Cuento corto
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Dialelo

Sin darse cuenta, con sus propias manos cortó el frágil hilo que los unía desde hace tiempo. Pensó que la oscuridad se la tragaba, hasta que vino aquella persona que le enseñó cuan equivocada estaba, encendiendo aquella inexistente esperanza...

Te contaré todo lo que se sobre esto, presta atención a cada detalle.

Ella se llamaba Chelsea, su vida no fue nada agradable: nació en la pobreza, sufrió violencia familiar física por parte de su padre y psicológica por parte de su madre. Una chica que vio como cada uno de sus sueños y sus metas se destrozaban ante ella, todos por los mismos motivos: falta de capital y de apoyo moral y emocional. Una vida así llevaría al suicidio a muchas personas, pero ella siempre le daba una sonrisa al mundo. Era fuerte y tenía fe en que en algún momento su vida iba a mejorar, sin embargo la vida no espera, no perdona. Las llamas aquella noche devoraban el complejo de departamentos donde vivía con sus padres, quienes murieron en aquel incendio al que ella sobrevivió.

Luego de ese incidente ella quedó marcada para siempre, su sonrisa comenzó a atenuarse y sus ojos parecían ver más allá de la realidad. Pero no todo es tristeza en esta historia, ya que ambos padres contaban con un seguro de vida que, aunque poco, le daba una oportunidad. También recibió la llave de un departamento mejor que donde vivía y un subsidio, ambos de parte del estado, al cual se le atribuyó la responsabilidad de todo.

El dinero que recibió le ayudó a empezar de cero: nueva casa, nuevos estudios y nuevas relaciones. Una de las cosas en las que gasto el dinero fue la matriculación en una buena universidad, al fin podría estudiar lo que le gustaba y alcanzar sus metas. Aunque a veces recordaba lo que vio en ese infierno, nadie sabía que pasaba por su mente que la perturbaba tanto. Pero todo cambió cuando lo conoció a él en uno de los exámenes de la universidad, un hombre tan parecido a ella, salvo por su estatus social y económico. Pero esas trivialidades no impidieron que la vida siga su curso y dejara entrar el amor en la vida de estos jóvenes. Alguien que le dio la esperanza de tocar el cielo, alguien que sanó su corazón, alguien que le mostró un mundo nuevo, alguien que le enseñó a amar.

Ellos fueron muy felices, durante el primer año que se conocieron fueron amigos; al segundo les fue imposible mantener el estatus quo y dieron el siguiente paso, arriesgándose a perder una hermosa amistad a cambio de conseguir al amor de su vida. Chelsea ganó la apuesta esta vez, como les conté antes, algo a lo que no estaba acostumbrada, ella ganó sin perder nada por primera vez.

Cuando terminaron sus estudios se casaron, y eran muy felices; él le brindó los lujos que nunca tuvo, también el cariño que le fue negado. Parecía como si Chelsea se hubiera olvidado de su trágica vida y hubiera renacido. El tiempo pasó, unos tres años aproximadamente y ella se sentía estancada, como si algo le faltara, algo que no podría encontrar allí, pero que capaz si viajara por el mundo ella pensaba que lo encontraría. Por más que le rogaba él no tenía el espíritu necesario para realizar esa aventura, por lo que la respuesta siempre era la misma.

Ella sentía que sus sueños y metas más importantes podrían estar ahí afuera, por lo que nada la iba a detener, pero necesitaba dinero y no tener nada que la ate. Por más que volver a hacer le diera asco, era necesario en ese momento. Los recuerdos de sus padres envueltos en llamas, pidiendo a gritos que le abriera la puerta para poder escapar aparecieron en su cabeza. Eso era necesario pensaba ella para justificarte. "Los sueños no se matan, sino todo lo contrario, hay que hacer sacrificios por ellos". Él contaba con el dinero suficiente para que ella viaje, pero también tenía un miedo a viajar indescriptible, miedo que impedía dejar que ella lo hiciera también. Por esa razón, el desprecio hacia él por parte de Chelsea aumentó; ahora lo veía como si fuera igual a sus padres, algo que se interponía entre ella y sus sueños.

Un incendio comenzó cierto día en un edificio, en la zona de clase alta de la ciudad de Sídney. Los bomberos lograron detener el fuego, pero varias vidas se perdieron en las llamas; entre ellas un acaudalado empresario cuya herencia le fue otorgada a su esposa, quien volvió a caer en la oscuridad del asesinato. Nunca se encontró el origen del incendio.

Varios años después, Chelsea ya había estado en muchos lugares alrededor del mundo, pero eso de viajar ya la estaba aburriendo, sentía que su vida estaba estancada nuevamente. Una noche, en un caro restaurante en París, ella notó la mirada de un hombre que estaba sentado con un amigo, a ella le agradó dicho hombre por lo que le dio una oportunidad y con el tiempo terminaron casándose.

¿Qué cómo siguió su vida? Al parecer, algo en su cabeza comenzó a fallar. Comenzó a ver a las personas como meros objetos para saciar sus deseos. Ahora se encuentra caminando hacia el aeropuerto bajo la oscuridad de la noche. En ese momento recuerda su casa de París; parece que sus metas ya no están allí. Por lo bajo ella iba susurrando algo para justificarse, lo repetía vez tras vez, con una sonrisa en sus labios: Los sueños no se matan, uno muere por ellos.

10 de Enero de 2019 a las 19:22 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

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