REFLEJO DE LA VIDA Seguir historia

alberto-suarez-villamizar3721 Alberto Suarez Villamizar

EL PASO DEL TIEMPO NOS DEJA HUELLAS QUE MUCHAS VECES NO VEMOS A TIEMPO.


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REFLEJO DE LA VIDA




AUTOR: Alberto Suárez Villamizar


Terminaba el día y me dirigí a la estación del tranvía para tomar la ruta que me llevaría a casa. Descendí por las gradas que conducen a la sala de espera, y fue en ese momento en que le vi a través de la gran ventana:


Estaba parado allí, cabizbajo y solitario. Recordé su cuerpo erguido y esbelto, sus brazos fuertes producto del ejercicio ahora se convertían en una imagen débil y encorvada. La gran fortaleza de que siempre hiciera gala y que causara admiración, acompañado de un caminar seguro, hoy solo quedaba un constante deambular tembloroso. Su cuerpo erguido hoy se sostenía gracias a la ayuda de un bastón que empuñaba en sus temblorosas y arrugadas manos. Al verlo así sentí tristeza de aquel ser que fuese para mí un ejemplo y modelo a seguir.


Una gran calvicie ahora quedaba de lo que antes fuera una bien cuidada cabellera que le diera imagen e identidad en su época de juventud; solo unas pocas hebras plateadas cubrían sus sienes. Su frente cubierta de profundos surcos y su ceño fruncido denotaban la severidad con que había vivido. La rudeza de la vida dejó huellas indelebles en su rostro, y su piel ajada y quemada por el sol son el reflejo de tantos años de trabajo. Bajo aquella frente unos gruesos lentes cubrían una mirada que ahora lucía triste y vacía, donde antes brillara la ilusión y la alegría a través de un par de ojos de mirada penetrante y sugestiva, y que contemplaran tantos paisajes en su continuo desplazamiento motivado por el trabajo.


En aquella cara que siempre acompañara de una pícara sonrisa hoy solo reflejaba un gesto de amargura o quizás de nostalgia.

Viéndolo allí pensé en los sueños que se habrían forjado en su mente; cuales pudo hacer realidad y cuantos habrían sido solo eso: sueños, porque la vida no es aquello que uno quiere sino lo que puede ser. Solo al final del camino establecemos los balances y sabremos si hemos cumplido y nos llevamos un saldo a favor o quedamos en “bancarrota” con la vida.


A cuantos seres habría conocido y tratado en sus años de juventud ¿Habría logrado ser feliz?, ¿sería un triunfador o resultaría un perdedor en el juego de la vida?


Le observé en silencio durante un largo rato, hoy era un hombre sombrío y solitario a quien la vida había marcado para siempre, y sentí tristeza al ver como los seres humanos decaemos en nuestras cualidades con el paso del tiempo para convertimos en personas desvalidas e indefensas.


También pensé que hay quienes construyen ilusiones sobre arenas movedizas o siembran sobre terrenos estériles y no logran ver prosperadas las tareas o no cosechan buenos frutos. ¿Será acaso que no contaba con alguien que le apoyara en estos sus años de vejez? Le veía tan sólo…


Me hallaba sumido en esos pensamientos cuando pude aclarar mi visión y ver con sorpresa que la imagen reflejada en lo que en un principio creí una gran ventana de cristal era en realidad un enorme espejo donde a quien estuve observando todo este tiempo no era nadie más que a mí mismo; y no pude evitarlo…


… ahí mismo y ante la mirada indiferente de las personas que a esa hora transitaban por la estación del tranvía me senté y lloré ¿Qué hice con mi vida? ¿En qué momento me pasó el tiempo?….



FIN

26 de Marzo de 2019 a las 17:06 1 Reporte Insertar 0
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