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EL CASO DE BILL CRACOVICH





Apenas las puertas se abrieron abandonó el ascensor. El olor en el pasillo a maquinaria oxidada, dejaba ver que el edificio llevaba décadas abandonado.

—Bienvenido a la ciudad, detective—le dijo Arthur, que salió a su encuentro—Estos casos por su naturaleza jurídica son confusos, y la ley, no sé cómo actúa en estos caso. Pero pase. Mis hombres están dentro.

— Entendido capitán— le dijo Bowie, y entró por la puerta donde este había salido.

Le bastó con solo alzar la mirada; en lo alto de la sala de máquina, un sujeto de unos cincuenta años colgaba de las vigas con una cuerda amarrada al cuello.

—Bajen el cadáver—le dijo Bowie a dos policías, sin apartar sus ojos de la escena.

—Si tuviera el valor suficiente de quitarse la vida, no sería problema—dijo Arthur, que apareció en la sala y desenfundó su arma de servicio, y le soltó dos disparos en el pecho al sujeto.

— ¡Aaaah! ¡Malditos!—refunfuño en las alturas.

Bowie no entendía nada. Su mente quedó en blanco.

—Veo que es su primer caso, Bowie.

—Tranquilo capitán. Puedo resolverlo—le dijo Bowie, y regresó la vista al sujeto que continuaba sacudiéndose en lo alto.

Los dos policías que habían trepado por las vigas terminaron de desanudarlo. El cuerpo se azotó contra el piso y de allí no se movió.

Bowie sacó un diminuto ordenador entre sus dedos, donde apareció el rostro del hombre: BILL CRACOVICH- OBRERO CLASE AV4.

—Sr Cracovich—le dijo Bowie, seguro—Será juzgado por abandonar su puesto de trabajo, intentar atentar contra su vida y poner en riesgo la vida de personal en servicio.

—No soy Bill ese tal Cracovich—dijo el sujeto, sin levantar su rostro.

—Vive en la calle Falaz. Número de seguridad social A-000Z2….

— ¡Míreme! —le dijo el sujeto—¿Cree que sigo siendo un persona?

Bowie quedó sorprendido; el hombre estaba cubierto de una sustancia artificial que emulaba la piel humana. También, se dio cuenta, que parte de su cabeza, brazos, piernas, eran de alguna clase de metal especial. La mitad de su cuerpo era cibernético. Parecía sacado de una pesadilla.

— ¿Me juzgaran como a un ser humano?—dijo en tono de suplica y escondió su rostro.

Bowie estimó a esa distancia, que lo único orgánico de aquella cosa era su cerebro. Pero no estaba seguro.

—No puedo Sr Cracovich. El juez lo hará.

31 de Marzo de 2019 a las 23:38 0 Reporte Insertar 28
Fin

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