Lo que el corazón quiere© Seguir historia

marierwayne Marie Romanov

Megan está a punto de salir del instituto y eso conlleva a dejar a Slavik con su padre. Aunque no lo quiera tiene que irse de la ciudad y entrar a universidad, en la cual habrá nuevas personas a las cuales conocer y con las cuales tendrá que convivir todos los días. Meg está emocionada por su nueva meta, pero todavía siente como el pecho se le oprime al pensar en Slavik; su pequeño hermano menor. Sabe que debe de estar lejos de las fiestas que las fraternidades hacen, y más de los chicos. Pues está centrada en que, la universidad será la salida de ese hoyo en la que se encuentra y olvidar todo lo que ha pasado, solo desea convertirse en una excelente doctora. Levithen ha pasado por mucho en su vida, miles de idas y venidas, diferentes casas y escuelas. Ninguna es considerada su hogar, pues siente que esas casas no tienen esa calidez que busca. Vivir con un grupo de Motociclistas está más que asombroso, pero no para él. El desea terminar su carrera y ser –por lo que ha luchado y sangrado– un abogado, no el siguiente presidente del Club Dragon's. En una noche, Megan y Levithen se conocen. Ella al verlo con su chaleco y motocicleta piensa que es el típico chico malo. Él por otra parte, cuando la conoce piensa que es la típica niña mimada de mamá y papá. Pero no todo es apariencia. El deseo y esa chispa que sintieron es irrevocable, y saben que para apagarla hay que caer en ella y quemarse. ❝Las apariencias engañan, pero el corazón no.❞


Romance Romance adulto joven Sólo para mayores de 18.

#erótico #universidad #239 #258 #MC
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Capítulo 01

Megan.

Tarareo la canción de Billie Eilish mientras entro a la cocina, la voz de Slavik se escucha, su voz enojada se escucha junto a la de papá; quien también le grita.

Ruedo los ojos. ¿Acaso no se pueden llevar bien? Son padre e hijo, pero parecen perro y gato. Sí siguen así tendré que cumplir mi promesa de mudarme, aunque eso ya no es tanto un problema pues dentro de una semana salgo de la preparatoria y después de unas largas y relajantes vacaciones con Ivy, entro a la Universidad de Stanford. Pero me da miedo dejar a Vik, él es un año más pequeño que yo y se tendrá que quedar otro año aquí; solo, pero con papá y eso es peligroso.

Desde que mamá se fue de la casa, él ha estado como loco, va de fiestas todas las noches y llega en la madrugada todo tomado, solamente es un niño de dieciséis años. Si sigue así arruinara su vida por completo. La última vez que entre en su habitación me echo a patadas de allí diciéndome, no, gritándome que no me meta en sus cosas que soy una estúpida por entrar en su pieza. Eso no fue lo que me alarmo, sino, que encontré en su cajón cocaína y LSD, solamente entre para dejarle su ropa recién limpia.

Pero él no lo entendió y me insulto.

Abro la nevera y saco un agua, la bebo hasta el fondo. Dejando que mi estómago, el cual pide comida se tranquilice con eso. Al menos en lo que me hago algo de comer.

Veo a papa entrar a la cocina cuando saco las cosas de la cena, entonces la puerta de la entrada se cierra con bastante fuerza y el coche de Vik, derrapa las llantas contra el pavimento, dejándome un mal sabor de boca.

Miro a papá y le sonrío con ternura.

—Hare pollo con verduras, pa.

Le digo mientras lo miro resoplar. Sus ojos están rodeados de manchas negras, y su nariz se encuentra sonrojada debido a las lágrimas. Se acerca a mí y me abraza, nuestro abrazo dura unos minutos hasta que él lo rompe, cuando lo miro a la cara sus ojos se encuentran cristalizados.

—No sé qué haría sin ti, colibrí. Tu eres la única que nunca me abandonara…

Una sonrisa aparece en mi rostro. Yo nunca lo abandonare.

—Ve a dormir un poco, papá. Yo te aviso cuando este la cena.

Veo como asiente y me da un beso en la coronilla, saliendo de la cocina.

Mi padre es el más afectado de que mama se haya ido, pues es a la mujer que más ama en toda su vida. Es su alma gemela. Sé que está derrumbando por dentro pero su semblante con nosotros cambia a uno despreocupado, como si no le afectase ninguna pisca el que Sasha se haya ido. Lo que sucedió hace algunos momentos es como en realidad se siente, solo algunas veces se ha mostrado así conmigo; no con Slavik, pues siempre que quiere entablar una conversación con él, todo termina a gritos.

Una hora después, escucho como la cena empieza a hervir y la apago. Miro mi dedo lastimado y niego, mientras estaba cortando la zanahoria, se me ha ido el cuchillo y me he hecho una cortada, nada leve, pero si arde. Salgo de la cocina, subo las escaleras y llego hasta la habitación de papá. Toco la puerta, pero nadie responde, meneo la chapa y entro. Camino hasta su cama y lo encuentro dormido, pero lo que me encuentro entre sus brazos me oprime el corazón. Es el retrato de él y mamá el día de su boda; la gran sonrisa de Sasha y Mario es lo que ilumina la fotografía, los dos están riendo felices.

Quien diría que veintidós años después el amor se acabaría por parte de ella.

Con cuidado de no despertarlo, quito el portarretrato de sus brazos; frunce el ceño soltando un par de quejidos y se lo saco. Lo pongo en la estantería que está a solo pasos de su cama y me voy, no sin antes taparlo con su manta.

Bajo las escaleras de nuevo y corro a la cocina para cenar. Tomo mi teléfono y miro la hora. 8:10 PM. Veo que tengo mensajes de Ivy y otros de King, contesto los mensajes de mi mejor amiga para después pasarme a los de mi novio.

Sonrío cuando leo su primer mensaje.

«Te extraño. HáblameL . » «Te amo»

Me sonrojo con el último mensaje.

King es mi novio desde que tengo memoria. Lo conocí en la primaria, primero fuimos amigos y después la cosa se puso intensa, cuando entramos a la preparatoria me dijo que le gustaba y que, si quería ser su novia, yo como toda adolescente; me emociones muchísimo y le dije que sí. Y después de casi cuatro años, aquí estamos; más que enamorados y felices. Solamente una vez intentamos dar el siguiente paso, pero no lo pude hacer, sentía que no era el momento adecuado para hacerlo, él dijo que estaba bien, ya que el también sentía nervios porque era su primera vez. En ese momento sentí como el corazón se me hinchaba de la alegría, al saberlo, al saber que solo por mi esperaría.

Cuando termino de cenar, camino hasta mi habitación y prendo la tv que está conectada a mi Mac, pongo música a bajo volumen ya que no quiero despertar a papá. If only de Dove Cameron suena en los parlantes, transmitiéndome una sensación liberal y exquisita. Me siento como indio en mi cama, mirando fijamente los libros, tomo el de Ciencias y me pongo a estudiar.

Sobo mis ojos soñolienta, suelto un bostezo mientras me estiro y mis huesos crujen haciéndome arrugar la cara. Dejo el libro de historia sobre los demás y me levanto para caminar hasta mi laptop, la hora pega contra mi rostro haciéndome abrir los ojos.

3am. Desde ahorita digo que en clases estaré cabeceando en busca de Morfeo. Desconecto mi Mac de la Tv para apagar esta misma y después apagar mi laptop. Tomo mi celular que se encuentra a un lado de mi perfume favorito, lo enciendo y lo primero que veo son cientos de mensajes de un número desconocido.

«¿Sabes dónde se encuentra tu novio?»

«Estás segura que se encuentra en casa estudiando?»

«¿Le crees todo lo que dice? Ven a la fiesta de Evan y descúbrelo por ti misma, Megii. »

¿Qué diablos?

Apago el teléfono, o sin antes verificar si King ha respondido alguno de mis mensajes. No. Su última conexión fue a las 11, cuando le mande el último mensaje de despedida pues me había dicho que estudiaría para el examen final que hay mañana porque sé que anhela con toda su vida entrar a Harvard y para eso necesita buenas notas.

Siento como mi celular vibra otra vez, lo enciendo y el mensaje que veo en pantalla me estruja el corazón.

«Hey, soy Charlie. Slavik se ha puesto copas demás y no lo puedo controlar. Estamos en la fiesta de Evan.»

Mierda.

Tomo mi chaqueta y salgo de la casa con solamente mi bata de seda. Me da igual, es mi hermano y necesita de mí, aunque sea el mismísimo hijo de perra conmigo. Camino hasta mi jeep azul y me subo, no sin antes ponerme mi chaqueta y lo enciendo sin más. Pensando que los mensajes anteriores también me llevaban a la misma dirección. Puedo matar dos pájaros de un tiro.

El trayecto de casa a la casa de Evan duro 40 minutos, pues él vive al otro extremo de Santa Mónica. Cuando llego lo primero que llega a infiltrarse a mi auto es la música electrónica que suena a todo volumen, me estaciono a unos escasos metro pues toda la calle se encontraba llena de autos y por ahí vi el de Vik.

Apago el motor del coche, para después salir y sentir la brisa del aire helado chocar contra mis piernas desnudas. Cierro con seguro y emprendo mi camino hasta la casa de dos pisos color crema. Con personas en su patio delantero y vasos de plástico tirados por todo el pasto recién podado. Me percato por las miradas que los hombres me dan, es realmente asqueroso el ver como se lamben el labio pensando que eso provocara algo en mi pero lo único que logran es hacerme sentir nauseas.

Paso de ellos y llego hasta la puerta que se encuentra repleta de personas comiéndose la boca y manoseándose, chocando sus partes íntimas entre sí. Algunas se encuentran vomitando y otras drogándose o fumando marihuana.

Entro a la casa chocando con los cuerpos que se encuentran bailando cerca. Miro a todas partes buscando un cabello naranja, no lo encuentro, pero si a uno de los chicos que se juntan con mi hermano. Le pregunto amablemente que si lo ha visto y el me responde igual diciéndome que ha visto a Char llevarlo escaleras arriba, asiento soltándole un “gracias” que él no responde para verme las nalgas al darme vuelta e ir a escaleras arriba.

Cuando subo las escaleras me doy cuenta de que esta parte de la casa se encuentra solitaria y la música que allá abajo se escucha como estruendosos rayos aquí, solo se escuchan como susurros altos y claros.

Camino por el estrecho pasillo, tocando cada puerta y abriéndola buscando a mi hermano y fallando en cada abrir y cerrar. Suelto un suspiro al darme cuenta que solo me faltan tres puertas y si no está e ninguna de esas juro que matare a Char y Vik por no esperarme afuera, y hacerme las cosas fáciles.

Toco las dos primeras puertas, sin recibir ninguna respuesta. Abro uno y encuentro bajo la escasa luz que entra de la luna a un Charlie dormido entre su propio vomito.

¿Qué carajos?

Camino hasta el sin importarme en lo más mínimo que esté lleno de vómito, el mal olor entra por mis fosas nasales revolviendo mi estómago. Tomo su rostro amarillo entre mis manos y le hablo.

—Charlie… —Susurro contra él sin ninguna respuesta.

Pongo mi celular en su nariz para verificar que está respirando y cuando lo hago salgo de ahí diciéndole que en minutos regreso por junto a Slavik. Cierro la puerta detrás de mí y camino hasta la siguiente y ultima que se encuentra en el centro del pasillo.

Poniendo la mano en la perilla siento como el corazón empieza a correr loco, nervioso sin razón alguna. Sera que estoy perdiendo las esperanzas de encontrar a mi hermano. Abro la puerta, escuchando jadeos ahogados.

El corazón se me para. Las picaduras de las lágrimas gritando por salir de mis ojos están doloroso que no las retengo y las dejo salir empapando mi rostro.

Veo como un cuerpo bien formado y con músculos, penetra desde atrás el cuerpo delicado de una mujer y como ella se la mama a uno que se encuentra frente a ella. El chocar de las caderas del hombre contra el culo de la mujer resuena por toda la habitación, junto a los sonidos que los dos hombres emiten.

Slavik arremete contra la mujer que todavía no ha dejado que vea su rostro, veo como suelta un gruñido abriendo los ojos para verme con una sonrisa ladeada.

El aire se va de mis pulmones cuando escucho como le habla al otro hombre por su nombre.

—King, adivina quien ha llegado —habla con malicia, dejándome sin aire en los pulmones.

El nudo que siento en mi estómago no se compara al que tengo atravesado en mi garganta, ese que no me deja respirar como es debido y siento que moriré.

Cierro los ojos cuando lo veo salir de ella. —Ivy, tu mejor amiga ha llegado para unírseles.

Siento como tiemblo, una arcada llega hasta mí y lo escupo todo, sintiendo mi cuerpo temblar.

—¿Por qué…

Abro los ojos y miro directamente a los ojos de mi novio, el cual se encuentra serio todavía teniendo sexo con la que creí que era mi amiga, mi mejor amiga, a esa chica que le conté hasta mis más íntimos secretos.

Ver como King no responde y solo se limita a soltar jadeos de placer me rompen el corazón, pero no puedo moverme y dejar de sufrir, Slavik me mantiene cautiva obligándome a ver aquello que me desgarra.

—Porque eres una jodida ingenua que se cree todo, Megii. —El aliento caliente de mi hermano choca contra mi rostro estremeciéndome. Me remuevo entre sus brazos queriendo salir de allí pero no me deja.

Los sollozos se mesclan junto a los jadeos deseosos de aquellos animales.

—Eres una jodida débil e ingenua. Eres como mamá, una zorra ingenua que no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor hasta que la tormenta cae y no hay marcha atrás y prefiere huir. Y porque te odio.

15 de Marzo de 2019 a las 10:53 0 Reporte Insertar 2
Continuará…

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