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donnthedarkone Donn The Dark One

Un joven y triste Lucas, camina solo perdido en sus pensamientos, por las calles de capital, cuando un encuentro imposible cambia su vida para siempre.


Historias de vida Todo público.

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Encuentro

Lucas estaba cansado, abatido y polvoriento. Caminaba a paso lento por las calles de capital, tan lejos de casa, sufriendo en la soledad tan concurrida de las abarrotadas calles, una persona más entre el resto, solo en un montón de gente.

Solo su ropa maltrecha y la suciedad propia de una larga jornada de trabajo lo diferenciaban del resto. Algo fuera de lo común al parecer para las trajeadas personas que transitaban a su alrededor. Perdido en un mar de gente que no mira a los ojos y lleva el miedo a los desconocidos como estandarte. "¿Cómo pueden vivir así?" se preguntó mientras su aspecto desaliñado atraía la mirada desconfiada y molesta de dos señoras de edad avanzada.

Callado, con las manos en los bolsillos y el ceño fruncido, apuro el paso hasta la parada de colectivo, su destino: Plaza11 y el largo retorno a al hogar.

Recordó los augurios jubilosos de sus profesores y compañeros en sus días de escuela y lamentó muchas decisiones pasadas, pero no el ayudar a los suyos, que eran la razón porque se encontraba en ese trabajo. Ayudar económicamente a sus padres para subsistir y la educación de sus hermanos.

La lealtad a los suyos era su orgullo y su alegría, sin eso, no era nada. "Solo es cuestión de tiempo, todo va a mejorar" se dijo, tratando de mantener la calma. Muchos lo consideraban inteligente, en su interior él sabía que no era así, solo era tenacidad, sin talentos particulares, sin habilidades prodigiosas, solo una incapacidad natural a tirar la toalla, la necesidad de seguir avanzando estúpidamente hacia adelante, siempre.

"Yo no quiebro... nunca" era su mantra para despertar ese resto de fuerza escondida cuando las horas se volvían interminables y las cargas tan pesadas que apenas podía moverlas.

En el colectivo rumbo a la plaza logró conseguir asiento, pequeño milagro diario, con felicidad desenredó sus auriculares y puso como primera canción su himno favorito, "Creep" de Radiohead y dejó que la rítmica música desaparezca el paisaje a su alrededor, borró de si las preocupaciones y el cansancio, arrancó su piel de esclavo y se imaginó en otras tierras, en otros tiempos, un guerrero de espada en mano y capa a su espalda luchando contra enemigos más majestuosos que las miserias de la pobreza y el vació existencial de estar dejando la vida en algo que no era su voluntad hacer. Lucas se sintió agradecido de ese pequeño escape de la realidad y se compadeció de quienes no lo tenían, en su mente él era libre, ni jaulas ni obligaciones podían quitarle eso.

Con paso más seguro bajó del colectivo en Plaza Miserere, ese hervidero de gente haciendo compras y viajando desde este epicentro a los cientos de destinos en que se ramifica. Dejó de lado su tristeza y soledad y las suplanto con algo más útil, observación.

Abrió los ojos como cada vez que ponía pie en esa plaza, su fama y experiencias anteriores lo habían llevado a adoptar esta actitud con el lugar, agudizó los sentidos, pasó la mochila a su hombro izquierdo dejando libre su mano hábil, guardó su billetera y celular juntos para que estuvieran apretados en su bolsillo y sentir si alguien trataba de llegar a ellos.

En pocos minutos había atravesado la plaza y esperaba su colectivo junto con las demás personas en la fila a que este empiece su recorrido. Su colectivo era el "88" que paraba en la esquina nordeste de la plaza. Mientras esperaba sintió como la sed arañaba su garganta y decidió ir por algo para beber durante las dos horas de viaje que le prometía el transporte.

Al salir del negocio de enfrente pudo ver desde la puerta como su colectivo lo abandonaba, "mala suerte mi vieja compañera" pensó con resignación y se dirigió una vez mas a la fila.

No pudo identificar qué lo llevo a posar su mirada en ella, incluso desde antes de poder distinguir sus rasgos sintió familiaridad en la chica que se aproximaba. A cada paso su belleza aumentaba y el corazón de Lucas daba un vuelco cuando la idea remota e imposible que había cruzado por su cabeza se materializaba frente a sus ojos. Sintió como su respiración se aceleraba, como sus manos temblaban y se dejó embelesar por ella, la mujer perfecta.

¿Cuántas eran las posibilidades? Tantas veces había contemplado ese rostro a través de la fría pantalla de la computadora, tantas veces se había dejado cautivar por ella, el personaje principal de todos sus poemas, su musa. Su Calíope dueña de las poesías y la elocuencia que ponían un alto a su espantosa soledad. Tantas veces se había sentido identificado en sus letras, él se consideraba un predilecto de la soledad y sabia que ella no era ajena a ese sentimiento, no solo admiraba su belleza, sino su inteligencia, su fuerza, su profundidad interior escondiendo un universo de sentimientos clamando salir, justo como él, el valor de sobreponerse a la tragedia, para Lucas no era una simple mujer, era una fuerza de la naturaleza encarnada, alguien superior.

Sin dudar un segundo más de su suerte, se perdió en su rostro, pálida flor de extrema belleza, sus labios rojos contrastaban con la piel nívea de su rostro, dos brazas al rojo vivo ardiendo en tono carmesí, sus profundos ojos cafés, brillando como dos faros disipando la densa niebla del desamor, tristeza y soledad del mundo en que Lucas vivía. La suave cascada de belleza inconmensurable que era su cabello se movía a cada paso de ella y cada vez que el viento la alcanzaba. Cada detalle que ella le transmitía era belleza, gracia, elegancia y anhelo.

Pasado el impacto inicial los ojos de Lucas bajaron por los hombros de la chica y notaron con horror como su mano se aferraba a la mano de un hombre. Sintió como todas las emociones que experimentaba eran barridas por una tormenta de frustración y dolor.

Este acto tan simple había segado cruelmente todos los planes imaginarios que tenía en su cabeza y nunca había tenido el valor de poner en práctica, saludos ingeniosos, charlas interesantes, gustos compartidos, todo borrado de un plumazo. "No es justo" se dijo a si mismo, " podría hacerla feliz" " si me diera solo una oportunidad seria todo diferente"...

Respiro profundamente y dejo que el aire escape lento de sus pulmones contando hasta diez.

Apartó la mirada. "Esto es mi culpa" sentenció cruelmente para sí mismo.

"Tan hermosa", pensó, "tanto que duele". El saber que nunca cruzarían palabras, que nunca escucharía su voz, que nunca serian algo más que conocidos en una red social, que apenas si reconocía su existencia, que nunca serian amigos y mucho menos algo más, lo torturaba.

Se odió por no haber hablado antes, por haber dejado pasar el tiempo como si este fuera infinito y se juró a si mismo cambiar, tener el valor de desnudar su alma frente a ella en cuanto la oportunidad sea la correcta.

Sin darse cuenta la pareja siguió su rumbo y ella cruzo tan cerca de él que con solo estirar la mano podría haber alcanzado la suya… no lo hizo.

Sin darse cuenta el colectivo había llegado y una mujer a sus espaldas le preguntaba si iba a subir. Con rapidez subió los escalones del colectivo, pagó su boleto y se dirigió a toda velocidad al último asiento del lado de la ventanilla. La vió unos fugaces segundos más mientras el colectivo rugía abandonando la plaza. Trató de guardar cada detalle de ella en su retina.

¿Una vida puede salir mal?. Con dolor escondió el rostro en las manos y fingió dormir mientras sus pensamientos acariciaban sal en las heridas frescas de ese fortuito encuentro. Durante dos largas horas se cuestionó cada paso y decisión que había dado, durante dos horas se hundió en la más negra de las depresiones y se hizo la pregunta favorita de los perdedores "¿por qué a mí?". Trató de racionalizar sus sentimientos en vano. "Es hermosa sí, pero hay otras que lo son tanto o más hermosas… pero aun así no elegiría a ninguna por sobre ella, es inteligente, grácil y tiene ese halo de misterio que la vuelve irresistible, es diferente a todos, y conocer su historia solo te llevo a quererla aún más, querer protegerla, saber todo de ella, volverte un pilar en que pueda sostenerse". Lucas lentamente reconoció la naturaleza de sus sentimientos, no era solo atracción, era algo más.

Cada intento de dejar de pensar en ella era inútil. Las dos horas de viaje se volvieron eternidad y cada pensamiento una tortura. "Quizá mañana no te acuerdes de nada" se mentía a si mismo. "Resignate" le decía la parte mas débil de si mismo, "mirá tus manos", con lentitud Lucas observo sus manos, grandes y curtidas, llenas de durezas y cicatrices, y observó también la suciedad en estas, una suciedad digna, fruto del trabajo, pero suciedad al fin. "Ella es capital y vos provincia, deja de torturarte así, se realista, ni siquiera te atrevés a hablarle, y aunque lo hicieras estoy seguro que no te va a dar bola".

Con nerviosismo paso la yema sus dedos por la larga cicatriz sobre su ojo derecho, como solía hacer cuando se debatía consigo mismo. Sacudiendo la cabeza alejo esos pensamientos de sí y los reemplazo con esperanza," yo no me rindo con las personas que quiero, si vuelve a estar sola, pase lo que pase, prometo hablarle, prometo decirle cuanto la admiro y lo que siento, no importa ser rechazado , solo importa no dejar que esto muera adentro...quiero creer que tiene algún valor"...



26 de Marzo de 2019 a las 03:03 0 Reporte Insertar 0
Fin

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