Sol nocturno Seguir historia

xaugar Guillermo García

Una noche tranquila se convertirá en una experiencia desconcertante.


Cuento Todo público.

#extraterrestres #abducción
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Sol nocturno

Me quedé petrificado cuando los vi. Nada en mi vida me había preparado para ese momento. Siempre creí que la gente que decía haberlos visto eran solo locos o personas que necesitaban llamar la atención... o «buscarse una vida», como suele decirse. Siempre resulta ser fácil desacreditarlos y, si lo que dicen amenaza con destruir nuestra cómoda percepción de las cosas, no tardamos nada en hacerlo.

Pero cuando finalmente te encuentras allí parado frente a aquello que antes no querías ver, todo tu mundo se desmorona en un instante. Todo lo que dabas por hecho se deshace frente a tí y todo lo que creías imposible cobra vida como una ley fundamental del universo.

Esa semana había decidido hacerme una escapada a la casa quinta de mi hermana. Ella no la estaba usando así que me pareció una excelente idea el tomarme unas cortas vacaciones y descansar del ritmo asfixiante de la ciudad.

Todo iba de las mil maravillas hasta que llegó la tercer noche.

Serían las dos de la mañana cuando me encontraba preparándome un café en la cocina. Había terminado de ver una película y me estaba planteando seriamente el ver otra. Estaba de vacaciones y quedarme despierto hasta altas horas de la noche y dormir hasta pasado el mediodía era mi forma favorita de disfrutarlas. Así que allí estaba yo, poniéndole azúcar al café cuando se me ocurrió mirar por la ventana. No se porqué lo hice... simple instinto, supongo.

Allí los vi, dos figuras grises bajo la luz de los faroles del jardín. Altos y con proporciones poco normales para un ser humano. Sus ojos grandes y negros me miraban vigilantes. Juraría que por un instante los escuche susurrar algo, pero ahora creo que fue solo la impresión del momento.

No pude reaccionar. Me quedé totalmente paralizado. No se si fue por miedo, asombro o incredulidad; quizás fue un poco de las tres.

Debo haber estado así un par de minutos y en todo ese tiempo las dos figuras permanecieron completamente inmóviles. Cuando por fin mi cuerpo respondió, corrí hacia la puerta. No pensé, solo sentí el impulso de salir y verlos de cerca.

Al salir al jardín ya no estaban. Todo parecía normal. Hablé pero no escuché respuesta. Por un momento creí que se trataba de alguna broma pesada pero no tuve tiempo de meditarlo demasiado.

De pronto, todo el jardín se iluminó. Mire hacia arriba y pude ver una gran esfera incandescente flotando a unos pocos metros sobre mi cabeza, como un sol en medio de la noche. Su luz blanquecina era casi hipnótica. Fue como si el tiempo se detuviera y por un instante creí sentir que mi corazón también lo hacía.

Entonces con la velocidad de un rayo la esfera se elevó hacia el cielo y desapareció, y yo me quedé allí parado, observando las estrellas, sin poder terminar de comprender lo que había sucedido.

Cuando volví a entrar me asomé nuevamente por la ventana esperando ver a las figuras de nuevo, pero no fue así.

Tomé la taza y me sorprendí al sentirla fría. Probé el café y estaba frío, como si llevara horas allí. Lo cual era ridículo pues recién lo había preparado y todo el suceso no había tardado más de unos cinco minutos... diez, exagerando.

Por instinto miré mi reloj. Se había detenido a las dos y cuarto. Miré el de la cocina y marcaba las cuatro y media. Algo andaba mal...

Revisé el de la sala de estar, el despertador de la habitación, incluso llamé al servicio telefónico que da la hora y todos coincidían con el reloj de la cocina. Me dejé caer en el sillón, dos horas de mi vida habían desaparecido, me las habían arrebatado. Quienes... como... por qué... no hallaba respuesta.

Esa noche no pude dormir... A la mañana siguiente tomé mis cosas y me volví a la ciudad.

Nunca más volví a pisar ese lugar y jamás le conté a mi familia lo sucedido. Solo se lo dije a un amigo y no se si realmente me creyó...

Algunos dicen que hay métodos para recobrar esas horas perdidas, pero nadie asegura que lo que allí recuerde me vaya a gustar. Así es que prefiero dejar las cosas como están.

Lo peor de todo es que en algunas noches suelo despertarme de madrugada sintiendo la absoluta certeza de que están ahí afuera... observando.

9 de Marzo de 2019 a las 20:01 0 Reporte Insertar 0
Fin

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