Lágrimas de Caos Seguir historia

moises724 Bruno Ortiz

En un mundo devastado por las interminables guerras entre las lágrimas del caos, la esperanza resurge nuevamente con el siguiente paso en el equilibro de la tierra. Una segunda oportunidad de redención es otorgada y con ello la salvación de todos y todo, o ¿no?. Esta es la historia de Astori, una chica adoptada desde su momento de nacimiento, quien quiere saber quien realmente es, y de donde proviene. Solo que quizá, no le guste lo que descubra. Contempla el florecer de su espíritu ante la adversidad de un mundo condenado a la guerra eterna, y desentraña junto a ella sus más ocultos secretos.


Fantasía Épico Todo público.

#aventura #epico #385 #328 #217 #326
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Prólogo

Era indomable, año 981 D.A.


Las estrellas en el cielo en esa noche brillaban intensamente como ninguna otra; una señal de sosiego para aquellos que sabían a dónde mirar. A pesar de su luminiscencia cegadora, su luz no era la única que guiaba a los perdidos entre la oscuridad, puesto que las luces en los pies de las montañas aledañas aluzaban a todo aquel que las necesitase. Fue entonces que, ante la calma y silencio aparente, galopes veloces sonaron contra el viento, los cuales a paso ligero se dirigieron ante el cálido fulgor que descansaba bajo las faldas de los montes. Al acercarse más a la cordillera a la que se dirigía aquel trote impetuoso le fue entonces posible apreciar los muros de Ergol y con ello el origen del acogedor brillo.


¡Mi señora! —exclamó un vigilante del muro ante el viajero desconocido—.¡Se aproximan por el este!


Abran las puertas —respondió una mujer de largos cabellos rojos y negra armadura.


¿Está segura mi señora? —preguntó el hombre, confundido.


¡Abran las puertas dije! —aulló la mujer—. Es su señor, estoy segura.


Fue entonces que el crujir de las enormes puertas del Este se hicieron sonar por toda la fortaleza, alertando a aquellos que la resguardaban. Segundos después de que ambas puertas estuvieran completamente abiertas, dos filas de hombres fundidos en acero se alistaron al rededor de la entrada.


Al entrar el llanero encapuchado con una túnica larga de color negro bajó de su silla de montar, solo para que segundos después, Rasu, Guardiana de Ergol, se acercara a él con feroz mirada.


—¿Porque fuiste sin mí? ¿A caso te aterra la idea de que yo vea mi naturaleza? Pudiste mori... —preguntó la Guardiana con ceño fruncido, antes de quedarse sin palabras por el objeto que en sus manos sostenía el jinete.


El encapuchado inmutado por las palabras de la mujer quitó las sábanas que envolvían el misterioso y a la vez claro objeto, revelando así su joven y hermoso rostro de blanca piel; se trataba de un bebé, que al momento de quitarle las sábanas estalló en llanto, llamando la atención de todo habitante de la fortaleza, murmurando así todo aquello que no osaban decir en voz alta.


¡Vuelvan a sus puestos! —gritó la mujer, y sin pestañear todos hicieron de la vista gorda, ignorando lo ocurrido.


—Acompáñame Rasu. —proclamó con gruesa voz aquel que en sus manos llevaba la vida recién nacida.


Pronto ambos subieron hasta la torre más alta del castillo adornada con una cúpula puntiaguda que parecía inalcanzable y en cuya cima ondeaba la bandera Bleriana. Se trataba de la Torre Arcana, símbolo de conocimiento y magia en todo Oris. Al llegar al último piso, él viajero le mostró a más detalle a aquel infante.


Sus ojos, tan azules como las llamas de Ble —recitó el hombre, colocando a la criatura sobre una mesa central en aquella habitación—, Y a la vez, sus cabellos tan rojos como las flamas de Kom —manifestó Kalegor, Señor de Ergol y protector de todo Oris, quitándose su capucha.


—Creí que nunca lo conseguirías... —expresó atónita la Guardiana, observando a la niña con recelo.


—La chispa de Ble y de Kom corre por sus venas, con ella el fragmento de Éter puede ser encendido. —anuncio con tranquilidad, acariciando el rostro y los escasos cabellos del infante.


—O corrompida... —susurro—. Confió en ti, pero hasta tú debes tener tus dudas acerca de esto, ¿Y si ella no es la indicada? bien sabemos tu y yo que podría pasar si alguien tocase esa cosa —argumento con enorme desconfianza y disgusto.


—¿Ves las estrellas? —pregunto acercándose a una ventana para contemplar el firmamento—. Hace mucho tiempo, el firmamento se encontraba envuelto en tinieblas, las únicas luces del mundo vivían entre nosotros, la más anciana de ellas reunió a todas en este mismo suelo que hoy tenemos la bendición de pisar y hizo jurar a cada una de ellas que protegerían y servirán a esta tierra. Cuando llegó su hora, esta se alzó hasta la negrura del cielo, estrellándose contra la mismísima nada, fragmentando su luz en millones de lámparas que hoy alumbran el crepúsculo. Hoy, su resplandor brilla como ninguna otra noche, ambos sabemos a lo que se refiere.


—No soy ninguna tonta Kalegor, conozco ese cuento y no dudo de su veracidad. Lo que realmente me preocupa es lo que pasa después... —expresó, despreciando por completo lo dicho por Kalegor—. No apruebo tu propuesta.


—Creo que no tenemos muchas opciones, vieja amiga —dijo con amargura—. No pido que confíes en mí, tu mejor que nadie sabe que no es siempre una buena idea, solo pido que tengas en cuenta que, si rechazamos esta oportunidad, tal vez sea la última vez que se nos presente —sostuvo dirigiendo de nuevo su mirada hacia ella.


Entonces, Rasu en total silencio tomó al bebé entre sus brazos para contemplarla con maravilla y asombro, generando en la mujer una inmensa ansiedad que la tentaba a tirar a aquel ángel por la ventana, solo para que segundos después la bebé le respondiera con una cálida sonrisa y un intento por tocar su malhumorado rostro.


—Espero tu respuesta, sabes que no puedo hacer esto solo sin ti —articulo Kalegor inclinándose en su viejo bastón.


—Ya te la he dicho... —musito fríamente—. Pero creo que esto supera por mucho mi opinión. Y he de decir que me aterra enormemente lo que pasará a continuación, puesto que lo se. Solo que esta vez, será diferente —declaró suspirando y viendo a la niña con gran preocupación.


—¿Como estas tan segura? —cuestiono.


—Porque esta vez, sabrá que hacer, gracias a mi —respondió con voz esperanzadora, dando un pequeño suspiro que se esparció en un corto silencio. —Dejando de un lado el sentimentalismo, ¿Como la llamaremos? —pregunto más positiva, intentando despojarse de lo anterior.


—Astori —respondió casi sin pensarlo, acercándose a Rasu.


—¿Estás seguro que quieres ponerle ese nombre? —indago con un semblante incómodo hacía Kalegor y la niña.


—Una vez su significado fue otro, y es por eso que la he querido llamar así —aclaro un poco Kalegor.


—¿Cuál era ese significado? —pregunto curiosa.


—Esperanza.

19 de Mayo de 2019 a las 12:20 5 Reporte Insertar 5
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Raül Gay Pau Raül Gay Pau
Bravo, bravo.
22 de Mayo de 2019 a las 04:52
Mor iLargia Mor iLargia
Pero lo de los cliché no es algo malo, solo algo que hay que trabajar bien. Dicen por ahí que “no existen malos clichés, solo malos escritores”, porque en el fondo los clichés por algo le gustan a la gente, por eso son cliché, y por lo mismo un cliché bien trabajado, siempre va a funcionar :) En este caso los cliché son “el elegido” “el niño/niña raptado de su hogar para cumplir una profecía” La profecía es otro cliché... De hecho tu inicio se parece mucho a cómo inicia la saga La Caída de los Reinos, de Morgan Rhodes, pero no por eso va a estar mal :) Harry potter también inicia así: El niño que es sacado de su hogar para ser criado por otros y cumplir la profecía. Como te digo, muchas obras lo usan, y no por eso es malo. Incluso la leyenda artúrica parte así: Arturo es alejado de la corte y criado por Merlín, para cumplir su profecía :)
21 de Mayo de 2019 a las 09:43

  • Bruno Ortiz Bruno Ortiz
    Mmmmm, tienes razon. Intentaré entonces hacer eso que tu dices, convertirlos en buenos clichés. De nuevo gracias ;) 22 de Mayo de 2019 a las 00:35
Mor iLargia Mor iLargia
Hola! Me alegra encontrar historias de este tipo con personajes femeninos al mando. Creo que tiene muchos clichés, pero puede que lleguen a ser buenos clichés si se manejan bien. Eso sí, revisa la ortografía. Es normal caer en algunas faltas, pero esta tiene demasiadas y molesta al leer. Mi consejo: cuidado con ese intento de usar un lenguaje "antiguo", hablando y ordenando las oraciones al revés. Suena poco fluido, forzado. Como: "por el objeto que en sus manos sostenía el ginete" "joven y hermoso rostor de blanca piel" Demasiadas frases estan escritas "al revés", como en un lenguaje que intenta ser pomposo o pretencioso, pero que no le veo sentido (a no ser que sea en los diálogos). Además, cuando se usa ese lenguaje, deben usarse demasiado bien las comas, y tú no lo estás haciendo. Por eso, te recomiendo escribir como hablas en la vida real (más formal, pero me refiero a cómo construir las oraciones). Te va a salir más fluido. Deja el tono medieval para los diálogos, tal vez. (Es un consejo) Saludos y espero que sigas escribiendo!
19 de Mayo de 2019 a las 18:03

  • Bruno Ortiz Bruno Ortiz
    Auch, eso de los clichés dolio. Si, creo que la ortografía es el apartado en donde más debo mejorar. Jajajaja si, no se porque escribo asi, creeme no lo hago conscientemente, me sale solo, pero intentare "corregirlo" uno de estos días. Gracias por tu opinion :D 21 de Mayo de 2019 a las 05:56
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