Snow Rain (1960) Seguir historia

tao_king Tao King

1960 Una pequeña ciudad costera. Una familia maldita. A veces la mente engaña a los ojos, pero ¿Y si este no es el caso? *Primera historia *5 capítulos


Cuento Todo público.

#sobrenatural #suspenso #corto #misterio
Cuento corto
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Capítulo único

#1

1960


Volvía a mirar el cielo oscuro entre lágrimas, la fría brisa del mar me abrazaba con fuerza y jalaba mis cabellos de un lado hacia otro, la luna estaba oculta pero las estrellas iluminaban todo a su paso.

En mi cabeza, repetía las palabras de mi padre, sentado en su viejo sillón con la mirada alterada, sus manos callosas de viejas heridas por su trabajo a lo largo de su vida temblaban, su respiración apenas podía controlarla, pero aun así no me quitaba los ojos encima, sus dientes crujían de enojo y decepción. Mientras, yo me hundía en un millón de pensamientos sobre la verdadera causa del estado de mi padre.


- Papá, esta es la mejor oportunidad – debatía con fervor


- No – contestaba cortante – No puedes trabajar en esa casa, ni hoy; ni nunca


Los recuerdos volvían a mi cabeza como dardos, me lastimaban y me hacían sangrar el corazón. Hace no mucho, mi padre había perdido su única fuente de dinero, un pequeño barco con el que paseaba a los turistas en el gran lago de esta pequeña cuidad, no le proporcionaba una gran remuneración, pero sumado con mi trabajo de mesera en un pequeño restaurant salíamos adelante. Pero en una tormenta, el bote se soltó de su cuerda por la noche y se perdió, cruzando el límite donde la laguna conecta con el mar, dándole paso al océano.

No tardó mucho en que todo el pueblo descubriera sobre la desgracia de los Garret, así que al cabo de dos días, Anne Brows, mi compañera de trabajo me había recomendado un trabajo como mucama en la antigua mansión Snow. Ella me comento que era un trabajo laborioso, pero pagaban bien, aún más, dependiendo del desempeño laboral, podrían hasta subirme el sueldo.

Inmediatamente de que esa información llegara a mis oídos, le conté a mi padre, parecía feliz de que hubiera encontrado una manera de salir de este barco que poco a poco se hundía en desesperación… hasta que escucho el apellido Snow.


Me recosté en la arena, enterré mis pies y pase mis manos por mi rostro, esperando por una pequeña señal que me ayudará a decidir mi destino, desafiar a mi padre o buscar alguna otra opción. Pero, situaciones drásticas requieren medidas drásticas.

Deprisa me levante de mi lugar y sacudí mis ropas, por la mañana visitaría la mansión y aclamaría por el trabajo. Me puse en marcha, traspase toda las luces de la cuidad que le daba una sensación de estar viva, como si la misma ciudad respirara a lo lejos. Los autos aparcados en la orilla y las pequeñas parejas acostadas sobre ellos observando el mar daban la exacta sensación de lo que era Portland.


Una cuidad de mar, secretos y amor.


#2

Todos conocían a los Snow, era casi imposible no reconocerlos, llevaban la mejor ropa, siempre de marcas extrajeras y caras, iban a todas las fiestas, o su excéntrica belleza y estaban en todos los escándalos, pero lo más distinguido eran sus extraños ojos, que cambiaban de color con la luz. Algunos afirman que en días lluviosos, sus ojos son de color azul oscuro, o cuando es un día soleado presumen sus ojos amarillos verdosos, pero las malas lenguas dicen que la única manera de ver el verdadero color de ojos de un Snow es en su lecho de muerte.

Demasiado tenebroso para que yo lo crea, pero eso no quita el hecho de que los rumores existan, deben de tener algo de verdad, no pueden simplemente salir de la nada.


Eran alrededor de las seis y media de la mañana, me había puesto un vestido de flores de mi difunta madre, tratando de dar una imagen más formal de mi misma, y encima me coloque la vieja gabardina café, sentía como los hilos se iban volviendo más delgados conforme pasaba el tiempo, pero no me alcanzaba para comprarme uno nuevo, ni tiempo, ni dinero.

Cuando deje la casa, mi padre seguía dormido, anoche, se emborracho mientras que se ahogaba en sus penas, en mi pequeño cuarto escuchaba como sollozaba destrozado pidiendo perdón a la única foto de mi madre, decepcionado de sí mismo y recordando melancólicos momentos.


Con mi humilde bicicleta azul recorría el camino a un costado de la carretera, la mansión estaba un poco lejos, pero eso no mataría mi determinación. Según Anne, para solicitar mi trabajo debería de entrar por la cocina, es decir, por la parte trasera de la mansión.

A lo lejos podía ver como un enorme edificio blanco con detalles dorados se erguía entre los árboles, arbustos recortados con elegancia y un jardín de flores le hacían compañía, era la perfecta vivienda para las perfectas leyendas. La entrada, compuesta por un arco de flores blancas y rosas, aunque estas flores me causaban cierta sensación desagradable por más hermosas que fueran. Pétalos cortos y abiertos totalmente, parecían dar el mensaje de “tócame”.


Ignore mis pensamientos, y acelere mi pedalear hacia el otro lado de la mansión. Observaba los alrededores con asombro, era ridículamente grande todo, sus campos llenos de las mismas flores adornaban los jardines. Es cuando escucho un pequeño sollozo de un niño, provenía de una ventana de la mansión, levante la vista pero no vi nada a pesar de que sentí como una gota caía en mi mejilla, me repetí a mí misma que solo fue mi imaginación.

Cuando llegue atrás, inmediatamente identifique la puerta de la cocina, tenía unas letras en francés que supuse que decían el nombre del lugar y estaba hecha de madera, totalmente distinta a la entrada principal de los Snow.


Ni siquiera toque tres veces la puerta y ya me estaban abriendo, una mujer de piel oscura y labios gruesos, gruesas curvas y pelo negro como la noche me dio la bienvenida, sonreía como si fuera la persona más feliz del mundo.


- ¿Vienes por el trabajo de mucama? – me pegunto mientras que me daba paso a la casa


- Si – conteste un poco agobiada - ¿Todavía está el trabajo?


No te preocupes, aquí siempre falta gente – me sonrió mientras que sonaba una campana del tablero colocado en la cocina, decía “Room 3”. Y se fue.


#3

- ¿Qué haces, niña? – Dijo la mujer antes de salir – Ponte la ropa de allá, por cierto, soy Brenda – señalo una mesa con un uniforme planchado y doblado exactamente igual al de ella


- ¿Eso significa que tengo el trabajo? – Dije con una sonrisa


- ¡Claro!


Y se fue. Fui hacia la mesa y desdoble la ropa, era una playera blanca suave de mangas largas, y un vestido gris largo de mangas cortas, un poco pesado, pero definitivamente no estropearía mi trabajo, también, en el suelo habían unas botas negras bien boleadas con la insignia de la familia Snow. Rápidamente me vestí y cuando termine, Brenda había regresado y conforme pasaba el día me iba enseñando todas las labores. Mientras que limpiaba las ventanas del segundo piso, observe a un pequeño niño comiendo el néctar de las flores, nadie estaba a su alrededor, entonces, escucho un grito de la habitación de la señora Snow, Edna Snow.

Su grito aturdió mis sentidos e inmediatamente voltee en dirección a la habitación, gritaba “Mag” repetidamente, me encamine a la habitación dispuesta a atender a la señora Edna, pero antes de poder abrir la puerta, el fuerte agarre de Brenda me detuvo, parecía nerviosa.


- Nadie tiene permitido entrar a esta habitación – Me dijo con voz fuerte – A menos que tengas el permiso explícito de algún Snow


- ¿Por qué? – pregunte en un susurro


Pero antes de que me pudiera contestar, observe lo que nunca había visto, era Edward Snow, el líder de la familia y sus ojos eran de un color marrón claro, detrás de él, venia una niña de ojos grisáceos, parecía alrededor de 10 años, sostenía su muñeca y estaba perfectamente peina, y como escoltas, venían los dos hermanos mayores. Los dos de una edad similar, pero con todos extraños, no se veían melancólicos como el del padre de familia, o tristes como la hija, ellos tenían un color frío, un azul que casi parecía negro, mientras que sonreían discretamente al entrar a la habitación.

Uno de ellos me miro, pero desvió su mirada desinteresado, por mi espalda baja sentí un escalofrió abrazarme, no puede evitar bajar la mirada, claramente no avergonzada, sino extrañamente aterrada.


¿Qué hijo se puede reír mientras que su madre grita desesperada?

En ese momento, sentí como una mano choco fuerte contra mi espalda, sonó fuerte pero en definitiva me hizo dejar de tener la mente dispersa en mi remolino de pensamientos, había sido Brenda, que me sonreía mientras que me recomendaba terminar mi trabajo con las ventanas, todavía me faltaban las ventanas de las habitaciones y la de huéspedes.


Colabore con la expresión de Brenda que me había expresado desde un principio, aquí siempre faltaba apoyo para terminar el trabajo.


#4

Habían pasado aproximadamente 3 días desde que empecé a trabajar en esta mansión, y he llegado a pensar que mi impresión fantasiosa de los ojos de los Snow era un invento de mi cerebro, una burla que me hizo mis ojos, pues desde ese día, no había visto a los Snow – claro que escasamente los veo – tener colores de ojos exóticos como la primera vez, siempre están con sus típicos ojos marrones.

En estos momentos estoy dándole forma a los arbustos de la parte trasera del jardín, donde las flores están en todo su esplendor, también, a lo largo de mi tiempo aquí, he descubierto que flores son las que caracterizan esta familia, se llaman Adelfas. Plantas venenosas pero muy bellas, que si se come cierta dosis de su néctar, puede ocasionar una intoxicación mortal.


Recogía las ramas tiradas de los recortes de arbustos en una canasta, para después tirarlo, el jardín era tan grande que aproximadamente se llevaban un día entero en recortarlo completamente, y es tan extenso que hay un momento en el que la mansión se ve tan pequeña como una casa de muñecas.

Mientras que divagaba en los pensamientos sobre mi futuro incierto y el latente dolor de mi corazón cada vez que le miento a mi padre sobre mi trabajo, escucho unos crujidos de entre los arbustos, al principio pensé que era otro sirviente, pero descarte la idea pues se supone que no tenemos permitidos el jugar en tiempo de trabajo, luego sospeche de la niña Snow, pero recordé que se habían ido a pasear como familia todos hoy, así que solo quedo la opción de un animal, más probable un gato que se escabullo entre las rejas de la mansión y termino perdido en el laberinto de adelfas.


Me acerque para rescatar a la supuesta criatura, pero lo que me encontré fue a un niño enmarañado dentro de los arbustos, pero este arbusto tenía algo extraño, parecía una especie de jaula, era muy grande y tenía un hueco en donde podía ver al niño en posición fetal, tenía flores alrededor de él además de que estaba sujetado con ramas y raíces que no dejaban moverlo.

Llame por su atención, pero parecía dormido, o desmayado, no podía diferenciar su color de piel por la poca luz que llegaba. Con los guantes para jardinería puestos, decidí meter mi mano en el manojo de raíces, trataba de alcanzar al pobre niño, la lluvia comenzaba a caer más fuerte y con ella comenzaron a caer rayos y sonar truenos, comenzaba a tener una sensación extraña y aterradora en mi cuerpo, pero no podía abandonar a nadie.


Comencé a desesperarme, y trate de sacar la mano, algo me agarro, era una mano, pero se sentía extremadamente frio a pesar que estaba usando los guantes, algo no estaba bien, definitivamente no. Jale mi mano repetidamente pero no podía liberarme del agarre, lagrimas comenzaron a salir de mis ojos mientas que repetía en voz baja <<suéltame>>.

Sentía que mi muñeca se iba a desgarrar, pero me sostuve del suelo y jale con toda mi fuerza, el guante se zafó y quedo dentro del arbusto. Sin pensarlo dos veces salí corriendo en dirección a la puerta de la cocina pero detrás de mi escuchaba rápidos pasos que me pisaban los talones, cuando llegue cerré la puerta de un azote y me resbale con la espalda pegada a la pared.


#5

- ¡Nina! – Me sobre salte al escuchar mi nombre tan fuerte – me asustaste ¿Qué sucede? – me pregunto Brenda


Parecía completamente ajena a lo que me había pasado, y ¿Cómo culparla? Ella no había experimentado a lo que yo me había expuesto, quería explicarle todo pero mi voz no salía, estaba aterrada y podría jurar que comenzaría mi proceso de micción en este instante si no fuera porque ella me tomo de la mano.


- ¡Dios mío! Estas temblando como gelatina – me dijo con sincera preocupación – ¿Qué sucede?


Intentaba articular una oración coherente, pero simplemente mi cerebro dejo de funcionar, solo decía las palabras al azar, fue entonces cuando un sonido se interpuso entre mis palabras, alguien había tocado la puerta, por pura inercia mis lágrimas dejaron de derramarse y me quede en un estado de parálisis, sentía mi corazón pulsar por todo mi cuerpo y comencé a ser consiente de mi respiración, Brenda con intención de abrir la puerta se alejó de mi pero yo le jale la falda de su vestido mientras que negaba constantemente con mi cabeza, ella me miro con extrañeza y yo simplemente moví mis labios mientras que articulaba un <<No abras, por favor>>.

Ella se me quedo viendo estupefacta, tal vez se imaginaba algo malo no tan similar a la realidad, pero definitivamente sus ansias de abrir la puerta se esfumaron, fue entonces cuando escuchamos otra vez como tocan la puerta. El fuerte sonido de la lluvia y los recientes truenos hacían ecos en la cocina, las luces que nos rodeaban eran limitadas y sentía el frio entrar por la parte inferior de la puerta.


Temblando me levante, pero mis piernas cedieron por un momento, me balancee encima de Brenda, que me sostuvo con fuerza, me toco la frente y me dijo.


- Estas ardiendo


Me solté de su agarre y me recargue en la mesa, mi respiración estaba muy pesada y mi mente estaba ensimismada en mi falta de concentración, comenzaba a dolerme la cabeza y a sentirme mareada, asqueada al grado de no poderme pararme recta. Cuando veo a la puerta, estaba abierta, y el agua de la lluvia entraba a la cocina, un rayo ilumino toda la cocina sin ningún esfuerzo, con la mirada busque a Brenda, pero no estaba, entre en pánico y comencé a buscar alguna sombrilla o alguna manta para irme, no aguantaba estar ahí.

Removí entre las cosas de la cocina, el eco me daba escalofríos y antes de darme cuenta estaba llorando otra vez. Pero me imaginaba acostada en mi cama mientras que mi papá me ponía compresas frías de agua y me contaba sobre cómo había conocido a mi mamá, siempre hacia eso cuando me enfermaba.


Encontré una sombrilla entre las sabanas limpias, y con todo y uniforme me preparé para atravesar la tormenta. Fue entonces cuando lo veo.

Sentado en la silla de madera frente a la puerta ya cerrada, se interponía entre la puerta yo, los ojos rojos me veían con total atención, sin hacer ruido, sentí demasiado miedo, sabía que iba a pasar, lo sabía muy dentro de mí, un quejido se escapó de mi boca, me aferre a la agarrada de la sombrilla.


- ¿qué sucede? – Dijo con una sonrisa – Creo que viste algo que no debías – susurró


Supe que este era mi final.


¿Continuará?

17 de Abril de 2019 a las 00:13 0 Reporte Insertar 0
Fin

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