El Nexo - Una Chispa Seguir historia

A
Andrés Lara


Parte del conjunto de Relatos de El Nexo (Ahora mismo estoy de exámenes por lo que no podre volver a escribir hasta el próximo mes) Durante una noche de reunión con sus amigas, Susan recibirá una llamada que le llevara a reencontrarse con un pasado al que no quiere volver. Relato en proceso, agradezco opiniones, criticas, apuntes históricos y cualquier cosa que me ayude en la realización del relato. Gracias


Fantasía No para niños menores de 13.

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Capitulo 1 - El Club

Humo, música y alcohol no formaban parte del plan habitual de Anne, que con talante y compostura intentaba disimular lo lejos que quedaban los tiempos en que solía alternar esos ambientes.

Al contrario del resto de invitadas, solía pasar las noches de los sábados con Fuzzy, su gato, una ración de tarta de zanahoria para ambos, y la tele a un volumen lo suficientemente bajo como para escuchar al teléfono y sus llamadas. Llamadas de su hijo Richie diciendo que el proyecto de ciencias se había alargado una vez más y que se quedaría a dormir con sus amigos para intentar acabarlo, llamadas de su hermana explicándole porque necesitaba a otro hombre en su vida, o las dichosas llamadas de Bob, su marido, pidiendo por enésima vez que fuera al pub, bar o taberna de turno para recogerle, ya que él era incapaz de volver por si solo, llamadas que, en resumidas cuentas, quería evitar.

Pero esa noche no, ni llamadas, ni Fuzzy, ni telemaratones nocturnos hasta caer rendida, esa noche Jessie, vecina y presidenta de la asociación vecinal, la había invitado por primera vez a una de sus reuniones del club de lectoras de Fairfield como agradecimiento por cuidarle el jardín durante sus vacaciones en Nassau, agradecimiento excesivo a su parecer, pero que no pudo rehusar ante la posibilidad de conocer al grupo de mujeres más selecto de la comunidad.

Además de su querida Jessie, la otra responsable de su admisión era Joanne, que, aun estando cerca de los sesenta, seguía siendo un rederente por sus actividades junto al reverendo Thurstan, junto al que formaba la cara visible de los eventos religiosos del pueblo. Desde las campañas escolares informando sobre (os peligros de la marihuana hasta las colectas para reformar el comedor de la parroquia que tanta falta hacía. Y además, era la única fundadora del club de lectura que seguía asistiendo a él. Aparte de las responsables de su admisión tambien estaba Susan, que por lo que había podido oír, no era más que una ama de casa venida a más de alguna manera había conseguido ganarse él favor del resto de miembros, ademas de la atención de más de un vecino, con su figura esbelta y definida digna de un anuncio de television por la que los años no parecían pasar como por al resto de ellas. Por último, y por ello la más importante, estaba Amanda, más joven, guapa e influyente que las demás, que a pesar de una notoria diferencia generacional con sus compañeras y ser la principal comidilla de Joanne, tenía la completa aceptación en él club, gracias a pequeños detalles como la financiación del club o la utilización de la pequeña mansión del alcalde, su marido para sus reuniones.

Era un grupo impresionante para Anne, y sabia que si se comportaba como debía, seguramente conseguiría que su reunión con esas mujeres no fuese algo puntual. Tras días buscando huecos para preparar el acontecimiento más importante que su agenda recordaba consiguió dar forma a su atuendo para una noche tan especial; el collar de perlas con el juego de pendientes de su abuela, los zapatos que le costaron varios meses de ahorro y él vestido amarillo que tanto le gustaba a pesar de los comentarios de su marido.

Lo cierto es que cuando entró a la mansión, y comparándose con él resto de miembros, Anne relucía con un brillo que llevaba apagado desde su época de soltera. pero que desaparecio media hora despues cuando Susan aparecio con un atuendo similar al suyo, salvo por algunas tallas de diferencia, una enorme esmeralda engarzada alrededor del cuello y una manera muy diferente de rellenar el vestido a como lo hacia ella, recordando a las presentes que la barrera de los 40 empezaba a hacer mella.

Una vez asumio el hecho de que Amanda y Susan jugaban en ligas completamente distintas a las suyas, una por edad y otra por una genética contra la que no podía luchar, decidió seguir la dinámica del resto de invitadas y que era muy diferente a la que imaginaba. En su mente un club de lectura era para justo eso, leer, o al menos hablar de algo referente a lo que se suponía que tenían que leer, pero al ver que las mujeres que mas admiraba no lo haciar, opto por emularlas para evitar ser señalada nada mas empezar la noche. Apilo el libro de Halcott en un montón junto a los del resto, y antes de tener tiempo para intentar que no se le notase que no sabia que hacer Amanda se le abalanzo encima con un caja de cervezas de importación en la mano, obligando a beber hasta que se deshinibio lo suficiente como para atacar la nevera del alcalde por voluntad propia. Siete cervezas, un puro y “algo de lo que solo había oído en las noticias” después, el resto de miembras parecieron aceptarlas sin remilgos y empezaron con la puesta en común de los acontecimientos locales mas relevantes, tales como el escarceo del párroco James con una feligresa que antes se llamaba como el ,que los Sherman, que hace poco se jactaban de haverse comprado un Gremlín ultimo modelo y nuevecito, ahora paracian estar al borde del embargo, o que, según le había confirmado el doctor Brown a Joanne, la adopción de una “morenita” por la familia Jhonson se debía a los problemas de “sequía” de Claire, la esposa.

La medianoche llegó, y con ella Anne empezó a darse cuenta de que un vestido que había aguantado bodas, fiestas y reuniones sin problemas no estaba preparado para una noche cómo está. Hecho que se evidencio auna mas cuando se percató de que el resto de invitadas no es que tuvieran mal gusto o un armario pobre, sino que habían optado por la comodidad que ella tanto necesitaba por antes de una elegancia que ahora mismo no le servia para nada. Sin embargo, lo que realmente no entraba en su cabeza era ver a mujeres de su edad y complexión con una tolerancia al alcohol que desbancaría a su Bob en la peor de sus noches, exceptuando a la joven Amanda claro, que vomito varias veces en los baños y la alfombra de su mansion, suceso que no le molesto , hasta que escogió como último destino el vestido de Anne, desapareciendo de la sala acto seguido. Angustiada ante la imagen de su vestido bañado en vomito, borracha y completamente avergonzada por la situación, le fue imposible no imitar a la anfitriona, y acabo vomitando en un jarrón ante la mirada indiferencia del resto de mujeres, que parecían estar acostumbradas a ese panorama.

—¿No sueles beber mucho, ¿No? —Preguntó Susan sujetándole el pelo.

—No, no es eso–Susurró con dificultades—Es que ya hace tres meses desde que Bob está en terapia y… bueno, alcohol y tabaco ya no son bienvenidos en casa.

Tras disfrutar viendo como la recién admitida soltaba todo lo que le quedaba, Joanne, la devota, soltó una sonora carcajada mientras andorreaba por el salón— Pues tu hijo debe llevar la penitencia por dentro porque... —Arremetió dando un trago a una botella–Vamos, poco más y el vivo retrato de su padre.

—¡Que tienes tú qué decir de mi hijo! –Grito con indignación Anne completamente deshinibida— ¡Él no bebe! No es como su padre.

—Tú hijo será lo que quiera, pero de seguro aguanta más que tú.

—¡Que no es así! —Volvió a gritar viendo las intenciones de Joanne al admitirla.

—Será lo que quiera, créeme. —El tono jocoso de la creyente desaparecio–Los míos ya acabaron la universidad y se lo que me digo. Cuando el mayor se mudó para estudiar, le ayude a organizar su cuarto para la mudanza y tras los muebles encontré todo tipo de cosas de las que aun hoy me avergüenz. Me costó que me reconociera todo lo que había hecho a mis espaldas, pero al final aabo reconociendomelo. Sin embargo el pequeño fue mas avispado, y viendo la que se le venía encima, necesito una tarde para reorganizar su habitación como si yo no me fuera a dar cuenta. Hazme caso, solo podrás saber a qué hijo has criado el día que traiga una mujer a tu casa.

—Una mujer a casa... — Corto Susan–Creía que ese discurso había muerto con nuestros abuelos Joanne.

Una tensión entre Joanne y Susan, que Anne no había percibido inicialmente, ahora era más que evidente. Por lo que al igual que Jessie, su vecina, prefirió guardar silencio.

—Como tu abuelo, tu padre o tu querido Nixon, pero sabes que tengo razón, puede que Jessica y Anne no tengan nada que hacer con los suyos—La mirada incomoda se posó sobre ella–Pero tus pequeños están a las puertas de la pubertad, y tal como están las cosas, acabarán como el resto.

—¿Cómo el resto? –Susan no dejo intervenir a las afectadas—Billie y Susie están en uno de los centros más selectos del estado, además Bill y yo…

—¡¿Y eso que quiere decir?! —Joanne se zarandean bruscamente al ritmo de su botella–No hay más que ver a Amanda, miles de dólares en centros “Selectos”, para acabar con un hombre que podría ser su padre y un alcoholismo que la deja noche sí y noche también al borde del coma etilico¿Eso les enseñan en esos centros?

Susan tomo aire un momento evitando que la conversación se acelerase , que era lo que Joanne parecía querer, y tras soltar todo el que le quedaba en los pulmones prosiguió algo mas arisca — Bill y yo les dedicamos todo el tiempo que podemos cuando están en casa. Ellos escogen hacia dónde les llevará su futuro, y te aseguró que no les llevará a uno en él que se vean inmersos en un matrimonio ahogado en la rutina, y al que tienen que resignarse por miedo a morir de hambre por su incapacidad de sustentarse ellos solos. ¿Eso dónde los enseñan querida? —Pregunto sentándose junto a Jessie y Anne.

Joanne apretó la botella, y tras algunos gestos que mezclaban furia e impotencia, se fue la cocina sin mediar palabra con la esperanza de que Amanda hubiese recuperado la consciencia. Tras la salida de la cicuentona, Susan se acomodo con las Jessie y Anne, que hasta ese momento habia estado en silencio sin saber que decir.

—Y… ¿Cómo es Bill? —Preguntó Anne con timidez, viendo qué ambiente necesitaba un cambio–Siempre hablan de él, pero nunca le he visto.

Susan miró sonriente, agradecida por sus intenciones reconciliadoras, y a la que correspondió sirviendo una nueva tanda de cervezas.

—No te preocupes Annie, rara es la noche en la que no acaba así, o peor. Simplemente hemos acelerado el proceso — Un gesto de Jessie lo corroboro— Y en cuanto a ti querida, estoy encantada de que formes parte del grupo, pero todas tenemos nuestros rumores y secretos, acabas de ver cómo es Joanne más allá de colectas y fotos del periódico. Esto perdería la gracia si descubres todos nuestros secretillos la primera noche, ¿No crees? – Concluyó con una mirada algo tensa sobre Anne.

—Bueno... —Jessie retomo la palabra —Yo llevo bastantes más años en el club y aún no te he escuchado hablar de él y, la verdad, algo de curiosidad sí que tengo.

—¿Tú también? Vaya...—Una sonrisa de complicidad volvió a aparecer en Susan.

—Bueno, tu marido destaca entre los hombres de la zona de el día que llegó, mentiría si no me he fijado en su condición de...

—¡Jessica! —Grito Anne, viendo que una palabra más podía devastar el ambiente – Lo que quiere decir es...

—Anne, Anne — Un dedo en los labios corto sus palabras— Eres un cielo, pero se perfectamente lo que quería decir, y por una noche seré un libro abierto

Susan se acomodó en el sofá mientras que Anne y Jessie hacían lo mismo en torno a ella. La conversación subio de tono sin ningún de reparo, ni en las preguntas, ni mucho menos en la respuesta: Dimensiones, gustos, curiosidades, puntos flojos, fuertes y todo lo imaginable sobre Bill fue examinado con más precisión que en una revisión médica. Anne empezó a entender porque había oído hablar tanto de Susan y la razón de su ingreso en el club. Y esta por su parte, no tardó en dejar de necesitar preguntas para contar sus intimidades o sus trucos para conservar su cintura de avispa tras el parto, sin embargo, una última cuestión las devolvió a su papel de damas recatadas.

–¿Y… cómo lo conociste? –preguntó Jessie ante la necesidad de detener la imagen mental que estaba creando de Bill antes de que no pudiese volver a mirarle a la cara.

La pregunta estropeó él ambiente íntimo que habían creado, pero también consiguió sacar una carcajada a Susan–Entiendo que del resto no estuvieras al tanto, pero eso, Joanne no se cansa de sacarlo cada vez que puede¿De verdad no lo sabes?.

–Ya... bueno… más o menos si, pero siempre es mejor saber la historia de primera mano, además, Annie no está al tanto y estoy segura de que le gustaría saberlo.

Anne negó con la cabeza, Susan tenía razón y su curiosidad ya estaba saciada por hoy, aunque aun así la conversación continua.

—La verdad es que…—Respondió sin percatarse de las señales de su amiga, algo innecesario, ya que Susan continuo por pura inercia.

—Pues le conocí en mi empresa durante un proyecto para…—Paró, pensativa — Bueno, solo eran macutos, no hay mucho más que contar.

— ¿Trabajas?

— ¿Que? Claro, en desarrollo de equipos.

— ¿No trabajabas con Bill? —Añadió Jessie. — Creí que era militar, ¿No?

—Si… si… Bueno, antes era militar pero ahora está en una empresa conmigo.

— ¿Esa es la fábrica de…? . — Volvió a preguntar Anne.

—Si…—Las preguntas se aceleraban, hecho que no parecía gustar a Susan.

—Bueno fabrica, ese monstruo ocupa casi la mitad del polígono, y a pesar de eso no sabría decirte a que se dedican. Susan...Exactamente ¿Que hacéis allí? — Anne se preguntaba para sus adentros porque su amiga no hacía más que desviar una y otra vez la conversación.

— ¡El caso! — Exclamó — Es que nos conocimos en unas pruebas de uniformes para el ejercito. Eso solo fueron un par de días, pero al poco tiempo volvimos a…

— ¡Susan! — Un grito de Joanne desde la cocina acabo definitivamente con la intimidad de la conversación.

—La odio chicas, de verdad, la odio. — Susurro a sus acompañantes antes de alzar la voz— ¡¿Qué quieres?!

— ¡Susan! ¡Teléfono!

17 de Mayo de 2019 a las 20:58 3 Reporte Insertar 2
Leer el siguiente capítulo Capitulo 2 - La Llamada

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Raül Gay Pau Raül Gay Pau
Bravo, bravo.
22 de Mayo de 2019 a las 04:54
F. Ciamar F. Ciamar
No se si solo fui yo leyendo medio distraida, o realmente prrsentas a muchos personajes en muy poco tiempo, pero me costó llevar la cuenta de quien es quien.
18 de Mayo de 2019 a las 11:16

  • A L Andrés Lara
    Sí, puede que sea algo lioso y aun no se si modificar el capitulo o si directamente obviarlo porque no es muy relevante en la trama, pero creo que no es mal punto de partida. Gracias por tu tiempo. 18 de Mayo de 2019 a las 11:33
~

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