Me desperté sin ti. Seguir historia

juanfranconde Juan F. Conde

Cuando eres un secreto para una mujer casada sabes que ciertas cosas nunca las tendrás pero otras las sientes a diario como el respirar. Dedicado a todas las mujeres que sean o no casadas tienen ese secreto o desean tenerlo y que un amante siempre sabe guardar mejor que en un baúl. Relato perteneciente a mi Serie "Sentimientos de Amante secreto". ®Todos los derechos reservados.


Erótico Sólo para mayores de 21 (adultos). © Juan F. Conde. Todos los derechos reservados.

#añoranza #despertar #amante #Casada
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Me desperté sin ti.

Giré en la cama a oscuras y no te encontré. 


Busque por todo tu lado de la cama palpando con mis manos y brazo rozando las sabanas y no estabas. 


Abrí los ojos con esa oscuridad que teníamos en mi habitación tras haber pasado un momento pasional entre los dos y vi que no estabas a mi lado.


Ni mirando a través de la ventana, ni en toda la habitación.


Tampoco estabas en el cuarto de baño que tengo al lado de la puerta.


No estabas.


Aunque tu fragancia envolvía las sabanas, la habitación y casi toda la casa, pero no estabas tú.


Supe que no fuiste un sueño porque dejaste tu tanga encima de silla en donde horas antes te lo arranqué con mi boca, por tanto supe que mi imaginación no había trabajado, solo fueron nuestros cuerpos y deseos.


Inhale profundamente tu prenda sabiendo que era el olor tuyo sexualmente excitada. Grave en mi memoria ese olor para que nunca más olvidará tu elixir corporal y sexual. 


Deje dicha prenda en el mismo sitio en donde habías dejado tú y me levante para ir a la ventana para subir la persiana.


Tras levantarla note que habías dibujado un corazón con tu yema del dedo y el vaho que tu boca saco. Me pusiste una sonrisa solo con verla.


Me fui hacia el baño como cualquier otra persona, pero entonces veo en la taza del cuarto de baño tu sujetador. Esta vez lo cogí y lo puse colgando de la mampara de la ducha y me senté en la taza, solo mirando tu prenda como se balanceaba por el movimiento que tus pechos suelen hacer cuando me cabalgas.


Me duche mientras recordaba como habíamos hecho el sexo acuático horas antes, bajo la caída del agua por la alcachofa y bañando nuestros cuerpos que se poseían en una lucha encarnizada para ver quien daba más sexo a quien.


Salí de la ducha totalmente mojado y excitado, recordando todo lo que hicimos antes y entonces veo pegado a la puerta de mi habitación un post-it en donde me ponías tres palabras “Soy tu deseo” y eso hizo que sonriera más por tanto, estando mojado y desnudo me fui hacia la cocina para intentar tomar algo refrescante y fue cuando vi encima de la mesa un papel doblado y haciendo la posición como el tejado de una cabaña en donde ponía en un lado “recuerda siempre que …” con una flecha para que abriera o extendiera esa hoja para leer lo que sabes que me gusta leer de ti “Recuerda siempre que yo te he elegido como mi amante. Yo soy una mujer que necesita más cosas que no tengo en mi casa. Tú eres mi amante y no olvides nunca que una mujer casada siempre vuelve a su casa, pero tú eres quien me hace sentirme deseada siempre que lo necesito por eso hoy me vuelvo casi desnuda de ropa interior, menos las medias que no me las pienso quitar. Espero que sepas que si yo te he elegido mi amante es para que sepas que siempre te lo ganas en cada cita, y no te pienso cambiar por otro más joven porque sabes darme todo y más cada vez que nos vemos. Un beso donde sabes que te los doy de una casada que necesita más de ti cada vez.” 


Oliendo toda la casa a ti, leyendo tus notas y viendo tu ropa interior expuesta en la habitación solo te puedo decir una cosa. Pero no te lo diré en palabras sino en hechos y cada vez que nos veamos en sexo del que buscas fuera de tu casa.


Sé que siempre tienes un tiempo limitado para estar conmigo y sé que ser tu amante es difícil de llevar por tu parte, pero entiendo perfectamente que tu situación personal ha decidido que sea así y aunque siempre quiera que te quedes a dormir conmigo para luego seguir estando juntos, la realidad es muy distinta por eso prefiero que sigas siendo tú, esa mujer casada que tiene una vida privada, publica y secreta y ser yo tú mayor secreto y que cuando te canses de tener esa vida no me lo digas, solo que hayas disfrutado de todo lo vivido y sentido.


Yo por mi parte, aunque quiera ser egoísta y tenerte en mi cama, en mi sofá, en mi mesa, en mi ducha o en toda mi casa, desnuda, vestida o como quieran nuestros cuerpos, sé que la realidad es muy distinta y que siempre será así, pero la vida hay que llevarla de la mejor manera posible y si no te tengo durmiendo en mi cama al menos tengo tu tanga, tu sujetador y tu aroma ambientando mi casa. Otro tiene tu persona o tu papel de esposa y madre, pero como bien te digo siempre, “tú decides con quién eres Mujer, con quién esposa y con quién has parido, madre, pero yo seguiré despertando sin ti”.


¿Cuándo volveré a tenerte entre mis sabanas, entre mis brazos, entre mis piernas y entre mi corazón y mi mente? 


Ese fue el pacto entre los dos, te quedarías hasta las cuatro de la madrugada y volverías a tu casa.


¿Cuándo te quedaras toda la noche conmigo sin irte? 

17 de Febrero de 2019 a las 18:03 3 Reporte Insertar 3
Fin

Conoce al autor

Juan F. Conde Escribo desde mi juventud. Soy una persona normal que tiene Díslexia adulta pero no dejo de leer y escribir, orgulloso de contar historias reales. Dicen que la fantasía supera a la realidad pero cuando la realidad supera a la fantasía disfrutamos más. Mis historias están enfocadas hacia el placer de la mujer vistos por los ojos de un hombre. Me gusta describir historias de fantasías que son reales vividas por gente y personas. La vida nos pone barreras y nadie es perfecto.

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