Zeon Klaus y la espada del fuego dorado Seguir historia

francisco-javier-fg Francisco Javier FG

Tras tantos años, el heredero ha sido encontrado y el enemigo va a por él. Por ello, se verá escoltado por un joven caballero de Sanctum, quien ha sido enviado expresamente para esa tarea. Ambos muchachos iniciarán un peligroso y épico viaje con la intención de llegar a la capital antes de que el enemigo acabe con ellos.


Fantasía Épico No para niños menores de 13.

#intriga #drama #amistad #magia #accion #aventura
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Prólogo

Era una fría noche lluviosa en un pequeño y humilde pueblo llamado Althea. Donde apenas residía un centenar de personas, y el cuál estaba formado por casas, en su mayoría, de doble planta construidas a base de piedra y madera.

 

Un hombre encapuchado con una túnica de capucha negra, se bajo de su caballo tras dejarlo en un pequeño cobertizo público donde había más caballos. Un hombre mayor vestido con pantalón y camisa de lino, cobrando una moneda por el alquiler de una hora. Tras esto, el anciano entró en la taberna de al lado tras tirar del picaporte de la pequeña puerta de madera.

 

Dentro de la taberna, el encapuchado vio que el lugar estaba lleno de gente tanto en la larga barra que se extendía a su izquierda, como sentada sobre taburetes y alrededor de las pequeñas y redondas mesas de madera. Apenas había mujeres tomando pintas de cerveza y los hombres que allí se encontraban lucían ropas humildes, hechas principalmente de lino.

 

El encapuchado se quitó la capucha, mostrando así el rostro de una persona de edad avanzada, luciendo larga melena y barba blanca. El anciano recorrió el lugar con la mirada hasta ver como al fondo, una mano le hacia señas. El anciano se acercó hasta llegar a una de las últimas mesas donde había un joven moreno arropado con una oscura gabardina y tomando una pinta…

 

—       Veo que has recibido mi mensaje correctamente —Le dijo el anciano al muchacho mientras se sentaba.

—       Señor Godric, ¿Le pongo lo de siempre? —Le preguntó el barman, un hombre calvo, alto y con barriga.

—       Sí, lo de siempre Tedeus! —Le dijo el anciano dirigiéndose a él, antes de devolverle la mirada al joven.

—       Tu mensajero supo hacer bien su trabajo. De otra manera, no hubiera logrado llegar antes que tú —El moreno agarró su pinta, la cuál se encontraba a poco más de la mitad, y le dio un sorbo.

—       Ha llegado el momento Celiac —Susurró el anciano bajando ligeramente la voz.

—       ¿Qué quieres decir? —Le preguntó el tal Celiac, dejando la pinta en la mesa, y mirando fijamente al anciano.

—       Llevo tiempo sospechando acerca de ciertos movimientos de los que me he estado percatando alrededor del heredero, y envíe a alguno de mis contactos a indagar para ver que lograba descubrir.

 

En ese momento, hubo un pequeño silencio mientras el barman llegaba con la pinta del anciano y éste le daba un pequeño sorbo.

 

—       Deduzco que su espía descubrió algo —Comentó el joven que empezaba a estar intrigado por lo que el anciano podría haber descubierto…

—       Sabía que debido a la verdadera identidad de la madre era cuestión de tiempo que algo así podría pasar y parece ser que han empezado a surgir ciertos rumores sobre él, rumores que han llegado a oídos del señor de Necrolm y ha puesto a los suyos a investigar las rutas del muchacho.

—       ¡¿Qué?! —Pregunto Celiac sorprendido y levantando accidentalmente la voz, haciendo que el anciano gesticulara con manos y boca para que el joven se relajara.

—       En el aviso te dije que estuvieras preparado para un largo viaje y que avisaras al rey de tu ausencia y lo hice por una buena razón. Planean atacarlo mañana, durante su viaje de regreso a Birrol.

—       En ese caso deberíamos de evitar que parta hacia allá mañana. No dejarlo marchar.

—       No podemos hacer eso. Si lo hacemos Birrol y su madre pagarán las consecuencias! — (Afirmó el anciano bebiendo un poco de cerveza antes de continuar) —Tengo un plan. Debes de viajar inmediatamente hacia Birrol y esperarlo allí, para escoltarlo junto a la madre hasta Sanctum donde estarán a salvo.

—       Pero has dicho que planean atacarlo durante su viaje de vuelta a Birrol. No llegara con vida —Concluyó el moreno.

—       No sin un poco de ayuda —(El anciano, con cuidado, entreabrió su túnica de tal manera, que sólo Celiac pudiera ver parte de una misteriosa espada de empuñadura dorada con cabeza de fénix.)

—       ¡¿Esa es?!

—       Efectivamente. Desde el ataque a Sanctum, mantuve el arma a buen recaudo para evitar que el chico fuera localizado — (Decía el anciano mientras volvía a cerrar su túnica) —La instrucción que le has estado dando durante estos años junto a este arma deberían serle suficiente como para defenderse de este ataque.

—       ¿Y cómo planeas hacer que el arma llegue a sus manos? —Preguntó Celiac tras terminar de beberse la pinta.

—       Bueno, mañana por la mañana llega a Birrol a recoger mercancía, ¿no? Es fácil meter una caja extra entre tantas similares — (Terminó diciendo con una sonrisa antes de levantarse y terminarse la pinta de pie) —Me voy ya amigo, tengo un largo recorrido por delante y el tiempo no está a nuestro favor. Tú deberías de partir también. Te hice venir hasta aquí, para acortarte el camino y así tuvieras unas horas menos de viaje pero, aún así, aún te queda camino por delante.

—       Descuida Velgios. Subiré a mi caballo ahora mismo —El chico también se levantó y juntos salieron del local tras despedirse del barman.

 

Los dos se pusieron las capuchas y fueron juntos hasta el pequeño cobertizo donde casualmente tenían cada uno su caballo al lado del otro.

 

—       Mucha suerte Celiac.

 —       Lo mismo digo Velgios, asegúrate de que le llegue la mercancía —Le pidió el muchacho al anciano, antes de tirar de las cuerdas del caballo haciendo que este comenzara a galopar con energía.

8 de Febrero de 2019 a las 00:30 0 Reporte Insertar 0
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