aparatos esclavizaba a todos; por donde mirara, solo se veían ojos en blanco y las bocas entre abiertas por las que se escapaban hilos de saliva.

Itus se acomodó justo al lado de un Amish. Aquellas vestiduras negras y solemnes eran un retazo de un pasado que añoraba, ese mismo que quedaba tras de sí arrebujado en la agrupación de la arboleda; apretó los ojos e intentó dormir, pero le fue imposible: le faltaba el golpeteo de las hojas agitadas por la brisa, el movimiento de las sombras frescas y el coro de los pájaros e insectos.

La vida, la vida natural, quedaba atrás.

Al cabo de dos interminables horas, se vio ingerido por las enormes fauces de la metrópolis. Un poco más, y el tren se detuvo dentro de una enorme estación.

Dió un vistazo hacia afuera, le dieron escalofríos las mil y unas caras que lo miraban, hasta que entre ellas apareció la más arrugada y benévola de todas: la de su tío Sam.

−Itus querido, tanto tiempo, ¿cómo estás?−el anciano lo apretujó con fuerza contra su ancho pecho donde el joven pudo oír el frenético latir de su corazón.

−Me alegro de verte tío Sam. –Unos lagrimones recorrieron sus mejillas. Después de tanto tiempo, ver a su tío Sam lo llenó de una emoción que no se esperaba; era tan parecido a su abuelo, pero a la vez tan opuesto. A ambos les agradaban los libros y a ambos les apasionaban las culturas antiguas, pero no compartían el mismo apego por la naturaleza: mientras que para su abuelo, el bosque milenario era la única fuente de sabiduría, para su tío lo eran la bibliotecas de la cuidad, la gran civilización, como él la llamaba con solemnidad.

Aun recordaba sus discusiones en los tiempos en que Sam aun los visitaba. Era un poco gracioso como empezaban en un tono susurrante y luego comenzaban a escalar a tonos más agudos hasta terminar en un coro a dos voces soprano.

−Itus ya casi tiene diez y debería obtener una buena educación, Uriel, no puedes tenerlo aquí contigo para siempre−había comenzado un día su tío Sam.

−Esta es la mejor escuela que podría tener. Ha sido también la nuestra y la de nuestros abuelos y bisabuelos−le respondió su abuelo escalando a un tono mas elevado.

Itus observó sin sorpresa como la grana ya les encendía las mejillas, algo que siempre ocurría cuando discutían, solo que nunca con tanta exageración.

−Pues está un poco obsoleta, ¿no crees? Harás que Itus pierda su maravillosa juventud en esta tumba sin oportunidad de tener el verdadero conocimiento.

Un nivel de tenor agudo.

−¿El verdadero conocimiento dices?−Escalo a un tono más alto−. Ese que destruye los bosques y el océano, que contamina el aire y que mata a miles de criaturas silvestres, ¿ese conocimiento? Pues me das risa.

Itus se cubrió los oídos y se mandó a mudar. Estos viejos se han vuelto locos, pensó alarmado.

−El conocimiento es una cosa, y su uso otra. Itus debería tener la posibilidad de aprender y luego decidir que hacer… − Un tono casi insostenible.

−Pues él no lo desea Sam ¡Entiéndelo!

Ambos miraron hacia la puerta que hallaba abierta.

−¡Itus!, ¡Itus!−los llamaron los dos al mismo tiempo.

Para Itus, sus rostros rojos morados y las mil arrugas en la amplia frente los habían transformado en dos viejos gruñones.

−¡¿Que desean?! Me he quedado casi sordo con sus gritos−exclamó el joven sin destaparse los oídos. Y lo bien que había hecho, pues al hablarle a la vez terminaron por confundirlo más.

Cuando llegó la calma y las discusiones cesaron, Itus estaba decidido a tener esa charla en el nunca jamás, pues la respuesta ya se encontraba arraigada a su alma desde su mas tierna infancia; desde el primer día en que sus manos infantiles se hundieron en la tierra húmeda por la lluvia y sus oídos se perdieron tras el silbido del viento atrapado en las hojas; desde que su tierna boca le dio un gran mordisco a una manzanas silvestre, y sus piernas corrieron tras una liebre traviesa perdiéndose en los mil y un senderos, desde ese día su alma se había hecho una con la del bosque. Además estaba Tuma, claro, que revoloteaba al límite de su cordura.

Tuma, quien para su madre era solo una fantasía de niño pequeño, y para su abuelo una realidad posible. ¿Pero quién tenía la verdad?

Tal vez su tío Sam podría ayudarlo con aquel dilema.

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26 de Mayo de 2019 a las 03:29 5 Reporte Insertar 5
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Astarthea Higgs Astarthea Higgs
¡Hola, caracola! Debo decir que me gusta tu forma de narrar. Es muy fluida y llena de detalles. Un diez por ello. La historia parece interesante así que una más que añadir a mi biblioteca ;) Pequeños puntitos a mejorar: Los guiones de los diálogos se unen completamente a las acotaciones (Ejemplo: —Hola —murmuró notablemente cansado— ¿Me pones un café?) También, las puntuaciones si hay acotaciones se ponen tras el guión de salida de la acotación a no ser que haya una pregunta o exclamación después (Ejemplo: —Buenos días, Margarita —dijo alegremente a su vecina—. Ayer probé la bebida que me aconsejaste. Miel —comenzó a recitar—, limón y un poquito de azúcar.) Recuerda que al final de una oración, si hay un punto, y la siguiente comienza con exclamación o interrogación, ese punto se elimina pues los signos lo sustituyen. Algunas acotaciónes te aconsejaría que las dejases fuera del diálogo. Recuerda revisar la ortografía pues tienes algunas tildes sin poner, son poquitas pero es necesario revisarlo. En cuanto a lo demás, de nuevo, está genial. Espero que sigas la historia, me está gustando mucho. Y muchísima suerte y ánimo.

  • Paola Stessens Paola Stessens
    Muchísimas gracias por las correcciones, me sirven para mejorar y las pondré en práctica. Me alegro que te guste la historia. Yo me pasaré por la tuya, espero ser de ayuda. 2 weeks ago
Solange C Solange C
Bueno, la página no me deja poner "me gusta" aún, pero igual dejo mi comentario ahora. ¡Me encantó el comienzo! La idea de Tuma me parece original, una criatura anterior a los elementos... quisiera ver cómo es eso. Creo que yo tomaría la misma decisión que Itus, aunque suena raro decirlo mientras escribo esto desde una computadora jaja. Me gusta tu forma de describir, me ha dado ternura la manera en que relatas sobre Itus y su familia. Puedo sentir su inocencia y su entusiasmo, me pregunto cómo afectará a su vida la visita a esta ciudad tan distinta. Voy a estar esperando a ver el resto de la historia :)
Frank Boz Frank Boz
Me encantó este primer capítulo Paola. "...como si al lago se le erizara la piel"... hermosa metáfora. No he podido darle ME gusta, al hacerlo me salta un error 504 de la página. Pero regresaré a cumplir. Es una historia que seguiré. Y esperaré a que subas nuevos capítulos. Hermoso cuento.

  • Paola Stessens Paola Stessens
    Me alegro mucho más que te guste Frank!!! y mucho más que quieras leer más de ella. 4 weeks ago
~

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