Rompiendo las reglas de las galaxias Seguir historia

2504 Ximena Salazar

Avril no conoce el término familia. Se preguntaran ¿por qué? Existen tres galaxias. En la primera galaxia están los recién nacidos, se quedan ahí hasta que cumplen los 12 años, en la segunda galaxia están los de 13 años hasta que cumplen 19 años, en la tercera galaxia están los mayores de 20 años, en adelante. Hay una regla la cual está prohibida. “No se permiten relaciones sentimentales” Ya que cuando se pasaban a la siguiente galaxia las personas se separaban. Avril cree que ese no es un problema para ella, ya que no es muy sociable. Pero muchas veces las cosas terminan como menos pensamos. Solo tiene dos años para que se pase a la siguiente galaxia. ¿Que pasara con ella y con el chico con el cual se enamoró? ¿Dejaran que el destino los separe?


Ciencia ficción Todo público.

#romance #cienciafinción
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Capitulo 1

Empezare describiéndome, mi Nombre es Avril, tengo 18 años, mi estatura es de 1.60, soy de compleción delgada, mi cabello es lacio color castaño y mis ojos son grises.

No soy sociable, prefiero estar en mi mundo leyendo libros, que andar de en fiestas o con una pareja, eso sí, soy la Nerd del salón, siempre respondo las preguntas que hace el profesor y entrego a tiempo mis tareas.

No conozco a mis padres, hermanos o abuelos, en realidad ninguna persona conoce el término familia que ahora yo conozco. Se preguntaran ¿por qué?, les explicare.

Existen tres galaxias, en la primera galaxia están los recién nacidos se quedan ahí hasta que cumplen los 12 años, en la segunda galaxia están los de 13 años hasta que cumplen 19 años, en la tercera galaxia están los mayores de 20 años, en adelante. Se preguntaran quien se hace cargo de alimentarnos o cuidarnos, esa tarea la tienen nada menos que robots.

Bien ya les di la idea, ahora si ¡¡comencemos!!

-Avril!!- me desperté sobresaltada al escuchar un golpe en mi butaca, mire la cara inexpresiva que estaba en frente de mí, al mismo tiempo que escuchaba risitas a mi alrededor.

-Señorita tendrá más tarea por haberse dormida en mi clase.

-Lo siento yo…- no termine de hablar cuando el timbre sonó.

-Muy bien muchachos recojan sus cosas, mañana nos vemos. – empecé a levantar mis cosas cuando el profesor me llamo. Me acerque de mala manera a su escritorio.

-No sé qué te paso hoy, tú eres una chica muy aplicada, me sorprende que te hayas quedado dormida.

-Lo sé, yo…

-Te la pasare esta vez, pero a la próxima no habrá segunda oportunidad.

-No volverá a suceder, se lo aseguro- El robot asintió con la cabeza y se marchó.

Salí del instituto hacia mi departamento, caminaba mientras meditaba en lo ocurrido.

Nunca me había quedado dormida en clase, lo más raro es que vi imágenes mientras dormía, lo cual nunca me había pasado.

Estaba tan sumida en mis pensamientos cuando choque con algo duro lo cual me hico caer al suelo.

-Auch!- hice una mueca de dolor mientras sobaba mi trasero.

-Parece que también duermes parada.

Oí una voz que se me hizo reconocida, cuando alce mi cabeza me encontré con Dylan el chico más popular del salón.

Sus ojos son grises un poco más oscuros que los míos, su cabello es castaño, es el segundo chico más alto de la escuela, su cuerpo bien fornido era atracción para muchas chicas, más bien para toda la escuela, bueno aparte de ser un chico atrevido y molestón a quien todo mundo le obedecía. Todos excepto yo, me daba igual que fuese el más guapo.

No hice caso a su comentario y me empecé a sacudir la falda.

-Si te pones esos trapos de moja nunca llegaras a conseguir a un chico- dijo señalando mi falda, rodee los ojos ante su comentario.

-Y a ti que te importa, si no consigo chico, no es tu problema.- le conteste fastidiada.

-Yo solo trataba de ayudar a la M-O-N-J-I-T-A de la escuela.- dijo burlón

-Dedícate a lo tuyo, I-G-N-O-R-A-N-T-E- le dije resaltando la ultima palabra.

- Ignorante!!, esa eres tú, solo mírate, ni si quiera sabes cómo vestirte- dijo con sarcasmo.

Arque una ceja, este chico era un verdadero monstruo.

-Tú no sabes ni siquiera como poner una tuerca.-dije recordando el mes pasado, en la clase de robótica, él se la pasó todo el día en el salón intentando poner la simple pieza. Su cara se puso roja de la ira.

Se acercó peligrosamente hacia mí, di un paso atrás pegando mi espalda a la pared, estaba tan cerca que podía escuchar su respiración agitada. Sin pensarlo dos veces levante mi rodilla pegando en su parte baja, se alejó de mí torciéndose de dolor, recogí mi mochila que estaba en el suelo y corrí hasta llegar a mi departamento dejándolo ahí tirado, entre a mi habitación y me deje caer sobre la cama.

-Esta lista la comida – escuche decir a kylan.

Kylan es mi robot, yo lo modifique a mi manera, lo cual está prohibido. Pero solo hacen una revisión de robots una vez al mes, así que cuando llegaba ese día lo volvía a la normalidad.

-Gracias – dije, me senté en la mesa y empecé a comer, realmente cocinaba de lo más rico.

-¿le gusto?- pregunto Kylan

-por supuesto!!- respondí con una sonrisa.

-¿qué tal tu día?-pregunto mientras se posicionaba a un lado mío.

-mmm… pues me dormí en clase- respondí con una sonrisa torcida.

-No lo puedo creer!!

-Yo tampoco me lo puedo creer – le respondí- y eso no es lo peor, vi imágenes mientras dormía.

Él no me contesto, solo se quedó callado meditando.

-Mmm… que raro, eso es algo inusual, creo que debes ir al centro de revisión.-me dijo

-NOO- le respondí rápidamente.

De todas las cosas que existían, odiaba ir a ese lugar, lo odiaría hasta la muerte.

Kylan saco una carcajada. Yo solo lo mire con cara de pocos amigos.

-¿Que es tan gracioso?- le pregunte molesta.

-Está bien, no vayas pero…- su voz denotaba preocupación.

-¿qué?- le pregunte confundida por su tono de voz.

-Nada, será mejor que te apures, supongo que tiene mucha tarea.

-Me la paso por esta vez.- le respondí parándome de la silla, dirigiéndome hacia la cocina.

-Que buen maestro tienes, yo te hubiera hecho recordar este día por el resto de tu vida.

-No todos son tan gruñones como tú. –le respondí, sacándole la lengua.

Me dirigí a mi habitación después de poner a Kylan a cagar.

Me senté sobre mi cama y empecé a hacer mi tarea, al poco rato estaba cabeceando, así que me dirigí al baño y me moje la cara.

Empecé a quitarme la blusa y al momento me di cuenta que tenía un pequeño rombo debajo de mi cuello, me acerque más para poder verlo mejor, me empecé a restregar en esa parte pero no se quitaba parecía estar incrustado en la piel, decidí no hacerle caso y me puse la piyama.

Era un blusón que me llegaba arriba de la rodilla. Solo lo usaba así cuando estaba en casa, ya que en la escuela los muchachos eran una pervertidos de primera.

Me acorde de las palabras que Dylan me había dicho en la tarde.

-Ese imbécil quien es para decirme lo que tengo que hacer- pensé en voz alta.

Salí de baño y me recosté, al poco rato sentí mis parpados cerrarse.

7 de Marzo de 2019 a las 16:16 0 Reporte Insertar 0
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