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hellraiser Ridikulu Omosesswali

Dónde Liam Payne está cansado de ser un buen niño. +18 escenas explícitas, hxh underage daddy!kink


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados.
Cuento corto
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único

Mientras Liam disfrutaba de la extraña fiesta que su padre estaba dando, rodeado de hijos de los políticos con los cuales su padre se reunía, mantenía fuera de su mente el conocimiento sobre los reales intereses de las grandes figuras con las que su familia negociaba a diario.

Ya no era ingenuo, ahora era consciente de la cantidad de negocios sucios y turbios que la familia Payne ofrecía a cada figura destaca en la ciudad, desde poderosos empresarios hasta senadores y gobernadores. Pero había aprendido a confiar en el ingenio de su padre y de su hermano mayor, Nicholas, para llevar adelante el verdadero negocio de la familia.

Todavía recuerda cuando cumplió los dieciocho años y su padre le advirtió de la charla que tendrían durante la cena. Él, totalmente iluso, creyó que se trataba de esas típicas conversaciones que los padres le daban a sus hijos al cumplir la mayoría de edad. Vaya sopresa se llevó cuando, con una tranquilidad inexplicable, su padre y Nick le confiesan de lo que realmente trata el negocio de la familia. Él había huido despavorido de su casa hacia el hogar de su mejor amigo, Brendon, y regresó dos días después. Ya calmado todos sus nervios y terrores, firmemente enfrentó a su padre y le aclaró que él jamás sería parte de los turbios tratos que ellos cerraban. Al menos no directamente, porque él realmente disfrutaba de la posición social en la que estaban y, sobre todo, del gran ingreso económico que les llegaba cada semana.

De aquello había pasado dos años, y él se seguía manteniendo tan firme en su decisión como el primer día.

Desde su décimo octavo cumpleaños comenzó a intentar desprenderse de la dependencia económica familiar. En primer instancia, concluyó que estudiar alguna carrera referida a negocios y empresas en una universidad exclusivamente privada no era para él. Terminó inscribiéndose en la universidad pública y ena carrera de medicina, de la cual actualmente empezaría a cursar el tercer año. Cuando le comunicó a su padre su decisión, se mostró reacio y hubo una gran disputa familiar, pues Geoff Payne no dejaría a su hijo menor desprotegido. Pero, finalmente, terminó aceptando. Aunque claro está, mantenía a Liam vigilado y protegido.
La decepción que había sentido al momento en que Liam se negó a unirse al negocio familiar, esfumándose de a poco al ver cómo el menor triunfaba en la universidad y se destacaba por propio esmero y esfuerzo. A estas alturas, Geoff estaba malditamente orgulloso de su hijo menor, y lo cuidaba como el tesoro que era.

Y el que lo mantuvieran constantemente bajo vigilancia a Liam lo irritaba y molestaba de sobremanera porque no podía hacer todas las cosas típicas de jóvenes. Incluso, el sentimiento de satisfacción y relajo después de echar un polvo se borraba en segundos siendo reemplazado por la vergüenza, ya que siempre habían hombres siguiendo no-tan-disimuladamente, así que cada vez que él jodía con alguien, llegaba hasta los oídos de su padre quien, siempre con tono burlón, le preguntaba qué tal había sido, dejándolo sonrojado de pies a cabeza.

Cansado de bailar y socializar con otros jóvenes —bastante estúpidos, a su parecer— se dirige hacia la barra, donde toma asiento y pide un trago. Cuando se le es entregado, se gira sobre la banqueta y comienza a inspeccionar a cada invitado.

Estaba tan tranquilo estudiando a uno de los senadores, cuando las puertas son abiertas de repente y todo el lugar queda en silencio. Bueno, no en uno total pues la música seguía sonando, pero las voces siendo acalladas abruptamente. Frunce el ceño y mira hacia donde todos lo hacían y su cuerpo entero se estremece en necesidad.

De pie a metros de la recepción, se hallaba un hombre de no más de treinta años siendo escoltado por dos gorilas gigantes. Este hombre, maravilló a Liam desde el segundo en que lo vio. Era lo suficientemente alto, con todos sus músculos definidos y todo el cuerpo tatuado, siendo éstas líneas y garabatos de tinta negra tan llamativas que tenían al castaño ansioso por recorrerlas y acariciarlas con su lengua. Pero lo que más lo cautiva del hombre, es el rostro. Estaba portando una sonrisa socarrona y burlna, tan falsa como todos los presentes. Sus labios rosados y apetitosos siendo humedecidos por una esponjosa lengua, dejando al descubierto una dentadura perfectamente blanca; una barba de semanas sobre su filoso rostro. Sus hermosos ojos dorados, cubiertos por largas y llamativas pestañas, brillaban con burla y algo que Liam no podía definir.

Liam sólo quería arrodillarse y ofrecerse en sacrificio a ese hermoso dios que acaba de ingresar a su casa.

Pronto, va saliendo de su ensueño cuando el ambiente se está poniendo tenso, mientras su padre se acerca al hombre y lo saluda con los hombros tensos y cuadrados. Nick llega hacia ellos y pocos minutos después ellos están desapareciendo de la vista del castaño. Bufa, y maldice a sus mayores por quitarle tan agradable vista. Poco después está yendo hacia la pista de baile nuevamente.

Casi una hora y media después está acercándose a la barra otra vez, pidiendo ahora una botella de agua fría porque se ha cansado de beber y tiene tanta sed como un caballo. Se sienta a esperar, dejando caer su cabeza hacia delante sobre sus manos y suspira. Está cansado y ya quiere ir a dormir. No había creído que ser asistente de un reconocido médico sería tan pesada tarea.

—Creo que debes ser la única persona en la fiesta que quiere dormir.

Un estremecimiento lo recorre al oír tan sensual voz. Desea con todas sus fuerzas que pertenezca al hombre que lo cautivó horas antes, y siente unas inmensas ganas de festejar cuando alzando lentamente su rostro, se encuentra de frente a él. Y se traga las ganas de gemir porque el hombre es aún más hermoso de cerca.

Carraspea y reza porque su voz salga normal. —Bueno, es viernes y fue un arduo día de trabajo. —Se encoge de hombros mientras lo mira, expectante.

El hermoso dios arquea una ceja y lo mira con diversión. —¿Tú trabajas? Un joven adinerado como evidentemente eres no debería hacerlo.

Liam hace una mueca, él realmente odia que las personas lleguen a esas conclusiones. —No quiero ser una carga ni mucho menos un bueno para nada. Además, no quiero casarme con un viejo adinerado que obligue a ser su mujercita y llamarlo "daddy."

Él está bufando, apoyándose ahora de costado sobre la barra. Justo a tiempo, mira a los ojos del mayor y ve el destello brillante de lujuria. Se estremece y atrapa su labio inferior entre su perfecta dentadura. —Quizá no todos los viejos adinerados somos asquerosos, dulzura. Pero estoy seguro de que a todos nos gusta que nuestros pequeños y jóvenes novios nos llamen daddy.

Su voz sale grave, casi peligrosa. Pero la única sensación que causa en Liam es excitación.

Analiza el rostro moreno, su postura y sus fuertes músculos. Y termina por fruncir el ceño. —¿Por qué te incluyes? Tú no debes tener más de treinta.

El de largos cabellos azabaches bebe de un sólo sorbo el whisky que llevaba en la mano y luego se acerca más a Liam, la diversión en su voz dejándose oír. —Oh, dulce bebé. Me mantengo en forma por el trabajo, y el atractivo físico es un beneficio genético. Pero mi juventud está casi marchita, es por eso que busco a lindos muchachitos como tú que me mantengan jóven. Yo les chupo la juventud.

Liam comienza a sonrojarse y sentirse necesitado. Aprieta sus piernas y deja escapar un suspiro tembloroso. No puede con la cercanía de ese hombre. Expulsa tanta pasión y lujuria que ya no aguanta. Traga saliva y piensa en algo qué decir. Pero lo que sale es casi tan tonto como debe estarse viendo en esos momentos. —Sigues sin decirme tu edad. ¿Debo pensar que estás mintiendome para hacerte más interesante?

Él deja escapar una gruesa carcajada, y Liam no puede concebir que hasta aquel sonido salga sensual. —Ya que insistes.—se encoge de hombros.— La semana pasada cumplí los cuarenta y uno.

Liam abre su boca, totalmente incrédulo. Frunce el ceño y niega. —No, tú me debes estar jodiendo.

La lujuria brilla aún más intensa en los ojos dorados del hombre. —Quisiera estarlo haciendo en vez de tratar con gente como ésta.

El castaño se sonroja y aparta la mirada. Sigue sin poder creerse. —No hay forma en que te crea. No, de ninguna manera.

—¿Y si te muestro mi documento?

Liam parpadea, luego vuelve a negar con la cabeza. —No. Si tu trabajo es del mismo tipo que hace mi padre, debe ser jodidamente falso.

Aquella frase parece despertar interés en el hombre, que de repente se está poniendo recto y tenso. —¿Quién es tu padre, dulzura?

Por más que haya empleado un apodo meloso, la voz sale sumamente dura. Por primera vez, Liam se siente nervioso. —U-uh. ¿Geoff Payne?

Termina de finalizar el nombre de su padre y el hombre está gruñendo, con sus mandíbula apretada. Hay algo oscuro en sus ojos ahora que él no logra comprender. Se aleja, pasando sus manos por el rostro. —Jodida mierda.— masculla entredientes. —Geoff me odia y yo estoy aquí, queriendo llevarme a su hijo menor. La joya de la familia. Sencillamente- mierda.

Y a Liam, oírle decir eso, le pone triste. Aunque no puede comprender bien el motivo. Se encoge de hombros y habla. —Mi padre odia a todos.

El hombre ríe, histérico, y chasquea la lengua. —No mentían al decir que el menor de los Payne era un dulce angelito inocente. Tú realmente no tienes idea de quién es tu padre fuera de casa.

Liam tiembla, hay una mueca de molestia en sus labios. —Sé qué hacen mi padre y Nick.

—Entre ver y saber hay un abismo de diferencia, amor.

Y Liam permanece en silencio porque sabe que él tiene razón.

Pero, apesar de toda la rivalidad que pueda haber entre su familia y aquel hombre, lo sigue deseando con cada célula que lo forma. Está tembloroso, completamente excitado y sintiéndose cada vez más necesitado. Él realmente ansia que ese poderoso hombre lo tome entre sus brazos.

> —Bien, creo que no debo permanecer más aquí si quiero controlarme. Fue un gusto hablar contigo, dulzura. Lo lamento.

Estira su mano hacia delante y Liam siente la caricia más sensual y tierna que alguna vez le hayan brindado. Inclina su rostro hacia la mano poderosa que lo acaricia y cierra sus ojos mientras suspira. Quiere quedarse allí, de esa forma -y hasta más- por siempre. Pero no las pasa mucho tiempo y él retira su mano. Liam gime lastimero y abre sus ojos, observándolo con anhelo y necesidad. —No te vayas.

—Liam... —advierte. Y la forma en que su nombre sale tiene a Liam queriendo gemir con placer. —No sabes quién soy.

—No me importa.— se apresura a decir. El moreno lo mira y Liam puede reconocer que se siente casi tan desesperado como él. —Por favor.

El hombre niega con la cabeza, nuevamente. —He visto esta escena antes, en la vida real. Un niño bonito y puro aclamando por un hombre malvado. La naturaleza escribe la partitura, mis líneas. Miro tus ojos, y no soy un buen hombre para tí, amor.

Sin más, se da vuelta, dispuesto a irse pero Liam es más rápido y tira de su brazo, de modo que tiene que volverse a verlo. Y cuando lo hace, Liam deja salir la valentía que no sabe que tiene y lo besa. Al principio domina torpemente el beso, moviendo sus labios torpemente y como si nunca hubiera besado antes. Pero no pasa más tiempo y pronto el mayor lo esta envolviendo entre sus brazos apretadamente y gruñendo, para luego tomar el control del beso. Así, el beso que en principio es torpe y descuidado, se transforma a uno brusco y necesitado.

Ellos se separan jadeantes, la mirada del azabache completamente oscurecida. —Oh, infiernos. No debiste hacerlo, Liam.

—Te he dicho que no me importa quién seas. U-na noche, por favor. — lloriquea, intentando acercarse. —Joder, re necesito. Necesito que...-

El moreno coloca su dedo índice sobre sus labios, impidiéndole seguir. Está tenso, su mandíbula apretada. —No lo digas. Sólo no- no lo hagas.

—Pero...

Liam siempre fue de naturaleza sumisa, pero la mirada de advertencia que le dan los ojos oscurecidos es mucho más intensa que cualquiera otra que haya visto.

—Dije que no, Liam. Mira, no soy el tipo correcto. Soy un mal hombre. Y tú eres un dulce bebé, así que ve a buscar a un tipo que sea tan correcto como tú para evitarte problemas.

—¿Qué tan malditamente peligroso puedes ser para estar diciéndome una sarta de estupideces como ésas?

El mayor se aleja y le brinda una sonrisa con sorna. —Soy Zayn Malik, amor.— Le guiña un ojo y finalmente se retira, a menos de un metro apareciendo los dos gorilas de hace una hora caminando detrás de él.

>—Y si nos volvemos a cruzar, pero por real casualidad o coincidencia, entonces quizá haga algo al respecto y me ponga manos a la obra contigo.

Y Liam permanece de pie en el mismo lugar donde Zayn lo dejó, completamente congelado y viendo embobado cómo se retira. La ansiedad y los nervios apoderándose de él mientras ve a un Nick furioso caminar apresuradamente hacia él.

Jodida mierda, Liam acaba de besar a Zayn Malik, el criminal extranjero realmente más peligroso actualmente. Y también el más inteligente. Y sensual.

Liam suspira pesadamente, apesar del peligro que representa el relacionarse con Zayn, sabe que no va a dejar de pensarlo por mucho tiempo. Porque a él no le importa quién sea, Liam sólo quiere relacionarse con Zayn de todas las formas posibles.

🔥

Zayn está apoyado de espaldas en su Hummer negra, portando su típica sonrisa desalmada mientras ve cómo sus hombres irrumpen violentamente en aquella gran mansión. Mira el reloj de muñeca brilloso que lleva y, al cabo de veinte minutos, cuando únicamente hay quietud y silencio, comienza a caminar hacia el interior de la mansión.

Tarareando, camina lentamente, observando las paredes cubiertas de fotografías y títulos universitarios (que él está seguro que no son más que fraudes). Hay cristales y jarrones rotos alrededor de toda la propiedad, pero aún así él se encarga de lanzar al suelo con una sonrisa divertida los pocos objetos cristalinos que quedan.

Llega hacia la puerta que daba a la oficina y mientras la atraviesa comienza a arremangarse las mangas de su fina camisa blanca. Coge una silla y la coloca en el centro para luego sentarse en ella. Pronto, está observando con desaprobación al viejo amordazado y atado en el sillón de escritorio puesto frente a él.

—Hola, señor presidente. Es un placer conocerte.

—Sabes...—comienza, suspirando.—Te contaré una historia ¿va?

Zayn pregunta a propósito, porque el hombre está amordazado y es más que obvio que no puede hablar. Y él disfruta de eso.

—Había una vez, un pobre malnacido inútil que estaba desesperado por ser alguien. Ya sabes, uno de esos tipos grandes y peligrosos. Así que, como no pudo conseguirlo por cuenta propia, desesperado recurre al primero que le pareció mejor. Pero no lo hizo con el tipo correcto de gente, mh.

>—Entonces, este tipo le ofreció un buen trato, y el inútil lo aceptó. Firmo el contrato y al poco tiempo comenzó a ser reconocido y respetado por la gente de la ciudad. Llegó a ser un ministro, de esos importantes. La única tarea que debía realizar era despistar al gobierno y a sus perros falderos de los negocios del tipo que le hizo el favor. Y al principio estaba bien, todo funcionaba correctamente. Pero, en las siguientes elecciones este hombre inútil volvió a recurrir al tipo que podía ayudarlo. Fue un contrato más grande e importante, claro está.

—Finalmente, este inútil pronto se convirtió en el presidente de la nación. Lo cual es irónico, ¿quién diría que ese hombre llegó al máximo poder mediante negocios oscuros y turbios? ¿qué crees tú que diría el pueblo? ¿cómo se sentiría? —hace una pausa y mira a uno de sus hombres.— John, ¿cómo estaría el pueblo si supiera la verdad?

—Decepcionado, señor. Harían un gran revuelo mundial, señor.

—Eso es correcto, muchacho.—se pone de pie y se acerca hacia el hombre en la silla, bruscamente, toma cierta cantidad de cabello y tira con fuerza de él hacia atrás.—¿Ves, maldito inútil? Obedecer no es difícil. Y tú, no lo hiciste. ¿Pensabas que mandando inútiles detrás de mí culo me atraparlas? Porque si es así, estás jodidamente equivocado.

Su agarre comienza a hacerse más fuerte. —¿Sabes qué fue lo único que has conseguido? Has conseguido enojar a Zayn Malik. Hiciste que pierda mucha buena mercancía, de la más cara. Tuve contratar a una jodida ramera para poder deshacerme de los imbéciles que enviaste a por mí.—de golpe, está retirando su mano. Se pone de pie correctamente y pasea lentamente por la habitación mientras continua hablando.—Aunque debo admitir que fue divertido jugar con la policía local y con la federal. Se sintió jodidamente divertido ver cómo perseguían desesperados un maletín con nada más que ropa dentro. Sentí pena cuando creyeron atraparme y me llevaron a aquel sótano. Lo que no me gustó fue la forma prepotente en la que se comportó ese negro idiota, ¿quién se cree que es para hablarle así a Zayn Malik? Asi que si su hijo quedó huérfano fue sólo por culpa del idiota de su padre. Pero la mejor parte fue llamarlos y luego incendiar la casa, totalmente.

—En fin. —suspira, con dramatismo, y se gira para mirarlo.—No puedo dejar de reír al imaginarte tan ilusionado mientras pensabas que ibas a atraparme y deshacerte de mi. Pero, ¿qué crees? Tú, no puedes atraparme. Nadie puede hacerlo. Y como ya me has arruinado y enfadado, perdiste toda oportunidad de resarcirte conmigo. ¿Quieres saber qué haremos ahora?

A pesar de estar casi inmovilizado, el hombre asintió con la cabeza, Zayn sintiendo satisfacción al ver el miedo brillando en sus horribles ojos. —Mientras yo estoy aquí, contigo, fuera hay más hombres míos. Ellos están colocando explosivos donde más le gusten. Cuando terminen me avisarán y nosotros nos retiraremos uno a uno. Tú te quedarás aquí, amordazado y atado mientras cuentas cada último segundo de tu vida, porque cuando esté lo suficientemente lejos, esta maldita casa volará en mil pedazos contigo dentro. Y, lástima, nos quedaremos sin presidente.

Tras oír aquello, el presidente empieza a removerse desesperado. Es inútil intentar escapar, porque Zayn ha entrenado correctamente a sus hombres para no dejar margen de error. Es fácil, si ellos fallan, mueren. Y todos quieren vivir, así que han aprendido a hacer correctamente su trabajo.

Veinte minutos después, ellos están retirándose de la mansión, uno a uno cómo el dijo. Zayn es el último en retirarse. Echa un último vistazo a la casa y suspira. Se sube a la oscura Hummer y se marchan de allí sin volver a mirar atrás.

Media hora más tarde, su país es tendencia mundial en todas las redes sociales: el presidente ha muerto en un atentado. Y Zayn Malik está más que satisfecho.

Para cuando ha pasado mes de que la nación se queda sin presidente, todo es un caos. Pero Zayn y muchos criminales más están satisfechos y felices. Así que Zayn ahora puede andar tranquilamente por las calles, sin tener que mirar más de dos veces sobre su hombro.

No sabe por qué pero de repente, al cruzar por una cafetería, Zayn tiene el impulso de entrar allí. Lo cual le hace fruncir el ceño porque él jamás ha pisado un local de esos antes, por lo tanto no entiende de dónde ha salido aquello. Pero, encogiéndose de hombros, ingresa.

El fuerte olor a café amargo y a panificados dulces recientemente horneados invade automáticamente sus fosas nasales. Como si no estuviera realmente consciente de lo que hace, se coloca en la fila hacia la pequeña caja y mira hacia los carteles analizando y leyendo las opciones. Para cuando llega su turno él ya está decidido, sabe qué va pedir. Pero apenas gira su cabeza para mirar a quién estaba cobrando se queda sin palabras, su voz abandonndolo y su mente se nublandose. Cuando logra salir de su sorpresa está poniendo su mejor sonrisa lasciva y su mejor mirada seductora mientras piensa en qué exactamente decirle al chico en la caja, que resulta ser nada más y nada menos que Liam Payne. Y el pobre muchacho está tan sorprendido como él, sabe que también está estremecido y que por su mente pasa la frase —la promesa— que él le hizo la última vez que lo vio.

—Es un placer volver a verte, dulce.

Liam parece volver a la realidad al escucharle hablar, se sonroja furiosamente y carraspea nervioso. Suspira y con su voz temblorosa le contesta. —Za-Zayn. Lo mismo—eh, lo mismo digo.

No pueden pronunciar palabra alguna, sus miradas están conectadas. Hasta que carraspean detrás de Zayn y él jura que si no fuera por la presencia de Liam, le dispararía al idiota.

Liam parece recordar que está trabajando, así que se apresura a tomar el pedido del mayor. Antes de que éste se vaya, Liam torpemente anota su número de celular un pequeño papelito y se lo tiende a Zayn, con una sonrisa nerviosa. —Si crees que esto es suficiente para cumplir tu promesa.

Zayn lo toma y asiente, alejándose con una sonrisa. Definitivamente, aquello había sido pura casualidad. Entonces, que él y Liam estuvieran juntos, tendría que pasar. Pero, la mejor parte y a la vez la más importante, es que Zayn no quiere a Liam para una sola noche. Desde que lo vió se sintió cautivado por el hermoso niño con rostro de ángel. Él tendría a Liam, sería capaz de mantenerlo tan feliz y satisfecho como sabía que se sentiría el propio Liam.

[...]

Ya entrada la noche, Zayn despide a todos los hombres hasta que en la gran casa sólo quedaba él. Bueno, también estaba el maldito gato que lo había seguido mientras el merodeaba por el terreno. Le deja comida y agua al animal y se dirige a la sala de estar. Una vez allí, se deja caer perezosamente sobre el extenso sofá. Respira hondo y toma tu teléfono y luego el pequeño papel donde tenía anotado el número.

Dan tres timbrazos hasta que Liam contesta.

—¿Hola?

—Hola, mi dulce bebé.

Un suspiro de alivio se oye al otro lado de la línea. —Zayn. Creí que no ibas a llamar. —murmura avergonzado. Y Zayn se imagina al castaño con la mirada gacha y el rostro sonrojado y solo siente deseos de tomarlo entre sus brazos y besarlo hasta quedarse sin aire.

—Tenía que hacer mi trabajo, amor. Ya sabes lo jodido que es.

—Si tan jodido es, déjalo.

Zayn deja escapar una risa cargada de ironía. Como si aquello fuera lo más sencillo del mundo. —Liam...—advierte.—Si quieres que algo ocurra, la primer regla es no hablar del trabajo y negocios, ¿de acuerdo? De lo contrario tendrás un maravilloso castigo.

Del otro lado de la línea, Liam traga saliva y se estremece. Su corazón acelerándose.—¿Lo dices en serio?

—¿Qué de todo, amor? —responde, burlón.

Liam bufa y rueda los ojos con alegría. —Lo de que algo ocurra. Con respecto al castigo... No me queda duda alguna de que es algo que harías.

—Tengo un contrato listo para que firmes, Li. ¿Crees que puedas venir ahora? Juro por mi madre que mis brazos hormiguean ansiosos por rodearte.

—No creo que consiga un taxi a estas horas, Zayn.

El moreno sonríe, de repente sintiéndose más feliz de lo que se sintió antes. —No te preocupes, yo me encargo. Tú alista un bolso para unos días, en media hora tendrás un taxi en tu puerta.

Zayn no deja que Liam responda y corta la llamada. A continuación, procede a realizar otra hacia alguno de todos los inútiles que le deben favores y se encarga de que su bebé tenga un taxi esperándolo.

Una hora después, hay un suave repiqueteo en su puerta. Su corazón por primera vez se acelera y la ansiedad lo invade. Da una última calada a su cigarrillo y luego lo está apagando contra el cenicero de brillante madera. Bebe de un sólo sorbo lo poco que le quedaba de whisky en el fino vaso para tomar coraje. Trata de relajarse y respirando hondo camina hacia la entrada.

Cuando apenas termina de abrir su puerta, Liam está lanzándose a sus brazos y besándolo amorosamente, con lengua y todo. Lo agarra de sorpresa como la primera vez, pero ahora Zayn está tomando el control más rápido. Con dificultad, los aleja de la puerta para cerrarla y empotrar contra ella al castaño. Aprieta su cuerpo contra el del menor y gruñendo, toma posesión de su boca. Sus labios están moviéndose bruscamente y su lengua está violando la dulce cavidad. Pronto, tiene a Liam temblando y jadeando contra él.

Se separan, agitados. El fuego en los ojos castaños es casi tan intenso como el propio. Pasa su filosa lengua por sobre los labios y sonríe con altanería. —Ah, mierda. No me lo esperaba.

Liam se sonroja. Ríe y le guiña un ojo. —Estoy para sorprenderte.

De repente, Zayn se pone serio y se tensa. Alejándose escasos centímetros de Liam, acaricia con suavidad y ternura su mejilla, el castaño inclinándose al tacto. —Estás a tiempo de arrepentirte y no decepcionar a tus padres.

Los castaños ojos brillantes de Liam irradian traviesamente.—No lo creo. Me gusta llevarle la contraria a mis padres, ya sabes.

—Mmh. Tengo a un niño muy rebelde, debería enseñarte modales. ¿No crees?

Liam se estremece y lo mira con ojos grandes. —Quizá debería conseguirme un daddy para que me castigue. —aletea sus largas y rizadas pestañas, tratando de lucir inocente.

Lo logra, y también de paso hace a Zayn gruñir.—Tú no buscarás a ningún otro, ¿lo entiendes? Has tenido tiempo suficiente para ello y lo terminaste desperdiciando.

—No es un desperdicio si al final te obtuve.

—Liam.—gruñó, antes de acortar la distancia y besarle posesivamente otra vez.

Para cuando se separaron, las pupilas marrones estaban aún más dilatadas que minutos antes. Liam estaba estremecido de pies a cabeza y jadeaba con necesidad. —Jesús, Zayn. He querido tanto que me folles.—hizo una breve pausa para lloriquear y apretarse contra su cuerpo.—Lo he querido desde que te ví entrar por la jodida puerta de la casa.

Liam siente cómo Zayn respira profundo. Lo sujeta con fuerza del brazo y mientras lo arrastra escaleras arriba murmura, con voz apretada. —Habitación. Ahora.

—Sí.— Liam ya está casi sin aliento.

Una vez dentro de la habitación, Zayn suelta su agarre sobre Liam. Está por dejar salir su espíritu dominante pero es impedido por Liam. Maravillosamente, el castaño sin perder más tiempo se está dejando caer de rodillas delante suyo. Su mira se alza hasta concretarse a la del mayor, quién lee el pedido de permiso en los brillantes ojos. Y aquel simple gesto lo tiene sintiéndose orgulloso y emocionado. Y también emociona a su polla.

Liam le da una sonrisa inocente y tierna, totalmente fuera de lugar con la situación. Sus manos temblorosas van hacia la cremallera y rápidamente libera la erección de su encierro. Gime gustoso, totalmente complacido. Acerca su rostro a la goteante erección y se lame labios. Inspira, deleitándose, y entrecierra sus ojos. Tímidamente, abre su boca y su esponjosa lengua lame torpemente la punta. El sabor del presemen explota en su boca y sólo puede sentirse casi bendecido con el agridulce sabor.

Por encima suyo, Zayn está jodidamente tenso. Su visión nublada fija en la cabeza de Liam. Sus manos apretadas en puños a sus costados. Desde el segundo en que aquella húmeda lengua hizo contacto con su polla, tiene que tragarse las ganas de violar su boca. Pero se contiene y definitivamente es el trabajo más difícil en sus últimos años de vida. Sus pensamientos se van haciendo cada vez más incoherentes, a medida que Liam toma confianza en sí mismo. Para cuando traga la jodida cabeza, Zayn está gruñendo y una de sus manos está enredada en los rizos castaños.

El que Zayn esté tirando de sus cabellos hace gemir a Liam, la vibración del sonido enviando un escalofrío directo a la polla en su boca. Respirando profundo, relaja su boca y garganta para intentar ir más profundo. Lentamente, va tomando milímetro a milímetro. Una de sus manos —que estaban apoyadas sumisamente sobre su espalda— viaja hacia arriba y envuelve el inicio de la erección, en un intento de ayudarse a sí mismo. Sus labios se extienden el traga tanto como puede: el borde de su boca tocando su mano. Siente una molesta arcada que lo hace retirarse, dejando en el camino caer hilos y rastros de saliva colgando de su boca hacia la polla de Zayn. Traga y vuelve a respirar profundo para engullir a Zayn de nuevo.

Zayn gime agudamente, sus caderas moviéndose involuntariamente hacia delante. —Mierda, bebé. He deseado esa dulce boca desde que te conocí.

Liam se retira, momentáneamente, jadeando. Sus ojos brillando otra vez traviesamente. —Ahora la tienes. Puedes joder tanto como quieras.

Con eso dicho, Liam vuelve a su tarea. Decide que es tiempo de abrirse aún más y relajar su boca entera. Y es algo justo, porque Zayn gruñe violento y sus caderas empiezan a sacudirse hacia delante en un ritmo disparejo. Las lágrimas se acumulan en sus ojos en cada embiste, cuando la punta de la polla está golpeando salvajemente en lo más profundo de su garganta. Los jadeos que deja escapar y son ahogados, vibran alrededor de la erección hasta ocasionar espasmos.

Liam no aguanta, el realmente necesita tocarse. Una mano viaja a su entrepierna, desabrochando la cremallera y bajando dificultosamente su ropa interior para liberar su eje húmedo y necesitado. Envuelve con su mano y acaricia, apretadamente de arriba hacia abajo. Por fin sentir el tacto allí, le hace gemir. Y vuelve a gemir, pero lastimosamente cuando de repente Zayn se está retirando de su boca y gruñendo.

—¡No!—su voz sale dura y Liam jadea. Abre sus ojos y ve a Zayn, que lo está observando desconforme. —No te vas tocar a menos que yo te diga, Liam. Esa bonita polla es mía y para mí placer. Así que no te vas a tocar ni mucho menos correr hasta que yo te haya llenado tanto que tus muslos estén húmedos y pegajosos. ¿De acuerdo?

Liam jadea, completamente excitado. Las palabras no salen de su boca, por lo tanto se limita a tragar saliva —en tanto degustando el sabor de Zayn— y asiente con la cabeza.

Zayn, que no apartó su mirada, niega con la cabeza, totalmente molesto. —Espero una respuesta verbal, amor. No siempre voy a estar observándote ni poder prestar atención a tus gestos. Necesito que me hables, Liam.

El calor llenado el agitado corazón del castaño. —Sí, daddy.

La voz inocente que utiliza, sumado al aleteo de sus pestañas y el adorable sonrojo excita furiosamente a Zayn. Palmea suavemente el rostro de Liam, su mirada suavizándose.

—Cama. Desnúdate, ahora.

—Claro, daddy. —Liam repite y tiene tanto poder sobre él —y su polla— como la primera vez.

Zayn termina de desnudarse, con torpeza, pues sus ojos están posados inamovibles sobre Liam. Por otro lado, el castaño tiene la mirada gacha mientras se desnuda con sus manos temblorosas. No mira a Zayn porque sabe que si lo hace, no va a poder obedecer. Sin embargo, luego de retirar su camiseta y sus zapatillas, observa a Zayn por debajo de sus pestañas mientras lucha con sus jeanes ajustados.

El mayor ya está desnudo, en todo su esplendor. Y a Liam se le hace agua la boca y en lo único que puede pensar es en las muchas ganas que tiene de pasar su curiosa boca por cada jodido milímetro de piel. Tiene ganas de explorar los contornos de la tinta negra, de mordisquear la suave y brillante piel. Pero sobre todo, él quiere seguir chupando la polla de Zayn. Aunque, bueno, también tiene ganas de que esa cosa monstruosa lo joda. Y el pensar en Zayn jodiéndolo le hace detenerse (aunque inconscientemente ya lo había hecho) y apretar sus muslos, respirando acelerado y cerrando sus ojos con fuerzas para evitar que su orgasmo lo golpee embarazosamente.

Pero cuando siente las manos calientes de Zayn sustituyendo las propias para retirar la última prenda, sabe que falló. Apenas abre los ojos, mira a Zayn con timidez. —Si, por más que me mires tan dulcemente me has desobedecido, amor. ¿Sabes qué les pasa a los niños malos que no obedecen a sus daddys?

Liam carraspea, buscando su voz. Pero ésta sale en un susurro. —¿E-ellos son castigados?

El mayor hace un grave sonido en aprobación. —Por responderme correctamente tu castigo será menos... intenso.

Mientras tanto, Zayn se sienta al borde de la cama y palmea su regazo.—Ven aquí, mi dulce.

Pero Liam está apoyado sobre sus antebrazos y mirando fijamente cómo se alza majestuosa la erección de Zayn. Siendo remarcada por la posición en la que él se encuentra. Siente como su agujero se contrae en anticipación y tiene unas fuertes ganas de gemir.

—Liam.— la advertencia en la voz de Zayn le hace reaccionar. Tembloroso se desplaza por la cama y se ubica en la posición que sabe Zayn quiere.

Su entrepierna queda atrapada entre los fuertes muslos, su culo alzándose y entregándose al toque de Zayn. Él apoyado otra vez en sus antebrazos, sus manos agarrando en puños la almohada y su cabeza apoyada en las sedosas sábanas.

Sin previo aviso, la primer palmada cae con fuerza sobre su mejilla derecha haciéndole gritar. Se retuercen en el regazo de Zayn y se da cuenta de que es mala idea cuando su propia erección se contrae y acepta gustosa el roce de los muslos morenos. Pero él no puede evitar reiterar el movimiento en las siguientes nalgadas, que lo dejan temblando realmente con una fuerza increíble y jadeando desesperadamente. Su culo ardiendo y luego siendo apenas calmado por las fuertes manos de Zayn acariciando en círculos.

Siente el vacío cuando una mano se aleja de su culo, pero abre los ojos cuando siente el tirón en su pelo que lo obliga a alzar su rostro. Los dedos ansioso de la mano del mayor se mueven y le obligan a abrir sus labios. —Chupa.
Y en sus planes no está el desobedecer a Zayn y decepcionarlo, así que está abriendo y chupando lascivamente los dedos en su boca, llenandolos de saliva y dejándolos húmedos.

Zayn deposita un suave beso en su nuca que arranca un suspiro. Luego, su mano separa las mejillas mientras un dedo húmedo y travieso bordea su agujero. Liam se retuerce y lleva su culo hacia atrás, con necesidad. El mayor deja escapar una gruesa risita y luego está penetrando con el primer dedo.

Los ojos de Liam se entrecierran, jadea satisfecho y otra vez se mueve hacia atrás, de modo que el dedo invasor se hunde más. Zayn apoya firmemente su mano sobre el inicio de sus nalgas y hace presión allí, dejándolo quieto. Con la indirecta evidente, Liam difícilmente trata de permanecer inmóvil y relajado en tanto Zayn lo prepara con sus dedos. Pero a medida que va agregando otro, se le hace más difícil. Para cuando Zayn tiene tres dedos moviéndose bruscamente dentro y acariciando los alrededores cálidos, Liam es un desastre en gemidos y lloriqueos.

En cuanto sintió los bruscos temblores contra sus fibrosos muslos, y la sonrosada carne de la polla erecta embistiendo entre hipidos contra el espacio entre sus piernas como si sus caderas tuviesen vida propia; los largos y gélidos dedos húmedos se deslizaron fuera de sus carnosas paredes, para inmediatamente luego, girarlo de espaldas en las sábanas suaves y frescas contra su piel cremosa.

—No, bebé. —Gruñó, al contemplar los ojos brillosos observándole desde abajo, cristalinos por no haber dejado ir su orgasmo. Una sonrisa lasciva tiró de su comisura derecha, tentando aún más a la cordura de Liam. —Esto apenas comienza...

Sujetó con firmeza el agarre en ambas muñecas por encima de su cabeza, mientras se inclinaba sobre la cama hacia la pequeña mesita de luz y retiraba con cuidado cuerdas suaves y fuertes junto con un envoltorio de papel aluminio dentro del cajón.

Liam se dejó hacer, mientras su abdomen se contraía al sentir el rígido pecho del enemigo de su padre contra su piel mientras amarraba con mucha firmeza sus muñecas a la cabecera de la cama.

Los carnosos labios le acariciaron su mejilla, bajando en un rastro húmedo por su cuello, donde la boca se adhirió y succionó, arrancándole un largo y profundo gemido.

—Voy a romperte.

Y Liam volvió a gimir, sacudiendo sus caderas contra las suyas, y los pálidos pezones endureciéndose de una forma casi dolorosa.

Las miradas se conectaron en el momento en el que el mayor dejaba caer un pequeño manto oscuro sobre sus ojos, robándole cualquier posibilidad de ver a pesar de la penumbra en el dormitorio. Sintió la seda acariciarle los párpados, y como los ásperos dedos ajustaban detrás de su cabeza para que la tela no cayera.

—D–Daddy... —Su voz tembló, incapaz de entender. Su estómago se contrajo aún más cuando los dedos fríos y aún húmedos tocaron su pecho con ternura.

—Ahora te concentrarás en mi tacto y voz. —Sintió el colchón hundirse a su costado y una jadeante respiración. —Si hay algo que no te guste o no estés de acuerdo, sólo házmelo saber, ¿de acuerdo? —Su voz fue melosa, transmitiéndole seguridad ante aquél encuentro.

Sin dudarlo, su cabeza se agitó en asentimiento, relamiéndose los labios.

Los resortes chirrearon y la cama se hundió cuando Zayn se arrodilló entre sus muslos para separar y flexionar sus piernas. Tomó el condón a su lado, abriéndolo con los dientes y deslizando el escurridizo látex por su goteante polla; su estómago tensándose al recibir una caricia en aquél lugar.

El agujero del castaño se contrajo cuando lo sintió posicionarse, el aceitoso toque del preservativo lubricado contra su entrada. Y de pronto, el rígido falo comenzando a adentrarse en su interior, sin detenerse hasta introducirse completamente. Una vez dentro, Zayn gruñó inhumano, intentando calmarse y no embestir enseguida de forma brusca al sentir el calor del apretado canal estrujar su polla.

Y Liam, quien había retenido el aire en sus pulmones hasta ese momento, soltó un gemido tembloroso, estirando las piernas contra el velludo pecho de su amante, buscando llevarle aún más profundo.

—Tan apretado. —Jadeó el mayor, cuando encontró su voz. Empujando con dificultad; para comenzar a embestir con firmes movimientos de cadera, totalmente rígido y tenso contra su cuerpo.

Durante los primeros minutos, las estocadas de Zayn eran casi torpes. Pero no lo culpen, a él realmente se le hacía difícil concentrarse en otra cosa mientras sus ojos no podían despegarse del rostro medio-cubierto de Liam, haciendo esas sensuales muecas mientras él lo jodía. Era sencillamente mucho.

Toda la fuerza y fiereza que estaba conteniendo, era expulsada por su mano izquierda que estaba apoyada sobre la cama y envolviendo las sedosas sábanas en un puño. Su otra mano, completamente opuesta, estaba ofreciéndole a Liam dulces caricias en círculos sobre las aureolas alrededor de los pequeños y erectos pezones. Zayn ya podía afirmar rotundamente que se le había establecido una ligera obsesión también con esa zona del cuerpo del castaño.

—Te ves tan bonito así, amor. Deberías ver lo excitante que es tenerte tan sumiso y dispuesto a mí. Cómo tu cuerpo está malditamente temblando bajo el mío y cómo tu cuerpo se arquea.

Él disfruta moverse lentamente: retirándose perezosamente y luego embistiéndolo de igual forma, contentándose mientras siente al estrecho canal absorberlo milímetro a milímetro. Y ver cómo la sonrosada entrada traga a su erecta polla con tanta disposición lo está enloqueciendo.—Tu cuerpo se amolda al mío de una forma tan placentera que no entiendo cómo puede vivir tanto tiempo sin esto.

Bajo suyo, Liam solamente jadea y gime.—Demonios, bebé. Serás mi perdición, lo sabes ¿no? —ahora en cambio está jadeando y dejando salir una pequeña risita que suena tan inocente y va directo a su polla.

De repente siente la necesidad y la urgencia de aumentar el ritmo, y lo hace. En primer instancia se retira lentamente y luego embiste con fuerza hacia delante, haciendo suspirar a Liam. El menor cruza sus piernas por detrás de su espalda y se arquea e instantáneamente está embistiéndolo por lo que llega más profundo. Es en ese instante en el que Liam grita y tiembla, apretándose a su alrededor.

Aunque Liam no lo pueda ver, Zayn lo mira fijamente con sus ojos dorados opacos brillando con astucia. Y en sus labios hinchados hay una sonrisa cargada de sorna. El encontrar su punto dulce lo llena de un sentimiento primitivo de placer y lo obliga a moverse más rápido. Y rudo.

Su mano suave abandona el pecho agitado y se ubica del otro lado de la cabeza de Liam, a la misma altura que la otra. Clavando sus rodillas en el colchón, sus estocadas se transforman en embestidas rudas y casi despiadadas. Zayn está embistiéndolo con tanta fuerza que lo hace sollozar y lagrimear de puro placer, es casi ajeno e inconsciente a los sonidos guturales que salen del mayor junto con el chirrido de la cama y el sonido de sus pieles chocando con violencia.

Liam, casi incoherente, murmura jadeante. —D-daddy.

Es una simple palabra que tiene un gran peso en Zayn. Su polla se contrae en espasmos y sus bolas se sienten de repente en el borde, listas para liberar su carga. En un gruñido, con sus ojos casi cerrados, su voz sale tan apretada como el canal de Liam.—Eso es, bebé. Daddy te tiene.

—Estoy cerca.—solloza. —Estoy tan cerca,—repite.—P-por favor, Daddy.

Es una súplica inconsciente, y aunque Zayn quiera extender aún más su placer y el propio se apiada de Liam. Y de él mismo.

Porque a partir de ese día, Liam Payne sería suyo por el resto de sus vidas.

Era suyo para besar.

Suyo para tocar.

Suyo para joder.

Suyo para complacerlo.

Suyo para cuidarlo.

Suyo para amarlo.

Y Zayn era un jodido enfermo, pero él no cometería el error de dejar ir a lo más sagrado que ahora estaba en su vida. De ninguna maldita manera Zayn dejaría ir a Liam.

Así que, teniendo en cuenta que tendrían muchos días por delante para follar, se dejaría absorber por el orgasmo de Liam.

Se queda quieto, enterrado profundamente en el ajustado canal. Liam gime en protesta y el ríe apenas. Se levanta un poco y lleva al castaño con él, sus manos temblorosas viajan rápidamente a la parte trasera de la cabeza castaña y retira la suave tela negra. Una fuerte punzada de excitación lo recorre de pies a cabeza cuando ve a Liam parpadeando, sus ojos desenfocados y brillosos. Los rastros de lagrimillas brillando en sus mejillas. Baja su cabeza y lo besa corta y bruscamente, tragándose el lamento necesitado de su bebé.

Se separa y le sonríe cálidamente a Liam para luego dejarlos caer nuevamente sobre el colchón. Él retiró la venda, pero Liam continuaba amarrado a la cama. Ve la interrogación en los ojos mieles y ríe duramente. —Quiero verte llegar, bebé. Quiero ver cómo tus ojos brillan acuosos y se desenfocan para luego cerrarse. Quiero ver cómo esa dulce boca se abre y grita por mi. Quiero ver todo. Quiero que me des todo.

Liam ronronea en aprobación. Alza su rostro escasos centímetros y extiende sus labios, pidiéndole silenciosamente un beso. Y él no es quién para negarle nada. Vuelve a besarlo, parsimoniosamente. Saborea cada rincón de su boca hasta dejarlo otra vez sin aliento. Antes de retirarse, delinea con su lengua caliente los labios hinchados del menor.

Entonces vuelve a moverse, sin calma. Sus embestidas tan fuertes y salvajes como lo fueron minutos antes. Y si se sentía tan jodidamente intenso ver el rostro medio-cubierto de Liam mientras él lo jodía, ver ahora completamente cada mueca y gesto de placer lo tenía literalmente en el borde. Su estómago parecía contraerse con cada gesto; con cada aleteo de las rizadas pestañas.

Su polla comienza a sentirse ahogada cuando el cálido canal lo estruja violentamente, como si quisiera apresarlo. Los ojos de Liam se cierran y él se detiene, gruñendo. —Abre esos hermosos ojos, Liam. Te he dicho que quiero ver. Y si me desobedeces, yo no veré nada porque tú no sentirás nada. ¿De acuerdo?

Liam asiente, sus ojos difícilmente abiertos. Pero Zayn no quiere ese gesto, él quiere una respuesta verbal. —Dilo. Di que serás un buen bebé y obedecerás las órdenes de Daddy, amor.

El menor, mirándolo a los ojos, traga saliva. Su voz saliendo en un murmullo suave y casi insonoro. —S-sí, Daddy.

Zayn gime en aprobación, volviendo a joderlo. Disfrutando esta vez el ver directo a los ojos a Liam, esos brillantes puntos mieles que dejaban ver todo. La satisfacción posicionándose en lo más profundo de su corazón al verlo tan receptivo y abierto. Emocionalmente hablando.

Pronto sus penetraciones se hacen torpes. Cuando siente sus nervios contraerse con fuerza y su cuerpo comenzar a vibrar, sabe que está ahí. Su mirada se despega momentáneamente porque siente a Liam apretarse dolorosamente a su alrededor, fijándose sus ojos en que la polla abandonada de Liam estaba brillando: la punta cubierta y chorreante con su inminente corrida.

Pero él todavía no está listo, así que vuelve a los ojos mieles y ordena. —Todavía no, Li. Te correrás conmigo, cuando yo te diga. ¿Sí?

Acepta, por ahora, el asentamiento silencioso e histérico de Liam. En su corazón albergándose la esperanza de que a medida que su relación avance Liam sea más expresivo y demostrativo.

No hacen falta muchas estocadas más, con una última que toma toda la fuerza restante en su sistema, se hunde profundamente por última vez. —Vénte conmigo, Liam.

Y Liam jodidamente lo obedece y se cierra sobre él, exprimiendo cada gota de su semilla que es depositada en el horrible látex alrededor de su satisfecha polla. Es un desastre en gemidos y jadeos y sollozos. Se remueve bajo él y sus brazos tiran se las cuerdas que los extienden. Mientras que él trata de contener el sonido gutural que amenaza con escaparse, en cambio, gruñe su nombre mientras se tensa y se deja caer sobre el pegajoso cuerpo de Liam.

Cuando sus respiraciones se hacen casi normales, Zayn se mueve sobre él para desatarlo. Con tristeza, se retira de él para dirigirse al baño y quitarse el condón y buscar algo con qué limpiar ligeramente a Liam. Al volver, siente ganas de reír porque el castaño está exactamente en la misma posición que lo dejó, mirándolo somnoliento.

Permanecen en silencio, pues no hace falta palabra alguna. Lo limpia pacíficamente y tomándose el tiempo necesario. Deja la toalla de manos húmeda a un costado de la cama y se acuesta. Arrastra a Liam a su pecho y los envuelve con la finalidad sábana.

Liam suspira gustoso, se mueve hasta quedar recostado sobre su pecho, una de sus piernas descansando sobre las suyas.

Siente que se el castaño se sobresalta cuando habla, haciéndole sentir culpable por, evidentemente, despertarlo. —Me he olvidado completamente del contrato.

Lo siente fruncir el ceño y sus labios sobre su piel desnuda.—Mañana. Otro día.

Zayn ríe, asintiendo. —Cualquier día está bien, en definitiva. Tú no te vas a escapar de mi de ahora en más, así que no hay apuro.

Liam bufa y cierra sus ojos.—Entonces cállate y déjame dormir. Porque estoy malditamente sin energías porque alguien me jodió hasta los sesos.

Se siente orgulloso y guarda sus ganas de reír. En cambio, su voz grave suena divertida. —Sí, señor.

Pero Liam ya no lo oye porque automáticamente cayó profundamente dormido. Él lo aprieta entre sus brazos momentáneamente, suspira y luego se deja llevar también.

22 de Mayo de 2019 a las 17:48 0 Reporte Insertar 1
Fin

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Ridikulu Omosesswali ◆ ▬▬▬▬▬▬ ❴✪❵ ▬▬▬▬▬▬ ◆ ⇨♔zíαm kíngs ♕ tєαm vєrsαtílєs ◆ ▬▬▬▬▬▬ ❴✪❵ ▬▬▬▬▬▬ ◆

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