Cuento corto
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Deja de aparentar y empieza a vivir.

Vivimos en un mundo excesivamente cargado de maquillaje. Las brochas, el polvo, la mascara, y todas las herramientas del set juegan un papel primordial para tapar las imperfecciones y las inseguridades que poseemos como seres humanos en el día de hoy. Todos queremos salir bien en la foto, preferimos estar con zapatos incómodos, un vestido que casi explota, o accesorios de marca carísimos (mientras más caro mejor la impresión); y todo para aparentar, para que el otro se quede con el ojo cuadrado, para que el otro nos acepte, para que el otro sepa que la vida que tengo me permite darme cualquier tipo de lujo.

Estamos rodeados de una atmósfera contaminada por el poder y la ambición. Nos arropa una ola que nos bombardea cada día a seguir un patrón irreal; sí, ese que vemos en las redes, donde todo es perfecto, donde no hay problemas, donde los sentimientos no importan. Estamos siendo arrastrados por una corriente tan fuerte, que no nos detenemos a pensar; ¿Realmente esto me llena? ¿Me hace feliz? ¿Estoy viviendo para mí o para los demás?

Hemos cambiado papeles, lo importante del hoy, es lo menos importante para tener una vida plena y feliz. Ahora tenemos un papel secundario con escenas cortas. Hemos entregado nuestro papel de protagonista, porque no queremos dirigir nuestra historia; al parecer es muy difícil asumir nuestra realidad, resulta complicado tomar decisiones solo considerando nuestra opinión, porque el otro no le gustará y reaccionará mal.

Si nos damos cuenta, no estamos viviendo, estamos aparentando, estamos perdiendo nuestra identidad, estamos obstaculizando el flujo de nuestra autenticidad, por miedo al qué dirán, por hacerle frente a la competencia, porque el otro tiene más y yo no me puedo quedar atrás. Esa guerra de tener más y más, “¿Cuándo para, para decir soy feliz completamente y no me falta nada?” No para nunca, porque mientras más tienes, más quieres; al pasar el tiempo te cansas, te aburres de lo que tienes y sigues buscando más. Es una sed infinita, que no se apagará, sencillamente porque has tomado el camino incorrecto, porque por más que la exprimas la vanidad solo te puede ofrecer una felicidad “temporaria”.

El verdadero bienestar emocional viene del alma. Pero muchos no entienden eso; parece hasta en chino esa última oración. Creen que estar “llenos” del ruido exterior, es más que suficiente como para querer lidiar ahora con ellos, con lo que piensan, con lo que quieren hacer, con lo que le gusta y les apasiona.

Siempre el otro va primero, que nosotros, nos desplazamos en el último lugar de la fila para atender las necesidades de los demás, y así nos pasamos la vida. Pretendiendo estar bien, cuando tenemos 50 heridas en el alma que todavía no sanan. Eso no es vivir, eso es romperse más de lo que se está; es descuidar tus fracturas para curar a otros.

Para que tu vida funcione, debes empezar por ti, date la oportunidad de volver a creer en ti, de perdonarte, de confiar en que tienes capacidades y talentos, que solo es cuestión de desarrollarlos para que veas el potencial que llevas dentro.

Si quieres llegar lejos en la vida, adelante, esfuérzate, trabaja duro y lo obtendrás. Pero te aseguro amigo mío, que, si eso es lo realmente querías, no tendrás tiempo de presumir lo que has aprendido, o has ganado, porque estarás tan ocupado en ser feliz, en vivir tu vida, que ya los demás no importarán.

18 de Marzo de 2019 a las 01:50 0 Reporte Insertar 0
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