Be my song Seguir historia

khbaker K.H Baker

Una sola melodía, ocho notas y miles de sentimientos plasmados a través de un instrumento.


Cuento Sólo para mayores de 18.

#creepy #songs #love #music
Cuento corto
4
3220 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Be my song.

  

  

Los primeros acordes resonaron en aquellas cuatro paredes vacías, sus dedos rasgaban con destreza las cuerdas de su guitarra mientras el talón de su pie sobre el suelo acompañaba la melodía. Sin poder evitarlo, su cuerpo se bamboleó con suavidad al ritmo de su propia música y una amplia sonrisa se esbozó en sus labios al recordar el día en el que compuso aquella canción. 

Su concentración no le dejaba observar nada que no fuesen sus hábiles dedos deslizándose sobre el mástil de la guitarra y sus dedos sujetando con fuerza las cuerdas gastadas. La vibración se extendía hasta la boca del instrumento, provocando que él cerrase los ojos un momento, solo para disfrutar de aquel momento mágico.

Ella tenía sus ojos clavados en su figura. No parpadeaba mientras gozaba de la imagen que él le proporcionaba.

La letra de la canción en labios de aquel hombre, se superpusieron a los acordes. Su potente voz enloquecía a cualquier mujer que tuviese la oportunidad de escucharle, sin embargo, a él solo le interesaba una de entre todas ellas. 

En el exterior, las gotas se estrellaban contra el cristal y los truenos intentaban acallar la armoniosa melodía que, con esmero, él quiso regalarle.

Cuando la composición llegó a su fin, con gran pesar, él dejó la guitarra a un lado. Se echó hacia delante en la silla y volvió a regalarle una sonrisa a la mujer que, todavía sin inmutarse, le miraba expectante.

—Te dije que te iba a gustar —dijo él, en un susurro prácticamente inaudible—. ¿Qué? —respondió a una pregunta que nadie había hecho—. Está bien… Volveré a tocarla para ti…

Sin perder tiempo alguno, él volvió a rasgar las cuerdas de la guitarra con suavidad y esmero mientras ella, apoyada en la pared con el rostro ensangrentado y el cráneo fracturado, le miraba sin posibilidad de volver a cerrar los ojos.

25 de Febrero de 2019 a las 10:46 0 Reporte Insertar 3
Fin

Conoce al autor

K.H Baker Imaginemos a una niña que quiere comerse el mundo, una niña que no le tiene miedo a nada... Bien, ahora juzguemos a esa niña y metámosle miedo en su pequeño cuerpo, digámosle que no puede hacer todo lo que se propone, digámosle que sus sueños son solo eso, sueños, y que nunca hará nada grande en su vida. Esa niña puede tomar dos direcciones: Sucumbir a los deseos de las malas lenguas y conformarse en la vida, o alzar la voz para acallar las voces que intentaban enterrarla para que no cumpliera su sueño. ¿Queréis saber qué pasó cuando esa niña creció? Creció. Escribir no es un camino fácil, pero si amas la lectura y todo lo que conlleva, no tendrás que esperar a llegar al final del camino para disfrutar su recompensa. El recorrido es la mayor aventura, disfrútala. Oh... Sí... Se me olvidaba. Esa niña soy yo.

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~