Génesers Seguir historia

erethkhial Ereth Khial

El planeta se perdió tiempo atrás, tanto como el que aquella especie agresiva llevaba desarrollándose en un mundo que le era ajeno, y que había conquistado a fuerza de adaptarse, para sobrevivir en él. Génesers los llamaron, por razones olvidadas, igual que las otras palabras con que se les conoció en el pasado. Cuando queda tan poco de una civilización, la forma de designar a los conquistadores, apenas tiene importancia. La raza humana resistía en pequeños reductos que llamaban colonias y, entre ellos, alguien obligado a dar un paso adelante para intentar sobrevivir a humanos y a génesers. © Todos los derechos reservados. Está totalmente prohibida la adaptación o copia de la novela. Obra registrada en Safe Creative con el código 1901289769086©


Post-apocalíptico Sólo para mayores de 18.

#juvenil #amistad #supervivencia #distopía #postapocalíptico #génesers #colonias #multiculturalidad
57
1367 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los jueves
tiempo de lectura
AA Compartir

Introducción



Génesers


Ereth Khial






© Todos los derechos reservados. Está totalmente prohibida la adaptación o copia de la novela. Obra registrada en Safe Creative con el código 1901289769086©




Este cuento, porque cuento es, va para Isabel. No para la Isabel de ahora, sino para la Isabel que era el "peloto" de su padre. Un peloto lleno de sueños a quien no sorprendería una distopía como esta.








Introducción


El planeta se perdió tiempo atrás, tanto como el que aquella especie agresiva llevaba desarrollándose en un mundo que le era ajeno, y que había conquistado a fuerza de adaptarse, para sobrevivir en él.

Génesers los llamaron, por razones olvidadas, igual que las otras palabras con que se les conoció en el pasado.

Cuando queda tan poco de una civilización, la forma de designar a los conquistadores, apenas tiene importancia.

Los humanos ya solo vivían en pequeños reductos, a los que llamaban colonias, parapetados tras fuertes y altos muros, temerosos de que uno de aquellos reiterados ataques desencadenara, por fin, la caída de uno de los asentamientos, o de todos.

Eran cinco colonias.

Jamás tuvieron noticias de ningún otro ser humano, por lo que creyeron ser los últimos supervivientes de la raza humana.

Y así pretendían seguir.

Durante siglos, observaron e investigaron la estructura jerárquica de los invasores, perfeccionando cierta forma de defendensa.

Costó muchas vidas descubrir que solo existía una creadora de hembras. Éstas, a su vez, únicamente podían engendrar y dar a luz a machos, que llegaban en pocos meses a la edad adulta.

Nunca se supo cómo ocurría esto porque no se apareaban, o eso creían, puesto que ningún ser humano había sido testigo de ello.

La hembra dominante había sido inalcanzable hasta el momento, pero las otras hembras eran bastante más débiles.

El grueso de población lo constituían los machos, muy agresivos, que rodeaban a la hembra a la que debían proteger, la alimentaban y cuidaban, como si fuesen una familia individual.

Formaban rebaños que rodeaban las colonias. Sin mezclarse entre ellos, porque cada hembra tenía su corte de machos y, el encontronazo con los protectores de otra, suponía muchas bajas.

Cuando éstos perdían a su hembra, vagaban sin rumbo, sin asimilarse a otras manadas, aunque sin ser atacados tampoco.

La observación era parte importante de la defensa colonial y, aunque no conocían las peculiaridades de los animales, al no poder moverse libremente para estudiarlos, se habían hecho una idea general de su comportamiento.

Los humanos, con el tiempo, decidieron reconquistar territorio. Era necesario despejar los alrededores, en lo posible, y minimizar los ataques a sus defensas, que no siempre resistían. Como los machos se dispersaban una vez muerta la hembra, tenían que aniquilar a las que circundaban las colonias.

Acercarse a ellas era muy difícil y peligroso. También había costado muchas vidas llegar a comprender la magnitud del peligro que suponían.

No solo porque estaban bien custodiadas por sus machos, sino porque su gruesa piel tenía un único punto débil: una brecha en la base del cuello desprovisto de protección. Su cabeza y cola poseían, además, largos pinchos impregnados de veneno. Una sola rozadura era mortal para los humanos.

Las cinco comunidades supervivientes decidieron dar muerte a estas hembras, para evitar que la especie se propagase más y, con un poco de suerte, exterminarlos.

Las hembras solo eran vulnerables en lucha cuerpo a cuerpo, así que, desde muy jóvenes, se formaba a los niños para esa misión. Un entrenamiento constante, que culminaba en su conversión en cazadores, a los 18 años, si poseían la habilidad y destreza necesarias.

Los grupos de cazadores se componían de 5 individuos muy bien entrenados, con un líder, que era el que creaba la estrategia, y se encargaba de repartir a su grupo entre las hembras localizadas, a través de un sensor de transporte.

Cuando todo estaba listo, el líder mandaba a su equipo al área de caza mediante un teletransportador. Cumpliesen o no su objetivo, los traía de vuelta en cinco minutos.

La pega es que ese transportador funcionaba en un área muy concreta, por lo que debían acercarse lo suficiente a las manadas. Tanto como para llegar todos, en un mismo salto, a distintos puntos.

Había que ser muy precisos a la hora de teletransportar a alguien. Un error de cálculo podía dar con los huesos del cazador entre un grupo de génesers, o demasiado cerca de la hembra. En ambos casos, significaba una muerte segura.

El líder tenía mucha responsabilidad porque, un titubeo en los cálculos o los tiempos, también significaba el fin de sus hombres. Por ello la confianza y conexión, entre los miembros de un equipo, eran tan importantes.

Desde el helicóptero, cada uno hacía su cálculo de salto, que supervisaba el líder.

Los artilleros, ubicados en ambos portones del aparato, disparaban a la manada. Usaban balas especiales que se alojaban bajo sus gruesas pieles y explotaban, causando más revuelo que bajas reales.

Se había comprobado que un macho podía recibir hasta diez de aquellas balas especiales, antes de morir.

Aun sin causar demasiadas bajas, el área alrededor de la hembra quedaba más despejado para que, cuando el helicóptero descendía a diez metros de tierra, el líder teletransportara a su grupo, y a sí mismo, a la zona de caza.

Abajo, en tierra, cada uno tenía que vérselas con la hembra elegida, en solitario. Para ello, el equipo que portaban debía ser ligero, que no entorpeciera sus movimientos, porque las armas obligatorias ya pesaban lo suficiente.

El que las bestias no gozaran de una visión fina, también era una ventaja. Aun así, su olfato suplía la merma, por lo que los cazadores debían ser rápidos y silenciosos. Sigilosos para llegar a la hembra sin llamar la atención, y rápidos para saltar sobre su lomo, y hundir el cuchillo hasta la base del cráneo.

Un fallo en esa fase, y la hembra podía emitir una alarma, inaudible para los cazadores, que alertaba a la manada. Ella, mientras, intentaba alcanzar al intruso con sus pinchos venenosos, que también cortaban como cuchillos.

Pocos habían sobrevivido a una situación parecida.

Durante cuatro generaciones se perfeccionó la estrategia de la caza, pero el resultado aún no era significativo. La población de génesers no mermaba demasiado, a pesar de todos los esfuerzos, porque, con la creadora de hembras todavía fuera de su alcance, el problema persistía.

Todo lo que había a 100 kilómetros a la redonda de la hembra dominante eran tierras infestadas de manadas.

El lugar más cercano a su ubicación, habitado por humanos, era un sitio muy curioso llamado Punta negra. No era una colonia en sí, sino un pequeño retén desde el que se controlaba constantemente a la hembra dominante, y que enviaba informes diarios al Consejo General.

Punta Negra era una elevación escarpada, con acantilados a un lado que daba al lago, y cuya única entrada la componía una escalera tallada, dentro de un túnel de roca.

Un pasadizo tan estrecho que era impracticable, incluso para el más joven de los génesers.

La otra forma de entrar, la que usaban los humanos desde la aparición de los génesers, era volando.

La planicie, un espacio amplio de casi 5000 metros cuadrados, estaba ocupada, en su gran parte, por barracones, arracimados en torno a la misteriosa torre.

La Aguja, o Punta negra, que le daba nombre al enclave, era una torre ahusada y muy alta, construida por completo de lajas de obsidiana, que despedían reflejos a la luz del sol. Durante la noche, la luna también se proyectaba en las piedras lisas, negras, suaves al tacto, dotando a la construcción de un aura irreal.

Nadie sabía quién la había levantado, ni el propósito de ello, puesto que no tenía acceso a la cúspide, y el interior, un círculo de 30 metros de diámetro, estaba vacío.

Era el punto de partida para llevar a cabo la hazaña de matar a la hacedora de hembras. Sin resultado, hasta ahora.

Por su situación y configuración, Punta negra no servía como colonia, ante su incapacidad de autoabastecerse de lo imprescindible.

En las colonias, la supervivencia dependía del nivel de especialización de sus habitantes.

Desde el nacimiento, se entrenaba a los individuos para cumplir con las obligaciones útiles a la comunidad. Todos eran agricultores, ganaderos, mecánicos, pilotos, tiradores, sanitarios, forjadores, ingenieros…

Todos, sin excepción, tenían conocimientos de cualquier trabajo común en la colonia.

Según sus habilidades se hacían notables, eran asignados a uno u otro grupo, siendo la élite el de cazadores, por el enorme riesgo que corrían.

Los vigilantes, tiradores expertos, jamás abandonaban el muro, aun en el peor ataque, y cuidaban a los agricultores cuando atendían los sembrados del exterior.

Los cultivos alrededor de la colonia, fuera de sus muros, estaban a su vez rodeados por plantas de chile, que actuaban como repelente de los génesers adultos.

Cada cierto tiempo, los machos jóvenes eran enviados a destruir los cultivos, porque a los pequeños el olor no les resultaba tan repulsivo como a los adultos.

Los jóvenes abrían una brecha por la que podían pasar los adultos que, una vez superada la barrera, intentaban derribar las puertas de la colonia.

Había, en ese comportamiento, una inteligencia que los habitantes de las colonias preferían no ver.

Y los que hablaban de ello, no eran muy populares, por lo que el dato, que debía haber sido relevante, se tenía como anecdótico.

Los pocos preocupados por ese comportamiento callaban, porque eso asustaba mucho más que la agresividad de los machos adultos.

Ya era malo lidiar con una especie tan destructiva. Si a ello se añadía la inteligencia, el desastre estaba servido.

28 de Febrero de 2019 a las 11:34 19 Reporte Insertar 59
Leer el siguiente capítulo Capítulo 1

Comenta algo

Publica!
Nacho Samoa Nacho Samoa
Mira, por fin algo que no va de zombies o de virus. A ver que pasa!
Ereth Khial Ereth Khial
Ah, que sorpresa me acabo de llevar! Ya está verificada la historia! 👏👏👏
21 de Marzo de 2019 a las 06:06
Ce Cardenas Ce Cardenas
Qué buena introducción, dan ganas de leer más!
21 de Marzo de 2019 a las 03:35

  • Ereth Khial Ereth Khial
    Muchas gracias! Espero que te siga gustando 😊 21 de Marzo de 2019 a las 06:05
Allie Fray Allie Fray
Hola Ereth! Déjame decirte que tienes un gran talento, es un gusto encontrar obras como las tuyas en la plataforma. Continúa así y estoy ansiosa por leer más de ti. Saludos!
18 de Marzo de 2019 a las 11:26

  • Ereth Khial Ereth Khial
    Muchas gracias Allie. Llevo poco tiempo en la plataforma, pero me siento muy bien acogida gracias a comentarios como el tuyo. Un saludo! 😊 18 de Marzo de 2019 a las 15:50
Fede Citro Fede Citro
Magnífico inicio!
18 de Marzo de 2019 a las 06:03
Dylan Laferte Dylan Laferte
¿Puedo llamar a esto "distopía", verdad? Tu manera de redactar me encanta, la idea de las hembras estuvo genial, y he de mencionar que al describir el punto débil de ellas, me recordaste un MANGA/ANIME que me gusta mucho. Es un placer leerte.
16 de Marzo de 2019 a las 20:50

  • Ereth Khial Ereth Khial
    Hola, Dylan. Creo que es distopía, aunque el género se enmarque dentro de la Ciencia Ficción. No sabía lo de ese Manga/anime, pero me encantaría leerlo. Desde luego el placer es mío, el de que te guste la historia y que te hayas pasado por aquí. Un saludo 😊 17 de Marzo de 2019 a las 07:07
  • Dylan Laferte Dylan Laferte
    Hola Ereth. El Manga/Anime se llama "SHINGEKI NO KIOJIN". No te diré de que se trata por si te animas a leerlo y/o verlo, pero tu idea de las colonias de humanos y el punto débil de las hembras en la nuca, me hizo recordar la obra de la que te hablo. En fin, es un gusto pasar a dar un vistazo a tus obras tienes "full" talento. Un abrazo de tu fan ecuatoriano. 17 de Marzo de 2019 a las 20:15
  • Ereth Khial Ereth Khial
    Me pongo a buscarlo de inmediato! Lo cierto es que pensaba mandarte un correo para que me dieras ese título, pero o yo soy muy torpe, o aquí no hay posibilidad de mandar correos privados. Gracias por ser tan atento y te devuelvo el abrazo desde España 😊👍 18 de Marzo de 2019 a las 02:37
  • Dylan Laferte Dylan Laferte
    Amiga mía, no tengo idea de si hay manera de enviar mensajes privados, pero si o averiguo, te lo haré saber. Y ya quiero seguir leyendo tu novela, a ver con qué me sorprendes. 18 de Marzo de 2019 a las 12:25
Santi Corona Santi Corona
Acabo de leer un cuento tuyo y me ha encantado. Esto parece distinto, pero me ha atrapado lo bien redactado que está. Lo leeré.
14 de Marzo de 2019 a las 05:34
MariaL Pardos MariaL Pardos
A tí te buscaba! Ya te dije en su día que me gustaba mucho esta novela y me alegro de que la hayas compartido tambien en esta plataforma. Me encantará volver a leerla y darte mi apoyo. 😘😘
11 de Marzo de 2019 a las 05:42

  • Ereth Khial Ereth Khial
    Me alegra que hayas aceptado mi invitación! Bienvenida y gracias por tus palabras 😘😊 11 de Marzo de 2019 a las 06:45
Misi Gomez Misi Gomez
Qué buen comienzo, te dejo un corazoncito y prometo seguir leyendo en cuanto tenga tiempo 😊
9 de Marzo de 2019 a las 03:41
Carol Gallager Carol Gallager
Una muy buena introducción para ponernos en situación
5 de Marzo de 2019 a las 08:27
Krista Palmer Krista Palmer
Me gusta el enfoque post-apocalíptico distinto, sin virus ni zombies!
2 de Marzo de 2019 a las 15:39
Eva Lender Eva Lender
La propuesta me ha parecido original. Normalmente, lo que termina con la mayor parte de la humanidad son virus, bombas u otros ingenios inventados por el hombre. Me gusta la introducción y seguiré leyendo 😊
28 de Febrero de 2019 a las 06:04
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 45 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión