Un sueño pasado Seguir historia

grindilows Efrain Bedolla

Esa noche todo estaba brillante, la ciudad se había vestido de lentejuelas y nosotros cenabamos en la terraza de un café era un buen lugar de encuentro o de escape, en la entrada te podías encontrar con el grato recibimiento de tres angeles pintados en un mural. Todo era nebuloso y bastante húmedo, la naturaleza se sentía satisfecha de si. Isabela se veía distinta a la última vez que la ví, llevaba el cabello hasta la cintura, sus caderas se habían ensanchado más, en su cuello un shoker negro, llevaba labial rojo su boca se asemejaba a una pequeña cereza. Me chisporroteaban por cada poro de mi piel deseos de poseerla una vez más, me perturbaba de alguna manera su presencia pero desde lo más profundo de mis entrañas me desgarraba el deseo. De vez en cuando me lanzaba miradas furtivas, eso me hacía sentir alborozado, con tan poco se puede conformar el corazón.


Cuento Todo público.
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Esa noche todo estaba brillante, la ciudad se había vestido de lentejuelas y nosotros cenabamos en la terraza de un café era un buen lugar de encuentro o de escape, en la entrada te podías encontrar con el grato recibimiento de tres angeles pintados en un mural.

Todo era nebuloso y bastante húmedo, la naturaleza se sentía satisfecha de si.

Isabela se veía distinta a la última vez que la ví, llevaba el cabello hasta la cintura, sus caderas se habían ensanchado más, en su cuello un shoker negro, llevaba labial rojo su boca se asemejaba a una pequeña cereza.

Me chisporroteaban por cada poro de mi piel deseos de poseerla una vez más, me perturbaba de alguna manera su presencia pero desde lo más profundo de mis entrañas me desgarraba el deseo. De vez en cuando me lanzaba miradas furtivas, eso me hacía sentir alborozado, con tan poco se puede conformar el corazón. Cada vez que yo incrustaba mis ojos en los suyos me veía al borde de una pendiente, listo para saltar sabiendo que me podría encontrar con la muerte.


Saldamos la cuenta y nos levantamos de la mesa.

Mientras caminabamos hacia la salida se oía por todo el lugar tintineos de vasos, cucharas, platos, y pedazos de conversaciones.

Al salir nos dispusimos a dar un pequeño paseo por la alameda, íbamos en silencio solo se oían el crujir de las hojas secas bajo nuestros zapatos.

Yo me detuve esperando alguna reacción, ella siguio andando así que la alcance la jale del brazo bruscamente y la pegue a mi cuerpo mientras la abrazaba, empecé a sentir en mis manos, brazos y dedos una especie de líquido, aparté su cuerpo y ella se estaba disolviendo como una especie de gelatina, comencé a besarle las manos y dedo por dedo desesperadamente, mis intentos fueron inútiles por lograr que mantuviera su forma, pero ella yacía en el suelo en una especie de mancha y espesor nada tangible...


Me levanté de un salto muy agitado con gotas de sudor en toda mi frente, tarde en que se controlara mi respiración, mire la claraboya y aún no salía el sol, me acosté y ya no pude reconciliar el sueño, me sentía embriagado por la madrugada y observado por la noche.

9 de Marzo de 2019 a las 06:32 0 Reporte Insertar 1
Fin

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