Almas rotas Seguir historia

lordfreinand Borja Freire

Rebasa el umbral, que te llevará a unos versos con tonos macabros y poco convencionales. Repletos de sentimientos con los que más de uno se sentirá identificado.


Cuento Todo público.

#macabro-relatos--Gótico-Misterio
1
785 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los domingos
tiempo de lectura
AA Compartir

Amor de un músico

Llegaba a mi casa tras una horrible jornada,


las luces marchan, escapando del frío día.

terrazas en las que se bebe monotonía.

Siempre el mismo camino, para acabar en casa.


La gente caminaba sin rumbo por las calles,

familias rebosantes de buenos sentimientos,

se apartan al ver rondar entre ellos a un enfermo.

Los jóvenes acusando al anciano de muermo.


Como una ola que bate contra en el promontorio,

y su espuma es vomitada sobre el roquedal,

tengo fuertes ansias de rebasar otro umbral,

y de escaparme y huir de este sino transitorio


Me atormentaban estos oscuros pensamientos,

al cruzar la plaza que está frente mi morada,

una melodía salvífica de lamentos,

profanadora como la lágrima de una hada.



Poseé cuán sensibilidad que hiere a cualquiera.

La turba hipnotizada, entró en escena el sosiego,

arcanas notas fundieron las almas de cera,



Eran las notas de un violín, preludiando el fin.

vítores y aplausos son dados a este buen intérprete.

los dedos del virtuoso danzan sobre lo inerte

se clava el colmillo de la biliosa serpiente,

rítmica ponzoña que se cuela hasta la médula.

¡Ay, herida incurable!, pensión de una libélula.

su trémulo revoloteo se abre paso por la piel,

penetrando en lo más hondo para extraer la hiel.

Cual besos de miel, suaves como los fríos témpano.

Saetas musicales se engarzan en los tímpanos.

unas tinieblas, mejor tejidas que el propio sino,

me cubrió a mí, y a cada uno de mis vecinos.

Perdí la orientación, se borraron los caminos.

como la tristeza que ahonda en la felicidad,

Como la farola sola que estorba en lúgrubes noches de dieciembre. En mi propio cuerpo, me sentí peregrino.


Fuegos fatuos, potámides, sirenas y demás químeras,

todos danzaban en la plazuela,

los rayos de la luna blancos como la perla,

se derraban en nuestras cabezas.

Cesó la melodía, y todos pusieron mutis,

los amores se mataban, como el apareamiento del mantis.


No había voz alguna que supiese explicar lo acontecido. Todos miraban al virtuoso músico, y éste con macabra sonrisa devolvía la cortesía a su público.


El violinista guardó su violin en la funda,

en ese cuero de oscuridad tan profunda.

Ahí la música se guardó, en las insondables sombras, ¿Pero qué le importa? Si es la música, de la oscuridad vagabunda, dónde sincera su penuria más tremebunda.


Extenuado, abatido, herido y enamorado.

Me fuí a mi morada, quería recordar cada nota, en esa noche de insomnio de verano.


Horas, tic tac toc, horas, tic tac toc,

anunciaba mi polvoriento reloj.

Los cuervos se apoyaban en la baranda de mi balcón,

revoloteaban los muerciélagos fuera y dentro de mi corazón,

Rápidos como la flecha de muerdago que lanzó el invierno al dios, hijo de la diosa del amor.


Las horas cesaban y no llegaba Morfeo,

colillas rebosando en el cenicero.

Decidí salir por la ventana a fumar un cigarro en mi terraza, mirando a la plaza. Seguí ahí, el de la habilidad en la música émula a Apolo, lloraba solo, como si el amor de sus manos acabaran de arrancar.

Sacó su violín y comenzó a tocar, y el sueño cayó sobre mis párpados.


Pesadillas, llenas de dantesco terror.

Bombillas de temor, hienas que muerden al moribundo Montesco, visiones análogas a las de Hamlet. Pesadillas en las alturas, donde caigo por fallo del piolet. Brujas que mi cabezan con garras estrujan, demonios y tambores de guerra retumban en mi cabeza. Ríos donde fluye la sangre que emana el dolor.

Me despierto... En un baño de sudor.

Juraría que todos esos griterios, llantos y lamentos,

se colaron por mi ventaba abierta,

y que todos salieron del averno, de su macabra puerta.


Eran versos escabrosos, de un amor atromentado,

suspiros nerviosos, en una noche de un recuerdo horroroso. Salí por mi ventana otra vez, si seguía el singular personaje, con su violín color sangre. Sollozaba como un niño pequeño, decidí bajar y ofrecerle consuelo. El se alarmó y su semblante, antes desparramada por el suelo se elevó cual águila que guia al cazador entre el espesor.


Su violín brillaba como una hoguera solitaria, en medio de una playa en una noche estival, donde los amantes se juran en las riberas del mar, fidelidad tras hacer acto carnal. Era fulgor escarlata. Sus cuerdas como las viejas leyendas, estaban hechas con tripas de gata. Me acerqué, pero el borde de la chistera del virtuoso, cubría los ojos.

Se quitó el sombrero, con ademán cortés, propio de un buen caballero. Me preguntó:

-¿Qué desea,Señor?

-Le he visto llorando,¿ le atormenta algún dolor?

- Me atormenta lo que padece todo el mundo con rigor.

- ¿Lo qué?- Con curiosidad pregunté-

- Esa emfermedad que llaman amor.- Me respondió con amargura, bajo la bóveda oscura.


El vidro de sus ojos quebró, y las lágrimas cayeron como caen tras las libaciones.


-Puede contarme lo que usted quiera, si le hace sentir mejor.- Le dije con la mejor intención.


Me miró, en sus ojos había un vacío en sus ojos había desazón.


- Amé muchos años a una mujer, hasta que enfermó. Ella adoraba la música, yo aprendí a tocar a lo largo que el cáncer borraba su beldad. Cuánto peor estaba mi destreza aumentaba, yo tocaba día y noche, sin reproche. Intentaba invocar a los serafines para que la llevaran en volandas esquivando los vendavales pero un día, vino la muerte atravesando todos los umbrales que las medicina ponía como murales, rompiendo los cristales de los ventanales vino y la llevó. Quedó su cuerpo, delicia del gusano, que sus afiladas fauces sin zálamo, harían un banquete en lo qué antes era nuestro tálamo.

A mis mientes llegó la locura, al día siguiente le dieron sepultura. Y en la noche que recuerde más oscura, fui al cementerio, y cavé para conseguir su cuerpo, tras cavar con mucho desempeño, interrumpí a mi amada de su tranquilo sueño, la besé con denuedo y pasión. La senté apoyada en la tumba y toqué por vez última. Los cuervos y cornejas me acompañaron con su canto, y la oscuridad tapó la blancura de la muerte cual manto. No fui capaz de delvolverla al hollo, la cogí entre mis brazos yembadurné sus mejillas de mis saladas lágrimas, pero no me contentaba. Y creyendome un dios, hice el acto más atroz. Cogí una piedra y abri su cuerpo, la llevé a nuestra casa, con su sangré barnicé mi violín, y prive a su alma de calma. Y cada noche desciendo a los infiernos para tocarle una última sonata.

10 de Marzo de 2019 a las 03:15 3 Reporte Insertar 4
Leer el siguiente capítulo Mi infierno

Comenta algo

Publica!
Flavia Flavia
¡Hola! Soy Flavia, embajadora de la plataforma. He entrado a revisar tu historia para verificarla, pero antes de eso es necesario que corrijas los errores de puntuación. Hay versos que terminan en coma y el siguiente empieza con mayúscula, por ejemplo. Otra cosa es la estructura de los diálogos, te dejo un link que te puede ayudar con eso http://reglas-escritura.blogspot.com/2007/10/estructura-de-los-dilogos.html. Un vez hecho esto puedes responder este mensaje y yo volveré para verificarla. Por el momento estará en revisión. Cualquier cosa no dudes en preguntarme. Saludos :)
13 de Marzo de 2019 a las 08:52

  • Borja Freire Borja Freire
    Ya corregí los fallos 13 de Marzo de 2019 a las 09:29
  • Flavia Flavia
    Hola, he revisado nuevamente la historia, para verificarla, pero ante de eso te pido que corrijas algunos detalles más. En "Amor de un músico", hay versos que terminan en punto y empiezan con minúscula, como cuando dice "Eran las notas de un violín preludiando el fin(.)/ vítores y aplausos..." Después en el texto de "La capilla perdida en el tiempo" (me olvidé de comentarlo en el mensaje anterior, perdón), hay una parte de la narración que no se entiende, te marco algunos ejemplos, para que los revises. "Pero me he me he dado..." " Aunque ahora es mi una tortura..." y el diálogo final que dice "Es verdad que había una parroquia, pero ardió cuando y se derrumbó cuando...". Cuando este listo, responde este mensaje y la revisaré de nuevo. Cualquier cosa, puedes preguntarme. Saludos 14 de Marzo de 2019 a las 21:24
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 3 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión