El túnel Seguir historia

tete Coral Gutiérrez

Un grupo de senderistas se introduce en un túnel. A partir de este punto cambiará la historia.


Suspenso/Misterio Todo público.
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El túnel

El túnel dejaba entrever al fondo una ráfaga de tenue luz. No parecía muy lejana cuando decidimos atravesarlo, pero ya iniciada la marcha, no conseguíamos alcanzar el final y el inicio fue perdiéndose a nuestras espaldas, volviéndose cada vez más distante.

La tarde era clara y aún quedaban horas hasta que el sol se perdiera tras los riscos del horizonte. Había tiempo de sobra para atravesarlo y salir por el otro extremo sin que la noche nos apresara allí dentro. Podíamos haber optado por regresar, pero hubiera supuesto unos veinte kilómetros más de marcha y estábamos cansados a esas alturas del día. El túnel casi cerraba el tramo de la ruta circular de aquel sendero perdido. Lo curioso era que el túnel no aparecía en los mapas, pero si queríamos completar el recorrido no quedaba otro remedio que pasar por allí.

Unos sesenta minutos de marcha en silencio decía mucho de la oscura sensación que todos percibimos y que ninguno quiso siquiera mencionar. Nos limitábamos a fijar la mirada en el húmedo lodazal que cubría el suelo, donde los pies se quedaban hincados dificultando la marcha. De vez en cuando levantábamos la mirada esperando que la luz estuviera a nuestro alcance o por lo menos no tan lejos como la última vez. Sin embargo parecía rehuirnos y alejarse de nuestro encuentro. Sucedía lo mismo al girar la vista hacia el otro extremo.

MarieC paró en seco sentándose en un saliente pronunciado que apareció en la parte inferior de la pared derecha.

—No puedo más, estoy muy cansada. Me pesan mucho los pies.

—Ya queda poco, MarieC, haz un último esfuerzo y en seguida habremos llegado al final—Dijo AlexD, su pareja. A pesar del tono animoso ni el mismo se creía lo que estaba diciendo.

Los cuatro restantes no nos pronunciamos, ni levantamos los ojos del suelo. Llevábamos más de una hora andando, la luz cada vez era más débil, amenazando noche y todos intuíamos que algo pasaba.

—No te engañes, AlexD, ni me engañes a mí ni a los demás. Sabes perfectamente que no avanzamos. Todos sabemos que el final del túnel se va alejando cada vez más. Este maldito túnel parece una trampa. Si seguimos hacia adelante malgastaremos las pocas energías que nos quedan. ¡Me rindo!

— ¿Y si regresamos?, ¡cambiemos el sentido de la marcha, probemos a ver qué sucede! ¡Esto es absurdo! — dijo HarperL abrumado, él era el guía de la excursión de esa semana.

Teníamos un pacto no escrito. Las rutas eran una sorpresa hasta el comienzo, donde llevados al punto de partida, se nos proporcionaba una idea escueta de los kilómetros a recorrer, dificultad, y los accesorios necesarios. Éstos últimos eran cuidadosamente escondidos en la furgoneta volkswagen T1 tuneada que utilizábamos para desplazarnos.

Todo comenzó como un juego, cada semana nos sorprendíamos con trazados espectaculares meticulosamente planificados. Pero el juego a veces suponía asumir riesgos excesivos que disparaban nuestra adrenalina, y nos volvimos adictos al peligro. Por eso, cuando la ruta no estaba al nivel esperado, no disfrutábamos y penalizábamos al trazador. Teníamos un ranking de trazadores, y HarperL solía estar en lo más alto casi siempre.

— ¡Sí que era cierto que nos ibas a sorprender esta vez! ¿Dónde narices has encontrado este maldito recorrido?, ¿Dónde leches estamos?—Dije yo indignada. Cada vez nos íbamos sumando más voces discordantes. Estaba segura que esta vez no brindaríamos con unas cervezas y sonreiríamos complacidos con la victoria, como otras veces, al completar un recorrido complicado.

—¡JeanV, dí algo!—gritó MarieC. —De todos los aquí presentes tú eres el que tiene la cabeza mejor amueblada. ¿No se te ocurre nada esta vez?, siempre tienes un plan B para sacarnos de todos los problemas. Dinos algo, no soporto tu silencio, me da más miedo.

JeanV no dijo nada, permaneció mudo, como si las palabras de MarieC no fueran dirigidas a él. De nuevo el silencio fue lo único que sucedió por un tiempo.

—No funciona el GPS, ni los teléfonos tienen cobertura, estamos aislados dentro de una franja donde no tengo ni idea de lo que sucede—sentenció JeanV sin levantar apenas la cabeza. El miedo hundía más aún los ojos en el rostro de un hombre experimentado en contratiempos.

— ¿Queréis más información?, vamos al lío ¿Nadie se ha dado cuenta de que además del evidente hecho de que no avanzamos ni hacia adelante ni hacia atrás, por mucho que andemos, y de que no funcionan los sistemas de orientación, ni GPS, ni nada de nada, llevamos aquí más de cuatro horas parados y no tenemos sensación de hambre, ni tan siquiera hemos hecho el amago de beber una gota de agua? Eso sin mencionar que a pesar de la humedad que desprenden los muros mohosos, y del agua que fluye por doquier, impregnándolo todo, seguimos en manga corta, tal cual entramos este mediodía.

JeanP, con su reflexión en voz alta, introdujo más incógnitas en el sistema de ecuaciones que se estaba construyendo allí dentro. Multitud de variables que no encajaban en ningún planteamiento racional y que nos derivaba hacia derroteros esotéricos alejados de lo que nosotros entendíamos como posible.

—Todo parece parado aquí dentro, lo único que no es estático es el flujo constante de agua que recala por todas partes, pero que sin embargo no nos impregna. No noto la humedad en mi piel y debería—apuntó LamarH mientras tocaba las paredes.

25 de Mayo de 2019 a las 09:23 0 Reporte Insertar 0
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