El chico del violín Seguir historia

H
Hamlett


A veces, alguno llega hasta la obra de arte con muchas palabras y mucha ciencia, entonces da cátedra. A veces, llega otro que no tiene ciencia, sino un gran corazón capaz de conmoverse...


Cuento Todo público.

#música #realista
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El chico del violín

Él toca su violín en la peatonal. Él interpreta todo tipo de música: clásica, popular, tango, valses, folklore, incluso música para bailar. Muchas veces la gente se detiene a escucharlo, pero aunque no se detenga nadie (como sucede los días más fríos) él sigue tocando porque lo hace principalmente para sí mismo.

Un día se detienen solo dos personas frente a él, son dos hombres muy diferentes, los dos aproximadamente de la misma edad, andan por los 40 años. Lo escuchan un buen rato, lo observan tocar su violín.

Entonces uno de ellos, aplaude y dice en voz alta: ¡Bravo! Se acerca al chico con lágrimas en los ojos y lo felicita por su pasión, le agradece por la melodía maravillosa de Beethoven que acaba de regalarle, le dice que siga tocando así, que va a llegar lejos, que él quisiera haber podido tocar igual de maravilloso… pero que no tuvo oportunidad. Y estrecha su mano con entusiasmo y lo abraza como si fuera un hermano y le pregunta por qué no ha ido a la radio o a la televisión todavía. Luego se va, sigue su camino y el chico se queda con la sensación mágica de que por un momento, ha tocado a Beethoven como debería tocarse, y se promete seguir creciendo, no sabe cómo, la cosa no es tan fácil, apenas tiene tiempo para tocar así, como le sale, pero igual se promete intentar lo mejor.

Luego se acerca el otro, que lleva bajo su brazo un atado de partituras enorme, una de las obras es un concierto para piano y orquesta de Mozart. En él no hay aplausos, ni emociones por esa música rústica. Él sabe de afinaciones, de escalas, de notas negras y blancas, de tresillos, de ritmo, de compases, de una mano que debe estar así, más firme, de un arco más levantado, de una digitación más precisa, de un estilo de Beethoven del que este chico pareciera no tener idea. Entonces su primera palabra es para eso, para corregir, para que el otro sepa que está mal, que debe empezar de cero todo y hacerlo bien, porque eso que ha tocado es una mala imitación de Beethoven. Luego se va, sigue su camino orgulloso de haber compartido todo su saber.

El chico de pronto siente un vacío, siente que ante él hay camino inalcanzable, un sueño imposible, y se pregunta cómo, en una vida llena de ocupaciones que apenas le dejan el tiempo para practicar un rato el violín, él podrá lograr todo eso que este señor le ha corregido, y se pregunta si no será mejor dejarlo de una vez, y dedicarse a otra cosa…

2 de Abril de 2019 a las 22:17 0 Reporte Insertar 29
Fin

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