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Caos

Tras un sorbo de té de naranjas, las hojas se tambalean en sus ramas, los perros hacen cosas de perros, el viento hace mover mis tres pelos de la frente. Dejo esta realidad, para transportarme a un lugar que no está ni allá ni acá, que simplemente está dentro de mí, mi lugar seguro, mi hogar.


Es difícil, muy difícil crear un lugar donde se pueda ser uno mismo, en la soledad, estando rodeado de tanta a vida a unos metros, desligarse un momento de lo que parece embargar la tranquilidad, no se nos enseña a ser feliz, ni mucho menos a estar en calma, se nos educa para el estrés, para el caos.


Yo, soy caos. Soy un caos hecho y derecho, soy un caos que distorsiona la vida de otros caos, de tal forma, que me terminan excluyendo de sus vidas por qué no soy lo que ellos esperaban de mí. No soy un caos que se sepa comportar, que ayude a otros, un caos que silencie sus pensamientos aunque estos sean ciertos. Soy un caos hecho desastre y eso provoca una molestia que tarde o temprano, se tiene que quitar.


Me quito yo antes que todos, me pongo mi parche curita antes incluso de sangrar, porque, es mejor prevenir antes que lamentar, ¿verdad?


Bueno, existió una vez, que este caos no previno, tiempo después el caos yacía tirado muy lejos de su lugar seguro, muy lejos de sí mismo, perdido, porqué alguna vez decidió no seguir lo que predicaba siempre, prefirió no confiar en su corazonada, vivir, por primera vez,


Sí tuvo un final feliz, pero luego de mucho dolor, de dejar su amor propio abandonado para poder amar a alguien más, de dejar para después su gusto por la vida, para vivir como compañía de alguien más. De alguien quien estaba perdido, que estaba podrido, pero para ella, esa toxicidad que irradiaba, era una forma para ayudarlo a cambiar su destino.


Lo ayudo, no sin antes pagarle con lo más preciado que tenía ella en su interior.

Fue su decisión, fue su error. Le pago, con la forma más carnal y sobrevalorada de la vida. Se sintió perdida y sucia, pero no sabía, porque por mucho que leyera libros, nadie te decía que hacer cuando te estaba sucediendo a ti.

Pensaba que solo había perdido un amuleto que la hacía ser especial, pero sin darse cuenta, perdió algo mucho más preciado, su amor propio.


Porque al momento de sangrar no lo estaba haciendo por cariño, con cuidado, con su completo consentimiento. No estaba pasando como debería estar pasando, estaba asustada, estaba sola con un maldito borracho.


Y como ingenua que era, pensó que se estaba enamorando, aunque de la peor lacra de la historia. No pudimos advertir, decirle que no era un buen camino, porque en ese momento parecía amor de verdad, porque por extraño que parezca tendemos a querer a la persona que nos hace daño.


Pasó el tiempo, y caos ya se había acostumbrado a fingir amor por esa cosa, se había acostumbrado a creer lo que estaba viviendo, a pensar que su amor propio no era importante.


Pero caos no entendía, que el amor propio si era importante, que dejar su gusto por la vida era uno de los errores más grandes que comete el ser humano. Caos se había perdido, Caos, ya no sabía lo que era quererse, Caos no se reconocía, Caos ya no existía.

Solo era un títere, manipulado por la vida de alguien más.


Aunque no se asusten, llegó un día que caos se dio cuenta que ya no podía estar sucediendo aquello, grito y pataleo pero este sin justificación alguna comenzó a gritarle, a zamarrear su cuerpo, sin dejarla  defenderse, eran tantos los gritos que en la puerta golpearon, y ella dentro de la maldita pesadilla, pudo gritar:

-- QUE SE VAYA DE MI CASA, POR FAVOR, SAQUELO DE MI CASA.


Pero caos no estaba bien del todo, con pequeños rasguños en el alma, comenzó a intentar seguir con su vida, tratando de recuperar su amor propio, pero como  todos los malos regresan, esta la busco, caos aun no tenia su amor propio por completo y cayó de nuevo, mejor dicho cayo tres veces.

La última, fueron otros golpes que la hicieron volver a realidad, y caos dijo:

--Basta, nunca te ame, nunca, nunca.


Este intento volver más veces, pero caos había comenzado amarse, estaba floreciendo nuevamente, y fue un buen momento para poder decirle:


Por qué no te vas a la chucha, mejor?


29 de Enero de 2019 a las 20:08 0 Reporte Insertar 0
Fin

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