Damasio y la ladrona de sueños. Seguir historia

rayitodeluna Rayito de Luna

Un pequeño niño descubre que hay una chica robando sus sueños y decide perseguirla a toda costa para recuperarlos pero se da cuenta de que tiene muchos y puede copartirlos con los niños que los necesitan más que él


Infantil Todo público.

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EL sueño de Damasio

Ese día, o mejor dicho esa noche, el pequeño Damasio no paraba de soñar que era un gran astronauta. Volaba por el cosmos con un hermético traje blanco. Paseaba entre las estrellas y cruzaba montes de meteoritos. Había llevado incluso una cámara de fotos, porque siempre soñó fotografiar una puesta de sol en un planeta que no fuese el suyo.

De repente las cosas comenzaron a desaparecer de sus sueños. Primero se perdió un satélite que volaba desbocado por el universo, luego se perdieron algunos meteoritos de su enorme colección; más tarde varias estrellas y uno que otro planeta.

Damasio apenas podía comprender lo que estaba sucediendo ¿Por qué las cosas de sus sueños estaban desapareciendo? ¿Acaso alguien se las estaba robando? Ese problema requería una solución urgente.

Entonces Damasio pensó:

─A partir de hoy seré detective, voy a resolver el misterio del ladrón de sueños.

De inmediato su blanco y brillante traje de astronauta se transformó en un traje de cuadros grises al estilo de Sherlock Holmes.

─Ahora soy Damasio Holmes ─afirmó sonriendo con malicia. Entonces tomó una lupa de su bolsillo y comenzó a investigar todos los detalles, mirando exhaustivamente cada rincón de su universo, no podía dejar que se le escapara ni una sola pista.

─Nada por aquí, por aquí tampoco.

─mmmmm, espera, veo algo.

En efecto, había un extraño rastro de polvo dorado flotando por los senderos de sus sueños.

─Esto no lo he soñado yo ─pensó achinando sus ojos─. Ya sé, seguiré el rastro de polvo para ver hasta donde me conduce.

Cuando hubo terminado de seguir el rastro levantó la vista y en la lejanía pudo vislumbrar una sombría silueta con una pequeña bolsa en su mano.

─mmmmm ─meditó─. Conque si había alguien robando mis sueños.

Rápidamente se escondió detrás de un planeta cercano y se quedó observando al pequeño ladrón. Pudo ver desde la distancia como este tomaba pedazos de sueño y los guardaba en su pequeña bolsa apenas del tamaño de una naranja. Sus manos brillaban en la distancia con un raro brillo dorado; como el del rastro que él había seguido, pero aun no podía distinguir el rostro de aquel inoportuno extraño.

─Ya sé ─afirmó─. Voy a acercarme y lo atraparé con una red.

Al instante Damasio imaginó una red, la red más fuerte del universo, estaba hecha de hebras de seda de arañas. El niño había escuchado en algún lugar, que con una telaraña gigante podría hasta atrapar a un avión ¿Por qué no podría atrapar un pequeño ladrón?

Se acercó con cautela a la pequeña silueta que aún seguía recogiendo pedacitos de sueños y guardándolos en su bolsita. De inmediato agarró fuerte su red y la arrojó con agilidad sobre el ladrón.

─ ¡Te tengo! ─exclamó emocionado.

─Sí, esto también me sirve ─afirmó la figura mientras tomaba la red con su mano derecha y volteaba su rostro a la izquierda de su cintura, donde había colgado la pequeña bolsita amarilla en la que guardaba los sueños robados.

De inmediato introdujo la red en la bolsa, pero ya el niño no intentaba detenerla, había quedado paralizado al darse cuenta de que su ladrón era nada más y nada menos que una niña.

Ahora que podía observarla de cerca, distinguía con claridad su enorme flequillo y sus dos graciosas motonetas que resaltaban su rostro angelical. Bajo la oscuridad de su sigilo un tierno vestidito amarillo y dos zapaticos en combinación relucían su figura.

Pero el pequeño Damasio no podía comprender por qué la ladronzuela no se inmutaba con su presencia. Pasaba por su lado y lo trataba como si fuera invisible.

─ ¿Por qué robas mis sueños? ─la interrogó el niño pero la chica apenas le prestaba atención.

─ ¡Anda, dime! ─persistió Damasio dispuesto a obtener una respuesta; pero la niña estaba muy centrada en su objetivo.

─ ¡Devuélveme mis sueños! ¡No puedes ir por allí robando los sueños de la gente! ─exclamó abrumado.

Pero a pesar del esfuerzo del pequeño soñador era como si no pudiese oírlo. Damasio había comenzado a pensar que realmente era invisible pues la había perseguido por doquiera haciéndole preguntas, le había reclamado, incluso se había agachado frente a ella para llamar su atención, pero a la chica no parecía importarle mucho; solo se le oía murmurando para ella misma.

─Ya me voy ─afirmó la ladrona dispuesta a marcharse.

─No te puedes ir ¡Devuélveme mis sueños! ─gritó Damasio con fuerzas y agarró la bolsita de la niña para retenerla.

Entonces por primera vez los ojos de la chica chocaron con los ojos de Damasio, parecía que le iba a prender fuego al niño con la mirada.

Él quedó paralizado mientras miraba el enfurecido rostro de la niña. Sus ojos no paraban de desviarse a la pequeña bolsa, que aun sostenía a la par de ella.

La ladronzuela en un movimiento brusco, arrancó la bolsa de las manos de Damasio; que quedó dando vueltas como un trompo en el mismo lugar. Luego se dispuso a seguir su camino.

─Ya es hora de marcharme de este sueño ─replicó.

Entonces estiró una de sus manos repletas de polvo dorado y abrió un agujero de la nada en medio del sueño para salir de allí y atravesó el agujero sin mirar atrás mientras este se cerraba lentamente.

─ ¡Espera! ¿A dónde vas? ─gritó el chico.

─La tengo que alcanzar, aun me da tiempo cruzar el agujero ─pensó.

Corrió velozmente y cruzó el agujero justo antes de que se cerrara.

17 de Marzo de 2019 a las 20:52 0 Reporte Insertar 1
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