Fear of the Forest Seguir historia

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En los bosques de Nueva Guinea, habita un joven lobo. Que perdio muchas cosas en un insidente con cazadore, y piensa que esta perdido lo que sentia por ella. Donde la luna gia su camino, pera intertar reparar sus errores.


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Capitulo 1: el dolor.

Los hilos que nos enlazan en los sueño.


En esa época las cosas me parecían un sueño, pero yo no lo sentía así del todo, es por el abandono de mis sentimientos de grandeza, pero mis obstáculos, aún se perciben en las capas de la memoria, que se enlazan con los recuerdos de mi pasado y aparecen escritos en mi futuro.


Con mi melancolía que recorría mi memoria lentamente, solo puedo ver los manglares del progreso en esa cálida noche de otoño, se puede sacar la compasión, ante el aullar de este lobo solitario.

Viendo como los bosques se movían por la ventisca con las hojas que eran rojas, se soltaban y caían al suelo y posteriormente en el lago, que refleja la luna, donde caían mis lágrimas que parecen perderse, como mi corazón desecho. Este lobo había perdido a su amor en un incidente con unos cazadores, pero no sabía si estaba en vida, se escuchaba el aullar del dolor ante la luna, cuya luz hace ver sus ojos azules, solo quería que respondiera aquella loba.


Pero no hubo respuesta alguna, solo podía tocar con mi pata, una sortija que está en mi cuello, entrelazada en una cadena de plata, que protegía nuestros corazones escuchando los grillos tocando su balada cuya canción del corazón cantaban. Este lobo pensaba que quería estar con ella esta su final de fantasía, era un sueño que susurraba en sus oídos, que parecía lejano.

Aun así deseaba ante las estrellas romper los obstáculos a través de la tormenta, recordando cuando nos mojábamos con la fría agua en aquella cascada, que la observo a lo lejos, pero había algo diferente.

Por encima de ella. Era una sombra que observaba con mis ojos de color azul oscuro, por el astro en el cielo, que lo tapaban las nubes volviéndolo obtuso.


Se escuchó un aullido proveniente de la cascada, que me llamaba. Cantando nuestra canción de amor. El lobo deseo con esperanza de que fuese aquella loba, mientras corría. Las truchas subían por la cascada.

Parecían pintarme un camino hacia mi destino, pero tal vez no era ella, porque se escucha una voz del pasado enlazándose a la mía. El lobo se veía pensativo por los errores que cometió en su pasado, pero con la frente en alto, los enfrentara por ella.


La podía ver encima de la cascada, con sus ojos naranjas recordaba cuando nos metíamos en apuros, como unos cachorros que éramos en esos tiempos, en el lago que posee hojas naranjas y marrones, su cara me hace recordar a mi padre. Él me enseño todo lo que sé, pero igualmente nunca aprendí nada.

La luna se quito el manto de nubes, su luz hace ver su pelo blanco. La loba no se daba cuenta que él estaba por debajo de la cascada. La misma luz deja ver su pelo marrón, que cautivo el corazón del lobo, que late con fuerza. Hasta se escuchaba en mi propio andar por la vida.


Aquella loba tenía algo en el cuello, era el signo de nuestro amor verdadero, que se lo quitaba, tal vez pensaba, que yo era un cobarde, por haber huido de los problemas que tenía, presenciando como lanzaba la sortija hacia el lago.

Este pobre lobo solo podía intentar recuperarlo, pero temía a su propia muerte, igualmente lo intento sin pensarlo. Solo pensaba en tener el perdón de su amada, para limpiar sus inquietudes y descansar en su lecho de paz, ojala que fuese eterno como la calma del lago.




20 de Marzo de 2019 a las 20:19 0 Reporte Insertar 0
Leer el siguiente capítulo Capitulo 2: La calma de la tormenta

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