Tío Tigre y Tío Conejo: La fundación Seguir historia

mariaale05 María Alejandra Villegas

"Tío Tigre y Tío Conejo" son una serie de relatos que forman parte del Folklore y la tradición oral venezolana. Tío Tigre es el mandamás entre todos los animales de la sabana y vive con la esperanza de atrapar a Tío Conejo para comérselo. Sin embargo, Tío Conejo es un personaje muy escurridizo y astuto, el cual siempre encuentra una manera de frustrar los planes de Tío Tigre y salir airoso. En el siglo XX el escritor Antonio Arraiz hace una recopilación de algunos de esto relatos y los publica en una sola obra en la cual hace una crítica jocosa a la sociedad del momento. El siguiente es apenas una versión que hice para una actividad de cuenta cuentos de uno de mis episodios favoritos tomando como base uno de los relatos que Antonio Arraiz recopila en su libro. Agradezco a Grupo Literario Babandí, cuyas publicaciones de "Tío Tigre y Tío Conejo" me sirvieron de inspiración.


Cuento Todo público.

#folklore #tradicional #infantil #cuento #venezolano
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Tío Tigre y Tío Conejo: La Fundación

Tío Tigre estaba de muy mal humor últimamente. Estaba ya cansado de todas las artimañas que le jugaba Tío Conejo para librarse de sus garras y dejarlo parado como un tonto, y ahora se la pasaba día y noche pensando en la forma de darse un festín con el animalejo ese. Sin embargo, había un pequeño problema ¡Tío Conejo no aparecía por ninguna parte!


Desde la última broma que ese villano le había jugado en Lomas de Viento, lo había estado buscando para vengarse, pero nada que aparecía. Preguntaba por él a todos los animales, y nadie sabía darle una respuesta precisa: La guacharaca [1] decía que lo había visto en el cerro, la baba que en la laguna, y la iguana que entre los matorrales.


Mientras más tiempo su enemigo estaba desaparecido Tío Tigre se ponía más y más nervioso. "¿Qué estará tramando ese sinvergüenza para fregarme de nuevo?", se preguntaba, y con esa idea en la cabeza no dormía y comía poco. Así día a día iba perdiendo peso, y su aspecto físico iba de mal en peor.


— ¡Esto no puede seguir así, Tío Tigre!— le decía el Doctor Capuchino.— ¿Cómo es posible que un personaje tan ilustre como usted va a dejar acabarse de esa forma? No, no, no. Esto tiene que terminar ¡Relájese! Escúcheme usted, váyase a caminar un rato, a relajarse, y verá que bien le hace. Por allá, detrás de aquel cerro está "La Fundación" ¿Se acuerda? ¿Aquella hacienda fundada por el hombre y que ahora está abandonada? Bueno, vaya a darse un paseo por allá. Usted va a ver, se va bien tempranito, pasa el día por allá, se regresa en la tardecita y ¡Santo remedio!


Siguiendo los consejos de su médico Tío Tigre madrugó el domingo y comenzó su caminar hacia "La Fundación".


Era una mañana espléndida y conforme el sol se elevaba en el cielo se iba poniendo más u más hermosa. El cielo azul surcado por alguna que otra nubecilla, el pasto húmedo de las primeras lluvias, los pájaros revoloteando a su alrededor ¡Qué buen consejo le había dado su médico! De veras que esta mañana les resultaba vivificante.


Así llegó finalmente a "La Fundación", un hermoso paraje abandonado por el hombre hace mucho tiempo y que ahora combinaba las ruinas de la civilización con la renaciente naturaleza. ¡No había un lugar mejor para pasar el día! Decidió dar un paseíto por el lugar antes de hallar algo para tomar un bocadillo, había varios animales por ahí, seguro atraparía algo.


Caminó algunos cuantos cientos de metros ¡y cuál no sería su sorpresa al encontrar allí a Tío Conejo!


Sí, el animalejo estaba allí, dormido bajo una mata de mango. Tío Tigre se emocionó y casi se pone a dar brincos de alegría. ¡Sí, al fin! ¡Lo tenía! ¡Y totalmente indefenso! ¡Alto! ¿Realmente estaría indefenso?


"¡Qué va!" Pensó Tío Tigre. "Ese no está dormi'o nada ¡Demasiado astuto el desgraciado para quedarse dormido así no más! Seguro que detrás de aquella loma tiene un ejército de un centenar iguales que él esperando que yo me acerque para sorprenderme ¡Sí, eso el lo que trama! No voy a ser tan tonto, antes lo sorprendo yo."


Comenzó a correr dando un rodeo: Pasó detrás de los árboles, saltó un arroyo, se escabulló entre los matorrales y cuando estuvo detrás de la loma ¡Zas! Salió de un saltó.


No, no había nada, sólo el mastranto[2] movido por el viento. Tío Tigre se rascó la cabeza sin entender. Se asomó por encima de la loma y vio que Tío Conejo seguía allí, inmóvil, e incluso le pareció que la brisa le llevaba el leve sonido de un ronquido.


"Mmm, como que si está dormido el sinvergüenza ese"


Sin dudarlo más, Tío Tigre corrió y se abalanzó sobre el pobre animal. Tío Conejo despertó sobresaltado cuando ya Tío Tigre estaba sobre él, relamiéndose y saboreando su victoria.


— ¡Al fin te tengo, bandido!— decía.— ¡Por fin me pagarás todas las que me debes! ¡De esta no te me salvas!


Tío Conejo mantuvo la calma. En dos segundos ideó un plan y lo puso en práctica:


— ¡Ay, Tío Tigre!— comenzó a lamentarse haciendo grandes aspavientos.— ¡Otra vez con esa! ¿Usted no se cansa, amigo? ¿No le da pena esforzarse tanto por tan poca cosa! Mire que yo soy sólo cuero y orejas y no va a encontrar ni dónde clavarme el colmillo. ¡Y yo que tenía pensado un negocio mucho mejor! Pero si uste' ya me tiene ¿Pa' qué?


— Que negocio y que nada ¡Tú lo que me quieres es embromar otra vez!


— No, no Tío Tigre, de verdad. Yo no me vine hasta acá solo pa' echa' la siesta ¿O es que uste' pensó que yo estaba dormido acaso? No, yo lo que estaba era pensando en la forma de hacerme de una novilla de las que están encima de aquel cerro.


— ¿Una novilla?— pregunta Tío Tigre retrocediendo un poco.


— ¡Y qué novilla, Tío Tigre!— insiste Tío Conejo.— Una vaca grandototota y regordototota que uste' no se la alcanza a comer en un mes. Desde aquí se ve, aguaite [3] allá.


Con el dedo señaló un cerro que no estaba muy lejos. Tío Tigre era cegato, aún así entornó los ojos y pudo distinguir unas grandes formas redondas que pudieran ser el cuerpo de la vaca, y unos picos que sin duda alguna debían ser los cachos. Sólo de pensar en ese festín se le hizo agua la boca, sería tonto desperdiciar una oportunidad cómo esa.


— Y dígame, Tío Conejo— comenzó a interesarse— ¿Cómo hacemos pa' alcanzar una de esas vacas?


— Pues resulta que llegó justo en el momento conveniente, Tío Tigre— le respondió Tío Conejo con una gran sonrisa en su rostro.— Se me había ocurrido que alguien debe arrearlas desde arriba y otro atraparlas aquí abajo, y pa' que vea que puede confiar en mí, uste' puede ser el que se quede aquí, así la atrapa usted de primero, y come también de primero. Yo me conformo con lo que me deje, soy chiquito de todas formas.


— Déle pues, me parece perfecto.


Tío Tigre ya había hecho su propio plan: Tan pronto Tío Conejo arreara la novilla él se iría con ella y lo dejaría sin nada ¡Así aprendería a no ser tan sinvergüenza!


— Muy bien, Tío Tigre—decía el conejito—, hagamos así: uste' espera aquí con los brazos bien abiertos y yo le aviso cuando la mande. ¡Ah! Una cosa más. Mejor cierre los ojos, porque usted sabe, esos ojotes grandes y amarillos suyos pueden avisar a la vaca de que uste' está allí.


— Está bien, Tío Conejo, ya entendí: Brazos bien abiertos y ojos cerrados. Ahora suba y baje esa vaca.


Tío Conejo asiente y en menos de tres saltos sube el cerro dónde está el premio señalado. No había tal novilla, sino más bien unos grandes peñascones que, aprisionadas por la tierra, hacían equilibrio sobre el borde del precipicio.


En menos de un segundo, Tío Conejo puso patas a la obra. Sacó la tierra que estaba debajo de la piedra más grande, y cuando esta empezó a temblar, de un salto la terminó de empujar. La piedra rodó colina abajo levantando una luna de polvo, y Tío Conejo gritaba:


— ¡Ajiooo! ¡Allá va la vaca! ¡Agárrela, Tío Tigre, agárrele!


Tío Tigre se afianzó en la tierra, sonriendo a más no poder, esperando su bocadillo. Escuchaba el fuerte ruido acercándose y sentía la tierra vibrar bajo sus patas. Esto no podía ser sólo una novilla, tenía que ser un rebaño completo ¡Toda una manada para él solo!


Su estómago comenzó a rugir y cuando no pudo más con la emoción abrió los ojos, justo cuando tenía el enorme peñasco en la punta de la nariz.


— ¡Ay!— profirió, pero ya era tarde. La piedra le pasó por encima levantando una gran polvareda.


Se disipa el polvo y muestra a Tío Tigre magullado en el suelo mientras, a lo lejos, se escucha la risa de Tío Conejo.


— Ji, ji, ji ¡ Le gané otra vez, Le gané otra vez!

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1. Guacharaca: Ave galliforme que habita en la llanura venezolana, en Norte de Colombia y en Tobago. Se caracteriza por ser moverse en bandadas y ser muy ruidosa.


2. Mastranto: Hierbe que crece en las sabanas venezolanas y de otros países de América del Sur.


3.Agüaite: "Vea".

22 de Mayo de 2019 a las 22:06 3 Reporte Insertar 1
Fin

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Yissell Manríquez Yissell Manríquez
xD Pobrecito tigrecito. Y gracias por colocar el glosario! Nadie se había preocupado tanto por mí.

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