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apocalypse29 Enrique Hernández

"Un dia-Eres joven y despreocupado, todo se te hace sencillo y no te preocupas por los problemas diarios, tienes todo planeado y al siguiente todo se viene abajo, tus planes y proyectos se estropean y solo tienes 2 opciones; Tomar las riendas o morir afuera"


Post-apocalíptico No para niños menores de 13. © Alguno que conozcas
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Tomar las riendas


Este solía ser mi hogar, sentía la tranquilidad cuando era joven. No tenía nada de qué preocuparme solo era un estudiante de universidad, iba a ser graduado en ingeniería armamentística, una carrera que, aunque nunca elegí por mi voluntad, Padre me dijo que me ayudaría en la vida, que me traería dinero, inteligencia y no tendría que preocuparme por vivir. Todo eso era cierto ahora que han pasado los años y Padre no se equivocó, no tengo que preocuparme por vivir, si no por sobrevivir.

Alpyns, ese es el nombre de mi país de origen o de lo que queda de él, un lugar tan que fue valorado por sus recursos naturales; Madera, agua, aceite, gas natural y algo de Oro negro. Mi ciudad (Phalacia) era la más cercana al bosque en ese momento, cuando el cielo ardió y el infierno decidió que era hora de salir a la superficie. Yo me encontraba en casa, tenía el día ocupado tratando de completar un proyecto para el General Jobs. Porque, aunque no me gustaba la idea de crear mejoras tecnológicas para hacer daño y causar destrucción, era bueno en lo que hacía. Destacaba por ser el mejor de una generación de 1200 alumnos, el ejército fijó su atención en mí y me dijeron que con los conocimientos y la tecnología del gobierno me darían la oportunidad de exentar la carrera y meterme de lleno en las investigaciones armamentísticas, yo acepté, me pidieron, como prueba de ingreso, que construyera un refugio improvisado con láminas del mejor y más grueso plomo y acero que me proporcionó la Milicia. Tenía 1 año para terminar con el proyecto, debía resistir temperaturas de más de 2000 grados y obtener una resistencia a la radiación de 0,02 milisievert por hora. Básicamente me pidieron un refugio anti-bombas. No debería ser para nada difícil construir uno para un científico nuclear, además la tecnología y todos los combustibles estaban tan avanzados que crecieron para alcanzar una nueva etapa para nuestra especie, la llamada Era Negra, todos los ámbitos sociales y tecnológicos se volvieron tan avanzados que cualquier artefacto del siglo XXI quedó obsoleto, lástima que el ambiente y los Terra mercaderes no estuvieran de acuerdo con eso. El cuarto día de la semilla fue cuando se desató el caos, faltaba menos de 2 semanas para concluir mi proyecto y no me quedó de otra más que ponerlo a prueba, atravesábamos crisis de guerra entonces no suena tan descabellado que me hayan pedido tal cosa. Fue un éxito total, el refugio resistió, pero mi familia…

Construí dicho bunker con el tamaño adecuado para una persona, una cama y un anaquel con recursos para 3 años, fui un cobarde, cuando todo comenzaba a pasar mi familia se había ido a una exposición militar de cañones avanzados, Padre era un científico importante con un alto mando así que llevó a Madre y a Henry, mi hermano menor. Ellos no alcanzaron a entrar en un refugio o cobijarse en el sótano de una casa, solo recuerdo haber recibido una llamada, era de mi Madre, fue la última vez que escuché su voz hablándome con tanta calma hasta que se cortó la comunicación. Debí quedarme afuera y morir con ellos, al menos así no tendría que vivir ahora con este remordimiento. Han pasado 5 años desde aquel día, me mantuve 3 años dentro del cobertizo, ahora no es más que un montón de chatarra. Los siguientes 2 me mantuve a ras de la ciudad, la radiación no era tan alta pues las bombas impactaron a casi más de 300,000 Km. Dentro del refugio hacía pruebas de radiación, tenía de todo; Contadores Geiger, trajes anti-radiación, máscaras de gas y filtros e incluso el revolver viejo del abuelo. Eso fue un regalo que dejó para Padre el día que falleció y lo encontré a los pocos días de la guerra-E, cargado con 6 balas, estuve practicando con ella usando balas de goma que fabriqué con los recursos que aún tenía. Al cabo de 2 años me hice un tirador experto, con algo debía de entretenerme. El tercer año noté que la radiación había disminuido lo suficiente como para salir por 30 minutos, suficiente para tomar recursos, materiales, comida, agua potable y si podía encontrar rastro de mi familia. Ese día decidí tomar mi traje, mi máscara de gas y un filtro, no necesitaba de nada más. Cuando abrí la puerta encontré el escenario que me rompió y me devastó, el cielo se hallaba gris con polvo radioactivo flotando, todo lo que solía ser vegetación se redujo a cenizas y toda estructura a la vista estaba apenas de pie. Dí unos cuantos pasos hasta que llegué a la puerta trasera de la casa, volteé a ver atrás, noté como los caminos de la calle y carreteras se cubrían con niebla de color naranja, casi desvaneciéndose, polvo nuclear que no quisiera respirar. Aún quedaba parte de la casa en pie, mi vieja cocina era lo primero que había, de ahí solo pude recuperar unas cuantas botellas de agua sellada en envases de acero, unas salchichas con algo de radiación y un trozo de madera que me sirvió de palanca para quitar una roca que obstruía el camino a la sala. Ahí no había nada más que una foto con la orilla derecha inferior quemada, mi familia y yo estábamos felices, ese día era el cumpleaños de Henry, fuimos a comer a un restaurante y una mesera nos tomó la foto. Conservé la fotografía, la quité del marco y la mantuve en la mano por un rato en ese momento decidí ir a ver el piso de arriba, la recámara de mi hermano, las escaleras estaban rotas, apenas podía pasar por el umbral, al poner pie sobre la primera, esta se rompió, así que decidí trepar por lo que quedaba de la barandilla de madera, un error fatal, una parte del traje casi se rompía con una estaca de madera, pero alcancé a subir. El cuarto de mis padres era inaccesible, estaba tan derribado que un poco de peso extra haría que la casa se viniera abajo, así que entré a donde quería, solo quedaba su cama con las cobijas quemadas y las paredes roídas por la radiación. Solo era un niño que nació en un mundo de violencia y murió en un mundo de violencia.

Encontré su vieja mochila de acampar en el armario, estaba en buen estado, solo algunas deshilachadas por la parte lateral y el cierre secundario roto, era grande para alguien como él pero perfecto para alguien de mi tamaño. Ahí guardé la foto y me equipé con ella, no pasaron más de 20 minutos, pero era hora, debía irme. Tuve que saltar desde el segundo piso, al quinto escalón, se rompió por completo. Sentía que algo me había dado en el rostro, cuando verifiqué, una estaca de madera astillada se trabó en la máscara de gas y sentía el ojo derecho sangrar, comenzaba a asfixiarme y recordé que debía tomar las cosas que hallé en la cocina, regresé y las guardé mientras luchaba por inhalar aire puro, fui corriendo hasta el patio y abrí la choza, entré y me quité la máscara de gas, me desmayé por un buen rato.

Cuando desperté, noté que ya no había luz solar, aún menos de la que apenas entraba en la tierra, cuando me vi en un espejo que guardaba en un baño improvisado que usaba, era obvio que no perdía el tiempo ni para ir al inodoro, noté que tenía una cicatriz que me recorría por ojo derecho de arriba abajo, me enjuagué y desinfecté la herida con vendajes y alcohol que guardaba entre mis recursos. Recuerdo haber sentido el hambre así que recordé la mochila y saqué las salchichas viejas, era tanta el hambre y los recuerdos que pasaron acerca de Madre cocinando salchichas para la parrillada con los vecinos, las comí sin pensar en el nivel de radiación que tenían, bebí agua y después volví a ver la foto de mi familia, como los extraño, incluso a Padre, el sabría que decir en estos momentos. Mientras limpiaba y arreglaba la mochila con algunos hilos que desprendía la propia mochila encontré un comic viejo de mi hermano; “El viaje de Erron eye Vol. 2” un título algo curioso. Me puse a analizar y leerlo por entretenimiento, las historias de un llanero que viaja por un yermo lleno de bandidos y un bosque con bestias que te podían devorar, siempre con su revolver .44 al lado de él y un rifle de palanca característico equipamiento de vaqueros. La página que vi por primera vez fue la 29, mi favorita, una imagen de Erron sentado en la carreta de una caravana mientras escribía una carta. Leí tantas veces el comic pensando en los sueños de mi hermano, lo que él quería ser y sus gustos. Nunca me gustaron los juegos de rol, pero debido a la soledad, a veces jugaba a ser aquel yermensé, quizá ya era así o quizá ese personaje influyó en mí pero sabía que si quería sobrevivir, debía mantener mi Inteligencia, Percepción y Esperanza en alto, dejar de ser un cobarde y tomar las riendas.

En estos últimos 2 años he estado vagando por la ciudad, siempre con mi traje ahora modificado, mi mascara de gas, algunos filtros, el contador en la muñeca y el revólver del abuelo con balas de goma y las 6 de pólvora que venían.

Ahora estoy aquí después de 5 años, sentado una noche más en la entrada del cobertizo, con aire más limpio que ahora puedo respirar, una linterna que tomé de una bolsa de acampar cerca de una casa, escribiendo mis memorias en hojas para que alguien recuerde por qué estamos aquí en estos momentos y sepa que intenté luchar en caso de que algo me ocurra, pues he encontrado algunas cosas curiosas, algunas “nuevas” criaturas y lo más importante, una cinta de mi padre que encontré en una excursión a la exposición, aún hay algo para mí en este mundo. Ah y mi nombre, bueno, ese no importa tanto.r mi hogar, sentía la tranquilidad cuando era joven. No tenía nada de qué preocuparme solo era un estudiante de universidad, iba a ser graduado en ingeniería armamentística, una carrera que, aunque nunca elegí por mi voluntad, Padre me dijo que me ayudaría en la vida, que me traería dinero, inteligencia y no tendría que preocuparme por vivir. Todo eso era cierto ahora que han pasado los años y Padre no se equivocó, no tengo que preocuparme por vivir, si no por sobrevivir.

Alpyns, ese es el nombre de mi país de origen o de lo que queda de él, un lugar tan que fue valorado por sus recursos naturales; Madera, agua, aceite, gas natural y algo de Oro negro. Mi ciudad (Phalacia) era la más cercana al bosque en ese momento, cuando el cielo ardió y el infierno decidió que era hora de salir a la superficie. Yo me encontraba en casa, tenía el día ocupado tratando de completar un proyecto para el General Jobs. Porque, aunque no me gustaba la idea de crear mejoras tecnológicas para hacer daño y causar destrucción, era bueno en lo que hacía. Destacaba por ser el mejor de una generación de 1200 alumnos, el ejército fijó su atención en mí y me dijeron que con los conocimientos y la tecnología del gobierno me darían la oportunidad de exentar la carrera y meterme de lleno en las investigaciones armamentísticas, yo acepté, me pidieron, como prueba de ingreso, que construyera un refugio improvisado con láminas del mejor y más grueso plomo y acero que me proporcionó la Milicia. Tenía 1 año para terminar con el proyecto, debía resistir temperaturas de más de 2000 grados y obtener una resistencia a la radiación de 0,02 milisievert por hora. Básicamente me pidieron un refugio anti-bombas. No debería ser para nada difícil construir uno para un científico nuclear, además la tecnología y todos los combustibles estaban tan avanzados que crecieron para alcanzar una nueva etapa para nuestra especie, la llamada Era Negra, todos los ámbitos sociales y tecnológicos se volvieron tan avanzados que cualquier artefacto del siglo XXI quedó obsoleto, lástima que el ambiente y los Terra mercaderes no estuvieran de acuerdo con eso. El cuarto día de la semilla fue cuando se desató el caos, faltaba menos de 2 semanas para concluir mi proyecto y no me quedó de otra más que ponerlo a prueba, atravesábamos crisis de guerra entonces no suena tan descabellado que me hayan pedido tal cosa. Fue un éxito total, el refugio resistió, pero mi familia…

Construí dicho bunker con el tamaño adecuado para una persona, una cama y un anaquel con recursos para 3 años, fui un cobarde, cuando todo comenzaba a pasar mi familia se había ido a una exposición militar de cañones avanzados, Padre era un científico importante con un alto mando así que llevó a Madre y a Henry, mi hermano menor. Ellos no alcanzaron a entrar en un refugio o cobijarse en el sótano de una casa, solo recuerdo haber recibido una llamada, era de mi Madre, fue la última vez que escuché su voz hablándome con tanta calma hasta que se cortó la comunicación. Debí quedarme afuera y morir con ellos, al menos así no tendría que vivir ahora con este remordimiento. Han pasado 5 años desde aquel día, me mantuve 3 años dentro del cobertizo, ahora no es más que un montón de chatarra. Los siguientes 2 me mantuve a ras de la ciudad, la radiación no era tan alta pues las bombas impactaron a casi más de 300,000 Km. Dentro del refugio hacía pruebas de radiación, tenía de todo; Contadores Geiger, trajes anti-radiación, máscaras de gas y filtros e incluso el revolver viejo del abuelo. Eso fue un regalo que dejó para Padre el día que falleció y lo encontré a los pocos días de la guerra-E, cargado con 6 balas, estuve practicando con ella usando balas de goma que fabriqué con los recursos que aún tenía. Al cabo de 2 años me hice un tirador experto, con algo debía de entretenerme. El tercer año noté que la radiación había disminuido lo suficiente como para salir por 30 minutos, suficiente para tomar recursos, materiales, comida, agua potable y si podía encontrar rastro de mi familia. Ese día decidí tomar mi traje, mi máscara de gas y un filtro, no necesitaba de nada más. Cuando abrí la puerta encontré el escenario que me rompió y me devastó, el cielo se hallaba gris con polvo radioactivo flotando, todo lo que solía ser vegetación se redujo a cenizas y toda estructura a la vista estaba apenas de pie. Dí unos cuantos pasos hasta que llegué a la puerta trasera de la casa, volteé a ver atrás, noté como los caminos de la calle y carreteras se cubrían con niebla de color naranja, casi desvaneciéndose, polvo nuclear que no quisiera respirar. Aún quedaba parte de la casa en pie, mi vieja cocina era lo primero que había, de ahí solo pude recuperar unas cuantas botellas de agua sellada en envases de acero, unas salchichas con algo de radiación y un trozo de madera que me sirvió de palanca para quitar una roca que obstruía el camino a la sala. Ahí no había nada más que una foto con la orilla derecha inferior quemada, mi familia y yo estábamos felices, ese día era el cumpleaños de Henry, fuimos a comer a un restaurante y una mesera nos tomó la foto. Conservé la fotografía, la quité del marco y la mantuve en la mano por un rato en ese momento decidí ir a ver el piso de arriba, la recámara de mi hermano, las escaleras estaban rotas, apenas podía pasar por el umbral, al poner pie sobre la primera, esta se rompió, así que decidí trepar por lo que quedaba de la barandilla de madera, un error fatal, una parte del traje casi se rompía con una estaca de madera, pero alcancé a subir. El cuarto de mis padres era inaccesible, estaba tan derribado que un poco de peso extra haría que la casa se viniera abajo, así que entré a donde quería, solo quedaba su cama con las cobijas quemadas y las paredes roídas por la radiación. Solo era un niño que nació en un mundo de violencia y murió en un mundo de violencia.

Encontré su vieja mochila de acampar en el armario, estaba en buen estado, solo algunas deshilachadas por la parte lateral y el cierre secundario roto, era grande para alguien como él pero perfecto para alguien de mi tamaño. Ahí guardé la foto y me equipé con ella, no pasaron más de 20 minutos, pero era hora, debía irme. Tuve que saltar desde el segundo piso, al quinto escalón, se rompió por completo. Sentía que algo me había dado en el rostro, cuando verifiqué, una estaca de madera astillada se trabó en la máscara de gas y sentía el ojo derecho sangrar, comenzaba a asfixiarme y recordé que debía tomar las cosas que hallé en la cocina, regresé y las guardé mientras luchaba por inhalar aire puro, fui corriendo hasta el patio y abrí la choza, entré y me quité la máscara de gas, me desmayé por un buen rato.

Cuando desperté, noté que ya no había luz solar, aún menos de la que apenas entraba en la tierra, cuando me vi en un espejo que guardaba en un baño improvisado que usaba, era obvio que no perdía el tiempo ni para ir al inodoro, noté que tenía una cicatriz que me recorría por ojo derecho de arriba abajo, me enjuagué y desinfecté la herida con vendajes y alcohol que guardaba entre mis recursos. Recuerdo haber sentido el hambre así que recordé la mochila y saqué las salchichas viejas, era tanta el hambre y los recuerdos que pasaron acerca de Madre cocinando salchichas para la parrillada con los vecinos, las comí sin pensar en el nivel de radiación que tenían, bebí agua y después volví a ver la foto de mi familia, como los extraño, incluso a Padre, el sabría que decir en estos momentos. Mientras limpiaba y arreglaba la mochila con algunos hilos que desprendía la propia mochila encontré un comic viejo de mi hermano; “El viaje de Erron eye Vol. 2” un título algo curioso. Me puse a analizar y leerlo por entretenimiento, las historias de un llanero que viaja por un yermo lleno de bandidos y un bosque con bestias que te podían devorar, siempre con su revolver .44 al lado de él y un rifle de palanca característico equipamiento de vaqueros. La página que vi por primera vez fue la 29, mi favorita, una imagen de Erron sentado en la carreta de una caravana mientras escribía una carta. Leí tantas veces el comic pensando en los sueños de mi hermano, lo que él quería ser y sus gustos. Nunca me gustaron los juegos de rol, pero debido a la soledad, a veces jugaba a ser aquel yermensé, quizá ya era así o quizá ese personaje influyó en mí pero sabía que si quería sobrevivir, debía mantener mi Inteligencia, Percepción y Esperanza en alto, dejar de ser un cobarde y tomar las riendas.

En estos últimos 2 años he estado vagando por la ciudad, siempre con mi traje ahora modificado, mi mascara de gas, algunos filtros, el contador en la muñeca y el revólver del abuelo con balas de goma y las 6 de pólvora que venían.

Ahora estoy aquí después de 5 años, sentado una noche más en la entrada del cobertizo, con aire más limpio que ahora puedo respirar, una linterna que tomé de una bolsa de acampar cerca de una casa, escribiendo mis memorias en hojas para que alguien recuerde por qué estamos aquí en estos momentos y sepa que intenté luchar en caso de que algo me ocurra, pues he encontrado algunas cosas curiosas, algunas “nuevas” criaturas y lo más importante, una cinta de mi padre que encontré en una excursión a la exposición, aún hay algo para mí en este mundo. Ah y mi nombre, bueno, ese no importa tanto.

3 de Abril de 2019 a las 02:50 0 Reporte Insertar 0
Continuará… Nuevo capítulo Todos los domingos.

Conoce al autor

Enrique Hernández Pueden llamarme Henry, no hace mucho empecé a crear y fantasear con historias acerca de la vida después de un apocalipsis, de cualquier tipo, comienzo creando una historia la cual llevo mas de 1 año de solo imaginar así que apenas comenzaré con ello :)

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