Duele Seguir historia

stawberry_blue Bárbara Arteaga

Duele saber que ya no hay solución. Duele que ver que aunque trates nada va a cambiar. Pero sobretodo duele dejar morir aquel sentimiento que apenas estabas conociendo. Pero ya no hay marcha atrás.


Drama Todo público.

#amor #tristeza #dolor
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Duele

Duele. 

Duele saber que todo se acabó de esta manera. Pero fue lo mejor, o es lo que trato de convencerme. 

Te quiero, no puedo mentirte con eso, aunque tú no lo quieras creer. Pero no puedo seguir tapando todo con una mano y fingir que nada pasó. 

Me lastimaste más de una vez. Siendo la primera vez el nacimiento de aquel mal presentimiento y asfixia que con el tiempo se fueron aumentando. 

Aquella vez me preguntaste si había alguien más, solo por el simple hecho de no querer contarle todavía a mi hermana de lo nuestro. Luego saliste con que serias capaz de matarme si yo tenía alguien más. Eso me lastimó mucho, ya que no confiaba en mí… pero sobretodo me dio miedo. 

Me pediste disculpas el día siguiente, estabas bebiendo, esa fue tu excusa. Y te perdoné, esa vez lo hice. Ahogué aquella voz que me advertía que no lo hiciera, y fingí que nada de eso pasó. 

Luego días después desperté mal, tanto que quería morir. Y un pensamiento invadió mi mente: tenía que terminar con esto, no podía dejar que siguiera con alguien que era poca cosa para ti, una persona que no valía la pena de amar. 

Con lágrimas y un horrible dolor en el pecho te empecé a escribir. Te conté lo que había pasado, lo que me había hecho a mí misma. Te dije que lo mejor era terminar con esto y que no quería perder tu amistad. 

Tu primera reacción fue decir que tenía a otro, y eso me dolió. Ya que me diste a entender que ni siquiera te tomaste el tiempo de analizar todo lo que te había dicho antes, no comprendiste que todo radicaba en que me había lastimado, que estaba mal, que me había auto lesionado otra vez. 

Por suerte –y gracias a mi mamá–,  recapacite ese mismo día. Te pedí perdón y que si podíamos hacer como si esa situación jamás hubiera pasado. 

Y lo hicimos. 

Fue un error. Ya que ese mal presentimiento creció aún más. 

Los días siguientes fueron como una montaña rusa. A veces estaba bien y otras solo quería morir. No te dije nada, no quería preocuparte. Pero no quería salir ni ver a alguien, solo deseaba estar encerrada, tratando de arreglar el desastre. 

Había veces en las que me pedías vernos, y yo también quería hacerlo. Pero situaciones y problemas me lo impedían. 

¿Sabes? 

Tu último ¿Cómo estás?, tenía una serie de respuestas que voy a revelar te a continuación : 

Estoy mal. Me siento como basura. No he podido dormir bien, a veces ni lo hago. Llevo días sin querer comer, lo hago para no levantar sospechas de que algo anda mal y alertar a mi familia, mas es sido capaz de durar más de doce horas sin comer. La relación de mis padres es tensa. A veces quiero cerrar los ojos y fingir que todo se acaba. 

Pero no quería preocuparte. No quería abrumar te con mis problemas ya que sabía que tenías también los tuyo, por lo que respondí con un simple “bien”. 

Me pediste verte. Pero no podía, ese día no. 

Entonces, soltaste todo. 

Clavándome un puñal en el corazón. 

Lo que más me dolió, y lo que mi mente no deja de repetir, es que dijeras que no tenía interés en lo nuestro. Ahí en ese momento algo en mí se quebró, dejándome adolorida. 

Me pediste perdón al día siguiente, y esta vez no pude hacerlo. Porque ya mi mano no se quedaba pequeña para seguir ocultando todo. 

Te pedí tiempo, te pedí amistad. Pero lo último no lo quisiste. 

Por lo que dejé que el tiempo solucionara todo, y sin siquiera darme cuenta  te solté la primera prueba: Te dije que no podía verte ese día. Pero lo primero que pensaste es que te estaba evitando. 

Pero no era así, tenía una razón para no verte. Mas con tu reacción no me provocó explicarte. 

Me dijiste que me amabas y preguntaste si yo sentía lo mismo. A lo que yo te respondí con la verdad del momento : 

“Te quiero mucho, pero este sentimiento aún no es amor”. 

Dijiste que no entendías, que como era posible que te dijera que te quería y no querer regresar. Te expliqué exactamente lo que sentía una y otra vez, y no entendiste. Entonces la voz tomó más fuerzas y me dijo que cortara todo de raíz. 

Y esta vez no la ignoré. 

¿Sabes qué? Al hacerlo ese mal presentimiento, esa voz…  todo desapareció. 

Con la mente más serena, analicé todo. Y me di cuenta que me estaba enamorado de ti, pero ese sentimiento aún era muy joven, y que no se le dio tiempo de crecer. 

Era como un recién nacido, el cuál tú dejaste caer, y yo cansada de todo lo dejé morir. 





29 de Enero de 2019 a las 19:55 0 Reporte Insertar 28
Fin

Conoce al autor

Bárbara Arteaga Joven venezolana de 20 años, estudiante de Teatro

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