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CONFIADO EN CALIFORNIA


No había contactado a ningún conocido durante todo mi periplo en el extranjero, tenía tantas preocupaciones por sobrevivir en el país en el que me encontraba que poco a poco la nostalgia, la añoranza por mi tierra y mis seres queridos, se fue amainando, hasta el punto en el que sólo recordaba mi tierra el día de la independencia y cuando, previo pago, iba a un bar regentado por coterráneos a ver a la selección de fútbol de mi país, que siempre terminaba dejándome con mal sabor de boca, pues jugaban hasta las huevas y lo único que me quedaba era embriagarme y, luego de algún tiempo de acudir al bar Chola’s, descubrí que ahí se vendía cocaína.

Yo había probado unas cuantas veces dicha sustancia en mi país, sobretodo en mis épocas universitarias, siempre me invitaban cuando estaba muy borracho, jamás había comprado, pues nunca me enganché a dicha sustancia.

El día que compré por primera vez en mi vida en Chola’s, no había partido de fútbol alguno. Simplemente era un día jueves y libraba en el trabajo. Trabajaba en una cadena de comida rápida, un trabajo de mierda, mal pagado, pero me daba para vivir de una manera decente, por llamarla de alguna manera e inclusive para ahorrar algo de dinero, poco, pero que con el tiempo se convirtió en una cantidad nada despreciable.

No había podido terminar mis estudios universitarios en mi país, me faltaba aproximadamente un año para licenciarme en educación secundaria, había pensado especializarme en lengua y literatura, siempre tuve el prurito de la docencia, y mi amor por la literatura venía desde mis años de púber, cuando leí por primera vez Mi planta de naranja Lima, libro que me indujo a coger el hábito de la lectura. Con los años podía pasar que tanto me atrapaba un libro que me desvelaba leyendo, aún teniendo al día siguiente clases, en el colegio, primero, luego en la universidad. Recuerdo que esto sucedió cuando a los 15 años cayó en mis manos Rayuela, de Cortázar, simplemente me metí tanto en la historia que no paré hasta casi acabarlo en una noche y su madrugada.

Hubo un hecho muy triste y que derrumbó mis sueños de convertirme en profesional, la muerte de mi padre, quien era el soporte económico de mi familia, y no sólo eso, sino que fue para mí, mi mejor amigo, siempre dispuesto a facilitarme las cosas en la vida, presto a solucionar cualquier problema en el que mi juventud me metía. Éramos muy parecidos, no sólo físicamente, sino de carácter y gustos, musicales, literarios y hasta de mujeres. Sufrí mucho con su partida al infinito, era una persona sui generis, querido por todos y admirado por su diligencia y responsabilidad. Yo era uno de los pocos que sabían que escribía poesías, de corte pseudofilosóficos, existencialistas, mi padre había leído y se podía decir que autodidácticamente era versado en el asunto en cuestión.

Luego de su partida y habiéndole dejado a mi madre su pensión de jubilación y la propiedad de la vivienda donde vivíamos, no había forma de que yo continuara estudiando, simplemente el dinero de mi madre no era suficiente.

Unos años atrás mis padres planearon un viaje a USA, que se vio frustrado por motivos equis. Pero me quedó la visa por diez años. Luego de mucho pensar que hacer de mi vida, ahora que no contaba con el apoyo económico familiar, recurrí a mi primo Fabricio quien residía en California, lo contacté y le pedí ayuda para que me ubique en dicho estado. Este fue muy servicial, me ofreció su casa y apoyo para conseguir trabajo, mi meta era ahorrar algunos dólares para terminar mi carrera universitaria. Esa era la idea primigenia, pero luego se fue disipando por la costumbre a vivir en USA, y porque a pesar de no ser muy bien remunerado en el trabajo, había llegado a ser manager de la tienda, trabajo que me pasaba por los huevos y que significó un aumento y hasta beneficios médicos, es decir, me dieron un seguro de salud, cosa difícil de conseguir en ese país.

Pero volviendo a Chola´s y al asunto de la coca, ese jueves llevaba ya más de 8 Coronas, estaba más que picadito, cuando entablé conversación con un inmigrante mexicano que dijo llamarse Rigoberto, era un espalda mojada, de rancho, humilde y al hablar con él noté que se trataba de una persona inculta y basta.

“Y en el Perú que tal la cocaína”, me dijo Rigoberto luego de un tiempo de haber conversado de cosas intrascendentes. Le expliqué que éramos los primeros productores del mundo y que era de una calidad a1, a un precio risorio. Cometí, luego me di cuenta de eso, el error de decirle que extrañaba unas líneas. “Yo tengo aquí mismo unos gramos, quizás no tan buenas como la de su país, pero no está nada mal, te puedo dar una bolsita de gramo por 20 dólares”, me dijo mi nuevo amigo, quien después pasó a ser mi proveedor oficial. Lo llamaba a cualquier hora o día y me vendía.

La vaina que conseguía con el mexicano no estaba mal, en nada comparada a una alita del Perú, pero te ponía.

Ahí comencé a acudir en mi día libre al bar donde siempre estaba Rigoberto y sus bolsitas, las cuales compraba luego de beber una buena cantidad de botellas de cerveza. Ni bien jalaba me ponía a hablar con Rigo, que así me dijo que lo llamara, de nuestras vidas, bueno más que nada de la mía pues la suya se resumía en la miseria de un rancho en la frontera.

Uno de esos días que fui a Chola´s, vi a Rigoberto acompañado de una bella mujer, con aire de ser latina, era de tez blanca, cabello lacio medio teñido de rubio y de muy buena figura, a pesar de ser no muy alta, y lo mejor, un trasero a lo Shakira. De dónde mierda ese campesino la conocía no me lo podía explicar.

Me acerqué a ellos y Rigo me la presentó, “Peruano, te presento a la esposa de mi hermano Raúl, Pilar. La saludé con un beso en la mejilla y de arranque sentí su aroma exquisito, no sé si era perfume, pero la mexicana olía a sexo a kilómetros de distancia.

“Raúl ha vuelto a México, la Pilar anda triste, me tengo que ir peruano, tómense unas Coronas en mi nombre, y toma, aquí hay dos gramos de cortesía, es lo último que me queda, se acabó este negocio para mí, mañana me voy a Arizona a casa de un compadre, me tiene un buen trabajo esperando por mí.

Y así como así Rigo me dejó con la arrechante Pilar quien no dejaba de mirarme con ojos de deseo, de pasarla bien. Aún no había hablado nada con ella, simplemente la había saludado y para mi suerte esta me dijo, “Vamos a mi departamento, estaremos más cómodos ahí, además tengo ganas de unas líneas para ayudarme a olvidar al cabrón de mi ex marido”. No pensé que la cosa seria tan fácil, pero me dejé llevar, confiando en mi buena estrella. Yo no tenía carro, ni licencia de conducir, pues mi centro de labores distaba a 10 minutos caminando desde mi departamento. Pilar tenía un Mustang del año parqueado cerca al bar, cuando le dije que era un muy bonito auto me dijo que era de su ex marido, que pronto lo vendería. En el camino al departamento me fue contando que era chicana, nacida en San Diego y por cosas de la vida acabó conociendo al hermano de Rigo y se mudó con él al norte de California. Yo casi ni prestaba atención a sus palabras, la deseaba más y más a cada minuto que pasaba, pensaba que con unas cervezas, unas líneas y una ricura como Pilar, tenía asegurada la diversión excelsa para aquel día.

En poco más de 15 minutos llegamos a su condominio, me dijo que tenía cervezas en su congeladora. Antes de que abriera la puerta de su departamento la cogí por su pequeña cintura y la besé, un beso ardiente y que me dejó casi listo para el acto sexual, ya me imaginaba ese trasero al desnudo, mi Dios, por fin algo de suerte. Definitivamente hasta podría escribir, uno de mis hobbies, un relato sobre lo que sucedería con pilar.

Abrió la puerta y me dijo que iría un momento al baño. Antes de irse me volvió a besar, yo estaba más caliente que una supernova.

Me senté en un sillón, y esperé a que la ricura saliera. En eso tocaron la puerta, Pilar, desde el baño me pidió que abriera, abrí tal cual me dijo y entró como una Furia Rigoberto, con una pistola en la mano…”Pinche peruano, que creíste, me das hasta tu reloj o te agujero”.


Salamanca (sin city) 27/03/2019


22 de Abril de 2019 a las 02:41 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

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