¿Lo ves al revés? Seguir historia

igvalcal Ignacio Valencia Calleja

Crítica en forma de breve cuento en el que se exponen varios micro machismos despersonalizando a hombres y mujeres e invirtiendo sus papeles. Es la forma mas efectiva para que todos vean los que nos acarrea en el día a día a todos, y sobre todo a las mujeres.


Inspiracional Todo público.

#feminismo #revolucion #realidad #sociedad #cambio #machismo #igualdad #Micromachismo #Despersonalización
Cuento corto
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¿Lo ves al revés?

Hoy el jueves 25 de marzo y Fer tiene ganas de salir de fiesta, lleva de exámenes una semana y se merece un respiro. Esta noche sale con la gente de su clase y van a ir a “Insomnio”, una discoteca del centro.

Han quedado a las 21:00 en el metro de sol con María, Pablo, Sofía y Raquel.

Eran ya las 20:00 cuando comienza a vibrar el móvil de Fer, -Ya están los del grupo, que pesados-, María y Sofía ya estaban listas y no paraban de pasar fotos de tíos en pelotas y de hacer chistes con que iban a llegar tarde porque los hombres siempre tardan muuucho en arreglarse, que seguro que se estaban mandando fotito Pablo y Fer para ver quien llevaba su mejor modelito.


De camino al metro Fer tiene que aguantar mil comentarios impertinentes de chicas con las que se cruza. Unas no paran de piropearle, otras parece que se hayan desactivado mentalmente y su vista haya quedado fija en el mismo sitio. - ¡Bah! Lo de siempre, ya estoy acostumbrado- piensa Fer.


Cuando llega a la boca del metro se encuentra con las escaleras mecánicas estropeadas y eso le fastidia mucho porque los zapatos que lleva hoy no son para estar haciendo equilibrismos por las escaleras. Al ver que Fer resoplaba se le acerca una vendedora de cupones y le dice: -Hola pequeñín- mientras le roza la espalda. Y añade: “Estoy segura de que necesitas mi ayuda para bajar las escaleras, ¿a que sí?”. Con lo que Fer se indigna y le responde: “No sé qué te piensas, puedo valerme por mi mismo” y se va escaleras abajo (aun, el pobre Fer tuvo que aguantar silbidos y algún que otro insulto…).


Ya esperando el metro, casi todas las mujeres lo observaban a él, se sentía incomodo, - no se puedo fiar uno de nadie hoy en día- pensó, y en su cabeza comenzaron a surgir sus inseguridades (suyas pero impuestas). Tales como: “y si llevo un pantalón demasiado ajustado” o “quizás vaya enseñando mucho”, con lo que tuvo que ponerse la chaqueta, “así dejaran de mirarme”.


Una vez dentro del vagón, Fer se sienta, una señora muy amable le ha cedido el sitio. Y Fer pensando “Oh, que maja, no hay más asientos libres y me lo ha dejado”. La señora se queda de pie (claro, no hay más asientos) y cada parada entra más y más gente.

La señora (no sabemos si intencionadamente o no. Bueno, si lo sabemos) se va acercando mas y mas a Fer, esto a el lo hace sentir muy incómodo, tiene su sexo casi en su hombro, es repugnante.

Por fin se oye por megafonía “PRÓXIMA PARADA: SOL”. Fer se alegra y resopla, o al revés, da igual. Se levanta de su asiento y sin si quiera atreverse a mirar a esa asquerosa mujer, se baja del tren.

Ahí se encuentra con sus compañeros de clase y no para de recibir cumplidos, va precioso.

Son casi las 21:00 tienen que llegar pronto para no perder la reserva.


Cuando entran al restaurante (evitemos decir el nombre), les indican la mesa donde sentarse y las camareras acomodan gustosamente a Pablo y Fer. ¡Esto sí que es un buen servicio!


Comienza la tertulia y tienen que debatir que van a querer comer, parece que Sofia, Raquel y María llevan la batuta de los platos, ellas dirigen.

En el momento que lo tienen claro llaman a la camarera y en ese mismo instante dice Lucia: “creo que deberíamos pedir menos cosas porque luego Pablo y Fer no comen nada”. Ellos se miran, muy serios y evitan entrar en polémicas.


Casi media hora después llega la comida. Unos entrantes para compartir y un plato individual para cada uno. Los entrantes tienen muy buena pinta y se los comen casi sin hacer ruido, ¡que buenos!

En ese momento la camarera se dispone a traer los platos individuales y, oh, vaya, que sorpresa, “primero, los hombres”.


Finalmente terminan la cena, toman unos chupitos y piden la cuenta, vaya, -para pagar si que vamos a medias- le dice Pablo a Fer, -será en las pocas cosas que cuenten con nosotros -, responde.

Así que, bien comido y bien bebido, ¿qué más quieres cuerpo mío? Pues un poco de fiesta no nos puede sentar mal.


Entonces van hacia la discoteca, está cerca, unos 300 metros, se ven las luces, guau…

Cuando llegan a la puerta hablan con la segurata para evitarse la cola, porque ellos tienen reserva, sólo faltaba pagar las entradas. Así que pasan al mostrador y pagan. Sofia y las demás 25 euros con una consumición; Fer y Pablo gratis, con dos consumiciones y tres piropos.


Asco de hetero matriarcado, de ser objetos de consumo y tener que soportar innumerables micro hembrismos, basta.


Continuara…

13 de Mayo de 2019 a las 18:54 2 Reporte Insertar 3
Leer el siguiente capítulo Y si al revés no lo ves...

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irene irene
Orgullosa de ser tú amiga 🥰🥰
13 de Mayo de 2019 a las 19:27
Miri Fernández Miri Fernández
Eres un maquina amigo mio👏🏼👏🏼
13 de Mayo de 2019 a las 17:23
~

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