Una flor de sangre Seguir historia

voiceofkoto Pedro Levy

Mientras lamenta la pérdida de un ser querido, un extraño suceso ocurrirá en la desolada casa de Ana, desafiando todos sus conocimientos.


Cuento Todo público.

#psicologico #historiacorta #cuento #onirico #surrealista #fantasia #terror
Cuento corto
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En algun tiempo y lugar...

Era un campo abierto sin nada en sus alrededores, aunque en el medio había una pequeña casa de madera.

Lleno de pasto y pequeños huertos, pero carente de flores, una pequeña anemone de pétalos rojos punzantes emergió de la nada, y las raíces y pequeños troncos que vinieron junto a ella se esparcieron por toda la propiedad.

Ana, la anciana que vivía allí, se quedó desconcertada ante el hecho, ya que nada debía florecer donde solo la muerte había florecido. La vibración de los pétalos no llenaba de vida el lugar, sino que lo llenaba de malos augurios y energías negativas, al menos desde los ojos de ella.

Al pasar de unos pocos días, la anemone se encontraba alzándose en el aire sobre una pequeña montaña de tierra que no paraba de agrandarse, y los alrededores de la misma comenzaron a llenarse de sangre, aparentando ser derramada por la mismísima flor. Los tronquitos y raíces se tiñeron de un rojo oscuro y denso.

“Una flor de sangre.” Pensó Ana, “Él me está llamando desde el otro lado.”

Regresó a los días en los que la fiebre acababa de llevarse a Luis, y como ella misma había tenido que sacrificar las ultimas fuerzas que quedaban en sus huesos arcaicos para poder enterrarlo, defendiendo que él tenía que padecer en el mismísimo lugar donde había nacido y muerto, como ella tendría que hacer eventualmente también. Hermano, amigo y amante; él era todos, y ninguno a la vez.

De haber recordado el lugar exacto donde Luis estaba enterrado, hubiera podido saber si era el mismo donde la flor crecía, y así confirmar su teoría, pero su memoria estaba podrida.

Pocas noches después, los efímeros llantos ahogados de Luis se hicieron audibles desde el otro lado de la ventana.

La flor sangró más, mas…

Los rostros tristes de los arboles la rodearon, y las hojas volando por el aire acariciaron y maltrataron su rostro cuando salió al exterior. La presencia tenia cuencas vacías y la quijada quebrada, pero también ojos azules y dientes perfectos. Estaba desnudo y su cuerpo mutilado, pero también estaba vestido con las prendas más elegantes de los colores más perfectos. Al besarle los labios, la anciana probó el dulce sabor de la muerte.

La flor sangró, mas, mas, mas…

Así como la flor sangró, los días florecieron como dahlias; los pájaros cantaron más fuerte, el viento se quejó con mayor intensidad y el sol venció la timidez de quedarse mayor tiempo alegrando el cielo.

Ana le interrogó a la presencia acerca de la vida después de la muerte, pero esta derramó una lágrima. Le preguntó acerca del mundo más allá de la propiedad, y la hizo llorar todavía más fuerte. Le dijo que por las noches soñaba que la naturaleza no paraba de sangrar; que los arboles sangraban, las hojas sangraban y la noche y el cielo sangraban. Le confesó que en el sueño ella descubría que había una forma de hacer que la naturaleza dejara de sangrar, pero que estaba tan lejos que ni siquiera podía pensar en alcanzarla.

La flor sangró, mas, mas, mas, mas, mas, mas, mas, mas, mas…

Al encontrarse completamente sola devuelta, la anciana lloró, mucho, mucho, mucho. Rompió en carcajadas felices al ver el interior de su casa; su morada, su escondite secreto, su universo en una caja de madera, su jaula de dicha pura.

Hasta que vio lo que había en el techo.

La flor sangró, y sangró, y sangró, y sangró, y sangró, y sangró, y sangró.

El techo estaba infestado por tronquitos verdes y raíces. Se esparcían tanto que era claro que eventualmente condenarían a toda la casa. En el centro de ella había un pequeño hueco que dejaba ver lo que fuera que estuviera arriba, emitiendo esas raíces. Era un rojo punzante, como si fuera un atisbo de la mismísima anemone que se encontraba en el jardín. La casa comenzó a sangrar.

Aquello debía ser cortado y extirpado de la realidad… y así fue.

Intempestivamente, el mundo se dio vuelta, las cosas se deformaron, y en el fondo de la oscuridad inquebrantable nació una luz esperanzadora.

.

Era un campo abierto lleno de cosas en sus alrededores. Las flores de allí tienen comportamientos raros, como si pudieran crecer eternamente. Se habla de una pequeña casa de madera y alguien habitándola hace algunos tiempos, pero nadie lo sabe con certeza.

Las flores crecen, y crecen, y crecen.

16 de Enero de 2019 a las 15:48 5 Reporte Insertar 2
Fin

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Pedro Levy Busco la belleza dentro de lo oscuro.

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Omar Castro Omar Castro
¡Me ha encantado! Concuerdo con Pepper, Levy, tienes una narrativa maravillosa. Muy buena redacción. Saludos.
18 de Enero de 2019 a las 21:27

  • Pedro Levy Pedro Levy
    Muchas gracias. 19 de Enero de 2019 a las 07:30
TR Pepperzita TR Pepperzita
En respuesta a tu comentario, si, pero tengo que hacerle modificaciones. La escribí antes de aprender a redactar bien haha :)
17 de Enero de 2019 a las 21:30
TR Pepperzita TR Pepperzita
Wow me enamoré de tu historia, en verdad, además la protagonista se llama cómo yo. Sonará raro, pero yo tengo una historia que parece la continuación de esta (no la he publicado) ¡Me parece una coincidencia increíble! De cualquier forma tu narrativa es excelente <3
17 de Enero de 2019 a las 13:45

  • Pedro Levy Pedro Levy
    Gracias por tus palabras. Ansío mucho leer tu historias, si algun dia decidis publicarla. 17 de Enero de 2019 a las 15:29
~