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Ayla

No te quiero, Ayla.
No quiero tus labios rojos, tus ojos azules, tus pestañas negras. No quiero tus manos sucias, tus pechos desnudos, tus piernas rotas. Estoy cansada de tus mentiras. No quiero tus gritos, tus eternas ficciones, tu placer inexistente. Estoy cansada, Ayla. No me gusta como te mira el espejo. No me gusta que nadie te vea. ¿No ves que desapareces? Dí algo, Ayla. No te quedes otra vez en silencio. Se te han perdido las lágrimas y ahora tienes mil caminos sobre las mejillas. Eres una niña, Ayla. No deberías llorar en negro.

No te quiero, Ayla.
Estás vacía. El pintalabios no cubre tus culpas. Quítatelo, por favor. Con el reverso de tus manos rojas. Hasta que no quede ni un poco. Parece sangre, pero la sangre está en tu cama. No cierres los ojos, Ayla. ¿Cuánto hace que no sonríes? Has perdido tu sombra de rojo. Ahora se mezcla con la lencería y el dolor en tus entrañas. Sangras, Ayla. Ninguna mujer debería perder el color entre sus piernas.

No te quiero, Ayla.
Tu corazón es de plástico y neón. Despierta ahora, el sol brilla fuera de estas paredes. Despierta ahora, que aún no es demasiado tarde. No me gusta como te miras. Tus ojos se han vuelto opacos. Pareces una muñeca, Ayla. Tienes la noche atrapada bajo los párpados. ¿Porque estás rota? Todos dicen que eres hermosa. Grita de una vez, Ayla. Grita que no quieres más manos grabadas en tu piel. Tienes un infierno en el pecho, pero no eres ningún demonio. Déjalo, Ayla. Las muñecas rotas también son hermosas.

Respira, Ayla. Sigue respirando.
Quiero quererme, Ayla.
¿Por qué no salimos de aquí?

21 de Abril de 2019 a las 14:13 0 Reporte Insertar 0
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