Cuento corto
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El comienzo del fin

Todavía queda el eco de los largos recorridos, gritos de cansancio, huellas

en la tierra, bayonetas en la espalda, caballos siguiendo a sus dueños, muertos de

sed, de hambre en tierras nariñenses, al intentar encontrar una entrada que les

pudiera dar el triunfo de lograr la aclamada independencia. Tropas lideradas por

Simón Bolívar, un joven militar venezolano, queriendo convertirse en leyenda pura

de una historia de arlequines, coronas y esclavos.

Las tropas patriotas luego de su larga y angustiosa lucha por lograr independizar

parte de un gran pueblo, casi llegando al último peldaño de su más grande

hazaña, se toparon con la inimaginable sorpresa de que unas cuantas ñapangas

“berracas” y algunos “angarillos” o “avispados”, estaban en contra de su deseo.

Después de dar vueltas y vueltas cada día, trazar pintorescas líneas en

pergaminos, destruir y construir mapas con posibles entradas y salidas de un

pequeño lugar donde no los esperaban con los brazos abiertos, vislumbraron un

escondido pero esperanzador pueblo que tenía todo lo que se necesitaba:

Entradas cautelosas, trechos casi inhabitados y sobre todo, un paso hacia la

libertad de su pueblo.

En Abril de 1822, los patriotas llegaron a Mombuco y fue ahí donde su gran

historia, al fin empezó a brillar por sí sola. Optaron por darse una vuelta por el

Occidente de ese singular territorio, antes de eso, quisieron pasar un rato por

Taminango, más exactamente por Guambuyaco, recorriendo turísticamente El

Peñol y acampando en la quebrada Molinoyaco.

Cada vez que recorrían y pasaban por diferentes lugares, el grupo independentista

aumentaba en tamaño y con más hombres persiguiendo el mismo deseo, partieron

a las muy cercanas tierras pastusas.

4 de Abril de 2019 a las 22:37 0 Reporte Insertar 28
Fin

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