After the storm Seguir historia

flowers Vilde Fa

Querer hallar un secreto los puso en problemas, descubrirlo los trajo a la muerte. Ninguno de los dos sabía qué riesgo traía resolver el misterio, pero arriesgarse a la verdad no les trajo recompensa. Ahora la ciudad estaba en busca de dos jóvenes entrometidos por causar graves problemas y saber más de lo que debería cualquier ciudadano de Azueña. Pero para averiguar cómo llegaron hasta ese punto, se tendrá que contar toda la historia pasada. La curiosidad de muchos urge a relatar cómo es que dos estudiantes tranquilos llegaron a ser los fugitivos más buscados entre todos ¿Cómo es que está joven ambiciosa terminó un un auto a punto de morir? ¿Por qué este muchacho amable y carismático terminó cometiendo más actos ilegales que cualquier preso en Azueña? ¿Cómo fue que terminaron los dos en la tormenta? ¿Que paso antes de la tormenta?


Ficción adolescente Sólo para mayores de 18.

#thriller #teen #mistery #diversity
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Prologo

Al ritmo de la radio y las respiraciones fuertes que salían de la garganta de algún nervioso, las gordas gotas que caían del cielo chocaban contra el capó y el vidrio del auto. De fondo se escuchaba la melodiosa tonada de Nina Simone retumbando cada uno de los rincones de dicho vehículo. El cristal empañado a causa de la lluvia y exhalaciones histéricas evitaba que se pudiera visualizar la avenida. Y, aunque la susodicha ventana estuviera completamente clara, la vía estaba teñida de sombras haciendo que la vista se perdiera a unos pocos metros de lejanía.

La calle estaba vacía, algunos carros quedaron apartados a un costado de la carretera pero permanecieron quietos en su lugar, haciendo pensar que nadie estaba dentro de ellos. Aun en la plena calma de la tormenta se escuchaban sirenas alarmantes al fondo de la calle, pero el auto hacía que ningún ruido del exterior molestara al conductor ni a su inconsciente copiloto, exceptuando por el torrente cayendo sobre ellos.

El cielo gris oscuro siendo iluminado de vez en cuando por los relámpagos que bailaban entre las nubes señalaba que la tempestad ya había llegado y no pensaba marcharse. Cada vez que un rayo caía y se apoyaba en la tierra los adentros del auto se iluminaban dejando ver por unos segundos las corpulentas siluetas dentro de este. Los truenos sonaban desde el cielo como balas, pero ella ya no sabía cómo diferenciar los dos sonidos, así que se incorporaba con brusquedad cada vez que el ruido restallaba nuevamente.

Aunque por fuera el auto pareciera limpio y lujoso, el interior indicaba que solo era una fachada que ocultaba el verdadero desastre.

El aroma se encontraba mezclado entre quemado y sustancias putrefactas. El humo venenoso estaba impregnado en cada parte de los asientos y las prendas de ropa estaban manchadas en negro después de ser calcinadas por una vivida hoguera. El aliento que se escapaba de sus gargantas seguía estando dulce gracias a las fresas azucaradas de hace unas cuantas horas pasadas, aunque antes el perfume se sentía mucho más fuerte.

Dentro del carro se hallaban en los asientos dos figuras, una de ellas se encontraba en la parte trasera del auto, mientras que la otra en frente del volante. Las dos personas estaban completamente exhaustas como para formular las palabras suficientes.

Mientras que los asientos traseros se teñían de rojo, una joven intentaba mantenerse consciente entretanto sostenía con una mano bañada en escarlata fresco un hombro ensangrentado. Las heridas abiertas y el único proyectil todavía incrustado en el impacto hacían que un torrente de sangre se dispare sin parar por su cuerpo haciendo que sus ropas se tornaran de otro color. La gravedad del asunto mostraba que sus heridas deben ser tratadas inmediatamente.

Su cabellera blanca estaba ahora seca y se pegaba a su rostro fácilmente gracias al sudor de su cuerpo, su siempre descubierta nuca se encontraba empapada al igual que su frente también ensangrentada. Su vestido anteriormente compuesto de seda azul ahora estaba empapado desde el cuello hasta la última punta de la prenda y ahora la delicada pieza se encontraba arrugada y con una tajadura al costado desde las rodillas hasta su cintura haciendo que gran parte de su pierna quedara al descubierto.

A pesar de la gravedad en su situación, la muchacha parecía intentar no prestarle mucha atención y mantener la calma frente a su condición. Mantenía una mirada fría y calculadora en su rostro mientras conservaba sus oscuros ojos en el supuesto conductor. Su vista gritaba furia y el iris negro se confundía con su pupila haciendo parecer que sus ojos eran dos agujeros negros. Pero su cuerpo demostraba completamente lo contrario, aun estando semiinconsciente guardaba energía para mostrarle rencor a la otra persona. Pero se notaba desde lejos que ella estaba a punto de desmayarse gracias a la gran pérdida de sangre.

Si las miradas mataran, el joven conductor ya tendría mil cuchillas clavadas en su nuca. Aun inquieto su postura era firme y su mirada como el mar estaba sosteniendo la vista de la mujer detrás de él a través del retrovisor. Su rizada cabellera estaba ahora desordenada, en su piel se encontraban algunas quemaduras de primero y segundo grado, su traje también se encontraba quemado y desordenado a diferencia de cómo estaba al principio de la noche. Sus pestañas largas subían y bajaban con nerviosismo y sus pupilas estaban contraídas y ahora las interminables pecas de su cara venían acompañadas con salpicaduras de sangre.

La joven sospechó que su mente estaba calculando a mil por hora ya que corrió su vista para a un punto fijo mientras que sus ojos quedaban estáticos.

Espero que una disculpa saliera de su boca pero al ver que el chico se quedó callado decidió largar un gruñido como advertencia. Su cuerpo estaba empezando a decaer cada vez más, en unos instantes definitivamente iba a dormirse por completo.

Después de unos segundos el asiento delantero rechinó y el joven conductor dejó de mostrarle la espalda y se dirigió a ella aclarándose la garganta. En sus ojos se encontraba culpa, sus cejas curvadas hacia arriba marcaban arrugas en su frente y sus labios mostraban una mueca. Intento formular palabra alguna, empezó a balbucear letras hasta que pudo decir:

— En mi defensa —un gruñido odioso lo interrumpió, pero no se atrevió a quejarse sabiendo su postura—. No tenía planeado que pasara esto —como no escucho respuesta continuó—. No quise meterte en esto.

— Ja —Romana había pronunciado por fin su primera palabra desde que se instalaron en el auto. Sus costillas doloridas retumbaron cuando elevó su pecho para tomar aire—. Debes estar bromeando. Tú, la persona más perfeccionista y cuidadosa de toda Gloucester, no tenías planeado este desastre —Noto como cada palabra que ella largaba de su boca le llegaba a Asher como flechas, o eso es lo que ella dedujo. No iba a creer en las reacciones de los demás después de todo lo que pasó. No pensaba confiar en nadie, ni siquiera en Asher Barrymore.

— Deberíamos tratar tus heridas —Sus ojos volaron a su brazo ignorando su respuesta—. Si sigues en este estado morirás en breves, tu cuerpo no podría aguantar por mucho tiempo la pérdida de sangre que está causando —dijo.

—Sí… —Romana estaba perdiendo la voz a medida que los segundos pasaban—. Probablemente la bala golpeó una arteria braquial…—esta vez ella le dio la razón a Asher.

Aun estando a punto del desmayo, ella no dudo en usar sus dotes en la medicina para auto-diagnosticar su situación. Todavía no comprendía cómo su mente podía procesar de esa manera la información suficiente en estados deplorables.   

A diferencia de Asher, que noto como su mente estaba tratando de buscar una solución. Siempre hacia eso cuando tenía la intención de analizar algo y su rostro se perdía en la nada. Ella siempre contemplaba como abría levemente su boca y su vista se establecía en un punto fijo del lugar.

No sabía qué estaba analizando exactamente ¿Estaría ideando un plan de escape? ¿Cómo curarla? ¿Alguna excusa con la que salir si lo atrapan?

Las preguntas de su cabeza se iban desvaneciendo a medida que notaba como su vista se volvió nula, no noto que su cuerpo se estaba desvaneciendo hasta que escuchó desde la lejanía el asiento rechinar, su cabeza sufrió un golpe cuando está chocó con la puerta del auto.

Su último pensamiento es recordar cuánto tiempo estuvo perdiendo sangre y contar las probabilidades de morir esa noche.

28 de Enero de 2019 a las 22:10 0 Reporte Insertar 0
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