Alanor: El cometa azul. Seguir historia

alekin Alejandro Mora

El planeta Alanor, al igual que otros tantos cuerpos celestes en el universo, ha sido hogar de la magia desde tiempos ancestrales. Ahí han nacido infinidad de leyendas, se han librado las más crueles e inimaginables batallas, han vivido magnificas criaturas y el tiempo ha sido testigo del nacimiento y la caída de centenares de civilizaciones.


Fantasía Épico Todo público.

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Capítulo 1: El joven elfo de Kátakan.

Un nuevo día florecía en Kátakan. El sol ardiente que acompañaba Alanor cada mañana acariciaba las exuberantes praderas, guiaba una vez más a los viajeros en su travesía por conocer los confines del mundo, anunciaba a los tenaces trabajadores que su jornada iniciaba una vez más y, aún más interesante, daba inicio al cuarto día del gran festival de la cosecha en Kátakan.

En cierta habitación de la academia de campeones, envuelto en pulcras sábanas blancas y con una larga cabellera cuyos mechones recaían esparcidos por toda la cama reposaba un joven elfo. El chico tenía los típicos rasgos con los que se puede describir a casi cualquier elfo del norte: estatura que rondaba el metro con setenta y cinco centímetros, un cuerpo delgado pero con hombros y espalda anchos, piel blanca, orejas ligeramente puntiagudas y el cabello de un inusual tono escarlata.

El sonido constante de alguien golpeando la puerta de su habitación lo obligó a despertar, el chico abrió sus ojos mientras hacia una mueca de fastidio, suspiró fuertemente y se levantó con rapidez. Abrió la puerta con brusquedad y miró con enojo al pequeño chico humano que estaba tras la puerta.

— ¿¡Qué mierda quieres!?— preguntó el joven elfo alzando mucho la voz.

El chico tan solo puso cara de impresión, no esperaba que el joven elfo respondiera de forma tan agresiva, además de que sus ojos, que eran del mismo color inusual de su cabello, eran tan penetrantes como la espada más afilada.

—Adivino, vienes a recordarme que hoy es mi graduación. Como si yo fuera a olvidar que después de tantos años finalmente me voy a graduar como un orgulloso campeón de Kátakan—dijo el elfo con un tono burlesco.

—No, vengo a darle esta carta. Es de parte de la princesa—respondió el chico alcanzándole un sobre de papel.

El pelirrojo suspiró y sonrió. Cogió la carta y la puso bajo su brazo.

—Ah, muchas gracias chico, ten un buen día—Despeinó al joven amistosamente para posteriormente cerrar la puerta y volver a su habitación.

Tras sentarse en la orilla de su cama rasgó un extremo del sobre, sacó cuidadosamente el papel que el mismo contenía y comenzó a leer lo que en él ponía.

“Querido Drake.

Me siento muy feliz de que tú y Peter finalmente vayan a graduarse como auténticos campeones de Kátakan y me encantaría ver a mis dos amigos un rato antes de eso. Los espero bajo el gran roble en los jardines del palacio.

-Leonor de Aldaris”

Drake volvió a guardar la carta en el sobre y lo puso encima de su mesita de noche. Se dio un baño apresurado, se vistió con un pantalón del mismo color que sus zapatos de cuero cosido y una camisa con botones blanca y recogió su cabello cerca de las puntas con una pequeña liga elástica.

Salió de su habitación cerrando la puerta con llave y caminó por los pasillos de la academia dirigiéndose a la puerta principal. La academia de campeones había sido construida hacía ya varias décadas aunque esta se conservaba y lucía muy bien. El piso alfombrado de rojo, los enormes y vistosos candelabros que colgaban del techo y los retratos de distintos caballeros que portaban vistosas armaduras y colosales armas daban una imagen majestuosa. Unas gradas daban a una pequeña sala principal donde una enorme puerta de madera oscura daba al exterior.

Un camino de ladrillos de piedra junto a dos filas de estatuas de hombres acorazados que montaban un corcel mientras sostenían una espada en lo alto llevaba a la plaza principal de la ciudadela de Kátakan, un gran área circular con una fuente en su centro donde el festival de la cosecha brillaba en todo su esplendor. Humanos, elfos y zarquirianos daban vida a la ciudad con amenas conversaciones, sonoras risotadas, música y bailes. Los mercaderes invitaban a todos los posibles clientes a comprar sus artículos, coloridos adornos de papel colgaban de las paredes y unos cuantos trovadores trataban de alegrar el ambiente con sus canciones. Aunque sin duda lo que más destacaba en todo aquel centro de la ciudadela era la fuente, pues tenía una estatua tallada en piedra con la forma de un colosal y fornido señor con una vistosa armadura conformada mayormente por calaveras que sostenía un hacha de guerra en cada mano, en honor a Belgast, el dios de la guerra.

Drake atravesó la plaza escabulléndose entre la multitud que apenas le daba espacio para caminar y subió las gradas de piedra que llevaban al norte de la ciudadela, donde una calle rodeada de las más lujosas viviendas de todo el reino llevaban a un portón de barrotes dorados custodiado por dos guardias, era la entrada a los jardines del palacio.

Los guardias dejaron pasar a Drake sin más, estos ya lo conocían muy bien pues, además de que le habían visto entrar junto al resto de los cadetes a campeones en múltiples ocasiones, Drake visitaba a la princesa muy a menudo.

El jardín del palacio era un sitio precioso, había un inmenso mar de arbustos con flores de todas las formas y colores que se mesaban de forma sincronizada con el delicado céfiro que recorría todo el lugar, docenas de mariposas revoloteaban por todas partes y posaban en los pétalos mostrando a todo el mundo la viveza de sus alas, un gran arco formado por tallos de rosas rojas guiaban un camino que se dividía en tres: uno que llevaba a la puerta que daría a la entrada al castillo real de Kátakan, uno que llevaba a un pequeño lago donde varios patos nadaban tranquilamente de un lado a otro y un último que llevaba a un roble de gran volumen cuyas ramas hacían una sombra muy considerable. Todo este ambiente haría olvidar a cualquiera que se encontraba en un pequeño jardín encerrado con altos muros de ladrillos rocosos, pues los haría pensar que volvieron a Altaridia.

El joven elfo siguió el camino que llevaba al roble, encontrando a dos jóvenes humanos sentados al lado contrario del árbol del que él se encontraba, estaban juntos y la chica estaba recostando su cabeza sobre el hombro del chico. Cuando entonces escuchó una conversación entre ellos.

—Peter, ahora que lo pienso nunca te he preguntado. ¿Por qué quieres convertirte en un campeón?

Peter meditó unos segundos y respondió:

—Quiero ser un campeón porque quiero proteger a quienes amo y servir al reino. Si algo sucede quiero estar ahí y pelear por proteger Kátakan.

—Ya veo—respondió la chica escuetamente.

—Y de todos aquí en Kátakan es a ti a quien más deseo proteger, Leonor.

La princesa y el aspirante a caballero se miraron a los ojos fijamente mientras una sonrisa se dibujaba lentamente en el rostro de cada uno. Los ojos celestes de Leonor estaban llenos de ternura, mientras que los ojos negros de Peter brillaban como si tuviera el más grande tesoro del mundo frente a él.

—Y aquí es donde el gran Drake aparece a arruinar esta romántica escena—. Se asomó por un lado del árbol con una sonrisa maliciosa.

Peter y Leonor saltaron levemente del susto, voltearon a ver a su amigo elfo con cara de impresión y ambos bajaron la mirada tímidamente.

—Hola Drake—respondieron ambos al mismo tiempo.

Leonor era una chica de diecinueve años. Tenía una larga cabellera de rizos rubios que llegaban a la mitad de su espalda, su piel era blanca y delicada, tenía facciones muy finas y era de unos cinco centímetros de estatura menos que Drake.

Peter por su parte era un joven de veinte años notoriamente más alto que Drake y con músculos ligeramente marcados. Tenía cabello y ojos oscuros, así como hombros y espalda bastante anchos.

Drake dio un par de pasos y dirigió su mirada hacia arriba, sonriendo mientras le pegaban en la cara unos pocos rayos de sol que se colaban entre las ramas que se mecían con el viento.

— ¿No estás nervioso por la ceremonia, Peter? —preguntó Drake—. Nos vamos a graduar en el último día del festival de la cosecha frente a personas de todo Kátakan, incluso viajeros que vienen desde Dworween, Normonde y Edbush.

—Por supuesto que lo estoy, Drake. Sobre todo porque vamos a hacer el combate de exhibición.

—Cierto. No tienes por qué acobardarte, que el mejor guerrero de toda la academia de campeones será tu compañero—Drake sacaba pecho mientras se lo golpeaba suavemente con el puño—. De hecho deberían hacer un combate de exhibición aparte solo para que todos puedan admirar mi destreza.

Peter rió mientras que Leonor se pegó la palma de la mano en la frente, ya ambos estaban acostumbrados a esa clase de comentarios por parte de su amigo.

Leonor se levantó, se dio media vuelta para poder voltear a verlos a ambos fácilmente y juntando ambas manos con los dedos cruzados miró a cada uno de ellos tiernamente.

—Estoy muy orgullosa de ustedes dos, mis queridos Drake y Peter. Sé muy bien cuanto han trabajado por unirse a los campeones de Kátakan. Sé muy bien que ustedes escogieron este oficio porque de verdad lo deseaban, porque sus padres también tomaron ese admirable oficio—. Leonor dirigió su mirada al suelo y, aunque seguía sonriendo, ahora se le veía algo triste, como si sostener esa mueca en su rostro se le complicara—imaginen estar obligados a ser algo que no quieren y no poder siquiera cumplir su cometido.

—Leonor…—trató de interrumpirla Peter.

—No, tranquilo Peter—Ella le mostró su palma, haciendo seña de que no se preocupara—. Tal vez ser princesa sea estresante y mi hermano sea quien heredará el trono, pero eso no importa. Kátakan es mi hogar y lo amo. No tengo talento para la magia como Leonard, pero me he preparado por si algún día debo luchar por él.

Ambos chicos la miraron con regocijo.

—Hay mucha cosas que yo quiero hacer—agregó Drake—. Me gustaría visitar Dworween, el maestro Laldon me contó que ahí los guerreros son bárbaros valientes cuya mayor virtud es que luchan sin ningún temor a la muerte y que tienen un gran sentido del honor. Además de que utilizan un estilo de magia basado en los gritos de guerra.

—A mí me gustaría conocer Duranacar, el pueblo orco—dijo Peter tras ponerse de pie con rapidez—. Me gustaría aprender más cómo fue que los orcos hicieron tratados de paz con Kátakan y Dworween, además de aprender más sobre la cultura de los orcos.

Leonor despeinó a sus dos amigos al mismo tiempo, alborotando sus cabellos con sus manos.

—Ahora mismo deberían dejar de pensar tanto en Duranacar y Dworween y preocuparse por la ceremonia, ya falta poco y estoy segura de que no quieren llegar tarde—dijo Leonor sonriente.

Tanto Peter como Drake asintieron a la vez, le dieron un rápido abrazo a Leonor y comenzaron a encaminarse al coliseo.

—Mucha suerte en el combate de exhibición, los estaré animando—les gritaba Leonor al verlos alejarse del lugar mientras les decía adiós con su mano.

Ambos jóvenes volvieron a las puertas de los jardines del palacio y seguidamente fueron a la plaza, ahí tomaron el camino del sur que atraviesa una pequeña avenida comercial donde al final se puede divisar el coliseo de Kátakan.

La acera terminaba dando inicio a un campo cubierto de hierba, donde una fila de estatuas con la forma de un soldado sosteniendo una espada que apuntaba al cielo llevaban a una colosal estructura constituida por numerosos pilares y arcos de piedra y mármol que se unían de forma paralela tomando una forma redondeada. Había dos estatuas a cada lado de la puerta principal, una de un humano robusto que llevaba puesta una armadura y que sostenía un mandoble claymore reposando en su hombro junto a la de una elfa que sostenía un bastón y llevaba puesta una capa de mago, ambas estatuas eran un homenaje a los históricos fundadores del reino de Kátakan.

Al lado de una de las estatuas había un pequeño tumulto, había varios jóvenes de edad aproximada a la de Drake reunidos junto a un señor que llevaba una brillante armadura de acero, un mandoble envainado y una capa de color negro con el logo del estandarte de Kátakan, cuya forma era la de la silueta de un majestuoso pegaso estirando sus alas y mirando al cielo, en color rojo.

— ¡Maestro Laldon! —le gritó Drake al verlo y corrió hacia él.

El señor de la armadura detuvo el palabrerío que estaba dándole a los jóvenes, se volteó, caminó hacia Drake y, tras darle un fuerte abrazo, lo miró de frente con una gran sonrisa

—Drake, estoy muy orgulloso de ti—. Laldon se dio media vuelta—jóvenes, vayan todos y tomen sus posiciones, debo hablar con Drake a solas un momento.

Todos los demás, con la única excepción de Peter quien estaba muy calmado, se encaminaron al interior del coliseo con gesto de desagrado mientras murmuraban sobre como Drake siempre había sido el estudiante favorito de Laldon, refiriéndose a Drake como “elfo de mierda” y quejándose porque el maestro ni siquiera se interesó por terminar lo que les estaba diciendo.

—Maestro, ¿quiere decirme algo?

Laldon le hizo seña a un ayudante suyo que estaba ahí cerca de que debía acercarse.

—Quiero saber un par de cosas, Drake. Para empezar, ¿Qué quieres hacer ahora que vas a graduarte como campeón de Kátakan? Como tu maestro me interesa saber si tienes algún sueño o algún objetivo.

El ayudante se acercó a Laldon y le dio un pequeño escudo de acero que cargaba.

—Ya veo—. Drake suspiró—La verdad si hay algo que quiero hacer. Quiero buscar a alguien que pueda curar a Ailyn.

Laldon se vió levemente sorprendido, Drake no solía tener una expresión tan seria y, aunque sabía mejor que casi nadie que era un joven de buen corazón, esperaba algún objetivo más egoísta de su parte, en incontables ocasiones Drake había demostrado ser alguien demasiado orgulloso y esa parecía ser su principal punto débil.

—Ya veo, quieres ayudar a tu hermana pequeña. Hace ya varios meses que Chloe partió a Normonde a buscar su cura—respondió Laldon mientras estiraba sus manos, dándole el escudo—. Me alegra mucho saber que sacaste lo mejor de tu padre.

Drake cogió el escudo, metió la mano izquierda por entre las enarmas y las sostuvo. Miró al escudo por un par de segundos con expresión de duda.

—Maestro Laldon, ¿para qué el esc…—Ni siquiera pudo terminar su frase, al levantar la mirada se enteró de que Laldon había desenvainado su mandoble y estaba por atacarlo con un fuerte corte desde arriba.

Drake apenas tuvo tiempo de reaccionar alzando su mano izquierda y bloqueando con el escudo el golpe de semejante espada, usando todas sus fuerzas hizo retroceder su arma y aprovechó ese conciso instante para dar un largo paso atrás, salir de su rango y preparar su posición por si decidía atacarlo nuevamente.

Las personas que se encontraban cerca comenzaron a alejarse asustados tras escuchar el sonido de tan fuerte choque entre metales. Mientras que Drake se escondía tras su escudo y Laldon se ponía en posición para atacarlo nuevamente.

—Es cierto que eres excepcional usando el escudo, Drake—. Puso su mandoble frente a sus ojos, diviendo su cara en dos—pero veamos que harás frente a uno de los mejores espadachines de todo el continente de Gaeron, o mejor dicho de todo el mundo.

Sosteniendo el mango fuertemente con ambas manos, Laldon bajó su mandoble mientras diría la punta del mismo hacia Drake y, con un veloz movimiento de pies, se dirigió hacia él a la vez que lanzaba una imparable estocada. Drake dio un rápido paso hacia la derecha y, con ayuda de su escudo, desvió el arma de su maestro hacia la izquierda, se desplazó hacia adelante y le propinó un fuerte golpe en la parte trasera de la cabeza.

Drake volvió a ponerse en guardia protegiéndose de frente con su escudo, Laldon, como si nada hubiera pasado, se dio la vuelta y exclamó.

— ¡Ay como duele maldita sea!—. Agarró su cabeza con sus dos manos y continuó quejándose una y otra vez del dolor.

— ¡Maldita sea maestro, un día de estos me vas a terminar matando! ¿Por qué mierda me atacaste hoy? —le gritó Drake.

—Quería ponerte a prueba—Laldon continuaba sobando su cabeza aunque ahora sonriente.

— ¿Hasta cuándo me vas atacar repentinamente para ponerme a prueba? ¡Además ni siquiera lo hiciste en serio!

—Drake, me enorgullece ver que te has vuelto tan fuerte. Ya casi es hora, ve ahí y demuéstrales a todos de lo que estás hecho en el combate de exhibición—Le dio una palmada en el hombro—. Y no lo olvides, los campeones somos uno de los rangos de guerrero más importante del reino, pero no dejes que el puesto se te suba a la cabeza.

El joven elfo suspiró y se sintió mucho más calmado.

— ¡Muchas gracias maestro, no voy a decepcionarlo!

Y con una gran sonrisa dibujada en su rostro Drake, aquel distinguido joven elfo con el futuro más prometedor de toda la academia de campeones de Kátakan, encaminó sus pasos hacia el final de su preparación como campeón, pero también hacia el inicio de una historia que no hubiera imaginado nunca.

3 de Mayo de 2019 a las 23:18 3 Reporte Insertar 2
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Mor iLargia Mor iLargia
Entiendo, la verdad soy defensora de una postura moderna sobre la fantasía, por lo que el uso de elfos con rasgos como los que describes, de inmediato me suena a tolkien, añadido a los orcos, aun cuando le cambies detalles. En general cuando te hacen feedback, no tienes que justificarte ni defenderte, porque no es un ataque :) Simplemente tómalo como “es un lector, así lo sintió ella y por algo lo dice. No estoy de acuerdo con ella pero le daré una vuelta”. Porque todo lo que te diga, es para que tu obra sea mejor. Admito que yo particularmente tengo una postura muy moderna de la fantasía. No entiendo por qué hablar de elfos u orcos al escribir alta fantasía. Si estoy inventando un universo ¿ por qué recurrir a los mitos de este universo? Con innovar me refiero a llevar tu mente más allá. Prefiero que inventes tus razas, sus nombres y todo. Porque es TU MUNDO. Pero es un gusto personal :) Lo de los diálogos explicativos sí es algo objetivo que debes mejorar. Seguiré leyendo el resto 🤗
6 de Mayo de 2019 a las 20:19
Mor iLargia Mor iLargia
Hola! Me gusta la forma de narrar que tienes. Creo que el nivel de detalles que entregas es muy bueno y logra una inmersión, en especial cuando usas nombres de otras ciudades. Parece un universo bien pensado. Aspectos a mejorar: Creo que puede mejorarse la gramática, en especial uso de puntos y comas. También trata de usar un diccionario online de sinónimos mientras escribes, pues repites muchas palabras. También recomiendo fijarte más en la descripción del vestuario. Está claro que estás inventando un universo, entonces explica mejor el vestido de la princesa y de otros personajes, pues la vestimenta dice mucho de una cultura. Por lo mismo, recomiendo evitar el uso de la palabra "claymore", pues es un nombre de espada propio de la cultura occidental actual, y si tu universo es inventado, inventa también un nombre para los mandobles u otras armas. Finalmente, te recomiendo innovar un poco más. Hay demasiados clichés propios de la fantasía épica clásica post Tolkien en tu historia, lo que no la hace una mala historia, pero ya hay tantas con esta temática, que si innovas en las razas y elementos estéticos, tu obra será más divertida para muchos. Ah! y evita los diálogos explicativos, donde los personajes se dicen en voz alta cosas que ambos saben, por lo que se hace demasiado evidente que en realidad a quien estás dando información es al lector, y nos hace recordar que estamos leyendo una historia, en vez de sentirlo real. Usa más el "show not tell". Fuera de todo eso, que son aspectos débiles muy comunes en quienes somos escritores noveles, tu historia me agradó y me dieron ganas de saber qué seguirá sucediendo :) #reseña #authorscup #fantasía
5 de Mayo de 2019 a las 19:30

  • Alejandro Mora Alejandro Mora
    Si prestas atención remarco como en Alanor las razas tienen sub-razas entre si, Drake pertenece a los elfos del norte y doy las caracteristicas propias de dicha sub raza la cual se diferencia. Los orcos no son en lo absoluto parecidos a los de la formula de Tolkien, pues aquí no solo son una raza salvaje que siguen al villano sino una con su propia cultura y que ni siquiera son villanos. asuntos como la diversidad de sub razas o la personificación de la raza orca no solo son aspectos que se diferencian del estilo de Tolkien, sino que en el genero casi nunca se usan ni han usado. No sé muy bien entonces a que te refieres a que innove, si ya me diferencie de lo tipico de la misma formula y la trama aun ni siquiera empieza. hay otros aspectos que podría justificar, sin embargo aun ni siquiera llego a dicha parte de la historia, por lo que seria invalido. de igual manera agradezco mucho tu reseña y espero el resto de la historia te guste. 6 de Mayo de 2019 a las 19:10
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